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3.3 Mirror Setup

3.3.1 Installing A Web, Email And MySQL Database Cluster On Debian 5.0 With ISPConfig

3.3.1.2 Installing The Two Servers

El ascenso al principado y los factores de poder (Octubre 31- Otoño 37)

En octubre del año 31, el poderoso prefecto de la guardia pretoriana y socium laborum de Tiberio, Lucio Elio Sejano, era acusado de traición por este emperador ante el Senado y sumariamente ejecutado. A su muerte, los amigos más comprometidos con el prefecto fueron víctimas de la misma persecución que antes los había hecho victimarios376. Recordemos que en su afán de concentrar poder en el seno de la corte, Sejano se había ocupado a lo largo de su jefatura de eliminar progresivamente a todos aquellos miembros de la corte que, de una u otra manera, podían interferir con su ascenso como en su comunicación con Tiberio. En este camino, sus principales víctimas fueron los miembros de la familia del fallecido hijo adoptivo del emperador, Germánico, como sus amici. Su esposa Agripina, nieta de Augusto (desterrada en 29), su hijo mayor Nerón (desterrado en 29) y su segundo hijo Druso (encarcelado en 31), sucumbieron a las acusaciones de los delatores instruidos por el prefecto377. Habiéndose mudado Tiberio en el año 26, de la ciudad de Roma a Campania y luego, ya

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¿Podía Sejano, un provincial del orden ecuestre aspirar en este punto a lo más alto, como algunos lo han pretendido? La introducción de un régimen monárquico en el seno de una sociedad tradicionalmente oligárquica tuvo una serie de consecuencias entre las cuales se encontraba la imposibilidad de definirlo jurídicamente como tal. Esta indefinición, producto de la tradición ideológica del odium regni, como de la permanencia de las instituciones tradicionales republicanas, provocó una de las debilidades estructurales de esta monarquía: cualquier ciudadano, miembro de la elite, que pudiera hacerse de los dispositivos de poder en el estado podía, al menos jurídicamente, constituirse en príncipe. Por ello, estos vagos criterios de legitimidad fueron catalizadores para la conspiración. En este contexto, y teniendo en cuenta la

potentia que había consolidado en el seno del estado, es probable que Sejano (desde el 31 vir consularis y colega del emperador) hubiese aspirado a lo más alto. Tal vez, la respuesta la encontremos en el propio accionar de Tiberio. Con la ayuda de Macro, el segundo de Sejano en el comando de la Guardia Pretoriana, sostiene la lealtad de este cuerpo y el prefecto es sumariamente ejecutado (Dion 58.9-10. Sobre la estratagema llevada a cabo por Tiberio para hacerlo caer ver Seager, 183 y ss.). ¿La causa? Sólo nos dejaremos llevar por las generales de la ley: Sejano había acumulado un gran poder y Tiberio consideró oportuno deshacerse de él. Esto no podía llevarse a cabo sino de una manera drástica (Suet.

Tib. 55; Tac. An. 6.19). “Así pereció Sejano, luego de acumular un poder más grande que el de cualquier otro que estuvo en su cargo, tanto antes como después de él… Más aún, sus familiares, sus amigos y todos aquellos que habían entrado en fides con él y habían propuesto que se le otorgasen honores fueron llevados a juicio” (Dion 58.14.1-2).

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Rutledge, S.H., Imperial Inquisitions. Porsecutors and informants from Tiberius to Domitian. London and New York, Routledge, 2001, 142-147; Seager, R., Tiberius. Oxford, Blackwell, 2005, 179.

definitivamente, a la isla de Capri, Sejano, en tanto encargado de su seguridad, pudo con mayor facilidad controlar el acceso al emperador y constituirse así, en una pieza clave en su sistema de patrocinio. Sejano cosechó de esta manera muchos amici que fueron ascendiendo gracias a su interlocución ante el emperador, hasta consolidarse como parte de la aristocracia imperial e incluso de la corte378. Sin dudas, la formación de este partium de Sejano, que con la muerte de Germánico en el 19, de Druso en el 23 y finalmente de Agripina en el 29, pasó a dominar el pináculo de la sociedad, había alterado significativamente la escena política de la aristocracia379.

