Chapter 2 A Framework for Identifying Internet Information Gatekeepers
B. Internet Information Gatekeepers: A Framework
Tras la reinstauración de Cavades I al frente del Ērānshahr gracias a la colaboración de los heftalitas21, ca. 500 envió a la capital imperial sendas embajadas, de forma consecutiva, con el
propósito de solicitar una ayuda que aliviase sus arcas, cuyo estado era precario debido a los compromisos monetarios que había adquirido con estos «hunos». Anastasio I se negó a entregar cantidad alguna sin percibir una contraprestación, por lo que ofreció al sasánida como respuesta la concesión de un préstamo (Theod. Lect., HE V, 52; Iohan. Lyd., De Mag. III, 51-53; Mal., XVI, 44; Proc., BP I, 7, 1-2; Theoph., A.M. 5996). La respuesta no satisfizo al soberano sasánida, por lo que en agosto del año 502, como consecuencia entre otras muchas razones de no haber sido capaces ambos poderes de llegar a un acuerdo sobre la cuestión de la salvaguardia de las Puertas Caucásicas, los sasánidas iniciaron las hostilidades poniendo sitio a la ciudad de Teodosiopolis (Erzurum, Turquía), situada en la Armenia Romana (Ps. Jos. Styl., § 47-48; Marc. Com., s.a. 502, 2; Mal. XVI, 9; Proc., BP I, 7, 2; Evagr., HE III, 37; Ps. Zach., HE VII, 3-4; Theoph., A.M. 5996); una acción que implicó el estallido del conflicto22.
Anastasio I reaccionó enviando a Rufino23 como embajador ante Cavades I con el
propósito de entregarle una suma monetaria si todavía se encontraba en el lado persa de frontera (Ps. Jos. Styl., § 50), pero ya era demasiado tarde. El shāhanshāh rechazó la oferta y retuvo al embajador romano mientras iniciaba las operaciones de asedio contra la importante plaza de Amida (Diyarbakir, Turquía). La ciudad, a pesar de los esfuerzos diplomáticos de la
βουλή como del gobernador presente en la misma, Ciro24, por encontrar una solución negociada
con Cavades I (Ps. Zach., HE VII, 4), terminó por capitular a comienzos del año 503. Entonces el soberano persa dejó marchar a la comitiva encabezada por Rufino, quien viajó hasta Constantinopla para poner al corriente al emperador de los sucesos acaecidos (Ps. Jos. Styl., § 54).
21 Cavades I fue depuesto por la nobleza en 496 debido a sus simpatías con el movimiento mazdaquita, una circunstancia que también fue propiciada por la inestabilidad política provocada por la actividad de «tribus» iránicas como los tamurayos y los kadishayos, además de los kinditas (árabes). Tras permanecer dos años en cautiverio, fue liberado con la ayuda de los heftalitas, convirtiéndose a cambio en su tributario. En relación al mazdaquismo vid. Christensen (1944), pp. 316-362; Wiesehöfer (1996), pp.171-182. Por lo que respecta a dichos acontecimientos, como muestra, vid. Greatrex (1998), pp. 50-51; Dignas y Winter (2007), p. 37.
22 Para más información acerca del resto de circunstancias que lo propiciaron, su debatida cronología, desarrollo e implicaciones, como muestra, vid. Capizzi (1964), pp. 179-185; Blockley (1992), pp. 89-93; Greatrex (1998), pp. 1-120; Id. y Lieu (2002), pp. 62-82; Haarer (2006), pp. 47-64; Dignas y Winter (2007), pp. Meier (2009), pp. 174-222.
23 Vid. PLRE II, sub. Rufinus (13), pp. 954-957. 24 Vid. PLRE II, sub. Cirus (5), p. 336.
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El Imperio rechazó la propuesta de negociación del persa en la primavera del 503 (Ps. Jos. Styl., § 54), reforzando en cambio su posición en la zona para continuar con los combates, los
cuales estuvieron focalizados en el área septentrional de Mesopotamia25. En torno a ese mismo
año es probable que se iniciasen contactos diplomáticos con un nuevo populus asentado en Ciscaucasia que va a gozar de un protagonismo recurrente durante los sucesivos conflictos romano-sasánidas: los sabiros. Sus orígenes, probablemente túrquicos, son muy difíciles de
trazar, aunque a comienzos del siglo VI parecen firmemente asentados al norte del Cáucaso26;
razón por la cual, junto con su capacidad militar, su lealtad va a estar tan cotizada por parte de ambos «superpoderes».
