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3. VISION BASED COLLABORATIVE LOCALIZATION

3.7 Inter-MAV localization

Los hongos son organismos ampliamente distribuídos (ubicuos). Según estimaciones de Rippon, existen alrededor de 200 especies patógenas, de las cuales unas 60 se asocian de forma consistente a infecciones humanas. No dependen de la luz y pueden crecer en cualquier dirección, incluso dentro del substrato (un pensamiento desagradable, si se contempla que el substrato puede ser una cavidad o un órgano humano). Tienen gran cantidad de hábitats, la mayoría terrestres, característica importante porque con frecuencia intervienen en la mineralización del carbono orgánico. Son avasculares, eucariotas, unicelulares (levaduras) y multicelulares (micelios o filamentos). Son heterótrofos, lo que implica que requieren de material orgánico preformado y carecen de clorofila, en contraposición con los organismos autótrofos, que sintetizan los nutrientes por fotosíntesis. Un dato curioso es que digieren la materia orgánica antes de ingerirla y la almacenan en forma de glucógeno con la ayuda de exoenzimas. La unidad fundamental anatómica y de crecimiento en los hongos lo constituye la

hifa, cuya estructura es cilindroide; septada o aseptada (cenocítica), uni o multinucleada, y presenta diferentes tamaños y formas. Una masa de hifas integra el micelio, la forma filamentosa, con ramificaciones laterales y crecimiento apical; las masas de micelios conforman colonias. Los micelios vegetativos crecen en o sobre el medio (substrato) y absorben los nutrientes; las hifas aéreas forman la porción más visible de la colonia; los micelios fértiles o reproductivos desarrollan conidios o esporas. Su ciclo de vida inicia con la germinación de dichas esporas u otras estructuras, prosigue con el crecimiento en un substrato y aumento de biomasa, y termina con la esporulación y la diseminación de los propágulos a partir del micelio inicial. La forma vegetativa predominantemente unicelular que exhiben diversos hongos se denomina levadura (de estructura oval o cilíndrica). Los hongos que presentan fases levaduriforme y micelial (la primera a temperatura corporal y la segunda en el ambiente) son llamados hongos dimórficos. No tienen motilidad, con excepción de algunas especies y de formas ameboideas que se presentan en fase vegetativa. La pared celular, rígida, contiene una gran cantidad de quitina (el equivalente en las plantas es la celulosa); difiere de las células de mamíferos por la presencia de ergosterol, en lugar de colesterol. El crecimiento de los hongos involucra habitualmente dos fases, vegetativa y reproductiva. En la fase vegetativa las células son haploides y se dividen por mitosis, en tanto que en la fase reproductiva se reproducen por medio de esporas, cuya producción puede ser de manera sexual (meiosis) o asexual (mitosis), dependiendo de la especie y las condiciones. Las esporas pueden permanecer en reposo por largos períodos de tiempo, a veces años (Uribarren y Bazán, 2005).

Si bien existen más de 35 especies de hongos acuáticos, cuando nos referimos a enfermedades solemos hacer mención a uno o dos Géneros como causantes de enfermedades. En realidad para el acuarista no es muy importante saber cómo se denomina científicamente el organismo que está atacando a sus peces. Más bien le interesa cómo resolver el problema. Así que, para no agregar más nombres a los ya bastante complicados en uso, diremos que los más comunes son Saprolegnia y Achyla. A los efectos prácticos tampoco es muy importante saber qué hongo está atacando a los peces ya que los síntomas y la terapéutica le son

