CHAPTER 2 LEARNING AND DEVELOPMENT
2.2 Learning Theories
2.2.3 Intelligence and Learning
Con los precedentes de la Política Global Mediterránea (PGM) aprobada en Octubre de 1972 en el Consejo Europeo de París y de la Política Mediterránea Renovada (PMR) del período 1992-96, el proceso de Asociación Euromediterráneo iniciado en la Cumbre de Barcelona de 1995 marca un antes y un después en la política de colaboración al desarrollo de la Unión Europea en el Mediterráneo.
La iniciativa puesta en marcha en la Conferencia de Barcelona tiene sus precedentes inmediatos en las deliberaciones de los Consejos Europeos de Lisboa (junio de 1992), Corfú (junio de 1994) y Essen (diciembre de 1994).10 Con origen en las conclusiones y recomendaciones de estos Consejos, la Declaración establece el marco específico para las relaciones de la UE con la cuenca mediterránea.
Los días 27 y 28 de noviembre de 1995 se reunieron en la Conferencia Ministerial de Barcelona los quince Ministros de Asuntos Exteriores de la UE y de los doce países mediterráneos socios: Argelia, Autoridad Palestina, Chipre, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Malta, Marruecos, Siria, Túnez y Turquía más la Liga Árabe, la Unión del Magreb Árabe (UMA) y Mauritania, ésta última en calidad de miembro de la UMA. La Conferencia estableció el proceso que debía conducir a un nuevo marco de diálogo y cooperación entre la UE y los terceros países mediterráneos (TPM’s). Es de destacar que esta Declaración fue suscrita por los veintisiete países participantes por
9 A. Lorca, G. Escribano, O. Orozco, P. Brañas, J. Rodero y M. Jerch. El Mediterráneo: un espacio circular. Universidad
Autónoma de Madrid. Madrid, Febrero, 2001. Pág. 25.
10 Comisión Europea. Barcelona Declaration. Conferencia Euro-Mediterránea. Unión Europea. Barcelona, 1995.
unanimidad, así como un programa de trabajo que establecía un procedimiento de seguimiento y evaluación.
Los países signatarios manifestaron expresamente su voluntad de superar el bilateralismo tradicionalmente utilizado en sus relaciones para abordar un proceso de cooperación global con un enfoque regional. Este marco multilateral se definió como un refuerzo a las relaciones bilaterales ya existentes y se basaba en un espíritu de asociación que, no obstante, establecía un margen adecuado para observar las especificidades propias de los participantes.
La Declaración de Barcelona, tomando como origen “los lazos comunes que la historia
y la vecindad han forjado a través del tiempo”, acordó que los cambios políticos,
sociales y económicos en el Mediterráneo deberían plantearse como un desafío común que, por tanto, tendría que abordarse de forma conjunta en un marco de relaciones entre socios.11
Por encima de los buenos deseos y declaraciones propias de las cumbres y conferencias internacionales, la Declaración toma cuerpo al definir los tres grandes ejes sobre la que desarrollará esta iniciativa y que servirían para comprobar el grado de consecución de la política acordada en Barcelona:
• Asociación política y de seguridad, destinada a establecer un espacio común de paz y estabilidad.
• Asociación económica y financiera, dirigida a construir una zona de prosperidad compartida.
• Asociación social, cultural y humana, encaminada al desarrollo de los recursos humanos, a la comprensión entre culturas y los intercambios entre sociedades civiles.
Como veremos seguidamente, de estos tres grandes ejes sólo el segundo define inicialmente campos específicos de actuación y fija objetivos y políticas concretas.
2.1. Asociación política y de seguridad.
La Conferencia de Barcelona define un primer área de diálogo político global con unos objetivos comunes de estabilidad interna y externa. Las partes comprometieron su actuación conforme a la Carta de las Naciones Unidas, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a otras obligaciones del Derecho internacional, en particular en lo referente a los instrumentos regionales y multilaterales. Se reafirmó igualmente el
respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales (incluidas las libertades de expresión, asociación, pensamiento, conciencia y religión12).
La Declaración defiende el Estado de Derecho y la democracia como sistema político. No obstante, reconoce el derecho de cada una de las partes a elegir y desarrollar libremente su sistema político, sociocultural, económico y judicial. Como veremos a lo largo del proceso iniciado en Barcelona, pese a definirse los objetivos políticos ideales, la diplomacia comunitaria se verá obligada en repetidas ocasiones a dejar puertas abiertas que permitan a todos los países firmantes participar del proceso aún cuando en algunos casos las irregularidades políticas, sociales y/o económicas, estén lejos de los ideales acordados, en especial en lo relativo a libertades públicas y derechos humanos.
Los países signatarios se comprometieron a respetar la igualdad soberana, la igualdad de derechos de los pueblos y su derecho a disponer de sí mismos, si bien se afirma que las relaciones entre los participantes en la conferencia deberán regirse por los principios del respeto de la integridad territorial, no intervención en los asuntos internos y resolución pacífica de las diferencias.13 Sin duda, un eficaz compromiso para evitar interpretaciones conflictivas por algunos de los firmantes en relación a contenciosos territoriales abiertos entre Israel y la Autoridad Palestina o entre Marruecos y Argelia con relación al Sáhara, por mencionar los más señalados.
Siendo evidente la existencia de contenciosos y diferencias entre los países firmantes, la Declaración expresamente manifiesta el compromiso de respetar la integridad territorial y la unidad de los intervinientes así como de resolver las disputas por medios pacíficos, renunciando al recurso de la amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial de los países firmantes, especificándose la renuncia a la adquisición de territorio por la fuerza. Se reafirmó asimismo el derecho del ejercicio de soberanía por medios legítimos de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y las leyes internacionales.
Sin ser en 1995 todavía una amenaza tristemente evidente y materializada, la Declaración también recoge un acuerdo de lucha contra el terrorismo, la delincuencia organizada y la droga en todos sus aspectos. Los participantes se comprometieron a fomentar la seguridad regional y a actuar en favor de la no proliferación nuclear, química, biológica, adhiriéndose y ajustándose a los regímenes internacionales y
12 “... without any discrimination on grounds of race, nationality, language, religion or sex.” Comisión Europea. Barcelona Declaration. www.europa.eu.int. Página 3.
regionales de no proliferación y a los diversos acuerdos sobre limitación del armamento y desarme.
Los participantes acordaron finalmente favorecer el desarrollo de relaciones de buena vecindad entre ellos y apoyar los procesos destinados a garantizar la estabilidad, seguridad, prosperidad y cooperación, tanto regional como sub-regional. Para ello favorecerán cualquier medida de seguridad y confianza entre las partes destinada a construir un “área de paz y estabilidad en el Mediterráneo”.14
2.2. Asociación económica y financiera.
La importancia que los signatarios de la Declaración otorgan a la colaboración económica y financiera no solo se deduce de una mayor extensión con respecto a las otras dos asociaciones propuestas, sino que viene expresamente mencionada al subrayar la necesidad de alcanzar el desarrollo social y económico sostenido como garante de un área de prosperidad compartida. 15
Se señaló la prioridad en lograr un desarrollo socioeconómico sostenible y equilibrado que permita mejorar las condiciones de vida de la población y aumente el nivel de empleo en el proceso de asociación. Para ello, se señaló la importancia de fortalecer la cooperación y la integración regional y se definieron unos objetivos de asociación económica y financiera entre la UE y sus socios.
Esta asociación económica y financiera se define en base a tres ejes principales: I. Instauración progresiva de una zona de libre comercio (ZLC).