End of Lesson 5 for Module
Lesson 6: What Is the Internet? Introduction
de los sentidos y las ideas.
¡ESTO ES HERMOSO! Sosan dice...: no desprecies ni siquiera el Inundo de
los sentidos y las ideas.
Hay dos tipos de personas. Uno es el que va luchando contra los sentidos: tratando de m atar al cuerpo, tratando de no disfrutar a través del cuerpo, de no enam orarse, de no com er con placer. Luchan contra sus sentidos, se convierten en grandes ascetas. Son básicam ente m asoquistas, disfrutan torturándose a sí m ism os. Pero la sociedad les respeta, y ese respeto se vuelve un aliciente.
Se les considera grandes hom bres porque los sentidos no les atañen. Y no pueden ser grandes, porque los sentidos son las puertas para encontrar el infinito que te rodea. Los sentidos son las puertas; por estas puertas el infinito entra en ti y tú entras en el infinito.
Ellos van cerrando sus puertas. Entonces sus casas, sus cuerpos, se convierten en prisiones, y sufren. Y cuanto m ás sufren, m ás se les respeta y se les venera; porque la gente cree que han hecho algo m ilagroso, que han transcendido el cuerpo.
No hay ninguna necesidad de transcender el cuerpo. Lo único que tiene que ocurrir es que el cuerpo funcione correctam ente, perfectam ente. Es un arte, no se trata de ninguna austeridad. No se trata de austeridad; no tienes que luchar contra él, sólo tienes que entenderle. Y el cuerpo es enorm em ente sabio; m ás sabio que tu m ente, recuérdalo, porque el cuerpo ha existido durante m ucho m ás tiem po que la m ente. La m ente es una recién llegada, es una niña.
El cuerpo es m uy antiguo, m uy, m uy antiguo. Una vez tuviste form a de roca: el cuerpo estaba ahí, pero la m ente se A encontraba profundam ente dorm ida. Luego, te convertiste en un árbol: el cuerpo estaba ahí, con todo su follaj e y sus flores. La m ente aún perm anecía profundam ente dorm ida, no tanto com o en la roca, pero aun así, estaba dorm ida. Luego te convertiste en un anim al, en un tigre: el cuerpo estaba vibrante de energía, pero la m ente no estaba funcionando. Luego te convertiste en un páj aro; luego en un hom bre... El cuerpo ha estado funcionando durante m illones de años.
El cuerpo ha acum ulado m ucha sabiduría, es m uy sabio. Así que, si com es dem asiado, el cuerpo te dice: « ¡Para!» . La m ente no es tan sabia. La m ente dice: « Tiene un sabor exquisito; com e un poco m ás» . Si escuchas a la m ente, entonces ella se vuelve destructiva para el cuerpo, de una u otra form a. Si escuchas a la m ente, prim ero dirá: « Sigue com iendo» , porque la m ente es tonta, es una niña. No sabe lo que está diciendo. Es una recién llegada, todavía no ha aprendido. Todavía no es sabia, es inexperta. Escucha al cuerpo. Cuando el cuerpo diga: « Tengo ham bre» , com e. Cuando el cuerpo diga: « Para» , hazlo.
Escuchar a la m ente es com o si un niño estuviera guiando a un anciano: am bos se van a caer en una zanj a. Si escuchas a la m ente al principio estarás dem asiado en los sentidos, y después te hartarás. Y cada sentido te producirá infelicidad, te producirá m ás ansiedad, m ás conflicto, m ás dolor.
Com er dem asiado te causará dolor, y vom itarás; dañará todo el cuerpo. Entonces la m ente dirá: « Com er es m alo, así que ay una» . El ay uno tam bién es peligroso. Si escuchas al cuerpo, nunca com erá en exceso ni nunca de m enos; sim plem ente seguirá el Tao.
Algunos científicos han estado trabaj ando en este problem a y han descubierto un fenóm eno m uy interesante: los niños pequeños com en cuando tienen ham bre y se van a dorm ir cuando tienen sueño; ellos escuchan a sus cuerpos. Pero los padres, los confunden, los obligan: « Es la hora de la cena, o de la com ida, o de esto y aquello, o es la hora de dorm ir; ¡venga!» . No les perm iten seguir a sus cuerpos.
Así, un investigador probó a dej ar a niños a su libre albedrío. Trabaj aba con veinticinco niños; no se les obligó a irse a dorm ir ni se les forzó a levantarse. Durante seis m eses no se les obligó a nada. Y de ello sobrevino una com prensión m uy profunda.
Durm ieron estupendam ente. Tuvieron m enos sueños, sin pesadillas, y a que las pesadillas procedían de las im posiciones de sus padres. Com ían bien, pero nunca dem asiado; tam poco m enos de lo necesario, y a veces incluso no com ían nada. Cuando el cuerpo no lo sentía, no com ían y nunca se enferm aron debido a la alim entación.