comunes a todos ellos. Para comprender cómo se produce un ataque por hongos que afecte a más de un pez (epizootia), debemos comprender su proceso biológico. Por lo tanto antes de emprenderla con las distintas formas en que se manifiestan, analizaremos su biología en general. Los hongos son omnipresentes en el medio ambiente. Su finalidad de limpieza fue expuesta más arriba y también se explicó que al aumentar la cantidad de materia orgánica en descomposición aumenta la población fúngica como una respuesta natural (¡afortunadamente!) Poseen un cuerpo fructífero compuesto por cientos de filamentos (ramificados o no) que surgen del mismo lugar. Esos filamentos se llaman hifas y contienen todas las estructuras reproductivas, las cuales pueden ser sexuales o asexuadas. Cuando un hongo ataca los tejidos de un pez automáticamente genera estructuras reproductivas nuevas como una respuesta al nuevo ambiente. Esas estructuras reproductivas nuevas que son asexuadas y se desarrollan en las terminaciones de las hifas se denominan esporangios. Germinan muy rápido y comienzan a liberar esporas muy móviles que dispersan el hongo y generan nuevas infecciones. Si nosotros comparamos las esporas con “semillas”, podríamos decir que el hongo original ha “sembrado” por todo el acuario cientos y cientos de semillas que comenzarán a germinar en tejidos orgánicos muertos o dañados. La cantidad de esporas producidas dependerá del Género y/o especie de hongo que se trate. Cuando se infiltra en el cuerpo de un pez (por lo general por causa de una lastimadura, un debilitamiento o destrucción de la mucosa, etc) se inicia el proceso de crecimiento al que ya comparamos con una semilla. Introducida la espora en el epitelio comienza a desarrollar micelios estructuras vegetativas de los hongos comparables a raíces. A medida que penetran en los tejidos que utilizan para nutrirse los van necrotizando. Hasta aquí el proceso es poco visible ya que el lugar afectado sólo muestra una ligera opacidad, que de no mediar una atenta observación puede pasar desapercibida. Sin embargo el pez afectado habrá modificado su comportamiento y eso nos llevará a observar detenidamente el cuerpo. (Popoff, 2006).

Entre 24 y 48 horas después comenzará el crecimiento del hongo hacia el exterior, momento en que las hifas se hacen visibles al ojo como pequeñas manchitas

blancas o blanquecinas. Transcurrido más tiempo comenzarán a adquirir la forma de copos algodonosos (en el caso de Saprolegnia) o largos filamentos como delgadas hebras de lana (cuando se trata de Achyla).Para ese entonces los micelios habrán necrotizado una vasta extensión de los tejidos y, según la localización del hongo, pueden haber necrotizado también algún órgano vital, haciendo imposible la recuperación del pez (Petracini, 2006).

Las enfermedades fungiformes generalmente afectan a los peces que ya están debilitados o estresados. De modo que revise siempre las condiciones del agua si ocurre un brote de hongos. Igualmente, las lesiones ocasionadas por las peleas o por un manejo brusco en la red son propensas al ataque de los hongos. Los hongos se ven como crecimientos en forma de "mota de algodón", de color blanco a gris, en el cuerpo o las aletas de los peces (Mars, 2006).

6.1.- BRANQUIOMICOSIS (Branchiomyces sanguinis y Branchiomyces

demigrans).

Etiología: Las enfermedades micóticas de las branquias son producidas

generalmente por Branchiomyces sanguinis y ocasionalmente por Branchiomyces demigrans pertenecientes, como Saprolegnia y Achyla a la Clase Ficomicetes (Popoff, 2006).

Definición: Es una enfermedad interna que alcanza las branquias vía sanguínea,

contrariamente a lo que ocurre con la saprolegniasis. De uno u otro modo, lo que se sabe es que el genero branchiomyces tiene gran afinidad por el oxigeno hecho por lo cual tiene predilección por la zona branquial (Croa, 2006).

Sinonimia: Micosis vascular branquial, gill root (Croa, 2006).

Epidemiología: Estadísticas más o menos actuales han demostrado que en 24

horas mueren el 95% de los peces afectados por Branchiomyces sp. En 48 horas

la mortalidad llega al 100%. Como la visualización del hongo por medio de sus hifas comienza 24 horas después (Popoff, 2006).

Patogenia: Deterioradas las branquias se produce el doble efecto de intoxicación

por CO2 y necrotización de sus órganos vitales por falta de oxígeno para la función oxido-reductora (Pecesdiscos, 2006).

Signos: Inapetencia, los peces afectados tendrán dificultad respiratoria, que

manifiesta con boqueo en la superficie del agua y dificultad para nadar (Croa, 2006).

Síntomas: El tejido branquial aparece erosionado, necrótico, y adquiere un

aspecto marmóreo, debido a fenómenos isquémicos y hemorrágicos en forma parcheada. Puede extenderse también a la superficie del pez, lo que dejara zonas desnudadas de tejido epitelial (Pemau, 2006).