La caída de Sejano marcó el ascenso de la carrera socio-política de Cayo César Germánico (19 años), único hijo varón sobreviviente de Germánico, tanto como ciudadano como en el seno de la corte. Luego de haberlo llamado a Capri, el emperador lo promovió a la cuestura y al pontificado380, y le arregló un matrimonio con Junia Claudia, hija del nobilísimo Marco Junio Silano, uno de los principales amici Caesaris y primero en jerarquía en el Senado381. No obstante ello, Tiberio (73 años) no pareció decidirse definitivamente en su favor para sucederlo. En el orden público, a diferencia de Augusto, Tiberio no se ocupó en los últimos tiempos de su vida en elevar a alguien de su familia lo suficientemente en auctoritas como para justificar, a su muerte, el voto unánime de sus poderes por el Senado382. Acaecida ésta, el 16 de marzo del 37, en contraste con el momento en que él había asumido el imperio, nadie estaba asociado a su poder. En el orden privado, había dejado como co-herederos testamentarios a su

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Tac. An. 4.2; 6.8.

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Según confirma Tácito (An. 4.68), hacia el año 28 al consulado “no se podía llegar si no por vía de Sejano”. Véase también Tac. An. 4.2 y Allen, W., ‘The political atmosphere of the reign of Tiberius’,

Transactions and Proceedings of the American Philological Association 72, 1941, pp. 1-25.

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Tac. An. 6.20; Dion 58.23.1; Suet. Cal. 12.

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Sobre el casamiento con Junia Claudia (quien falleció rápidamente en el año 36): Tac. An. 6.20; Suet. 12.1. Sobre el carácter y potentia de Silano: Tac. An. 3.24; Filón, Leg. 75; Suet. Cal. 12.1. Según Dion Casio (59.8.4-6), “Tiberio, según parece, lo tenían en tal alta estima”, y en virtud de su rango y edad tenía el honor de votar primero en el Senado (como antiguamente hacía el princeps senatus).

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Esta anomalía se debía, sin dudas, a que, “tras la muerte de su hijo, Tiberio abandonó la práctica augustea de asociar al trono a los posibles herederos, a la que había sido fiel en la primera mitad de su reinado (…). En gran medida, como consecuencia del cambio de política llevado a cabo por Tiberio, ninguno de sus sucesores tenía la menor experiencia en la administración provincial, en la diplomacia internacional o en el gobierno de las legiones en el momento de su acceso al trono (…). La desconfianza y la inseguridad aparecen entonces como condicionantes determinantes en la formación de los príncipes de la Domus Augusta. Con ello, sin embargo, se descuidaba inevitablemente uno de los pilares del régimen, la fidelidad de las legiones a la familia imperial” (Oraá, E.T., op.cit., 757-758).

nieto por vía adoptiva, Cayo Calígula (24 años), y a su nieto por vía natural, Tiberio Gemelo (16 años)383. Dicha ambigüedad, denota cierta falta de interés de Tiberio en asegurar el régimen, típica de su forma de actuar y pensar en general384. Sin embargo, la monarquía se impuso. A lo largo de todo el Imperio, el joven Cayo fue saludado emperador. “Apenas entrado en Roma, por unánime sentir del Senado y del pueblo, que había invadido la Asamblea, se le reconoció como único árbitro y dueño del estado (ius arbitriumque omnium rerum)”385. Evidentemente, al igual que su bisabuelo Augusto en el 27 a.C., Calígula asumía el principado con el consensus universorum386, aunque las circunstancias de dicha asunción eran completamente diferentes.

Desde el punto de vista institucional, en marzo del 37, Calígula no era más que un joven de 25 años, en ejercicio de la cuestura y miembro, junto con otros nobilis, del colegio de los pontífices. Carecía absolutamente de aquella auctoritas que fundamentaba ideológicamente la posición preeminente, primero de Augusto y luego de Tiberio. Por esta razón, Daniel Nony, considera su acceso al poder como una verdadera “revolución constitucional”. Como bien observa el arqueólogo francés, “si a posteriori, su acceso al poder apareció como natural, existía un contraste entre la facilidad de esta investidura y las precauciones tomadas durante cuarenta años por Augusto para asegurar

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Suet. Tib. 76. Tiberio Gemelo era hijo de Druso, hijo de natural de Tiberio y a quien éste había postulado como sucesor suyo antes de morir (año 23) (Tac. An.3.56).

