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sólo quedan 100.206 ha de su hábitat original.

También se señala en la Justificación que la mayor parte de la zona se encuentra degradada y que la especie se ha extinguido a escala local.

El rango altitudinal se sitúa entre 350 y 700 msnm.

En la Justificación se señala que estudios de marcado y recaptura realizados en 2007 indican una población total de unos 5.000 individuos. En otra parte de la propuesta se señala que mediante métodos de marcado y recaptura se calcula un tamaño total de la población entre 2.500 y 5.000 individuos.

Los habitantes locales han notado una disminución en la población, y aseguran que hace unos 20 años se podían observar hasta cinco ejemplares en un mismo árbol y en la actualidad sólo logran observar uno o dos ejemplares cada cierto tiempo.

de Morales y El Progreso, la situación de la especie era menos buena, lo cual estaba relacionado con niveles elevados de comercio ilícito.

Según Cotí y Ariano (2008), la región semiárida del Valle del Motagua comprende unas 200.000 ha; señalan que se ha producido una importante pérdida de hábitat en la región, pero no aportan una cifra sobre el hábitat que queda. En su estudio, realizaron un muestreo de un área total de 6.400 m² y su estimación de la población total de su área de estudio fue de 99 individuos. A partir de estos datos, calcularon que la población máxima de las 3.000 ha de su lugar de estudio era de 651 individuos (con un 95% de confianza) y que la densidad media era de 1 individuo por 1,69 hectáreas.

Cotí y Ariano consideran que el lugar de estudio es una de las zonas de mejor hábitat para la especie que quedan, a diferencia de otros lugares, donde el hábitat está más fragmentado y degradado, particularmente a causa de la tala de los grandes cactos

Stenocereus pruinosus, que representan un componente importante en el hábitat de la iguana (Ariano, 2010). En estudios recientes se habían identificado 20

subpoblaciones de la especie, aunque no se han encontrado ejemplares en visitas recientes realizadas a dos de ellas (Los Morales y Morazán) donde existen informes de la extracción comercial de la especie. Se considera que la población total es de unos 5.000 individuos, de los cuales menos de 2.000 son maduros (Ariano, 2010). Köhler y Vesely (1996) sólo consiguieron capturar 15 ejemplares de C. palearis en cuatro días con la ayuda de habitantes locales, lo cual indica que el tamaño de la población podría ser relativamente pequeño.

Justificación Información adicional

B) Es preciso reglamentar el comercio para evitar que la recolección de especímenes del medio silvestre reduzca la población a un nivel en el que su

supervivencia se vería amenazada por la continua recolección u otros factores Existe una enorme demanda internacional de esta especie para el comercio de

mascotas, sobre todo en Europa y Estados Unidos. La demanda de C. palearis para el comercio de mascotas ya supera al número de ejemplares cazados con fines de subsistencia. En la Justificación se detallan ventas de C. palearis por Internet a Alemania, EEUU y la República Checa por 90 dólares USA. Sin embargo, en otro párrafo de la Justificación se dice que el precio medio de C. palearis es de 70 dólares USA.

En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN se especifica que, aunque el comercio internacional de mascotas es una amenaza para C. palearis, “actualmente no se considera una amenaza seria” (Köhler, 2004).

En un estudio realizado por TRAFFIC se observó que C. palearis estaba presente en el comercio de mascotas en la UE (Unión Europea) durante los años 1990 (Auliya, 2003).

Cotí y Ariano (2008) descubrieron que las personas que capturan ejemplares de C.

palearis para venderlos a comerciantes internacionales capturan entre 50 y 60

ejemplares al mes, mientras que los que lo hacen con fines de subsistencia cazan unos seis al mes. Ariano y Cotí (2007) y Ariano (2010) afirman que la extracción comercial está limitada a dos áreas (Los Morales y Morazán) y no parece tener lugar en otros lugares, aunque la caza de subsistencia sí se lleva a cabo en otras áreas. Ariano (2010) manifiesta que no se han encontrado iguanas en visitas recientes a esas zonas.