Diagnóstico de laboratorio: Para efectuar un diagnóstico correcto no tenemos

otro recurso que la observación visual de las branquias auxiliados con una lupa. Para ello habrá que levantar el opérculo con un objeto adecuado, sin filos ni rebabas, y observar las branquias con la lupa o un cuentahílos y auxiliados por una luz en ángulo de 45º (Pesce, 2005).

Si se trata de un ataque por hongos veremos los filamentos branquiales destruidos, mostrándose como si estuvieran disueltos. Si se trata de parásitos, afortunadamente serán fáciles de distinguir de inmediato porque se adhieren a las bránquias y son bien visibles (Popoff, 2006).

Diagnostico diferencial: Es de fácil diagnostico ya que si fuera un ataque por

parásitos estos son fáciles de detectarlos (Pemau, 2006).

Tratamiento: Un tratamiento efectivo es la vitamina C o limpieza de branquias con

povidona yodada (Petracini, 2006).

La medicación será la indicada para fungosis y cuanto antes se aplique, mayores posibilidades de curación existirán. Inmediatamente después de detectar la presencia de este hongo, el o los peces afectados deben ser trasladados a un acuario enfermería. También de inmediato se desinfectará el acuario y los peces supuestamente sanos, utilizando 1 gramo de permanganato de potasio cada 100 litros de agua en peces tropicales o el doble de ésta dosis en peces de agua fría. Esta desinfección durará 90 minutos, luego de lo cual se retiran los peces del acuario, se duplica la dosis de permanganato y tras 30 minutos se renueva totalmente el agua (Popoff, 2006).

Prevención: Aislar a los recién llegados en acuarios de cuarentena, para evitar

que los peces nuevos enfermos contagien a los demás, elegir bien los peces nuevos (sin heridas, puntos o granos, que naden sin esfuerzo, que no estén ni delgados ni obesos y que coman regularmente), mantener el agua en condiciones estables (temperatura constante y adecuada, limpiar filtros regularmente, cada 15 días, y realizar cambios de agua frecuentemente, cada 2 semanas), mantener una buena oxigenación, evitar sobrecargas del filtro para que no se pudran los residuos tóxicos procedentes de la descomposición de los alimentos y de las excreciones de los peces y evitar la superpoblación de peces, lo que aumentaría el estrés de los peces y también sus desechos (González, 2006).

6.2.- ICTIOSPORIDIOSIS (Ychthyosporidium hoferi)

Etiología: Ychthyosporidium hoferi es un hongo interno descubierto por Hofer en

1893. Se lo denominó hoferi en homenaje a quien lo descubrió. Posteriormente recibió la denominación de Ichthyosporidium hoferi (ichthyo=pex

+ osporidium=oospora). (Petracini, 2006).

Definición: El llamado también papel de lija, ataca a la zona caudal. Forma zonas

con puntos negros debido a la necrosis de la piel. Se trata de un hongo de la familia de los ficomicetos, de tamaño microscópico, llamado Ychthyosporidium hoferi (Aberiak, 2006).

Sinonimia: Papel de lija (Aberiak, 2006).

Epidemiología: Como los peces enfermos liberan esporas con sus excrementos,

es posible que el acuario se contamine rápidamente si no tomamos la precaución de aislar al pez enfermo ante el menor síntoma. De no resultar Ichthyosporidium, el aislamiento no será dañino, pero de permanecer en el acuario comunitario un pez enfermo, las consecuencias pueden ser imprevisibles (Petracini, 2006).

Esta enfermedad no reconoce cura, al menos con los medicamentos comunes para peces. En cambio es posible evitar la diseminación mediante el uso de funguicidas, para controlar la proliferación de esporas en el acuario, antes de que ataquen a nuevos peces (Petracini, 2006).

Patogenia: Inicialmente se pensó que el origen de la enfermedad era la infección

por un protozoo del grupo de los microsporidios, si bien en la actualidad, se sabe con seguridad que se trata de una infección causada por el hongo: Icththyosporidium hoferi (antiguo Icththyophonus hoferi) (Pecesdiscos, 2006).

Esta enfermedad se conoce vulgarmente con el nombre de “enfermedad del papel de lija”, debido al aspecto que presenta la piel cuando queda recubierta de los pequeñísimos granitos de color negro que caracterizan a esta patología y que corresponden a zonas necrotizadas de la dermis. Estos pequeños granitos dan un aspereza a la piel muy particular, y que conforme avance la enfermedad, pueden aparecer descamaciones y llagas que se abren dando lugar a hemorragias (Pemau, 2006).

