and Animal Owners
6.12 Internal Organizational Forms of Problematization, Part III: The Solid Image of the NHF and the Particular Problems It Raises For
16.5% de su índice de cotizaciones. Esta caída continuó en días posteriores. Los inversionistas, entonces, empezaron a comprar dólares, presionando al mercado cambiario y obligando al Banco de México a retirarse del mercado de divisas, a fin de evitar úna pérdida en sus reservas; pero los efectos no se hicieron esperar y la inflación llegó en ese año a 151.1 %.
En síntesis, Miguel de la Madrid es considerado por muchos estudiosos como el presidente de la transición económica, tanto porque se gana la confianza de los empresarios “a medias”, como porque el nuevo modelo económico no está del todo articulado ni estructurado.
El achicamiento del Estado iba a continuar con más severidad en el siguiente sexenio y se iban a profundizar los cambios llevados a cabo con de la Madrid. Los términos neoliberal y reforma del Estado estaban destinados a ser parte del lenguaje cotidiano para definir las acciones de la élite política.
Cuando Carlos Salinas de Gortari tomó posesión de la Presidencia de la República de México lo hizo con una enorme crisis de credibilidad por parte de la población, pues había fundamentadas sospechas de que las elecciones de 1988, una de las más reñidas de la historia, habían sido muy fraudulentas. De hecho, el Congreso de la Unión se resistió a abrir las urnas que habrían permitido despejar la incógnita, procediendo posteriormente a la quema de las boletas electorales.
El presidente, debido en parte al gran desprestigio con que iniciaba su mandato, se dedicó a mejorar su imagen, valiéndose de diversos medios para ello. La imagen, con rasgos de una modernidad acorde a lo que reclamaba el entorno internacional, iba a ir acompañada de un reforzamiento del poder autoritario presidencial. La concentración de gran parte de este poder en su figura le sirvió para lograr profundizar el modelo económico neoliberal. México debía modernizarse para lograr integrarse a la economía mundial y, de esta manera, entrar en la era de la global ización e interdependencia. El viejo esquema económico de sustitución de importaciones, con el mercado protegido, no era viable en las nuevas circunstancias, por lo que una economía abierta y
competitiva, con un fuerte sector de exportaciones, lograría el crecimiento y posterior desarrollo económico de México.
Ya desde su primer informe de gobierno, en 1989, Salinas asentaba:
En los últimos años ha venido ocurriendo una gran transformación mundial. La configuración política, militar y económica de la posguerra ha sido desplazada a una velocidad extraordinaria por un escenario menos predecible, multipolar, altamente competitivo, tecnológicamente revolucionario y con gran capacidad de afectar la vida de lodos los países. El cambio, no sabe de fronteras, no respeta ideologías ni considera niveles de desarrollo... Hay pueblos que, por no cambiar, se polarizan y sucumben a las presiones del cambio. Para ser más fuertes debemos transformarnos, y lo haremos teniendo claro lo que es importante para México... He propuesto como estrategia del cambio la modernización de México (14).
Todo se haría para modernizar al país, la palabra modernización, como se ha señalado, se convierte en el eje del discurso para la reconversión del país.
Al terminar los ochenta la palabra Modernización se volvió de uso corriente; gobernantes, empresarios y algunos intelectuales hablaban de modernizar al país, los programas modernizadores se diseñaron para la industria y el comercio, ya sean grandes, medianas o pequeñas empresas, para el campo, la educación, los energéticos, la producción científica y tecnológica, los servicios y el Estado... las autoridades entendieron modernizar como poner al día al país, superar la crisis, entrar al mundo desarrollado mediante la consolidación del nuevo modelo económico y social (15).
El gobierno salmista inició una violenta apertura comercial cancelando los permisos de importación y derogando el código aduanero mediante una intensa reducción arancelaria, eliminó el control de precios y salarios y emprendió una renegociación de la deuda muy novedosa que partía de un menú de opciones dentro del
esquema de la solución
Brady.
