Battles among Licensed Occupations I n the unionized part of the construction industry, there is sometimes
INSTITUTIONAL BACKGROUND
Durante estas etapas el movimiento migratorio fue creciendo, dejando visible distintas situaciones de irregularidad para los inmigrantes, como son: vivir como indocumentados, trabajadores irregulares, trata y tráfico de personas, feminización de la migración, entre otras. Para lo cual, surge la necesidad de crear nuevas respuestas de acuerdo a este hecho migratorio.
A partir de las distintas estrategias desarrolladas por INCAMI en su gestión como organismo eclesial y resaltando el resultado de esta intervención durante los últimos veinte años, en el contexto actual del proceso de globalización, donde la integración y la interrelación, económica, social y cultural entre los países, requiere nuevas formas de abordar el problema migratorio. Este análisis busca proporcionar posibles respuestas a tres cuestionantes: 1.¿ Cómo dar una acogida efectiva a las personas migrantes?, 2. ¿Cómo gestionar de manera humana la llegada de migrantes?, 3. ¿Cómo transformar este encuentro de personas, con culturas diferentes en una oportunidad para todos?. Por medio de un método de intervención desarrollado por el INCAMI.
Respondiendo al primer interrogante, el INCAMI ha buscado de crear
espacios y sobre todo estructuras como casas de acogida, donde las personas en movilidad humana encuentren alojamiento, comida, asesoría legal y social, como la inserción laboral a través de la bolsa de trabajo. Pero si bien esto es importante para hacer efectiva la acogida y digna la inserción en la nueva sociedad hay un factor fundamental que esta a la base de estas estructuras y espacios de acogida; es la identidad legítima del extranjero, el valor inalienable de su humanidad más allá de toda dificultad que pueda implicar la convivencia entre personas distintas. Es por ello que se comprende que dar una acogida efectiva significa; crear una cultura de
la acogida, siendo el primer elemento constitutivo de esta el dialogo y la perdida del miedo a lo diferente.
A la segunda inquietud en cuanto a gestionar de manera humana la llegada
de las personas migrantes, el INCAMI ha buscado de manera constante la sensibilización de los organismos del gobierno, como la misma sociedad civil de ser aliada a esta causa noble y justa.
Esta sensibilización comprende; contribuir a nuevas políticas y leyes de inmigración así como los procedimientos para regularizar o ajustar la condición migratoria de las personas y las propias actitudes de la sociedad de acogida hacia estas. También es el favorecer la agrupación en una comunidad con características culturales propias y su respectiva organización como actor social.
Comprendiéndose de esta forma la sensibilización realizada por el INCAMI busca para la persona del migrante un proceso de adaptación durante las primeras etapas del establecimiento. Esto debido a la situación precaria y de desventaja de los migrantes lo cual dificulta su integración en nuestro país.
Y finalmente en cuanto al mundo de las migraciones, como era de esperar, el encuentro de gentes provenientes de pueblos distintos que se deriva de estas complejas lógicas contribuye, a su vez, a la emergencia de problemáticas tanto sociales y culturales (transformación de las sociedades y redefinición de las identidades sobre el fondo de la alteridad y la pluralidad, interculturalidad), socio- económicas (producción y desarrollo de nuevas jerarquías sociales), como políticas (gestión del control de los flujos migratorios, convivencia, ciudadanía...). Tales cambios dinamizan la vida de los distintos países y se ven acompañados de una diversificación más amplia de los lugares de origen, transito y de destino migratorios. Es por ello que la generalización, la intensificación y la creciente complejidad de las migraciones internacionales plantean nuevos interrogantes tanto a la comunidad
científica como a los actores socio-culturales socios-políticos y socios-religiosos (GARCIA, A.: 2006, pp. 231-249).
La necesidad de dar una mayor fuerza al lugar de los migrantes en un mundo globalizado, nace sin duda, a partir de la comprensión, reflexión, diálogo, compromiso y responsabilidad de la realidad en la cual vivimos.
La idea rectora es aquí la de una antropología, es decir, la de una práctica de
ser humano o de humanidad que, haciéndose cargo de la situación real de la condición humana en los inmigrantes como personas a las que les cuesta más llevar la vida, apunta al alivio de esa carga articulándose en el diario como hospitalidad y convivencia, que va más allá de lo que se debe por el derecho.
Lo primero sería comprender la situación de los inmigrantes como personas que, con papeles o sin ellos, son personas que sienten “dolor de la tierra” porque han abandonado su patria, sus familias, sus amigos, sus lugares de recuerdos compartidos, etc., y sufren el corte de las tradiciones que han alimentado su biografía hasta el momento del emigrar. Pero los inmigrantes sufren también por las esperanzas frustradas en la “tierra prometida”; por los sueños que no pueden realizar o simplemente por el desengaño que implica la experiencia de no encontrar el trabajo deseado.
La antropología de la convivencia y de la hospitalidad, que supone y anima a
la vez el diálogo intercultural 3, es, por tanto, práctica de acogida y de justicia al
mismo tiempo. Acoge a los inmigrantes y los cuida y los protege en sus diferencias porque sabe del peso doloroso que significa llevar la vida en “tierra extraña”, pero sin
3 Por diálogo intercultural se entiende un proceso que abarca el intercambio abierto y respetuoso de
opiniones entre personas y grupos con diferentes tradiciones y orígenes étnicos, culturales, religiosos y lingüísticos, en un espíritu de entendimiento y respecto mutuos. Por lo tanto, el diálogo intercultural contribuye a la integración política, social, cultural y económica, así como la cohesión de sociedades culturalmente diversas (Cf. Council of Europe, 2008: Libro Blanco sobre el Diálogo Intercultural: “Vivir juntos con igual dignidad”, Estrasburgo, p. 21)
olvidar que cuidado y protección de los inmigrantes son actitudes que reclaman su articulación en instituciones justas que redimensionen los derechos de todos.
Finalizando, de esta forma la inmigración sería, de verdad, una escuela de diálogo intercultural donde todos aprendemos de los encantos de ser humano y hacemos del mundo un hogar que celebra la vida buena y justa.