Se llegó a entender algo que nadie hubiera sospechado, algo m ilagroso. Sólo Sosan, Lao Tse o Chuang Tzu pueden entenderle, pues son Maestros del Tao. ¡Fue todo un descubrim iento! Se llegó a entender que si un niño enferm aba, entonces no com ía ciertos alim entos. Y los científicos trataron de entender por qué no com ían esos alim entos: los analizaron y descubrieron que, para esa enferm edad en particular, esos alim entos eran nocivos. ¿Cóm o podría haberlo sabido el niño? El cuerpo sabe.
Y cuando el niño estaba creciendo, com ía m ás de aquello que era necesario para su crecim iento. Entonces lo analizaban y descubrían que esos ingredientes eran de gran ay uda para el crecim iento. Y según iban creciendo tom aban otros alim entos, porque sus necesidades iban cam biando. Un día un niño com ía algo y al día siguiente ni siquiera lo probaba. Y los científicos se dieron cuenta de que el cuerpo tiene su propia sabiduría.
Si perm ites que el cuerpo se exprese, vas por el cam ino correcto, el Gran Cam ino. Y esto no sólo ocurre con la alim entación, sino que tam bién ocurre con todas las cosas de la vida. Tu sexo se enferm a por tu m ente, tu estom ago se enferm a por tu m ente. Interfieres con el cuerpo.
¡No interfieras! Prueba, aunque sólo sea durante tres m eses; no interfieras. Y te volverás m uy sano, te invadirá el bienestar. Sentirás que todo va bien, el zapato encaj a. Pero el problem a es la m ente.
La m ente tiene su propia función: cóm o relacionarte con otros, cóm o m overte en este m undo en el que vive tanta otra gente, cóm o conducir un coche, cóm o seguir las norm as del tráfico, cóm o no crear un peligro para los dem ás o para ti m ism o, cóm o m irar hacia adelante y hacer planes. La m ente es com o un radar: m ira hacia adelante (hacia dónde m overse, cóm o m overse), pero la base sigue siendo el cuerpo.
Las personas que están en contra del cuerpo y destruy en sus sentidos tardarán m ás tiem po en descubrir su ilum inación que aquellas que escuchen a sus sentidos y sigan sus consej os.
Si escuchas a tus sentidos te vuelves sencillo. Desde luego nadie va a respetarte, porque dirán de ti: « Este es un hom bre sensual» . Y un hom bre sensual está m ás vivo que un hom bre no sensual. Pero a nadie le interesa la vida; todo el m undo está interesado en venerar algo que y a esté m uerto.
No esperes ningún respeto de la gente, o de lo contrario te perderás. Llega un m om ento en el que todo el m undo puede respetarte, pero tú no puedes respetarte a ti m ism o porque te has perdido del todo. Nada encaj a, todo te sale m al.
¡Escucha al cuerpo!; porque estás aquí para disfrutar de este m om ento que te ha sido dado, este herm oso m om ento, esta m aravilla que te ha ocurrido. ¡Estás vivo, consciente, y el m undo es enorm e!
El ser hum ano es un m ilagro en este pequeño planeta (¡m uy, m uy pequeño, dim inuto!). El Sol es sesenta veces m ay or que esta Tierra, y este sol es una estrella m ediocre. Hay soles m illones de veces m ás grandes que este, y hay m illones de soles y m illones de universos. Y hasta ahora parece, que la ciencia sepa, que la vida y la consciencia es algo que sólo ha sucedido en esta Tierra. Esta Tierra está bendita.
No sabes hasta dónde has llegado. Si supieras hasta dónde has llegado, te sentirías agradecido y no pedirías nada m ás. Podrías haber sido una roca y no hubieras podido hacer nada al respecto. ¡Eres un hom bres! Y estás sufriendo, preocupándote y sin darte cuenta de nada. Disfruta este m om ento porque puede que nunca regrese.
Esto es a lo que los hindúes se refieren cuando dicen que puedes volver a convertirte en una roca. Si no lo disfrutas, si no creces en él, caerás. Puedes volver a ser un anim al de nuevo. Esto es lo que significa: recuerda siem pre que este clím ax de consciencia es el punto m ás elevado; si no te integras en él y lo disfrutas, caerás.
Gurdj ieff solía decir que tú todavía no tienes un alm a; la vida es una oportunidad para conseguirla, para convertirte en un alm a. No sigas perdiendo el tiem po y la energía porque, si m ueres sin haberlo resuelto, sim plem ente desaparecerás. ¿Y quién sabe si volverás a tener otra oportunidad? Nadie puede saberlo, no hay nadie que pueda aclarar esta cuestión.
