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Chapter 2 A Framework for Identifying Internet Information Gatekeepers

III. INTERNET GATEKEEPERS

Tal y como hemos tenido ocasión de señalar con anterioridad, a diferencia de Caucasia y Crimea, nos encontramos ante un espacio plenamente inscrito en el mundo greco-romano desde época temprana y que, salvo el área transdanubiana perteneciente a Dacia, está notablemente consolidado y articulado durante la Antigüedad Tardía. El mismo se caracteriza por la

111 Sobre la situación en Grecia y Asia Menor vid. Derow (1989), pp. 290-323; Habicht (1989), pp. 324-387; Errington (1989b), pp. 274-289. En relación a la situación en Iliria durante el período aludido vid. Wilkes (1992), pp. 117-180.

112 Id. (1992), pp. 183-207; Id. (1996b), pp. 545-553; Id. (2013), p. 736. 113 Id. (1996b), 553-558; Id. (2013), p. 736; Lozanov (2015), pp. 75-82. 114 Wilkes (2000), pp. 577-581; Lozanov (2015), pp. 80-83.

115 Griffin (2000), pp. 109-113; Tóth (2001), pp. 61-132; Lozanov (2015), pp. 87-88. 116 Vid. Ap. III, sub. Fig. 4, p. 780.

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existencia de una densa red centros urbanos117, interconectados a su vez gracias a un sofisticado

sistema viario que va a favorecer significativamente tanto las comunicaciones entre los diversos ámbitos del área como la velocidad e intensidad de los intercambios diplomáticos.

Por lo que respecta a la primera de las cuestiones, la referida retirada de Dacia por parte de las autoridades romanas en época de Aureliano conllevó la creación homónima de una provincia al sur del Istro, modificando asimismo los límites provinciales de Moesia Superior,

Moesia Inferior y Thracia. Las reformas emprendidas por el emperador Diocleciano en este

sentido, más tarde continuadas por sus sucesores, Licinio y Constantino I, reorganizaron el espacio en base a tres grandes niveles administrativos: prefectura, diócesis y provincia.

De este modo el espacio pasó a estar dividido en dos grandes unidades: la primera compuesta por la Praefectura praetorio per Orientem, cuya capital pasó a ser Constantinopla, la cual englobaba la Diocesis Thraciae y ésta, a su vez, las provincias de Europa, Rhodope, Thracia,

Haemimontus, Moesia Inferior y Scythia; articulando de este modo el sector más oriental de los

Balcanes. La segunda, correspondiente a la zona más occidental, pasó a ser la Praefectura

praetorio per Illyricum, Italiae et Africae, con capitalidad en Sirmium (Sremska Mitrovica),

englobando tanto a la Diocesis Moesiarum y Pannoniarum primero como posteriormente, tras la división el Imperio en 395 y la partición de la primera en dos, las de Daciae y Macedonia. Tras la mencionada fecha la prefectura del pretorio también fue dividida, quedando ambas incluidas en la Praefectura praetorio per Illyricum Orientalis, mientras Panonia lo fue en la Praefectura

praetorio per Illyricum Occidentis, si bien la capitalidad permaneció inalterable en las mismas

ciudades. Asimismo, la parte noroccidental conformada por la diócesis de Dacia estaba formada por las provincias de Praevalitana, Dardania, Dacia Mediterranea, Dacia Ripensis y Moesia Prima; mientras la mitad suroccidental, perteneciente a la diócesis de Macedonia, comprendía

Macedonia, Thessalia, Achaia, Epirus Nova, Epirus Vetus y Creta118.

117 Si bien dicha cuestión no es prioritaria a la hora de determinar el análisis de nuestra temática, para una panorámica general sobre su distribución y evolución durante el período vid. Velkov (1977), pp.85-134; Dinchev (1999), pp. 39-73 -ambas centradas en el área de Dacia-Tracia-; Curta (2001), pp. 121-142 -una visión general y análisis de las principales transformaciones desde una perspectiva eminentemene arqueológica-; Poulter (2007), pp. 15-23 -para un análisis general-; Sodini (2007), pp. 311-336 -para el área de Épiro y Macedonia-; Băjenaru (2010), pp. 13-21 -también una visión amplia, con especial atención al área inmediatamente al sur del Danubio-; Wilkes (2013), p. 740.