En un estudio sobre la disponibilidad de ejemplares de C. palearis a la venta a través de Internet, Reijngoud (2009) descubrió que C. palearis no está disponible a gran escala. Se realizó una breve búsqueda en Internet para los fines del presente análisis, indicando disponibilidad y demanda limitadas para C. palearis. Entre los hallazgos específicos realizados durante la búsqueda en Internet figuran un foro en el que se daba a entender que es fácil conseguir ejemplares de C. palearis importados en EEUU, un foro en el que se indicaba que se están exportando especímenes de C.

palearis desde Países Bajos, aunque sin especificar el origen ni el país de

importación, y un número limitado de sitios Web en el que se anunciaban

especímenes a la venta (a un precio entre 69 Euros y 149 dólares USA), algunos de los cuales supuestamente procedían de la cría en cautividad.

Cotí y Ariano (2008) manifestaron que los estudios realizados en Internet y en el mercado han revelado que C. palearis se vende en países como Grecia, Alemania y EEUU por unos 25 dólares usa por ejemplar.

Binns (2009) declara que parece haber cientos de ejemplares de C. palearis a la venta en EEUU. Considera que las poblaciones locales se ven presionadas para proporcionar ejemplares de la especie por los incentivos económicos y que actualmente están centrándose en poblaciones aisladas de C. palearis y por tanto arrasando poblaciones que ya están amenazadas por el avance de la agricultura. Gaal (2009) también considera que C. palearis es objeto de un intenso comercio,

Justificación Información adicional

En la Justificación se afirma que la población local ha recibido solicitudes de captura de hasta 200 ejemplares destinados al comercio internacional. Además, el Fish &

Wildlife Service de EEUU registró la importación de 240 ejemplares de C. palearis

desde Guatemala en 2008.

siendo importada a Europa por contrabando y luego enviada a EEUU. Gaal afirma que la especie es relativamente fácil de mantener en cautividad, lo cual la hace más popular como mascota que otras especies de Ctenosaura. Sin embargo, Werning (2009) piensa que, aunque C. palearis esté disponible en el comercio de mascotas, alcanza precios relativamente bajos (aproximadamente 25 Euros al por mayor en Alemania; Hoch, 2009) y suele ser sólo un “suplemento” en importaciones de especies de reptiles más populares. Según un comerciante de reptiles, existe muy poca demanda específica de C. palearis y la mayoría de los compradores de la especie son aficionados a los reptiles sin conocimientos ni experiencia (Werning, 2009). Un criador de C. palearis en EEUU afirma que le resulta difícil vender sus ejemplares a pesar del pequeño número de crías que obtiene (Werning, 2009), lo cual sugiere que es poco probable que C. palearis sea muy apreciada por contrabandistas o comerciantes.

Según la base de datos sobre comercio del Fish & Wildlife Service de EEUU (LEMIS), Guatemala exportó a EEUU 210 especímenes silvestres del género

Ctenosaura durante el período 2000-2007, de los cuales 193 estaban vivos y eran

para fines comerciales, y el resto (todos importados en 2007) era para fines científicos. Sin embargo, dichos especímenes no fueron identificados a nivel de especie, y varias especies del género Ctenosaura habitan en Guatemala.

Los 240 ejemplares de C. palearis importados por EEUU en 2008 viajaron en un solo envío y eran para fines comerciales.

Inclusión en el Apéndice II para mejorar el control de otras especies incluidas

A) Los especímenes en el comercio se parecen a los de otras especies incluidas en el Apéndice II con arreglo al Anexo 2 a de la Resolución Conf. 9.24

(Rev. CoP14) o incluidas en el Apéndice I

Ninguna especie de Ctenosaura está actualmente incluida en el Apéndice II.

Se ha presentado una propuesta para incluir a C. bakeri, C. melanosterna, y C.

oedirhina en el Apéndice II que será debatida en la CdP15 (Prop. 11). Se considera

que la apariencia de C. melanosterna y C. palearis es similar y que puede ser particularmente difícil distinguir ambas especies cuando los ejemplares son neonatos.

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