Lo m áxim o que se puede decir es que este m om ento es la oportunidad. Si lo disfrutas, si te sientes en éxtasis y agradecido con él, se resolverá m ej or. Recuerda, para estar agradecido no se necesita nada m ás: lo que tienes y a es dem asiado, y a es suficiente para sentirte agradecido. No le pidas m ás a la existencia. Sim plem ente goza de lo que te ha dado. Y cuanto m ás lo goces, m ás te será dado.
Jesús dice, y esta es una cita m uy paradój ica: « Cuanto m ás tengas, m ás te será dado; y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado» . Esto parece algo m uy anticom unista. Parece absurdo. ¿Qué clase de m atem áticas son estas? « ¡Cuanto m ás tengas, m ás te será dado; y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado!» Parece dicho a favor de los ricos y en contra de los pobres.
Esto no tiene ninguna relación con la econom ía ordinaria; es la econom ía suprem a de la vida. Solam ente aquellos que tienen obtendrán m ás, porque cuanto m ás disfrutan m ás crecen. La vida crece en el gozo. El gozo es el sutra.
Estate contento y agradecido con lo que sea que tengas. ¡Lo que sea! Sé feliz con ello. Y entonces tendrás m ás apertura, y m ás cosas te llegarán: te volverás capaz de recibir m ás bendiciones. El que no esté agradecido perderá lo que tiene. Al que lo está, la existencia entera le ay uda a crecer m ás, porque se lo m erece y se da cuenta de lo que ha recibido.
Sé m ás am oroso y recibirás m ás am or. Sé m ás pacífico y recibirás m ás paz. Da m ás y tendrás m ás para dar. Com parte y tu ser aum entará.
Pero tú nunca das, nunca am as, nunca com partes. De hecho ni siquiera te das cuenta de que tienes algo. Estás sim plem ente esperando que algo ocurra en algún lugar. ¡Ya ha ocurrido! Sim plem ente m íralo; tú llevas el tesoro. Y nunca das porque no sabes que te ha ocurrido a ti, y no sabes que dar se convertirá en tu crecim iento.
Una vez, en una com unidad j udía, ocurrió que un santo se estaba m uriendo. Era un hom bre pobre, pero m uy , m uy rico; rico en su ser, rico en su éxtasis. Era un m ístico.
Y toda la com unidad estaba preocupada por su m uerte. Llam aron a todos los m édicos del lugar pero y a no podía hacerse nada, la m uerte se acercaba a cada m om ento. Entonces se reunió toda la com unidad para hacer lo últim o que se podía hacer: rezar. Pero ni siquiera esto parecía servir de nada.
Así que el rabino dij o: « Ahora y a sólo queda una cosa por hacer, y Dios no nos ay udará a m enos que la hagam os. Ofrecerem os nuestras vidas. Así que donem os algunos días o algunos años de nuestras vidas a este santo» .
Y todo el m undo se adelantó; la gente le am aba. Alguien dij o: « Yo ofrezco cinco años» ; otro: « Yo un año» ; algún otro: « Un m es» ; y otro m ás: « Un día» . Incluso hubo un avaro que dij o: « Un m inuto» . Pero hasta eso (hasta eso, piensa, no te rías), hasta un m inuto de vida no es poca cosa, no es algo insignificante. Cuando te estés m uriendo, echarás de m enos hasta ese m inuto.
Entonces Mulla Nasrudin, que tam bién estaba allí, se acercó. Él no era j udío pero tam bién am aba a ese m ístico. Y dij o: « ¡Veinte años!» .
Nadie podía creerse lo que había oído. Un j udío que estaba sentado j usto detrás de él le tiró del pantalón y le dij o: « ¿Qué estás haciendo, Nasrudin? ¿Te has vuelto loco? ¡Veinte años! ¿Qué significa eso? ¡Eso es dem asiado! ¿Acaso te has vuelto loco? ¡Pero si ni siquiera eres j udío!» .
Nasrudin dij o: « ¡De la vida de m i m uj er!» .
Nadie está dispuesto a com partir nada. Y a no ser que com partas no recibirás m ás, porque no serás digno de m ás. No lo m erecerás. Exige, y lo perderás; da y lo obtendrás.
Esta vida, tal com o es, y a es dem asiado. Se dichoso en ella, en sus pequeñas cosas. Hasta el alim ento debería convertirse en un sacram ento. Hasta darse la m ano tendría que convertirse en una oración, debería ser una ofrenda. Hasta el estar con la gente debería convertirse en una profunda alegría; porque lo que a ti te ha ocurrido no ha ocurrido en ningún otro lugar. Sosan dice:
Si deseas ir por el Camino Único,
no desprecies ni siquiera el mundode los sentidos y las ideas.