118 Teniendo en cuenta el testimonio del Laterculus Veronensis, principal fuente escrita para el conocimiento de la administración civil este período. Para más detalles sobre el proceso y organización en Vicarii/Consulares-Praesides, entre otros, vid. Jones (1964), pp. 42-52; Velkov (1977), pp. 61-76; Bravo Castañeda (1991), passim -para las reformas de Diocleciano-; García Moreno (1998), pp. 35-39 y 61-65 -en referencia a las reformas de Constantino-; Băjenaru (2010), pp. 13-14; Wilkes (2013), pp. 741-742; Dumanov (2015), pp. 91-92.

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Brevemente, y por lo que respecta al «largo siglo VI», la organización del área danubiano- balcánica a comienzos del mismo está perfectamente reflejada en el Synekdemos de Hierocles (Hier., 631-657). A mediados del siglo VI, al menos en teoría, seguían existiendo ambas prefecturas del pretorio, si bien la capitalidad de la de Illyricum correspondía a la ciudad de

Tesalónica119. El área oriental continuaba bajo la Diocesis Thraciae, igualmente articualada en seis

provincias -Europa, Rhodope, Thracia, Haemimontus, Moesia Secunda y Scythia Minor-; mientras que la zona occidental estaba encuadrada en la Diocesis Illyricum, incluyendo hasta 13 provincias -

Macedonia Prima, Macedonia Secunda, Thessalia, Hellas, Creta, Epirus Vetus, Epirus Nova, Dacia Mediterranea, Dacia Ripensis, Dardania, Praevalitana, Moesia Prima y Pannonia-120, a las que será

añadida Dalmatia cuando el territorio se recupere durante los primeros compases de la Guerra

Gótica121. Ulteriores retoques serán llevados a cabo por la administración justinianea, siendo los

más destacados la promoción de Iustiniana Prima (Caričin Grad, Serbia) al rango de arzobispado en Illyricum (Iust., Nov. 11)122, así como la creación de la Quaestura Exercitus en 536 (Iust., Nov.

41)123.

Finalmente, por lo que respecta a las principales rutas terrestres, si bien existían bastantes

más124, distinguimos las tres vías de comunicación que eran más importantes para la

articulación del territorio más allá del propio río Danubio125, que era navegable durante la

práctica totalidad de su curso bajo, así como algunos de los ríos principales anteriormente citados.

La primera de ellas era la Via Egnatia, construida durante el período republicano -s. II a.C.- con el objetivo de articular, en dirección oeste-este, el Adriático con el mar de Mármara y Asia Menor126. Siete siglos más tarde, y a pesar de las quejas de Procopio de Cesarea sobre la

gestión que Justiniano I había realizado en referencia al mantenimiento del cursus publicus

119 Tras la caída de Sirmium en manos de los hunos durante la década de los 40 del siglo V. Al respecto vid. Whitby (2001), pp. 710-711. Sobre la situación de Sirmium y de Pannonia en general durante los siglos V-VI vid. Caldwell (2012), pp. 95-102.

120 Vid. Ap. III, sub. Fig. 4, p. 780.

121 Băjenaru (2010), p. 14; Dumanov (2015), p. 92.

122 Al respecto vid. Curta (2001), p. 130, n. 17; Whitby (2001b), p. 717; Băjenaru (2010), p. 14.

123 Por lo que respecta a la organización e implicaciones de la Quaestura Exercitus, vid. Velkov (1977), pp. 62-63; Torbatov (1997), 78-87; Haldon (1999), p. 68; Curta (2002), pp. 9-19; Wiewiorowski (2006), pp. 319- 342; Dumanov (2015), p. 92. Asimismo vid. cap. V, p. 170, n. 197.

124 Para más información al respecto vid. Whitby (1988), pp. 59-66; Madzharov (2009), pp. 223-320; Băjenaru (2010), pp. 25-32; Wilkes (2010), pp. 736-739.

125 Protegido por la Classis Pannonica, con importantes bases navales en Sirmium (Sremska Mitrovica, Serbia), Mursa (Osijek, Croacia), Singidunum (Belgrado, Serbia) o Viminacium (Kostolac, Serbia). Al respecto vid. Reddé (1986), pp. 298-305; Bounegru y Zahariade (1996), esp. pp. 22-28.

126 En relación al proceso de construcción de la Via Egnatia, sus características así como su importancia y evolución históricas vid. O’Sullivan (1972), pp. 15-149; Fasolo (2005), pp. 131-251.

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(Proc., HS XXX, 1 y ss.), continuaba siendo la principal arteria de los Balcanes. Partiendo en sentido inverso desde Constantinopla, bordeaba el Ródope, siguiendo la línea costera hasta Tesalónica desde donde se adentraba en las tierras altas del interior, atravesando la región lacustre del Lychnidos (Ohrid, Macedonia) y, desde allí, serpenteando a través del Pindo hasta alcanzar la costa adriática en Dyrrachium (Durrës, Albania). Tenía una longitud aproximada de 1120 km -746 millas romanas-, con una anchura de unos seis metros y un pavimento compuesto

por grandes losas de piedra poligonales revestidas de una capa dura de arena127.

