5.4 Data Analysis
5.4.2 Interpretative Phenomenological Analysis
delgado hilo del silencio, se evoca, y esa escenificación del dolor, le otorga el papel al herido de modificar la imagen pre-configurada de la experiencia que vive junto a la memoria. Por ese segundo relato que comporta con otro, es posible generar una distancia para observar el do lor y tener un cierto dominio sobre la emoción desagradable causada por lo vivido. (Cyrulnik, 2001)
El acto de la palabra crea una separación que nos permite interpretar el mundo, porque establece un significado del dolor que es posible metamorfosear cuando lo relatamos. La imagen de la metamorfosis permite hacernos ver que es posible vivir de otra manera, es por el inicio del distanciamiento de las percepciones inmediatas que podemos comenzar a habitar el de las representaciones del pasado y también las de nuestro bienestar; allí comienza la configuración del relato. Comprender lo adverso, para transformarlo, para otorgarle un nuevo sentido, una nueva mirada, un nuevo valor. (Cyrulnik, 2001)
La configuración, es la proyección de un mundo nuevo, habitable, distinto al cual hemos estado viviendo. La narrativa enfocada en la resiliencia, se sustenta en un punto de vista interpretativo, porque va más allá del análisis estructural extraído de lo lingüístico, se relaciona con la:
(…) mediación entre el hombre y el mundo, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y él mismo. La mediación entre el hombre y el mundo es lo que se denomina la referencialidad; la mediación entre el hombre y el hombre es la comunicabilidad; la mediación entre el hombre y el mismo es la comprensión de sí”. (Ricoeur, 2006, p.5)
62
Esa primera salida del espacio de la vergüenza, hace que el relato sea evocado una y otra vez; hace que su configuración se actualice. Hace de la vergüenza un relato por el cual se despliegue la voluntad de reescribir las condiciones y romper con esa pre-figuración de sí mismo para sí mismo. El relato vuelve a la vida, cuando es escuchado, leído, las historias se narran, pero se viven en el modo de lo imaginario, y eso hace posible pensar en circunstancias concluyentes distintas de lo adverso. (Ricoeur, 2006)
“Cuán extraña es la necesidad de hacer de la propia vida un relato, y cuán extraño placer también. “Todas las penas son soportables si las transformamos en relato””(Cyrulnik, 2006, p.109). Ante la adversidad nace la necesidad de callar o hablar; contar es darle vida a nuestro dolor en la mente de otro y darse la ilusión de ser comprendido, aceptado pese a nuestra herida. Cuando la pena se convierte en la forma en como me relaciono con el otro, esta cambia inmediatamente de manera emocional. (Cyrulnik, 2006)
Ese tercero en el que se configura el relato, es un tercero perfecto en la medida en que él también es imperfecto, sufre a su manera las vicisitudes de su vida; ante tantos que llegan a escuchar la herida, unos sabrán aceptar a quien la vive con ella. Después de la confesión de la angustia que ocasiona la vergüenza, viene el sosiego; la constitución de una nueva identidad me permite entrar en un sentimiento de coherencia y aceptación. Respecto a esto, Cyrulnik (2006) postula:
Me presente tal como soy. En adelante, los que me amen me amaran por mí, con lo que forma mi identidad. Soy aquel que… estuvo a punto de morir…mató a su madre al nacer… ha sido delincuente (…) Antes del relato hacia que me amarán por mi parte socialmente aceptable y
63
dejaba en las sombras otra parte de mí mismo. Con mi relato me he presentado, me hago amar por lo que soy, auténtica y totalmente.” (p.110)
En la configuración de ese nuevo relato, la intriga o trama es la síntesis de elementos heterogéneos que se conforman por acontecimientos, múltiples incidentes, que van más allá de algo que simplemente sucede y contribuyen a la composición del relato que hace entenderlo como la unidad que nos remite a la comprensión de la experiencia vivida. Dicha comprensión se logra por la capacidad de darle continuidad al relato. Se trata de volver a contar la historia, para dejar en un segundo plano los aspectos inesperados que allí se narran y pasar nuestra atención a cómo podrían concluir en el presente. (Ricoeur, 2006)
Un sentido más profundo de la intriga, se encuentra en su desarrollo en dos clases de tiempo; el primero es la sucesión de incidentes que nos hacen preguntarnos lo que vendrá, un segundo es la integración de esos incidentes que llevan a una conclusión, lo que logra configurar la historia; “Yo diría en ese sentido que componer una historia es, desde el punto de vista temporal, extraer una configuración de una sucesión” (Ricoeur, 2006, p.2); y la entrada a que otro u otros puedan escucharme.
La historia relatada es una totalidad temporal y el acto poético o narrativo es la mediación entre el tiempo como paso y el tiempo como duración; “algo que dura y permanece a través de aquello que pasa y desaparece” (Ricoeur, 2006, p.2), es decir, que las experiencias que acompañan el relato de una vida, tienden a reescribirse en la posibilidad de la narrativa de otorgarle nuevos sentidos, es así, como el herido hablara de cómo logro sobreponerse a lo adverso, haciendo uso de los modelos de realidad narrativos, que le devuelven el derecho de ser.
64
Convertir lo banal en poético, o transgredirlo; es una cualidad de la narrativa que va de la mano con promover mundos posibles; manifestados bajo la siguiente razón:
Nosotros los seres humanos parecemos estar en lucha perpetua entre lo confortable de la previsibilidad y la excitación de aquello que es plausiblemente posible, excepcional, insólito, en perpetua oscilación entre el aburrimiento de lo cotidiano (que de cuando en cuando culmina en terror) por lo que podría ser. (Bruner, 2003, p.77)
Eso posible se asocia a lo que estamos familiarizados, a lo cotidiano; de esta manera se hace creíble lo que sucede en el relato, por la “retórica de lo real” ubicamos al otro en nuestra realidad y en las adversidades y transformaciones que lo acompañan, a la vez que se visibiliza la superación de lo adverso.
El pasado se reinterpreta a la luz del presente para otorgarle un sentido a los acontecimientos que han tenido lugar. La configuración del relato sobre el dolor, cumple su papel de ser temporal, está sujeto también a la metamorfosis de la palabra y es constante su transformación sobre la misma vida. La configuración del relato también cumple su función, en la medida que logra sensibilizar a quien escucha, y le permite también reescribir contextos desde lo adverso visualizado en el dolor del otro.
65
3.2.3 Tercer momento: El relato del dolor y la identidad del herido, la reconfiguración en