QUE ESTÁ REALIZANDO EL PARLAMENTO VASCO EN MATERIA DE AUTOGOBIERNO. (Núm. exp. 670/000203)
AUTOR: JOKIN BILDARRATZ SORRON (GPV)
El señor presidente da lectura al punto 4.3.
El señor VICEPRESIDENTE (Lucas Giménez): Tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Vasco, señor Bildarratz.
El señor BILDARRATZ SORRON: Muchas gracias, señor presidente. Señorías, señor ministro, muy buenas tardes.
Es evidente que en esta legislatura se ha desarrollado una reflexión y un debate importante en torno al bloque de constitucionalidad. Hemos visto este último verano, además de en meses anteriores, que la reforma de la Constitución ha ocupado un espacio importante de los debates tanto en prensa como en estas mismas Cámaras. (Rumores).
También nosotros tenemos constituida en el Parlamento vasco una ponencia de autogobierno porque, como sus señorías conocen, somos la única comunidad autónoma que todavía no ha revisado, que todavía no ha modificado, que todavía no ha aprobado un nuevo estatuto de cara a desarrollar sus líneas estratégicas de cara al futuro. Lo importante de esta Ponencia de autogobierno, lo que, en mi opinión, es un elemento a subrayar importante es que en ella forman parte todos los partidos políticos con un compromiso y una metodología de trabajo muy importante basada: en la escucha, en el diálogo, en la negociación, en el acuerdo y —muy importante— en el refrendo. Pero es evidente que para que este modelo tenga éxito, o sea, para que este modelo sea perfecto, le falta un aliño muy importante, como es el de la lealtad, el de la lealtad en el debate político, el de la lealtad en la colaboración interinstitucional. Y usted sabe, señor ministro, saben sus señorías que el tema de la lealtad, al menos en el ámbito del Estado español, no es fácil, o sea, no es fácil trabajar porque muchas veces, quizá demasiadas, se mira muy al corto plazo y muy a los comicios electorales a la hora de desarrollar diferentes trabajos.
El objeto de la ponencia de autogobierno —y para no discutir tampoco sobre el fin de la misma— viene recogido en el texto que se aprobó en el Parlamento vasco y que voy a leerles.
(Rumores). Pero antes, señorías, quiero pedirles lo siguiente: como pueden comprobar, tengo
problemas de garganta porque el Pleno de la semana pasada, como saben, fue duro. Si hubiera tenido voz, le hubiera marcado al ministro con más tensión, pero lo siento, no puedo y va a tener que ser de manera relajada. Por eso, si me ayudan un poco y estamos todos más calmados, será más fácil. Gracias. (La señora vicepresidenta, Vicente González, ocupa la Presidencia.)
Tal como les estaba diciendo, el objeto de la ponencia es el siguiente: «El Parlamento vasco acuerda constituir en su seno una ponencia específica sobre autogobierno que evalúe sus logros y el estado actual del desarrollo estatutario y que, de acuerdo con las normas y procedimientos
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legales y desde el máximo consenso posible, acuerde las bases para su actualización como expresión de la voluntad política de la ciudadanía representada en este Parlamento.» Este es el objeto.
Tal y como he dicho antes, Euskadi es la única comunidad que no ha revisado, que no ha modificado su estatuto y, tal y como he comentado antes también, es muy importante la lealtad en las diferentes instituciones de los diferentes grupos parlamentarios a la hora de desarrollar cualquier trabajo. Primera deslealtad que considero que se realiza por parte del Gobierno, de su Gobierno, para con las instituciones vascas en este caso. Y no es únicamente del Gobierno o del Grupo Popular, sino que también lo es del Grupo Socialista, que le acompaña. Porque en estos momentos estamos tramitando —se debatirá esta semana en el Pleno— la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional con el recurso previo de inconstitucionalidad. Nosotros entendemos que el estatuto junto con la Constitución forman un bloque de constitucionalidad que ya tiene un proceso de pacto y de refrendo; de pacto, en este caso, entre vascos y de pacto con el Estado, buscando un refrendo, con lo cual no entendemos que el Parlamento se convierta en un Parlamento tricameral, en el cual tengamos al Congreso, al Senado y al Tribunal Constitucional. Eso es lo que nosotros entendemos como primera deslealtad por parte del Gobierno central.
Tal como le he dicho, el estatuto de autonomía es una herramienta constituida en el año 1979 y la sociedad vasca necesita instrumentos de futuro para un desarrollo económico y para el desarrollo social, que, evidentemente, es muy diferente al que podíamos tener en el año 1979. La realidad económica, la realidad social, día a día, se está transformando de una manera muy importante. Desde el año 1979 no ha habido ninguna modificación y ni siquiera aparece contemplada la Unión Europea en nuestro estatuto de autonomía.