La segunda de ellas era la Via Diagonalis o Militaris, construida en torno al siglo I a.C. con la finalidad de comunicar Singidunum (Belgrado, Serbia), en el limes danubiano, con la costa egea. Tomando nuevamente como punto de partida Constantinopla, corre en paralelo junto a la

Via Egnatia hasta Heraclea-Perinthus (Marmara Ereğlisi, Turquía), donde se bifurca en dirección

al noroeste, transcurriendo al norte del Ródope vía Adrianopolis (Edirne, Turquía) y Philipopolis (Plovdiv, Bulgaria) la Stara Planina entre Serdica (Sofía, Bulgaria) y Naissus (Niš, Serbia) a través de la Puerta de Trajano para, desde aquí, tomar el valle del Margus en dirección norte hasta

Viminacium (Kostolac, Serbia).

La tercera de este grupo era una variante de la propia Via Militaris, que desde Adrianopolis se separaba de ella en dirección norte a través del extremo oriental de la Stara Planina, siguiendo hacia el Danubio, río arriba, hasta Bononia (Vidin, Bulgaria), desde donde ascendía el valle del río Timok para cruzar las montañas de Dardania y volver a juntarse con la ruta principal en

Viminacium, desde donde continuaban, a través del valle del Savus, vía Sirmium y Siscia (Sisak,

Croacia), hacia Aquileia (Aquilea, Italia)128.

Finalmente, la ruta más importante y principal desde la perspectiva del eje norte-sur la conformaba la conocida como Via Pontica Occidentalis; la cual, partiendo desde la capital imperial, articulaba el sector oriental de la costa del Mar Negro, vía Debeltum (Debelt, Bulgaria),

Mesembria (Nesebar, Bulgaria), Anchialus (Pomorie, Bulgaria), Odessus (Varna, Bulgaria), Callatis

(Mangalia, Rumanía) y Tomis (Constanța, Rumanía), hasta llegar a orillas del Istro129.

127 O’Sullivan (1972), pp. 27-30 -sobre los rasgos constructivos-; Whitby (1988), p. 61; Madzharov (2009), pp.67-69; Băjenaru (2010), p. 26; Lozanov (2015), p. 83.

128 Whitby (1988), p. 61; Madzharov (2009), pp.70-131; Băjenaru (2010), pp. 26-27; Lozanov (2015), p. 83. 129 Whitby (1988), p. 61; Madzharov (2009), pp.184-202; Băjenaru (2010), p. 27; Lozanov (2015), pp. 83-84.

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III. 5. CONSIDERACIONES FINALES

Para cerrar este segundo capítulo del bloque I queremos reincidir en la importancia no solo de los rasgos geográficos que hemos venido presentando a lo largo del mismo, sino también en la forma en que dichos territorios se vinculan al mundo romano y se encuentran articulados y conceptuados dentro del mismo.

En primer lugar, al igual que ocurre en cualquier fenómeno o proceso histórico, la geografía juega un papel relevante en el cotidiano desempeño de la actividad diplomática imperial durante la segunda mitad del «largo» siglo VI. Tal y como tendremos ocasión de observar en próximos capítulos, factores como la orografía, la climatología o la distancia entre Constantinopla y un determinado poder van a incidir significativamente a la hora de determinar no solo la dirección de las comunicaciones y el medio de transporte a disposición de los embajadores romanos y sus séquitos, sino también la periodicidad de los contactos y la capacidad de respuesta por parte del Imperio a la hora de otorgar una solución a cuestiones muy diversas que se van planteando durante el período en relación a sus tres principales áreas fronterizas: Caucasia, Crimea y Balcanes.

Además de la distancia respecto a la capital imperial y otros factores que influyen en los varios aspectos que implica el desplazamiento físico de los legados, donde también juega un papel trascendental el estado de las principales vías de comunicación tanto terrestres como marítimas, es fundamental situar el marco histórico a través del cual dichos sectores han sido articulados o interactúan con Constantinopla. En nuestra opinión, ello influirá de forma notablemente no solo en los intereses perseguidos por el poder imperial en cada uno de ellos y las iniciativas diplomáticas implementadas, sino también en su tipología y, sobre todo, en las herramientas y conexiones a través de las cuales el Imperio pueda interactuar con los varios poderes que se encuentran localizados en torno a los mismos durante el período que nos ocupa.