Aunque el monto total de la deuda externa no tuvo unareducción substancial, sí se logró abatir sus costos financieros, asegurar y diferir los vencimientos del principal, de modo que el país estuviera en condiciones de reformar su economía y retomar el crecimiento.
La deuda, se afirmó, ya no es un problema en modo alguno; es apenas una variable importante que requiere de un manejo eficiente y apegado a la lógica del mercado. Toda vez que las renegociaciones y el crédito predominantemente bancario quedaron atrás, los retos actuales son obtener las mejores condiciones de financiamiento extemo mediante nuevas operaciones de contratación de deuda y pagos anticipados de deudas anteriores; mejorar los plazos por esa misma vía; y reducir las amortizaciones refinanciando partes de ésta en los mercados voluntarios de capital, etcétera. La deuda externa del país pasó a un total de 136 mil millones de pesos al cierre de diciembre de
1994.
El cambio continuó. Uno de los aspectos más importantes era el adelgazamiento del Estado, por lo que se vendieron numerosas empresas estatales y paraestatales, reduciendo así la intervención del Estado en la economía para dejar al sector privado la responsabilidad del crecimiento económico.
En esta administración se han desincorporado 362 entidades no estratégicas o prioritarias para fortalecer la acción del Estado y revitalizar la participación de los particulares en el progreso de la nación. Al 30 de septiembre existen 221 entidades paraestatales vigentes, casi la mitad de las que se tenían al inicio de mi gobierno. Pasamos así de un Estado propietario a un Estado solidario, que responde al reclamo de bienestar de la sociedad sobre bases productivas y duraderas (16).
De las 1,115 compañías estatales que había en 1982, más de 80% fueron desincorporadas hacia fines de 1991. De los 61,600 millones de pesos obtenidos por la venta de 409 empresas paraestatales durante el sexenio salinista, 37,800 millones de pesos provinieron de la venta de bancos.
Las principales empresas del Estado vendidas fueron:
BANCOS: Grupo Financiero PROBURSA, representado por J. Madariaga; señores Villareal, Guajardo y Elizondo; Gómez Covarrubias; Grupo Abaco; Grupo Accival; Harp Heló y Roberto Hernández; Garza Laguera y Roberto Touche; Cabal Peniche y otros. Fueron 18 los bancos desincorporados.
TELÉFONOS DE MÉXICO: Grupo Carso, Carlos Slim; South Western Bell, France Cable and Radio.
PAQUETE DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN: Familia Salinas Pliego (incluye canales 7 y 13 de TV, Operadora de Teatros, Estudios América y Canales de TV de provincia).
INGENIOS AZUCAREROS: Grupo de Inversiones ANERMEX, Jaime Porres, consorcio AGA de Guadalajara, Joaquín Redo y Socios; Operadora Azucarera del Pacífico; Consorcio Escorpión; Ingenios Santos, S.A.;
AFIANZADORA MEXICANA: Sres. Fernández Madero y Sánchez N. Mol lo. MINERA DE CANANEA: Jorge Larrea (Mexicana de Cananea)
FERTIMEX: Industrias Peñoles.
ALTOS HORNOS DE MÉXICO: Consorcio de Accionistas en Ingeniería; Hierro y Acero del Norte, familia Montemayor; SIDERÚRGICA NACIONAL, Grupo Industrial San Lorenzo.
CÍA. MEXICANA DE AVIACIÓN: Grupo Havre; AERONAVES DE MÉXICO, Grupo Icaro.
INDUSTRIAS CONASUPO: Hodrogenadora Nacional; jabones y detergentes S.A.; Industrias integradas del Norte, Modercarm. S.S.; y otras.
DINA: Consorcio "G" S.A.
TURBO ACERO: Aceros Generales S.A., Jaime Woldenberg.