384

Levick, B., Tiberius the politician. Routledge, London & New York, 1976, 67-68.

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Suet. Cal. 13-14. Esto probablemente significa que se le otorgaban, a través de un senadoconsulto, las atribuciones tradicionales del poder imperial: imperium proconsulare maius et infinitum, potestad tribunicia, pontificado máximo, tal como lo recuerdan las monedas del periodo: Sutherland, C.H.V.,

op.cit., 108-109.

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“De este modo llegó al imperio, al que le llamaban los votos del pueblo romano, y hasta puede decirse, del mundo entero: querido por las provincias y los ejércitos, que le habían visto de niño, y querido por los habitantes de Roma, que amaban en él la memoria de su padre Germánico y el último vástago de una familia desgraciada” (Suet. Cal. 13(. Siguiendo el testimonio de Dion (59.30.1), la reunión de investidura se llevó a cabo el 28 de marzo del 37, mientras que una inscripción del Acta de los Hermanos Arvales, afirma que fue hecho emperador el día 18, dos después de la muerte de Tiberio. Según Alexander Jakobson & Hannah H. Cotton, la contradicción debería resolverse de la siguiente manera: Calígula rechaza la oferta del imperio que le hace el Senado el 18 de marzo y los acepta luego de ingresar en Roma en la sesión del 28 ante la insistencia del Senado y el pueblo de Roma. Este rechazo no era más que un procedimiento ritualizado y particular, recusatio imperii, en orden a preservar la “fachada” republicana del principado (‘Caligula’s recusatio imperii’, Historia: Zeitschrift für Alte Geschichte 34, 1985, pp. 497- 503).

su sucesión387, de forma tal que la toma del poder por Calígula puede ser calificada como revolucionaria y en ella puede verse la fecha verdadera del nacimiento de la monarquía imperial”388. Si bien esta apreciación nos parece un tanto apresurada, ya que reduce el carácter del principado a la instancia sucesoria, ha provocado en su autor una legítima inquietud: “al contemplar el acceso al poder de un hombre privado como lo era oficialmente Calígula, uno se ve obligado a preguntarse qué intereses estaban en juego en esta revolución. Calígula no tomó, hablando con propiedad, el poder, sino que el Senado y el pueblo romano se lo entregaron entusiasmados a él que no estaba, como Augusto en el año 27 a.C. o como Tiberio en el 14 d.C., en posesión de la menor autoridad (auctoritas)”389.

En tanto coheredero privado de mayor edad y en capacidad de hacerse cargo de responsabilidades políticas, Calígula aparece, primero que nada, como el sucesor legal de Tiberio al frente de su Casa (domus Caesaris) y de la tremenda estructura de poder que, como hemos visto, ésta dominaba390. Seguramente, esta posición del joven Cayo, sumada a su favor popular, alentó al sucesor de Sejano en el comando de la guardia pretoriana, Nevio Sutorio Macro391, a otorgarle el apoyo de este estratégico cuerpo militar que se encontraba en Roma y cuyas pretensiones los senadores no podían ignorar392. Por otro lado, el suegro de Calígula (aunque su hija ya había fallecido) y amicus de Tiberio, Marco Junio Silano, debió haber gestionado las negociaciones en el

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Entre los años 23 a.C. y 23 d.C.: “Augusto había organizado la carrera de su sobrino Marcelo, después la de su yerno y asociado Agripa, más tarde la de sus nietos adoptados como hijos, Cayo y Lucio; por último, la de su yerno e hijo adoptivo Tiberio, que había tenido que adoptar también al sobrino-nieto de Augusto, Germánico: todos habían sido designados con antelación para el consulado, casi todos habían podido ejercerlo realmente (sólo una muerte prematura se lo había impedido a Lucio), y si Marcelo y Cayo no habían podido más que desempeñar un consulado, Agripa había sido cónsul en tres ocasiones y Tiberio dos veces mientras vivía Augusto, habiendo recibido los dos un poder tribunicio renovado. Tiberio, además, durante una decena de años, había seguido la misma política, hasta el año 23, en que hizo acceder a un segundo consulado a Germánico, y si su otro hijo, Druso II, no fue cónsul más de una vez, recibió sin embargo, en el año 22 el poder tribunicio” (Nony, D., op.cit., 19).

388

Idem, 18-19.

389

Idem, 19.

