Ocurrido el golpe militar de marzo de 1976, se produjo en la ca- rrera de Ciencias de la Educación de nuestra universidad, un particu- lar proceso que si bien no estuvo exento de fracturas, mostró signifi- cativas continuidades por lo menos en lo referido al plantel docente y –como ya lo señalamos– a los contenidos de los programas.
En lo que respecta a los docentes, no continuó durante la dictadu- ra la jefa del Departamento, quien durante la entrevista mostró una postura claramente anti-militar.26 Otros aceptaron que se les prolon-
gue su designación por el período determinado en el artículo 14 de la Ley N.° 20.65427, entre ellos, como ya vimos, los que venían ejer-
ciendo la docencia con anterioridad a 1975. Pero también siguieron dando clases los docentes que fueron incorporados por haber sido echados de la Universidad en 1955, tal lo ocurrido con Carolita Sierra quien habiendo sido reincorporada en 1975 como profesor adjunto efectivo a cargo del curso de Prácticas de la Enseñanza en Filosofía,28
durante la dictadura militar pasaría a ocupar el cargo de jefe del De-
26 No obstante, por Resolución 76 del 3 de abril de 1976, se propuso su designación
como profesora titular part-time de Introducción a las Ciencias de la Educación, que Merzdorf nos manifestó que no aceptó.
27 El artículo 14 de la Ley N.º 20.654 señala que «El Consejo Superior, a propuesta del
Consejo Directivo podrá designar profesores interinos por un período no mayor de un año, lapso durante el cual debe convocarse a concurso. Asimismo puede disponer la contratación de profesores, por un lapso que no debe exceder los dos años, para el desempeño de las funciones docentes temporarias que no cuenten con especialistas en el cuerpo docente de las unidades académicas.»
28 Visto la Resolución 260/75 por la cual se propone la reincorporación de la Sra.
Carolita Sierra de Rogati Campos como profesor adjunto efectivo a cargo del curso de Prácticas de la Enseñanza en Filosofía y considerando que la citada docente fue separada de su cátedra por causas políticas, por Resolución 199 del 7 de diciembre de 1955, se resuelve reincorporarla con carácter rentado y efectivo al cargo de profe- sor adjunto a cargo, a partir del 1º de marzo de 1975 (Res. CSU 707 del 8-5-75).
partamento de Ciencias de la Educación desde el 21 de agosto de 1978 hasta el 6 de diciembre de 1983 en que renuncia; o Martiniano Juanes, quien continuó en la cátedra Pedagogía General habiendo sido reincorporado, como ya vimos, en reemplazo de Ricardo Nassif.29 La
misma continuidad –en la misma u otra materia– tuvieron –entre otros– los docentes que ocuparon durante la dictadura el cargo de profesores en las cátedras de Didáctica General (Néstor Mazzarello)30; Psicolo-
gía31; Lógica y Metodología de la investigación educativa32; Admi-
nistración de la Educación33; Filosofía de la Educación (Mabel
Lerate)34; Didáctica de Enseñanza Media y Superior35. También
Graciela Amparo Ricciardi, tras haber sido secretaria del DCE en 1975 fue designada ayudante diplomado por Resolución 73 de la FaHCE del 26 de abril de 1976.36
Con relación a los programas, podemos concluir que mientras en los anteriores a 1975 aparecen elementos de teorías críticas que pro- ponen un análisis de la realidad denunciando y cuestionando un esta-
29 Dice la Resolución 430 que el profesor Juanes sea reincorporado con carácter ren-
tado y efectivo en el cargo de profesor titular de la cátedra Pedagogía a partir del 1º de marzo de 1975. Esta resolución se constituye en la primera por la que –en el con- texto de la FaHCE– se designa a un profesor (Juanes) en reemplazo de otro (Nassif).
30 Por Resolución 78 del 29 de abril de 1976, se reintegra a Mazzarello como profesor
titular efectivo de Didáctica General, a partir del 1º de mayo. El Prof. Mazzarello fue secretario de educación del Ministerio de Educación de la Nación durante la gestión Ivanisevich, por lo que había pedido licencia en su cargo. Por Resolución 79 de la misma fecha se propone «al Rectorado se limite la designación del Prof. José María Minellono en el cargo de profesor titular interino de Didáctica General (Res. Rectorado 944/75). Más tarde se lo designa como adjunto a cargo de Historia General de la Educación (Res. 131 del 14-5-76).
31 El 10 de abril de 1975 por Resolución 209/75, fue designada profesora adjunta
interina de Psicología I Celia Elba Paladino. Por Resolución 450 del 7 de junio se prorroga esa designación hasta el 31 de diciembre.