Otra de las medidas impulsadas por Salinas fue el impulso a la inversión extranjera. La Nueva Ley de Inversión Extranjera que entró en vigor en 1993, desaparece los requisitos de desempeño y se institucionaliza el abandono de la política proteccionista para las empresas nacionales, al menos en materia de protección comercial y frente a la competencia e inversión extranjera. Asimismo, se permite la entrada de capital al 100%. En consecuencia, hasta 1994, la inversión extranjera acumulada ascendió a más de 48 mil millones de dólares. En los años previos a la firma del TLCAN, México registró un nivel promedio de IED de $3,468 millones de dólares al año; el nivel promedio de IED para México después de su incursión en el TLCAN ha sido de $14,193 millones de dólares al año, lo cual implica un crecimiento de alrededor de 300% en los niveles promedio.
El crecimiento del comercio en América del Norte, desde el inicio del TLCAN, ha sido exponencial; en particular, las exportaciones mexicanas no petroleras han crecido anualmente a ritmos superiores al 10% anual. La curva de crecimiento de estas exportaciones responde a una tendencia exponencial y, entre 1994 y 2000, la pendiente de crecimiento fue superior a la previa al TLCAN. Sin embargo, desde 2001 las tasas de crecimiento han disminuido e incluso han registrado valores negativos.
El comportamiento de las exportaciones y las importaciones fue el siguiente:
Millones de dólares
Exportaciones Importaciones Saldo
1988 30,669 28,082 2,610 1989 35,171 34,766 405 1990 40,711 41,593 -882 1991 42,688 49,967 -7,279 1992 46,196 62,129 -15,933 1993 51,886 65,367 -13,481 1994 60,882 79,346 -18,464
La apertura de la economía permitió que los precios internacionales ejercieran un efecto disciplinario sobre los precios domésticos. El intercambio creciente de flujos comerciales estabilizó el tipo de cambio entre el peso y el dólar y esto, a su vez, ha dado lugar a tasas inflacionarias menores. Se reconoció un 4% de desempleo abierto, y el subempleo o economía informal se calculó en cerca del 30% de la fuerza de trabajo.
Dos de las decisiones más polémicas durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari fueron la institución del FOBAPROA en 1990 y la reforma al artículo 27 en 1992. El FOBAPROA es un fondo de contingencia para enfrentar problemas financieros extraordinarios. Ante posibles crisis económicas que propiciaran la insolvencia de los bancos por el incumplimiento de los deudores con la banca y el retiro masivo de depósitos, el FOBAPROA serviría para asumir las carteras vencidas y capitalizar a las instituciones financieras. La reforma salinista del artículo 27 constitucional puso fin al reparto agrario, legalizó la venta del ejido, la asociación entre ejidatarios y productores privados y la constitución de sociedades accionarias mediante la emisión de acciones T, esto es, con respaldo en la propiedad de tierra. Detrás de esta reforma, estuvo el diagnóstico gubernamental de que el estancamiento del sector agropecuario se debía a la ausencia de seguridad jurídica en la tenencia de la tierra, seguridad y certidumbre, que ahora se ofrecería a la inversión privada nacional y extranjera.
Finalmente, el crecimiento económico, que en muchos aspectos había sido doloroso, finalmente había llevado al control de la inflación, y al crecimiento de la economía, a un promedio general del 5%. Si no se logró mayor crecimiento, se debió en parte a que la trayectoria de la economía mundial no fue favorable, ya que había tenido un bajo dinamismo. El cambio estructural del aparato productivo se había llevado a cabo con mayor ritmo del que se esperaba. Se reestructuró la deuda externa para hacer más accesibles los pagos, la competencia era ya una realidad como mecanismo para elevar la productividad, el sector exportador no petrolero había incrementado sus exportaciones, la apertura comercial había vuelto eficiente a la economía, y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá era uno de los logros más importantes. Asimismo, se habían realizado tratados con otros países beneficiosos para el país. En cuanto a la expansión económica, Salinas afirmaba:
excesivo o por el incremento artificial de la demanda. Tiene un carácter permanente porque su impulso proviene de mejoras sustanciales en la productividad de las empresas, del dinamismo de la inversión privada, y del crecimiento de las exportaciones manufactureras” (17).
Lo que en realidad se había logrado era la concentración de la riqueza en unos cuantos empresarios de las finanzas, la industria, el comercio y los servicios. La apertura da como resultado la monopolización de la economía.