390

Recordemos que Tiberio Gemelo, hijo de Druso y nieto de Tiberio era aún menor de edad, y que Claudio Druso, sobrino de Tiberio y tío de Calígula era comúnmente considerado imbécil debido a una serie de problemas físicos congénitos.

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Tribuno del pretorio hasta el año 31, asume la prefectura de esta fuerza tras la caída de Sejano en la cuál participa activamente. Bunson, M., Encyclopedia of the Roman Empire…, 338-339.

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Senado para votarle rápidamente los poderes a su hijo político393. Si tenemos en cuenta que, como hemos afirmado anteriormente, tanto Calígula como Macro y Silano desde el año 31 se encontraban junto a Tiberio en la isla de Capri, y la preeminente posición que, por ende, tenían dentro del círculo íntimo de éste emperador hacia el año 37394, podemos asumir que su sucesión fue un hecho que se definió en el seno de la corte imperial395.

En el primer discurso discurrido por Cayo en el Senado, declara su intención de gobernar en colaboración con los senadores y poner fin a los juicios por lesa majestad tan odiados por éstos (aunque, al mismo tiempo y paradójicamente, utilizados por ellos como herramienta para aumentar ambiciosamente su dignitas). Con ello afirmaba su voluntad de hacer a un lado los resentimientos acumulados contra aquellos que han llevado a cabo procesos y acusaciones contra su madre y hermanos, fenómeno que involucraría a individuos que tuvieron en Sejano un amicus que los elevó socio- políticamente, y que ahora habían llegado a ser importantes senadores, fuertemente ligados al aula Caesaris y expectantes de una declaración oficial en tal sentido. Tanto era así, que éstos dispusieron que el discurso sea releído públicamente cada año396.

En relación al significado de este acontecimiento, Aloys Winterling, especialista en antropología política en el mundo clásico, concluye lo siguiente: “todo esto significaba, al mismo tiempo, una vuelta a aquel doble fondo de comunicación establecido en tiempos de Augusto, cuya función era encubrir la paradoja de la simultaneidad de una república de nobles (oligarquía) y una autocracia, que con Tiberio había hecho aguas. La resolución senatorial de tomar nota del discurso consular de Calígula y hacerlo leer de nuevo cada año muestra elocuentemente lo conscientes que eran los senadores de ese hecho, así como la complejidad de relaciones de comunicación entre ellos y el emperador. Demuestra que sabían que el reparto de poder sólo dependía de la voluntad del emperador y que podía ser retirado de nuevo en

393

Barrett, A., 1989, 74.

394

Suet. Cal. 12; Jos. AJ 18.6.8; Tac. An. 6.50; Dion 58.28.1-4.

395

La gestión de Macro en todo el proceso de asunción es claro: Dion 59.1.2, Filón, Leg. 32 y ss.

396

cualquier momento, o sea, que, de hecho, no significaba ningún auténtico reparto del poder. Por otro lado, tanto la desconfianza existente frente al anuncio de reparto del poder hecho por el emperador como el intento de obligarle a cumplir esa promesa no eran cosas que pudieran ser expresadas abiertamente –esto hubiera hecho aparecer la promesa imperial como no fidedigna-, sino sólo indirectamente, bajo capa de tributar un honor anual, al emperador. Su contenido manifiesto era el siguiente: el emperador ha pronunciado un discurso tan importante y trascendental que merece que se vuelva a leer públicamente todos los años. Pero ese honor implica, asimismo, una información: el emperador no ha repartido, en absoluto, su poder; de ser así, no se necesitaría intentar obligarle de esta manera”397.

Las primeras medidas de Cayo estaban directamente orientadas a paliar su carencia de auctoritas. Fomentando aquella voluntad general que “amaba en él la memoria de su padre Germánico y ser el último vástago de una familia desgraciada”398, y seguramente asesorado por Macro, Silano y su abuela Antonia, el joven príncipe desplegó una verdadera “política dinástica” como basamento ideológico de legitimidad. Entre marzo y septiembre del 37, viajó a la isla de Pandataria, donde fallecieron desterrados su madre Agripina y su hermano Nerón, y recogió y trasladó a Roma ceremoniosamente sus cenizas399, en una acto que tenía por objeto exaltar su pietas para con su familia, virtud consagrada en las monedas acuñadas ese año, así como también en aquellas que recordaban de quién era hijo (Germánico y Agripina), de quién era nieto (Tiberio César) y de quien era bisnieto (Augusto César)400. A continuación se celebraron ceremonias fúnebres y juegos circenses para recordar a sus familiares fallecidos401. La pompa terminó, se podría decir, con la dedicación del Templo al Divino Augusto, bisabuelo del emperador, a fines de agosto402. El modelo, exempla, que por diferentes medios buscaba emular Calígula a lo largo de este primer periodo fue

397

Winterling, A., op.cit., 58.