Uno de los elementos importantes de la ponencia de autogobierno que les he citado es la realización del análisis sobre el desarrollo y las lagunas que el Estatuto de Guernica ha tenido y está teniendo.
También he de decirles que en el debate de la proposición no de ley el portavoz del Grupo Popular ponía en valor el estatuto de autonomía, que es el que, entendía, posibilita el autogobierno que actualmente tenemos. Decía textualmente —y aquí viene la segunda deslealtad que se da con el propio Partido Popular—: Tal como ustedes saben, a la hora de desarrollar los trabajos en una ponencia los distintos actores realizan diferentes propuestas, diferentes planteamientos. En este caso, el Partido Popular Vasco en el Parlamento hizo una propuesta de trabajo que consistía en pedir al Gobierno español, primero, un informe al Gobierno de España en relación con el coste económico, social y de relaciones con la Unión Europea de la independencia del País Vasco; segundo, un informe al Gobierno de España sobre el desarrollo del estatuto y las transferencias pendientes; tercero, un informe al Gobierno de España en relación con el nivel de competencias del País Vasco y el derecho comparado en el ámbito de la Unión Europea. Esto es lo que pedía el Grupo Popular y que, evidentemente, el Parlamento vasco, con el acuerdo de todos los partidos políticos, de todos los grupos parlamentarios, elevaba al Gobierno de España. El Parlamento vasco también gestionó una petición de UPyD con 7 elementos, pero ¿saben sus señorías, señor ministro, cuál fue la respuesta? Ninguna. No hubo respuesta. La hubo al año, cuando la presidenta del Parlamento vasco envía, con fecha de 3 de junio de 2015, una carta al Gobierno español diciendo que el 11 de junio de 2014 le trasladaba el acuerdo de la ponencia de autogobierno por el que se solicitaba al Gobierno de España una serie de informes. Transcurrido un año desde entonces y habiendo concluido la fase de comparecencias, la ponencia querría conocer en qué estado de elaboración se encuentran los informes y cuándo se calcula que serán evacuados y remitidos a esta Cámara. (El señor presidente ocupa la Presidencia). Un año. Evidentemente, traslada una actitud de desinterés, una actitud, no sé si de negligencia, pero, desde luego, ninguna actitud positiva, porque el Gobierno que no tiene tiempo para responder, sí tiene tiempo, en este caso el delegado del Gobierno en Euskadi, para buscar otra serie de conflictos, como usted sabe, con los ayuntamientos, por temas que ya hemos tratado aquí como, por ejemplo, es el euskera.
La respuesta que da el Gobierno es: dado que el objeto de la solicitud efectuada por la ponencia de autogobierno del País Vasco excede el ámbito competencial propio de esa comunidad autónoma y afecta a competencias exclusivas de la Administración General del Estado, se deniega la petición efectuada al no encontrarse fundamento legal alguno que ampare la remisión de la documentación requerida. Es decir, el Gobierno de España dice que el competente para hacer un informe sobre el estado de las transferencias en el ámbito competencial es el Gobierno de España, con lo cual
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no corresponde hacer ningún tipo de informe. Evidentemente, nosotros entendemos que, si el Partido Popular pide una serie de informes y el propio Partido Popular niega dichos informes, nos encontramos ante una especie de esquizofrenia que para nosotros es incomprensible.
La tercera deslealtad es al Parlamento vasco. Más allá de que hayan podido despreciar o no en Euskadi al Partido Popular, que era el que estaba realizando estas peticiones —que nosotros podemos compartir o no, pero basta que sean de un grupo parlamentario para elevarlas al órgano que se entendía que debía responder—, mi pregunta es: ¿no es lógico que se intente colaborar con el Parlamento vasco? Se trata de una ponencia de autogobierno que está reflexionando sobre el estatuto de autonomía y en la que cada grupo parlamentario está intentando realizar sus planteamientos. ¿No es lógico que el Gobierno intente colaborar, en este caso con el Parlamento vasco? ¿No es lógico que se intente entender la voluntad de trabajo que existe en la ponencia y ayudar en lo posible? La conclusión que sacamos, ministro, es que ustedes son el partido del no, porque entiendo que no han creído —no hay más que ver el recorrido político llevan— en las comunidades —votaron en contra del Título VIII de la Constitución—; nunca han creído en la descentralización —votaron en contra del Estatuto de Guernica—, y nunca han creído en el trabajo conjunto.