Ernesto Zedillo Ponce de León es quizás el más tecnócrata de los tres presidentes, menos talentoso que Salinas, es considerado por muchos como un presidente débil que llevó a cabo importantes reformas políticas. No obstante, en lo económico mantuvo y profundizó el modelo neoliberal que Salinas había implementado.
Para él, la globalización y el seguimiento férreo de las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial sacarían al país de la crisis. A su vez, la inserción de México en la economía mundial lo colocaba en la senda del crecimiento económico, lo que traería a la postre el mejoramiento de la población.
Tras seis años de sostener una lucha a ultranza contra la inflación, el tipo de cambio se sobrevaluó y repercutió en déficit comercial, endeudamiento externo, reducción de las reservas internacionales y especulación desmedida en el marcado de valores. Se provocó una abrupta devaluación del peso y una inusitada alza en las tasas Interés. Varias empresas dejaron de cumplir con sus obligaciones ante los bancos y se registraron retiros masivos de capital por la desconfianza hacia las instituciones de crédito. Los bancos dieron visos de insolvencia y se temió el colapso financiero.
La crisis provocó el sobreendeudamiento de las empresas y familias ante los bancos y el cese de pagos por parte de los deudores. Una eventual quiebra de los bancos habría hecho imposible el acceso a créditos y ios ahorradores no hubieran podido disponer de sus depósitos, lo que habría colapsado la infraestructura productiva, por lo que el Gobierno Federal aplicó el FOBAPROA para absorber las deudas ante los bancos, capitalizar el sistema financiero y garantizar el dinero de los ahorradores. Los pasivos del FOBAPROA ascendieron a 552,000 millones de dólares por concepto de cartera vencida que canjeó por pagarés ante el Banco de México. Dicho monto equivale al 40% del PBI de 1997, a las dos terceras partes del Presupuesto de Egresos para 1998 y el doble de la deuda pública interna
El gobierno tuvo que implementar un fuerte ajuste y recibir financiamiento del exterior para sacar el país a flote. En su primer informe de gobierno, Zedillo afirmaba:
tiempo. Su naturaleza y magnitud no pueden ser atribuidas a un sólo hecho o a una determinada decisión de política económica. Ciertamente, hubo razones para que la crisis estallara con tanta fuerza. Una de ellas fue que durante muchos años, un fuerte y creciente déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos se financiara con entradas de capital volátil. También influyó que se. financiaran proyectos de largo plazo con instrumentos de corto plazo (18).
Zedillo recibió ayuda del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por 20 mil millones de dólares, 10 mil millones dólares más del Fondo Monetario Internacional y 10 mil millones de dólares del Banco de Pago Internacionales. El petróleo quedaba como garantía del préstamo estadounidense.
El rescate bancario absorbió recursos públicos, lo que forzó al gobierno a recortar otros programas, además de que la deuda finalmente se le cargó a la sociedad. Numerosas irregularidades han sido detectadas en el célebre rescate, que demuestran la
complicidad entre el gobierno
y
la banqueros. En un gobierno tecnócrata, dondesupuestamente privan criterios de eficiencia y transparencia, se da uno de los casos más espectaculares de corrupción y contubernio.
La deuda adquirida por FOBAPROA asciende a 552,300 millones de pesos, pero como se estimaba que podrían recuperarse unos 218,700 millones de pesos de las garantías que la respaldan, el costo fiscal resultante sería de unos 333,600 millones que ya de hecho constituían una deuda pública a muy largo plazo. En 1996 los empresarios deberían volver a invertir y a mostrar confianza en el gobierno. Desde luego, el fuerte ajuste tuvo como resultado una población empobrecida, cuyos niveles de vida se habían deteriorado dramáticamente. No obstante, Zedillo destina menos recursos que su antecesor para los planes de ayuda social. De esta manera
Para lograr el fortalecimiento de las finanzas públicas se recortó fuertemente el gasto público programado para el presente ejercicio fiscal, que a su cierre registrará una disminución de diez por ciento en términos reales respecto del año anterior. Con el mismo propósito, se modificaron los precios y tarifas del sector público y la tasa general del Impuesto al Valor Agregado (19).
