En cada una de las disciplinas filosóficas particulares se aplica la doble vía. Tomemos por ejemplo, la psicología. El primer objetivo es determinar la esencia misma del objeto que se estudia, en este caso la esencia del hombre. Vía de ascenso: Primero se examinan los fenómenos y su naturaleza, después se determinan las propiedades y atributos de esa esencia, como son el entendimiento, la voluntad, la actividad transeúnte. Vía de descenso: Partiendo de la esencia ya conocida, se demuestra cómo esa esencia es la razón a priori de las propiedades conocidas por la vía de ascenso y de otras nuevas desconocidas aún, como son la inmortalidad, la creación ex nihilo y las maneras de actuar del alma separada.
Lo mismo se hace en ciencias. Tomemos por ejemplo, la físicoquímica. Vía de ascenso: Se sube de los fenómenos a establecer leyes cada vez más universales de los mismos hasta llegar a una ley universalísima, que es la estructura electrónica de la materia. Vía de descenso: Desde este fenómeno supremo y su ley, se explican a priori las leyes y fenómenos ya conocidos y se descubren otros no conocidos antes por la vía de ascenso.
En filosofía se hace entonces la sistematización en cada una de las ciencias particulares: psicología, cosmología, etcétera, y por fin se hace la sistematización general, parte en la metafísica general, y parte en la teodicea.
2ª PARTE SISTEMA METAFÍSICO DE SUÁREZ
I Elementos esenciales
a) Materia. Suárez define la metafísica como la ciencia a priori que versa sobre el ser en cuanto
inmaterial. Se mueve en el tercer grado de abstracción. [Mini: abstracción]
Así que la materia u objeto que Suárez trata en la metafísica es el ser absolutamente considerado; y sus atributos generales: unum, verum, bonum et causans; las primeras divisiones del ser que son el Increado y el creado; la analogía metafísica por la que están ligados; y las subdivisiones del ser creado, que son las substancias y el accidente.
De modo que en la metafísica se estudian todos los seres, pero no bajo el aspecto de tales seres, sino bajo el aspecto de ser absolutamente considerado. Así por ejemplo, la metafísica se ocupa de los cuerpos, pero no en cuanto tales cuerpos (cuyo estudio se deja a las diversas ciencias), sino en cuanto son ser.
b) Forma.
☼ Los principios gnoseológicos de Suárez son los comunes: la mente es apta para alcanzar la verdad; las fuentes de la verdad y de la certeza son los sentidos y la conciencia, los conceptos universales, los juicios fundados sobre las primeras abstracciones, los raciocinios fundados en la inducción, deducción y testimonio.
Nota. El valor de los conceptos universales no lo hace depender Suárez de teorías menos aceptables y discutidas, como son en otros sistemas [Hellín alude a los tomistas] las siguientes: La existencia de la materia primera como pura potencia, la incognoscibilidad de la materia, la cognoscibilidad de la sola forma substancial; que la forma de suyo es universal y que el principio que la individualiza es la materia sellada por la cantidad; que lo primero que se conoce es el universal y la esencia substancial de las cosas materiales; que para la abstracción de las quiddidades existe un entendimiento agente realmente diverso del posible, por la razón de que lo que es movido ha de ser movido por otro. Todos estos asertos es necesario defender y saber (según los tomistas) antes de que nos conste reflejamente que los conceptos universales son verdaderos. Suárez asienta la realidad de los conceptos universales de una manera más sólida, independiente de tales discusiones.
☼ Los principios de razón o demostrativos son innumerables. Unos se fundan en el concepto de ser: Así el principio de contradicción y el de razón suficiente. Otros en el ser contingente como tal: por ejemplo, el principio de causalidad y sus derivados. Otros se fundan en el acto y potencia; o en la acción y pasión, etcétera. Algunos de estos principios son comunes a todas las escuelas (tomistas en sentido amplio).
Característicos del sistema de Suárez: a) Real identidad de la esencia y la existencia creada. b) La posibilidad de que un mismo ser esté en acto virtual, y en potencia formal respecto de una misma perfección, de donde se sigue que no es necesario que todo lo que es movido sea movido por otro en sentido propio, sino a lo más en sentido impropio de necesitar la cooperación ajena; y por esto un mismo ser puede causar y recibir en sí mismo una perfección, por ejemplo, la especie impresa, la especie expresa, una volición libre, etcétera.
c) La subsistencia es un modo substancial (para otros, no se distingue de la naturaleza completa). ☼ Principio metodológico de la doble vía. Lo aplica continuamente. Ejemplo, el supósito creado. Por la vía de ascenso establece la realidad del supósito. Y su esencia: Es un compuesto real de naturaleza completa existente y del modo substancial de subsistencia. Explica entonces los hechos sobrenaturales que se han de explicar (En Dios, una naturaleza y tres personas; en Jesús, dos naturalezas y una persona). Busca entonces la razón a priori de la posibilidad del supósito: la imitabilidad de la esencia divina, que es subsistente por sí misma. Busca también la razón a priori de por qué el supósito creado ha de ser compuesto de naturaleza y subsistencia: y la encuentra en la potencialidad y composición que es esencial al ser por participación. El ser creado se ha de distinguir del ser-divino-absolutamente-simple por alguna composición. No la composición de materia y forma, porque los espíritus puros no tienen esa composición; ni la de esencia y existencia, porque ésta repugna metafísicamente; luego no queda otra, en el orden estático, sino la de naturaleza y subsistencia. De esta manera queda hecha la sistematización particular y universal de “supósito”.