32 El Prof. Domingo Eduardo Di Luca fue designado como profesor titular por Resolución
661 del 17 de septiembre de 1975 y continuó en ese cargo durante toda la dictadura. En el trabajo de Mónica Paso en este mismo libro figuran más datos sobre este profesor.
33 La Prof. Sara Albarracín que por Resolución del 611/75 del 12 de agosto fue desig-
nada secretaria del DCE, durante la dictadura, estuvo a cargo de la cátedra Adminis- tración de la Educación.
34 La Prof. Ruth Lerate de Bianchi Lobato había sido designada como profesora adjun-
ta por Resolución 433/75 del 17 de junio.
35 Pura Sánchez se desempeñaba como profesora adjunta interina de Didáctica de
Enseñanza Media y Superior por Resolución 225/75 y se le ratifica su designación por Resolución 297 del 2 de junio de 1976.
do de cosas que entendían era necesario cambiar, los que van a reemplazarlos muestran contenidos que no debaten acerca de la realidad histórica y resultan funcionales al conflictivo momento que se vivía.
Presumimos que fue por la continuidad de los docentes y de los programas, por la pobreza de contenidos y el cambio ideológico, que ninguno de los testimonios pudo distinguir el año 1975 de los años de la dictadura, tanto en lo que se refiere a la gestión del De- partamento como a la docencia. Las entrevistadas refieren a un quie- bre en la carrera entre una primera etapa caracterizada por una alta calidad de enseñanza (recuerdan a Nassif, Savloff, Antinori37,
Braslavsky y Tedesco), y una segunda en la que no pueden diferen- ciar 1975 de 1976 en adelante, a la que coinciden en calificar de muy baja calidad. Dicen que en el primer período desarrollaron una gran capacidad crítica, pudiendo analizar lo ideológico de los textos (en el sentido crítico-reproductivista o a través de la lectura de Freire); y que, en la segunda, la enseñanza fue de suma pobreza por lo que a partir de ese momento se colocaron en un rol pasivo: «de golpe nos convertimos en alumnos obedientes», «el fin era obtener el título e irnos cuanto antes para no volver»; a lo que su- man algún recuerdo que las hace sonreír: «una profesora tejía en las clases».
Solo un rasgo apareció como diferenciador de ambos períodos: en el ‘75 todavía se podían ver las confrontaciones entre grupos de iz- quierda y de derecha dentro de la Facultad pese a las normativas pro- hibiendo las actividades políticas y el funcionamiento de los centros de estudiantes: «Quedaba una resistencia. Los que se enfrentaban eran los que estaban militando» (Testimonio de un estudiante). Por el con- trario, durante la dictadura, se produjo su efectiva desaparición, por lo que se veía la Facultad vacía, sin movimiento y sin vida: «gris, obscura y había poca gente».38
37 Dora Antinori estuvo a cargo de Introducción a las Ciencias de la Educación hasta el
asesinato de su esposo Guillermo Savloff. A partir de entonces se exilió en México.
38 Como hemos visto, con relación a las actividades políticas y al funcionamiento de
los centros de estudiantes dentro de la universidad, se pasó de la «prohibición-con- conflictos», a su desaparición.
Recapitulando
Este trabajo recorta una época poco estudiada de la carrera de Ciencias de la Educación, que es la que transcurre desde fines de 1974 hasta marzo de 1976. Hemos marcado un delictuoso hecho –el asesinato de los funcionarios Achem y Miguel el 8 de octubre de 1974– como un episodio que dividió la vida de la Universidad Na- cional de la Plata en dos períodos claramente diferenciados dentro de los dos gobiernos peronistas legalmente constituidos. En la etapa iniciada con la gestión Ivanissevich en el Ministerio de Educación y Cultura de la Nación, se instrumentaron en la Universidad Nacional de La Plata, y en la carrera de Ciencias de la Educación en particu- lar, mecanismos de índole autoritaria que constituyeron un profun- do quiebre en relación con la etapa anterior. Mostramos varias prue- bas de esa ruptura: la masiva expulsión de docentes, el cambio en los contenidos de los programas argumentando reemplazar lo polí- tico por lo «científico», la declaración «en comisión»’ del personal designado a partir del 25 de mayo de 1973 y el intento de cierre de los centros de estudiantes. Además de la evidencia surgida de las propias palabras del primer rector normalizador que aludía en tér- minos lesivos a la gestión anterior.
