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Interaction with Direction-dependent Impulse Responses

6.3 Static Interaction

6.3.3 Interaction with Direction-dependent Impulse Responses

Durante las últimas dos décadas, la investigación sobre asentamientos populares ha sido desarrollada por académicos en América Latina, creando una interesante producción teórica sobre los mismos. Diferentes disciplinas sociales debatieron el tema del hábitat popular asimilándolo a

- 100 - las preocupaciones generales sobre la ciudad, desde la segregación socio-espacial urbana, las prácticas y representaciones de los ciudadanos y el acceso a la tierra:

La sociología, desde la Escuela de Chicago, en los años veinte; las teorías de la dependencia y la marginalidad de los años cincuenta; y la incorporación del marxismo a principios de los años setenta. En la década del cincuenta, la sociología denuncia las informalidades urbanas, como villas, inquilinatos y la segregación del espacio.

La geografía y la economía se abocan a los estudios intraurbanismo dos décadas más tarde. La geografía, desde el análisis estructural marxista y la nueva geografía. Y el urbanismo desde las descripciones del espacio hasta las producciones sociales del espacio.

Ya hacia fines de los años setenta la sociología urbana francesa comenzó a tener mayor influencia. La ciudad es entendida a partir de la relación dialéctica entre los procesos sociales y los naturales y se analizan críticamente las acciones del Estado.

En ese mismo periodo, en Latinoamérica se comienza a analizar lo urbano “desde el análisis de la ciudad como sumatoria de puntos hasta la “ruptura epistemológica” que significa trabajar sobre el concepto de producción social del espacio a partir de la concepción marxista de los años setenta. Se reafirma la importancia del espacio como poseedor de un significado y no simplemente como la forma de cristalización de la sociedad sobre un territorio determinado” (Clichevsky, 2011:10). Las ciencias sociales, en especial, sociología, antropología y urbanismo, fueron las encargadas de preguntarse por las ciudades y efectos post neoliberales. Cada una con el foco puesto en la especificidad. A grandes rasgos, cada una de ellas se anido en teorías más generales. Por ejemplo el marxismo en la teoría del espacio de Lefevbre, la escuela sociológica francesa, en las

- 101 - reflexiones de Merklen, (1995, 2005) la antropología cultural, en los trabajos de Carman (2004, 2008).

En América Latina la tradición marxista desarrolló entre los años setenta y ochenta una rica conceptualización sobre las prácticas populares de producción de hábitat que tuvo como eje el concepto de pluralidad de formas de producción (Jaramillo, 2008).

La escuela de Chicago propuso la categoría de gueto para referirse al acuartelamiento de ciertos grupos en diferentes espacios urbanos, noción utilizada por algunos académicos. Sin embargo, se constituyen como nociones rebasadas, por la dinámica, cambiante y compleja realidad urbana que reconfigura cotidianamente la ciudad (Reguillo, 2000, 1997). Es que la Escuela de Chicago estudió los problemas urbanos específicamente los espacios problemáticos tipificados como los desviados de la ciudad normal (Gravano, 2013:42).

En este trabajo se plantea una actualización de esta reflexión involucrando en particular los aspectos de la circulación del valor de la tierra y las modalidades de acceso a la tierra: desde esta perspectiva se analizan los desarrollos recientes de modalidades “ilegales” o “informales” de urbanización y las políticas que al respecto se han formulado en los últimos tiempos, en una aproximación que pretende controvertir el dualismo explícito o implícito de otros enfoques. Mientras algunos consideran ilegales estas ocupaciones otros, en cambio, ponen énfasis en la legitimidad social (Cravino, 2001; Merken, 1991). Esta mirada, no solo desde la coyuntura socio- política sino además como productos de esa sociedad, ese tiempo y contexto permite abrir otro enfoque al problema de los asentamientos y del hábitat popular. Es aquí donde se entrecruzan los adjetivos propuestos por los autores para nombrar esas formas de habitar y por lo tanto, pensar la ciudad.

- 102 - Tal como se analizó en el capítulo destinado al Estado, hablar de ciudad formal es sinónimo de lo legal, de lo establecido dentro de los parámetros legitimados socialmente, y por ende, “colocar como hegemónicas las prácticas y formas de urbanización de algunas clases o sectores sociales” (Cravino, 2009:48).

Como contracara a esta formalidad se definen los barrios informales, ilegales y deslegitimados. Estas categorías que se imparten a estos espacios urbanos son trasladadas a sus habitantes que son, como parte del barrio, ilegales, villeros, peligrosos35.

Otros investigaciones, como es el caso de María Laura Canestraro y Soledad Arqueros Mejica (2011) sostienen que los sectores populares resuelven sus necesidades habitacionales “en un marco que involucra algún tipo de precariedad jurídica en el acceso al hábitat, en conflicto con la normativa estatal”. Las autoras sostienen que el debate en torno a la irregularidad-informalidad-

ilegalidad en el acceso al suelo es complejo, por eso prefieren hablar de precariedad jurídica.

En tal sentido, los habitantes de los asentamientos son caracterizados por su legalidad, formalidad, irregularidad o precariedad respecto a la situación generada por la condición respecto a la formalidad sobre la propiedad. En este sentido, el análisis se enmarca en la mirada civilista, donde el centro es la propiedad privada.

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Jiménez y Ginebrilla (2003) estudian las villas de emergencia como espacios de estigmatización. En el trabajo establecen que en Argentina “el pobre es aquel que merece ser asistido por sus valores morales y que habita en determinados barrios de la ciudad, mientras que el "villero" es un pobre "mal reputado", desacreditado, que vive en un lugar marginado, en terrenos ajenos y de mala calidad, sin planeamiento urbano, donde abundan los "pasillos" y "corredores" y predominan las construcciones precarias.

El término "villero" es muy flexible: se adecua a distintas situaciones e individuos; por ejemplo funciona como código racial (son los "negros", los "bolitas", los "paragua"), moral ("madre soltera", "prostituta", "borracho"), legal ("chorros", "faloperos"); siempre son "los vagos" que viven de la asistencia pública. El resto de la población cree que efectivamente es así”.

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