Con esto llego a la cuarta deslealtad, que afecta no solo a las instituciones vascas, sino también a la ciudadanía en general, y es el reiterado incumplimiento del Estatuto de Guernica. Señor ministro, a usted siempre le gusta plantear datos —me parece muy bien—; dice: Yo necesito datos objetivos. Le voy a poner dos ejemplos, prisiones, competencia recogida en los artículos 10.14 y 12.1 del Estatuto de Guernica y en la Sentencia del Tribunal Constitucional 104/1988, del 8 de junio (El señor Bildarratz Sorron muestra un documento), en la que también se define claramente quiénes son los competentes en la materia. Ahora que tan de moda se ha puesto el debate sobre la proposición de ley porque no se cumplen las sentencias del Tribunal Constitucional espero fervientemente su respuesta sobre cuál es el planteamiento que realizan, por ejemplo, en prisiones, o cuál es el planteamiento que van a hacer con respecto a la gestión de la Seguridad Social que, como sabe su señoría, está recogida en el artículo 18.2 del estatuto de autonomía. Es decir, no están cumpliendo las leyes ni están colaborando en las reflexiones, desarrollos, etcétera, de diferentes instituciones, con lo cual, evidentemente, la actitud que trasladan tanto a la ciudadanía vasca como a los partidos o a los grupos parlamentarios, a los agentes y a las propias instituciones es de total negación y de una falta absoluta de colaboración.
El tercer y último eje de mi intervención es la reflexión en torno al debate de la reforma constitucional. No voy a perder tiempo intentando justificar la necesidad o no de la reforma constitucional porque todo el arco parlamentario ha manifestado dicha necesidad, y ustedes también. Es evidente que el Partido Popular va retrasado también en esta materia, porque no ha sabido adecuarse a la realidad que se ha vivido en el Estado español en los últimos años. No hay más que ver la situación en que se encuentran ustedes con Cataluña. A futuro, ya veremos también cómo se desarrollan otro tipo de realidades. No creo que haga falta tampoco enumerar los conflictos que una buena reforma constitucional —o una buena actitud para hacerla— hubiera evitado, en lugar de echar más leña al fuego. Ahora no voy a debatir —lo haremos en su momento— la última proposición de ley que han planteado con respecto a la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Tampoco le voy a decir los planteamientos, por ejemplo, del señor Rubio Llorente —que, como saben, fue vicepresidente del Tribunal Constitucional y presidente del Consejo de Estado, es decir, una voz totalmente reconocida— cuando calificó como un día de luto aquel en que se presentó —además, de una manera muy publicitaria— la proposición de ley en el Congreso de los Diputados. Puedo entender también que haya diferentes puntos de vista entre diferentes juristas. Ahora, señor ministro, no me puede negar que la oportunidad política y el contexto político no son los más adecuados. Es justamente lo contrario y, evidentemente, la búsqueda de conflicto por parte de ustedes no creo que aporte nada en este caso ni en ningún otro. En lugar de abrir un proceso sin prejuicios, tanto los ministros como el señor Rajoy nos están explicando continuamente para qué no hay que reformar la Constitución. El señor Catalá nos decía que, a excepción de los artículos 148 y 149 —es decir, los artículos referidos al ámbito competencial—, no hay que hablar de ninguna otra cosa, mientras que el señor Rajoy también estableció un marco muy concreto. Nosotros lo que le proponemos es otra cosa totalmente diferente: si verdaderamente se quiere realizar una reforma de la Constitución porque los tiempos nos lo piden, porque hay una crisis institucional, una crisis social, una crisis política y una crisis económica que la Constitución puede
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ayudar a solucionar, el hecho de poner límites al campo y no establecer fórmulas de trabajo para sacar adelante una reforma de manera consensuada, es justo el camino contrario al que habría que llevar.
Termina el tiempo y cierro.
Aprendan la lección de los errores de 1978. Como sabe, el referéndum de la Constitución en Euskadi obtuvo un 30,86 % del censo. En el caso de la reflexión con Cataluña, ustedes están poniendo también unos porcentajes y una serie de mínimos. Pero yo a usted le digo: les tiene que llevar, nos tiene que llevar a la reflexión el hecho de que únicamente el 30,86 % del censo o el 20 % de la ciudadanía votó sí al referéndum de la Constitución.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Bildarratz.