Las consecuencias para el desarrollo de la carrera de Ciencias de la Educación tuvieron que ver con detenimientos y retrocesos en el desarrollo de los estudios educativos que aparecían ahora despolitizados y presuntamente científicos. La calidad académica de los profesores expulsados, entre ellos Nassif, Braslavsky, Savloff, contrastó con la mediocridad de los docentes que los reemplazaron. La gestión de Merzdorf, tuvo un claro acento en torno a tres cuestio- nes: la despolitización de las actividades universitarias, la desideologización de los contenidos pedagógicos y la recuperación de una presunta cientificidad de la disciplina pedagógica. Todas ellas se enmarcaban en un objetivo mayor: romper con la penetración de cierta política en la Universidad. Tal vez ése sea el motivo por el que la jefa del Departamento se dedicó a gestionar el Departamento a partir de lo que había encontrado, sin interrogarse acerca de lo que ocurrido por ejemplo, con los docentes expulsados, dejando escindi- do su mandato de los avatares políticos del momento como por ejem- plo, el accionar de la Triple A.
Aunque la gestión de Merzdorf no dispuso del tiempo suficien- te para profundizar en cada una de esas cuestiones, el proyecto que la respaldaba, fue claramente percibido por los alumnos. Sus testi- monios dan cuenta de un rotundo rompimiento producido en su formación desde mediados de octubre del ‘74, diferenciando una educación de calidad representada por las destacadas virtudes per- sonales y docentes de los profesores, de una educación pobre y vacía en la que no pudieron distinguir si fue propia del año 1975 o del período dictatorial, en cuanto fueron los mismos nombres y los mismos programas. Eso nos aventuró a poder analizar como pro- pios de este año, programas posteriores a 1975, bajo la sospecha de que un mismo profesor no cambiaría la impronta del programa en los pocos años transcurridos. Argumentos fundados en filosofías espiritualistas y en avances tecnicistas, parecieran configurar el núcleo teórico desde donde reconstruir la formación, mismo que se utilizó en la dictadura, también en manos de varios de esos profe- sores. Así lo muestran los programas vistos de 1975 manifiesta- mente diferentes de los inmediatamente anteriores, y similares a los posteriores a 1976.
A estas condiciones académicas fuimos incorporando otras cues- tiones vinculadas, como la prohibición de todo asomo de politicidad en cualquier acción dentro de la Universidad, dispositivo que se configuraba dentro de un conjunto de normas que también podrían constituirse en antecedentes preparatorios del decisivo agrietamiento producido con el advenimiento de la dictadura militar.
Por lo anterior, entendemos que el análisis efectuado ofrece indi- cios suficientes para pensar que ya antes de 1976, se inició un enmu- decimiento forzado de múltiples voces, a las que se consideraba ex- presiones no tolerables de posturas ideológicas diferentes. Se clausuraba de ese modo, el libre debate de ideas así como líneas de pensamiento consideradas perniciosas.
Nuestro propósito fue ofrecer una mayor información acerca de este particular período de la historia de la carrera de Ciencias de la Educación de nuestra Universidad. Otros estudios habrán de pro- fundizar en cada una de las temáticas planteadas. Por ejemplo se debería profundizar en la individualización y sistematización de los perfiles docentes con el fin de lograr una descripción de su identi-
39 Este fue uno de los aportes a nuestro trabajo realizado por el Prof. Germán Soprano
al trabajo «Historias y Memorias en las Ciencias de la Educación. Significaciones ac- tuales del pasado ‘predictatorial» que presentamos en el II Coloquio Historia y Memo- ria. Organizado por la FaHCE y la Comisión Provincial por la memoria el 6, 7 y 8 de septiembre de 2006.
dad ideológica y política.39 También sería necesario encontrar más
programas a partir de los cuales dictaban sus clases los nuevos do- centes, y ahondar en los análisis de sus contenidos y bibliografía. Y en términos más generales, profundizar en el proyecto político-pe- dagógico que se estaba enunciando y sus vinculaciones con proyec- tos mayores (Facultad, Universidad, políticas universitarias y polí- ticas nacionales).
Bibliografía
AA.VV. «Proposiciones para una nueva estructura de la carrera de Ciencias de la educación». En Revista de Ciencias de la Educa- ción, IV, 11, abril de 1974, pp. 55-58.
La Plata, Resoluciones del Consejo Superior, Universidad Nacional de La Plata.
Romero, L. A. (2001). Breve historia contemporánea de la Argenti- na. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Proyecto Desaparecidos. Justicia Ya y Proyecto Desaparecidos [en línea]. Consultado el 25 de julio de 2010 en <www.desaparecidos.org/arg/victimas/listas/aaa.html>
Trincheri, A. (2003). «Las tinieblas en la Universidad: el ‘adelantado
proceso’ en el Comahue». En Kaufmann, C. Dictadura y educa- ción, II. Buenos Aires: Editorial Miño y Dávila.