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Installing Unit Operations

In document HYSYS 3.2. Upstream Option Guide (Page 30-40)

1.4 Building the Simulation

1.4.2 Installing Unit Operations

El cantón forestal es la pequeña unidad de gestión sobre la que se buscará un objetivo único determinado (al menos a largo plazo). Es la estructura elemental del monte; el marco donde se recogen la mayor parte de los datos, donde se toman las decisiones de gestión más útiles, donde se controla con precisión la evolución de la masa y la eficacia de la gestión. La importancia del cantón como referencia de todas las observaciones sobre la evolución del monte, conduce a limitar al mínimo necesario las modificaciones de los límites de los cantones considerados, con el fin de conceder a esos cantones una relativa perennidad.

Cuando el gestor se encuentra ante un monte que todavía no ha sido dividido en cantones, o cuando se pregunta sobre las rectificaciones indispensables a realizar a los límites de los cantones existentes, se recomienda tener en cuenta que el cantón debe ser, en principio, lo más homogéneo posible:

- En cuanto a las capacidades productivas forestales. No deben recubrir más que un tipo de estación o tipos de estaciones de las mismas capacidades productivas de la estación forestal21 (mismas especies objetivo).

- En cuanto a las restricciones relacionadas con las funciones de protección o de uso social (y por consiguiente con respecto a la estructura ideal).

- Si es posible, en cuanto a las masas. Pero esto no es más que una condición secundaria. Es frecuente que la acción del hombre o de los accidentes naturales se reflejen en la yuxtaposición sobre una misma estación de masas diferentes. Estas masas son temporales y el gestor tendrá generalmente por objetivo (a medio o a largo plazo) reunificar los tipos de masas dentro de un cantón en función de los objetivos establecidos (esta reunificación quizás no sea necesaria si los objetivos son de protección física o paisajista o mantenimiento de la biodiversidad).

- Si es posible, en cuanto a las condiciones de saca.

El cantón no es necesariamente una unidad de aprovechamiento y de corta: los lotes de explotación pueden no afectar más que a una parte del cantón o reagrupar varios cantones. Pero se debe evitar, en la medida de lo posible, que un cantón esté físicamente dividido por obstáculos, como barrancos o contrafuertes rocosos, que impondrían, para un mismo lote de explotación, vías o medios de saca diferentes.

Las dimensiones del cantón están relacionadas con la heterogeneidad de las estaciones (cantones tanto más pequeños cuanto más heterogéneas son las estaciones) pero también con la intensidad de la gestión (porque el cantón es el marco de todos los

21 Estación forestal: conjunto de elementos abióticos y bióticos que determinan la capacidad productiva

análisis y de todos los controles de la evolución del monte) y con el tratamiento selvícola considerado.

- El cantón puede ser especialmente extenso (50 o más ha) en caso de selvicultura muy extensiva o en zonas donde no se vaya a realizar ninguna selvicultura (superficies fuera de ordenación); no sirve entonces más que de referencia geográfica para esporádicas intervenciones no selvícolas.

- Cuando el tratamiento considerado debe favorecer la evolución hacia una estructura irregular para cumplir unas funciones de protección, la dimensión de los cantones no es fundamental; según la intensidad de la selvicultura considerada, puede variar esquemáticamente entre 5 y 30 ha. Extensiones de 10 a 25 ha son las más frecuentes. - Cuando el tratamiento considerado deba conducir a una estructura regular por

cantón, la dimensión del cantón, muy unida a la homogeneidad estacional, es además un compromiso entre preocupaciones de orden ecológico y paisajístico (minimizar el impacto de las cortas de regeneración reduciendo la superficie del cantón) y las preocupaciones de orden económico (realizar economías de escala aumentando la superficie del cantón, porque se concentran así las intervenciones, las cortas y los trabajos de la misma naturaleza). Las dimensiones recomendadas pueden variar de 3 ó 4 hectáreas (selvicultura muy intensiva, estaciones heterogéneas, funciones de protección pero con restricciones no demasiado marcadas para imponer una estructura irregular, pequeños montes) a 20 ó 25 ha (montes de llanura sobre estaciones homogéneas cuando la función de producción puede ser optimizada). Extensiones de 8 a 15 ha son las más frecuentes.

- Cuando el tratamiento es un tratamiento de monte bajo o monte medio, el cantón sirve sobre todo de referencia geográfica y sus dimensiones tienen poca importancia; en la práctica, corresponde a menudo en este caso a una unidad de explotación. A veces los cantones comprenden varios tipos de masas yuxtapuestas. Lo que no es un inconveniente si, a corto y medio plazo, estas masas pueden estar sometidas a las mismas operaciones selvícolas: así una parcela que reagrupa fustales jóvenes de frondosas y resinosas podrá ser recorrido simultáneamente por cortas de ambos tipos de masa. No ocurre lo mismo si las masas requieren intervenciones muy diferentes como consecuencia de clasificaciones en unidades dasocráticas diferentes: si el cantón reúne resinosas llegadas a la madurez sobre una parte apreciable de su superficie y jóvenes fustales de frondosas en el resto, será obligatoriamente dividido en una parte a regenerar, clasificada en una superficie a regenerar y una parte a aclarar, clasificada en un superficie de mejora. Es entonces útil dividir el cantón, de forma temporal (pero por una duración que puede ser muy grande...) en rodales.

Cada rodal, que requiere intervenciones selvícolas distintas, constituye entonces la unidad de gestión más pequeña y como se verá en el siguiente capítulo, hay métodos de gestión basados en este tipo de unidades. Prácticamente, su superficie no desciende por debajo de 2 ó 3 ha (salvo excepción).

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