398

Suet. Cal. 13.

399

Suet. Cal. 15; Dion 59.3.5.

400 Nony, D., op.cit., 178-179, Sutherland, D., op.cit., 108-110. Véase también: López Sánchez, F., ‘La

afirmación soberana de Calígula y de Claudio y el fin de las acuñaciones ciudadanas en Occidente’.

Saldvie 2, 2001-2002, pp. 213-236.

401

Suet. Cal. 15.

402

aquel que, en la mentalidad aristocrática romana de la época, resultaba legitimador del poder: el de su bisabuelo Augusto César403.

Al promover el criterio dinástico como base ideológica de acceso al poder, no solo fortalecía su posición como príncipe, sino que además, excluía de la púrpura a cualquier miembro de la nobilitas, capax imperi, ajeno a la Domus Augusta. Por otro lado, gracias en parte a estas políticas, la asunción de Cayo también supuso el ascenso de muchos miembros de su círculo íntimo, particularmente de la Domus y aquellos asociados a ésta por distintas vías, a quienes Tiberio había postergado los honores correspondientes. Su abuela Antonia, su tío Claudio, sus hermanas y cuñados y otros amici personales, fueron beneficiados:

“Hizo conceder a su abuela Antonia, por un solo senadoconsulto, todos los honores que se habían otorgado en diferentes tiempos a Livia, esposa de Augusto. Tomó por colega en el consulado a Claudio su tío paterno (considerado imbécil por la generalidad), que era todavía simple caballero romano. Adoptó a su primo Tiberio (Gemelo) el día en que éste vistió la toga viril, y le dio el título de ‘princeps iuventutis’. Por lo que toca a sus hermanas, quiso que se añadiese esta fórmula a todos los juramentos: Ni a mí mismo ni a mis hijos amaré tanto como a Cayo y a sus hermanas404: y en las comunicaciones de los cónsules: Por la felicidad y prosperidad de C. César y de sus hermanas” (Suet. Calígula 15)405.

403

“Todos estos eventos indican el comienzo de un gobierno a la manera de Augusto, en contraste con los últimos años del principado de Tiberio: todo el Imperio estaba en efervescencia y en la creencia de que se retornaba a la edad de oro” (Ceaucescu, P., ‘Caligula et le legs d’Auguste’, Historia: Zeitschrift für Alte Geschichte 22, 1973, 270). Véase también: Winterling, A., op.cit., 53 y ss.

404

En esta época fueron acuñados en Roma sestercios de cobre con la imagen y títulos de Calígula en el anverso y sus tres hermanas representadas como la Securitas (Agripina), la Concordia (Drusila) y la

Fortuna (Julia Livila) (Nony, D., op.cit., 181; Sutherland, D., op.cit., 110).

405

En este punto, el 27 de Septiembre del 37 el Senado vuelve a ofrecerle el título de pater patriae (honor que parecería desmesurado si tenemos en cuenta la edad de Cayo) que él había rechazado (refutatio) en marzo-abril. Probablemente, dicho rechazo se había hecho a instancias de su abuela Antonia, quien había fallecido en mayo de ese mismo año.

Atendiendo a estas nuevas realidades, que la sola asunción de Calígula provocó en la cima del poder, el biógrafo Aloys Winterling, se preguntaba con muchísima percepción cómo se configuraría, en el seno de la corte, la relación de este grupo con aquel que el nuevo principado heredaba de la época de Tiberio406.

Enfermedad y consecuencias políticas (Otoño 37 – Fines 38/Principios 39)

A fines de Septiembre, principios de Octubre del 37, Calígula caía peligrosamente enfermo407. El hecho, a menos de cumplirse un año del nuevo principado, tuvo dramáticas consecuencias en el seno de la corte imperial debido a la

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