La falta, y no la excesiva puesta en funcionamiento del programa neoliberal, era lo que originaba que la economía no hubiera crecido como se esperaba. Asimismo, señalaba la necesidad de incrementar el ahorro interno para que pudiera aumentarse la inversión y depender menos de los préstamos externos “... la insuficiencia del ahorro interno ha sido el elemento común y fundamental de la crisis financiera que recurrentemente ha vivido nuestro país y la causa principal del estancamiento económico que nos ha aquejado durante buena parte de las últimas dos décadas” (20).
se daría si continuaba el proceso de privatización de las empresas, la apertura comercial, el retiro de subsidios a la población y el activismo económico de la iniciativa privada. Asimismo, había que aumentar la eficiencia, productividad y competitividad para colocar mejor al país en el entorno internacional. Sobre todo, el sector exportador debería ser altamente competitivo “...este sector habrá de constituirse en el principal motor de crecimiento para superar la crisis que atraviesa actualmente nuestra economía. Una vez superada la crisis, el crecimiento de las exportaciones y de la inversión continuarán siendo los pilares que sustenten una expansión sana y eficiente de la demanda interna” (21).
En cuanto al sistema financiero, considera prioritaria la inversión extranjera directa y en la bolsa para la generación del crecimiento económico. Había que darle las garantías imprescindibles para que llegaran al país en las cantidades necesarias. El Estado, a su vez, debería dotar al país de una infraestructura eficiente y seguir con las reformas estructurales.
De las 1,155 entidades que tenía en 1982, se redujeron a sólo 185 empresas, al cerrar el mes de diciembre de 1996. La administración central se desprendió igualmente, a lo largo de catorce años, de 1980 a 1994, de 152 dependencias y entidades, al pasar de 774 a sólo 622 (22). Así, al iniciarse 1999, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones y energía, estarían en manos de capitalistas privados, nacionales y extranjeros. Cumpliéndose, en lo fundamental, la reforma neoliberal del Estado mexicano.
El país cambió su vocación exportadora hacia manufacturas y productos maquilados. Según datos de Carlos Alba (23) las exportaciones de 1991 a 2003 se cuadriplicaron de 2951.6 millones de dólares a 13179 millones de dólares. Los productos exportados son motores de autos, aparatos de televisión, vehículos de motor, máquinas para el procesamiento automático de datos, partes y accesorios para autos, aparatos eléctricos para conectar y desconectar circuitos, muebles, maquinaria eléctrica, maquinaria de poder eléctrico, ropa exterior para mujeres y niñas, ropa exterior para hombres y niños, plantas eléctricas rotativas, instrumentos de control y medición, ropa interior de punto o tejida, ropa exterior de punto o tejida, partes y maquinarias no eléctricas, otros equipos domésticos eléctricos y no eléctricos y manufacturas de metales básicos, entre otros. Como se ve, aumentó la exportación no petrolera, aunque ciertamente son pocas las empresas que participaron en ese proceso.
La inversión extranjera directa aumentó a un promedio de 12 mil millones de dólares anuales. Invirtió en la industria automotriz, en empresas instaladas tanto nacionales (muchas de ellas privatizadas) como extranjeras, y en la adquisición de empresas mexicanas ya sea de manera total o en coinversión con nacionales. De esta manera, el sector industrial manufacturero representa la mitad de la inversión (49.5) de 1994 a 2003. Los estados beneficiados fueron los del norte y los de la cuenca. En el sur, sólo Yucatán,
Los resultados fueron diferenciados. Los mayores beneficiados fueron las grandes empresas nacionales y extranjeras que pudieron aprovechar las circunstancias del nuevo contexto y reorientaron su producción hacia el exterior. Incorporaron tecnología, nuevas formas de organización, buscaron nuevos nichos de mercado, innovaron procesos y productos, hicieron alianzas estratégicas para nuevos mercados, incorporaron nueva cultura laboral y emitieron acciones en la bolsa de valores. Las medianas empresas que