Es probable que durante esa misma primavera llevasen a cabo una incursión en los dominios sasánidas en Transcaucasia lo suficientemente importante como para requerir la presencia del propio Cavades I (Proc., BP I, 8, 19; Id., De Aed. II, 1, 5; Ps. Zach., HE VII, 3). Ni Procopio ni Ps. Zacarías aluden directamente a su autoría, que nosotros proponemos teniendo en cuenta los estrechos contactos diplomáticos existentes entre ambos poderes -sabiros e Imperio- durante el reinado de Justiniano I, aunque otros especialistas la han atribuido a los heftalitas27.
Las hostilidades continuaron durante el verano-otoño del 50328 y la primavera-verano del
50429 al mando, por parte imperial, de los magistri Areobindo30 y Celer31. Sus iniciativas, entre las
cuales se encontró el asedio sobre Amida (Diyarbakir, Turquía), propiciaron una oferta de tregua
por parte sasánida durante los meses finales del año 50432. Aunque la soberanía romana sobre la
plaza no sería reinstaurada hasta enero del año 505, el magister officiorum Celer se avino aceptar las condiciones de la misma, que implicaban la suspensión de la lucha armada para mantener
25 Por lo que respecta a los detalles de la misma, vid. Greatrex (1998), pp. 94-108; Id. y Lieu (2002), pp. 67-71; Haarer (2006), pp. 57-62; Meier (2009), pp. 201-207.
26 Para más detalles sobre los mismos, como muestra, vid. Golden (1990), pp. 259-260; Id. (2011), pp. 146- 147; Jin Kim (2013), pp. 138-139.
27 Al respecto vid. Greatrex (1998), p. 110, n. 104; Haarer (2006), p. 63, n. 142; Greatrex et al. (2011), p. 232, n. 27.
28 Por lo que respecta a su desarrollo, como muestra, vid. Greatrex (1998), pp. 94-108; Id. y Lieu (2002), pp. 67-71; Haarer (2006), pp. 57-62; Meier (2009), pp. 201-207.
29 Sobre los acontecimientos acaecidos durante la misma vid. Greatrex (1998), pp. 108-114; Id. y Lieu (2002), pp. 71-73; Haarer (2006), pp. 62-63; Meier (2009), pp. 207-211.
30 Vid. PLRE II sub. Fl. Areobindus Dagalaiphus Areobindus (1), pp. 143-144. 31 Vid. PLRE II, sub. Celer (2), pp. 275-277.
32 La fecha exacta de dichas negociaciones es problemática, aunque nos decantamos por seguir la postura de Geoffrey B. Greatrex, quien las sitúa entre el otoño del 504 y el invierno del 505 en base al testimonio de Procopio (Proc., BP I, 9, 4). Para más detalles vid. Id. (1998), p. 115, n. 120; Haarer (2006), p. 63; Meier (2009), p. 213; Greatrex et al. (2011), p. 246, n. 87; contra Blockley (1992), p. 91, para una fecha ligeramente posterior.
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negociaciones sobre la devolución de dicha ciudad a cambio de una suma monetaria (Ps. Jos. Styl., § 80-81; Marc. Com., s.a. 503; Proc., BP I, 9, 4; Ps. Zach., HE VII, 5; Theoph., A.M. 5998)33.
Para pulsar la voluntad del sasánida en las negociaciones que se avecinaban, ya en 505
Anastasio I envió a León34 como legado ante Cavades I, haciéndole entrega de generosos
presentes entre los que se encontraba un servicio de mesa completamente de oro (Ps. Jos. Styl., § 81). Quizás otro de sus propósitos fuese distraer al shāhanshāh mientras se llevaban a cabo, en el ínterin, toda una serie de trabajos de (re)fortificación en el área septentrional de Mesopotamia, entre los que destaca la construcción de una nueva fortaleza en Dara (Oğuz, Turquía), renombrada como Anastasiopolis en honor al soberano romano, una necesidad de la que habían adolecido durante el conflicto las tropas romanas35.