Signos: Exteriormente se manifiesta por un adelgazamiento, cambio de color,

inapetencia, desequilibrios al nadar etc. (Fernández, 2006).

Síntomas: Esta enfermedad se conoce vulgarmente con el nombre de

“enfermedad del papel de lija”, debido al aspecto que presenta la piel cuando queda recubierta de los pequeñísimos granitos de color negro que caracterizan a esta patología y que corresponden a zonas necrotizadas de la dermis. Estos pequeños granitos dan un aspereza a la piel muy particular, y que conforme avance la enfermedad, pueden aparecer descamaciones y llagas que se abren dando lugar a hemorragias. Esta sintomatología externa es evidente también a nivel de ciertos órganos internos como el hígado, el riñón o el corazón. Los tejidos pueden estar necrotizados, pero lo más común, aparte, es la presencia de unos gránulos blancos, resultado del tejido conjuntivo que engloba a los patógenos y que es el mecanismo de defensa que encuentran la células para combatir un patógeno que son incapaces de destruir. Secundariamente, puede aparecer: ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), desequilibrios en la natación, inapetencia, deformaciones óseas e incluso, enflaquecimiento, especialmente en el caso de los peces jóvenes (Pemau, 2006).

Diagnóstico de laboratorio: La confirmación sólo será posible mediante

disección y estudio de los órganos internos (González, 2006)

Diagnostico diferencial: Uno de los principales problemas para diagnosticar esta

enfermedad, es que sus síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades. Por ejemplo, los gránulos observados en los órganos internos son comunes también a la tuberculosis, de modo que es necesario un análisis histopatológico para efectuar un correcto diagnóstico (Petracini, 2006).

Tratamiento: Acriflavina, iodina, verde malaquita, azul de metileno, sal, formalina.

Aplicación como baño, tópica, o en el estanque (A.E.K, 2006).

No se conoce un tratamiento realmente eficaz. De todos modos, algunos autores obtienen buenos resultados utilizando paraclorofenoxetol realizando una solución madre de 1 ml de paraclorofenoxetol en 1 litro de agua destilada, y añadir 10 ml por cada litro de agua. Se deberá añadir de forma gradual y dejarlo actuar durante 2 o 3 días. Pasado este tiempo, se procederá a hacer un cambio de agua y

reanudar la medicación, después de eliminar la medicación con una filtración por carbón activo durante 24h (González, 2006).

También se habla de éxito con tratamientos basados en sulfameracina a razón de 50 mg/l en acuario hospital durante 3 días. Como hemos dicho en el caso anterior, si no se observan resultados, se deberá repetir el tratamiento realizando antes el cambio parcial de agua pertinente y la eliminación de la medicación anterior con ayuda de la filtración durante 24h a través de carbón activado (Maceda y González, 2006).

Prevención: Elegir bien los peces nuevos (sin heridas, puntos o granos, que

naden sin esfuerzo, que no estén ni delgados ni obesos y que coman regularmente), mantener el agua en condiciones estables (temperatura constante y adecuada, limpiar filtros regularmente, cada 15 días, y realizar cambios de agua frecuentemente, cada 2 semanas), mantener una buena oxigenación, evitar sobrecargas del filtro para que no se pudran los residuos tóxicos procedentes de la descomposición de los alimentos y de la excreciones de los peces y evitar la superpoblación de peces, lo que aumentaría el estrés de los peces y también sus desechos (González, 2006).

6.3.- SAPROLEGNIASIS (Saprolegnia sp.)

Etiología: La mayoría de micosis externas que afectan a nuestros peces están

causadas por oomicetos del género Saprolegnia: S. parasítica y S. diclina. Ambas especies son las más frecuentes y, dado su gran similitud, algunos autores optan por referirse a ellas como el complejo S. parasítica - S. diclina (Fernández, 2006). Pese a ser éste el género más común y debido al cual, la enfermedad recibe el nombre de Saprolegniasis, lo cierto es que también se han identificado a otros oomicetos en algunos peces enfermos: Achlya, Aphanomyces , Leptolegnia , Pythium y Leptomitus . Si bien, éstos dos últimos se comportan más como saprotróficos (el término saprófito está en desuso) (González, 2006).