Tiene la palabra el señor ministro, para contestar a la interpelación en nombre del Gobierno. El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Señor presidente, señorías, en una legislatura que está tocando a su fin es normal hacer balances relativos a lo que ha sido el ejercicio de Gobierno, que se somete a control parlamentario y también en forma de esta interpelación, como ha hecho su señoría, con objeto de cuestionarse lo que ha sido el desarrollo de nuestras relaciones políticas. Su señoría ha reflexionado en la interpelación acerca de las categorías de autogobierno del País Vasco, de la relación de lealtad desarrollada en esta legislatura concreta, acerca del diálogo, de los acuerdos y de las posiciones que se han llevado adelante.
No podemos olvidar, como parece hacer el PNV en este momento, que relega y quiere hablar de temas político-institucionales antes de los que han puesto en cuestión nuestra estructura político-institucional en esta legislatura como es la crisis económica. Convendrá su señoría conmigo que esta crisis ha marcado no solo la actual legislatura, sino la legislatura anterior de las Cortes Generales y de todos los Parlamentos, también del Parlamento vasco. Crisis económica que ha producido también una desafección de la ciudadanía respecto de las instituciones —en toda España y, obviamente, en el País Vasco—, al considerar que no estaban respondiendo a lo que era su prioridad, pues ¿no están las instituciones para hacer frente a las crisis económicas y sociales? Incluso, ¿no han de adaptarse las propias instituciones a las necesidades objetivas que marcan esas crisis? Esa cuestión es la que hemos abordado a lo largo de esta legislatura. En esta legislatura, como su señoría identifica perfectamente, el punto de partida fue una crisis —que ya teníamos sobre nosotros— que había dejado la peor de sus huellas: tres millones y medio de puestos de trabajo destruidos en toda España, y que había puesto en cuestión el Estado de las autonomías. El Estado de las autonomías había sido sometido fuertemente a cuestión, en primer lugar, fuera de España, y también en términos de las instituciones a las que pertenecemos y a las que nos debemos, y también por parte de los acreedores de España, porque la crisis de España, en términos económicos, es una crisis de endeudamiento.
Lo que se cuestiona desde el comienzo de la legislatura es: ¿puede soportarse en una crisis económica un Estado de las autonomías que lo que hace es vertebrar diferentes niveles de instituciones? ¿Es viable ese Estado de las autonomías? Añado, con toda propiedad, ¿es gobernable ese Estado de las autonomías? ¿Es la fórmula que permite a un país institucionalmente salir adelante, hacer frente a la crisis? Estas eran las grandes cuestiones que teníamos al comienzo de la legislatura.
No podemos olvidar que el País Vasco —como ya he tenido ocasión de recordar alguna vez en esta Cámara— a comienzos del año 2012 pagaba por colocar sus emisiones de deuda 300 puntos básicos, fruto de que el País Vasco estaba también inserto en una crisis y en una crisis de desconfianza en relación con el funcionamiento de nuestro Estado de las Autonomías. La gran cuestión —como decía— la estaba formulando en términos económicos, pero es fácil llevarla a su clave institucional. ¿Es soportable que tengamos estos niveles de Administración que tenemos en nuestro país, en el Estado de las Autonomías, un Estado que hemos desarrollado desde la Constitución de 1978? No hace falta recordar que en el año 1977 España era un país completamente centralizado, y desde ese país completamente centralizado hoy tenemos uno de los países más descentralizados del mundo, hasta el punto de que usted reclama en el fondo de la interpelación —y ya veremos la forma en que se concretará en la moción— unos asertos relativos al autogobierno del País Vasco.
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Yo puedo coincidir y debo coincidir, y lo hago con toda propiedad, con que las capacidades de autogobierno siempre pueden desarrollarse, pero partamos de un supuesto: El País Vasco lo constituyen las haciendas forales. ¿Existe algún ejemplo en el mundo, señor Bildarratz, de algún Estado federal que tenga haciendas locales? ¿Conoce su señoría algún ejemplo, algún referente donde nosotros desde el Estado español hayamos sido capaces de construir un Estado en el que se alberga, porque tienen su cabida en el Estado español, las haciendas forales, con toda su propiedad, porque son fruto de la historia, porque es perfectamente consustancial, como reconoce la Constitución de 1978, la vigencia de esas haciendas forales? ¿Conoce su señoría algún caso en el mundo donde existan esas haciendas forales en algún país federal? ¿Cuántos países federales hay en el mundo desarrollado? ¿Cinco, seis, siete? ¿Hay alguno que contenga haciendas forales? ¿Hay algún país que tenga un régimen económico fiscal como el que tiene Canarias, como tiene Ceuta y Melilla? ¿Hay algún país que en treinta y siete años haya sido capaz