No fue hasta abril del año 506 cuando el magister officiorum Celer36 regresó a oriente al
frente de sus tropas con objeto de concluir las negociaciones, que no empezaron hasta el mes de septiembre a causa del fallecimiento del legado persa, el spāhbed Bawi37. La comitiva romana
estuvo formada, además de por el propio Celer, por el a secretis Armonio38, el hiparca de Edesa
Calliopio39, el magister militum per Orientem Farzam40 y Timostrato41. Las conversaciones
estuvieron presididas por una atmósfera de desconfianza mutua, y, de no ser por la mediación de Celer, bien pudieron terminar en un baño de sangre cuando uno de los miembros del equipo negociador romano se dio cuenta de que los legados persas portaban la lorica bajo sus vestimentas. El incidente retrasó más si cabe el proceso negociador, que se reanudo finalmente durante el mes de noviembre y que terminó poco después con la consecución de un acuerdo (Ps. Jos. Styl., § 95, 97-98; Marc. Com., s.a. 504; Iohan. Lyd., De Mag. III, 53; Proc., BP I, 9, 24; Ps. Zach., HE VII, 5; Theoph., A.M. 5998). Ambos «superpoderes», a través de sus legítimos
33 Los términos del ofrecimiento los deducimos de las condiciones finalmente pactadas entre ambas partes. Por lo que hace referencia a la suma en relación a la evacuación de Amida, Procopio habla del pago de mil libras de oro y tres -o treinta según la variante de Teófanes (Theoph., A.M. 5998)- talentos (Proc., BP I, 9, 4). Ps. Zacarías nos proporciona la cifra de mil cien libras de oro (Ps. Zach., HE VII, 5) mientras que el Conde Marcelino habla de una «gran suma», sin especificar (Marc. Com., s.a. 503).
34 Vid. PLRE II, sub. Leo (9), p. 665.
35 Para el programa de (re)construcción iniciado por Anastasio en la frontera oriental, entre otros, vid. Haarer (2006), pp. 65-70, con notas y bibliografía. Además, para el caso específico de Dara, cuyo circuito amurallado parece ser que terminó de completarse hacia 507/508, vid. Greatrex (1998), pp. 115-116, esp. n. 121, 120-122, con notas y referencias.
36 Sobre el mismo vid. supra., p. 88, n. 31.
37 Para su figura vid. PLRE II, sub. Aspabedus, p. 169. Por lo que respecta al cargo, similar al de un magister militum romano, vid. Gyselen (2004), passim.
38 Vid. PLRE II, sub. Armonius, p. 150. 39 Vid. PLRE II, sub. Calliopius (5), p. 252.
40 Vid. PLRE II, sub. Pharesmanes (3), pp. 872-873. 41 Vid. PLRE II, sub. Timostrarvs, pp. 1119-1120.
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representantes, concluyeron una tregua42 (Ps. Jos. Styl., § 98) por espacio de siete años (Proc., BP
I, 9, 24) a cambio de un pago ex gratia cuyo montante no es especificado por las fuentes
escritas43, pudiendo asimismo haberse alcanzado algún tipo de acuerdo en lo concerniente a los
pasos caucásicos44.
Tras la consecución del pacto, tanto Transcaucasia como el resto del sector oriental fueron testigo de una disminución significativa respecto al flujo de intercambios diplomáticos con Constantinopla en relación a este último asunto. En este sentido tenemos noticia, hacia el año
508, del ofrecimiento que el soberano sabiro Ambazuces45 trasladó al emperador consistente en
la cesión del control sobre las Puertas Caspias46 a cambio de una suma monetaria, una oferta
que, dada la lejanía de la fortaleza y los costos de mantener en la misma una guarnición
permanente, fue rechazada (Proc., BP I, 10, 11-12)47. A pesar de que dicha notica es la última de
la que tenemos constancia al respecto, parece que el asunto permaneció latente y pudo haber continuado siendo una causa de fricción entre ambos poderes durante la primera mitad del
«largo» siglo VI, tal y como queda reflejado en la cláusula de primera del tratado del 561/56248.
Además, hay que señalar que una de las consecuencias directas del conflicto fue la (re)fortificación de Dara (Oğuz, Turquía), que desde el primer momento va a constituir un nuevo foco de tensión entre Constantinopla y Ctesifonte. Así parece demostrarlo el hecho de que, hacia 507/508, Cavades I enviase a Anastasio I una legación para protestar contra dicha iniciativa, la cual estaba expresamente prohibida (Proc., BP I, 10, 16) y que tan solo los pagos y una nueva incursión sabira en territorio sasánida propiciaron que el shāhanshāh se tranquilizara y no retomase las hostilidades49. Dicho extremo, como vamos a ver, constituye un factor de
42 Un punto que ha suscitado una enorme controversia entre los especialistas. Para seguir el debate, como muestra, vid. Stein (1949), II, p. 99; Blockley (1992), p. 91, n. 42 -en favor de un tratado-; contra Bury (1923), I, p. 309; Blockley (1985), p. 68; Greatrex (1998), pp. 117-118, n. 129; Id. y Lieu (2002), p. 77; Haarer (2006), p. 64.