Definición: Enfermedad infecciosa producida por varios hongos, principalmente

Oomicetos representantes del grupo de los Saprolegniales (Salas y Garrido, 1997).

Es un hongo que se encuentra en todos los medios acuáticos. La velocidad con que se actúe puede significar la vida o la muerte (Pecesdiscos, 2006).

Se caracteriza por la aparición de formas algodonosas en zonas que con el tiempo da lugar a un recubrimiento del cuerpo por una capa de hongos en forma de tela de araña. Suele aparecer en heridas producidas por el punto blanco u otras infecciones y si no se trata, se extenderá por todo el cuerpo del pez y le matará (González, 2006).

Sinonimia: Enfermedad micótica o micosis (Fernández, 2006).

Epidemiología:Virtualmente, todas las especies de agua dulce son susceptibles

de sufrir esta patología. Debemos mencionar también que los saprolegniales son los patógenos más frecuentes de los huevos de cría en agua dulce. Este hecho puede hacer que se pierdan camadas completas, ya que los huevos poseen poca (o ninguna) protección frente a este tipo de patología. La gran excepción a este hecho está representada por las especies que “cuidan la prole”, ya que los progenitores les brindan una excelente protección. Esto no descarta que puedan infectarse, pero generalmente no ocurre, y cuándo pasa, sólo se afectan unos pocos huevos. Las especies marinas no suelen padecer esta infección, ya que el agua salada resulta letal para estos hongos. Si bien se ha obtenido desarrollo de Saprolegnia parasítica con concentraciones de sal del 1,75 %, no se observó desarrollo a 3,5 % de NaCl (Petracini, 2006).

Patogenia:La infección comienza cuándo las esporas del hongo alcanzan tejidos

necróticos (muertos) en un individuo incapaz de hacer frente a estos hongos. De este modo se produce la colonización de los tejidos superficiales, principalmente la epidermis. Entonces la espora comienza a desarrollarse, formando el micelio

compuesto por hifas que darán lugar a la formación de nuevas esporas, perpetuando el ciclo biológico del hongo (reproducción asexuada). En algunas especies de hongos también existe una reproducción de tipo “sexual” en la que se conjugan hifas femeninas y masculinas, es decir que existen “hongos macho” y “hongos hembra” (dioicos). Pero además cabe citar que algunos hongos poseen también la fase de reproducción sexual en ellos mismos, produciendo un mismo organismo, tanto hifas macho como hifas hembras (monoicos). Cuándo el micelio se desarrolla, se puede ver macroscopicamente la típica masa “algodonosa” que nos facilitará el diagnóstico de ésta afección. En los tejidos del pez puede observarse ulceración y necrosis, a causa de las enzimas que los hongos secretan para digerir el alimento antes de consumirlo. Esto produce una leve reacción inflamatoria de tipo mononuclear, en la que participan linfocitos, monocitos y macrófagos. La muerte puede sobrevenir a consecuencia de las micosis superficiales, esto no es frecuente, pero en individuos intensamente afectados, y con algunas cepas particulares de hongos puede ocurrir. Esto sucede porque los hongos destruyen la barrera osmótica que constituye la piel de los peces, alterando así la osmorregulación, y produciendo una alteración hidroelectrolítica letal. La invasión de los tejidos profundos no suele ocurrir en este tipo de micosis, por lo que las micosis profundas no se consideran un grado avanzado de Saprolegniasis (Salas y Garrido, 1997).

Signos: La enfermedad se manifiesta en forma de unas proliferaciones de

finísimos filamentos de color blanco grisáceo que flotan en el agua formando una masa algodonosa sobre la superficie de: peces, huevos o incluso, cadáveres o materia orgánica en descomposición que haya pululando por el acuario (las algas no son blancas, ¡son hongos!) (Pemau, 2006).

Figura N. 29. Pez con Saprolegnia.

(Pemau, 2006).

Síntomas: Al principio, suelen ser infecciones puntuales (aparecen en pequeñas

heridas que puedan tener los peces), pero conforme avanza la enfermedad, los hongos van colonizando otras zonas del pez y pueden llegar a recubrirlo por completo. Esto se observa frecuentemente en los cadáveres (Pemau, 2006).

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