43 Que en ningún caso tuvo carácter anual, como algunos autores proponen. Como muestra vid. Stein (1949), II, p. 99; Capizzi (1969), p. 184; Blockley (1985), p. 68; Id. (1992), p. 91, n. 42 -quien propone la cifra de 550 libras de oro anuales, basándose en los testimonios de Juan de Lido, Ps. Zacarías y Miguel Sirio (Iohan. Lyd., De Mag. III, 53; Ps. Zach., HE VII, 5; Mich. Syr., IX, 16.)-; Trombley y Watt (2000), p. 116, n. 543; contra Greatrex (1998), p. 118, n. 129; Id. y Lieu (2002), p. 77; Haarer (2006), p. 64, n. 151.
44 Vid. Blockley (1992), p. 91, n. 44.
45 Para su figura vid. PLRE II, sub. Ambazuces, p. 68. 46 Para las mismas vid. cap. III, pp. 58-59, esp. n. 19.
47 Sobre la fecha vid. Isaac (1990), p. 230; Greatrex (1998), p. 129, n. 27. En este caso concreto, podría señalarse con seguridad que Procopio se está refiriendo a la fortaleza de Derbent, situada en la Albania caucásica, que podría haber caído en manos de los sabiros tras su invasión en 504 -vid. Blockley (1992), p. 93, n. 52-.
48 Al respecto vid. cap. V, p. 193.
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tensión más claro si cabe entre ambas partes, puesto que pasa a convertirse en una demanda recurrente en las negociaciones siguientes entre romanos y sasánidas.
IV. 2. 2. Armenia e Iberia: dos puntos de tensión constante
IV. 2. 2. 1. Precedentes más «lejanos»: la política imperial durante el siglo V
A pesar de que tanto la II Paz de Nísibis en 363 como la Paz de Akilisene-Ekelac50 ca. 387
habían contribuido a disminuir progresivamente las tensiones políticas existentes entre el Imperio romano de Oriente y la Persia Sasánida, confirmando igualmente la preeminencia de esta última en el área51, durante el siglo V van a sucederse toda una serie de episodios en
Armenia, Iberia y, ocasionalmente, Albania, que derivaran a su vez en una creciente tensión entre ambos «superpoderes», manifestada a través de un conflicto abierto únicamente entre los años 421/422 y 441/442.
Uno de los factores clave en torno al cual se fueron gestando y/o agrupándose diversas cuestiones de carácter político e identitario va a ser el cristianismo, elemento trascendental para comprender no solo la geopolítica de la zona sino también algunas de las iniciativas y
herramientas de actuación diplomáticas utilizadas por el Imperio en la zona52.
La centuria se abrió de forma poco prometedora, ya que el recién ascendido Yazdegerd I, debido a su intolerante política religiosa hacia los cristianos, provocó una crisis diplomática en la que llegaron a estallar escaramuzas entre ambos bandos53. A pesar de ello las legaciones
encabezadas por Antemio54 ca. 400 y 408/409, así como la interlocución del obispo Maruta de
Martiropolis (Silvan, Turquía) ante la corte sasánida en reiteradas ocasiones durante las dos
primeras décadas55, propiciaron la creación de un marco de cordialidad sin precedentes entre
50 Para la denominación vid. Garsoïan (2004), p. 328.
51 En relación al primero de los tratados y sus consecuencias vid. Blockley (1984), pp. 28-49; Id. (1992), pp. 1- 30; Seagler (1996), pp. 275-284; Garsoïan (1998), pp. 240-241. Sobre el segundo vid. Chrysos (1976), pp. 36- 44; Blockley (1987), pp. 222-234; Id. (1992), pp. 42-45; Garsoïan (1998), pp. 239-240; Greatrex (2000), pp. 35- 48.
52 Sobre su papel, como muestra, vid. Toumanoff (1954), pp. 109-189 -para un estudio detallado sobre las fuentes y la influencia en toda el área del mismo desde el siglo I al VIII-; Braund (1994), pp. 283-284, n 59 - citando los estudios más significativos sobre el proceso de cristianización de Iberia-; Bais (2001), pp. 103- 111 -para la incidencia del mismo en Albania-; Garsoïan (2010), passim -colección de sus principales ensayos sobre su importancia, especialmente en Armenia-.
53 Blockley (1992), p. 48, n. 13; Greatrex y Lieu (2002), p. 31; Mazza (2005), pp. 173-174. 54 Para su figura vid. PLRE II, sub. Anthemius (1), pp. 93-95.
55 Por lo que respecta a su labor diplomática vid. Marcus (1932), esp. pp. 47-50; Blockley (1992), pp. 48-50; Greatrex y Greatrex (1999), pp. 67-68; Greatrex y Lieu (2002), pp. 31-32, 35; Mazza (2005), pp. 174-178.