Vemos, entonces, que el consumismo, al multiplicar los medios de satisfacción de los fines subjetivos en los cuales consisten las necesidades vitales y lograr que estos individuos solo deseen los medios que aprueban las diferentes sociedad de consumo, multiplica los fines
61 “Given that scientists and technologists created the possibility of widespread material affluence, is one
logically forced to trace problems of consumerism partly to technoscientific institutions and practices (Swearengen and Woodhouse 2001?” (Woodhouse, 2009, p. 412).
subjetivos, pues los seres humanos consumistas no buscan ya satisfacer sus necesidades vitales naturales, sino tener los medios que les permiten hacer parte de las sociedades que utilizan estos medios específicos para esta satisfacción de las necesidades vitales naturales, pues la posesión de estos medios es lo único que les garantiza ser parte de esta sociedad de consumo. Hemos visto, en la sección sobre la Teleología, que el empleo de la herramienta que conduce a la consecución de múltiples fines subjetivos depende de que el ser humano se enfrente a la naturaleza externa e indiferente a estos fines y que con ella cree una estructura natural que cumpla estos fines, es decir, un artefacto tecnológico. Como en el caso de la sociedad civil estos fines son las necesidades vitales sociales y el trabajo es en esta sociedad el medio para satisfacer estas necesidades, el trabajo consiste en este enfrentamiento al entorno natural que permite el desarrollo de los artefactos técnicos que satisfacen las necesidades vitales sociales o deseos: “la mediación para preparar y procurar a las necesidades vitales particularizadas ej. medio adecuado, igualmente particularizado, es trabajo” (FD § 196).
En la sección sobre la Teleología, hemos visto que el individuo crea la herramienta por medio de la astucia de su razón, astucia que consiste en enfrentar las distintas fuerzas naturales para que unas, al enfrentarse a las otras, terminen eliminando su externalidad frente al fin subjetivo y lo consigan por sí mismas. Por lo tanto, si el trabajo se realiza por medio de la herramienta o medio material, como vimos en la sección de la Fenomenología, el trabajo se realiza por medio de la astucia de la razón de enfrentar fuerzas naturales: “éste, por los procesos más variados, especifica el material proporcionado inmediatamente por la naturaleza para estas finalidades múltiples” (FD § 196, p. 262).
Como la astucia de la razón, para crear herramientas, consiste en enfrentar distintos procesos naturales y cada uno de estos procesos naturales, debido a que hace parte del medio externo mediante el cual el ser humano alcanza su fin subjetivo, son medios, esta astucia consiste en alcanzar un fin por medio de la integración de los diversos medios que ofrece el entorno. Por lo tanto, la astucia de la razón alcanza su fin de crear herramientas por medio de una industria o experiencia industrial, pues, como también vimos en la sección sobre la Teleología, la industria es el alcance de un fin subjetivo por medio de la conexión de medios diversos. Esto lo vemos, por ejemplo, en que el hombre industrioso escribe un libro y, si no
le fluyen las ideas, no se queda sin hacer nada, sino que da un paseo o hace trabajo doméstico; así poco a poco, por la conexión entre diversos medios, este hombre logra el fin de emplear su tiempo de manera productiva. Si la realización en la sociedad civil de la actividad de producir herramientas de satisfacción de las necesidades vitales sociales es el trabajo, el trabajo se realiza por medio de la industria y, por tanto, del trabajo industrializado de las fábricas. La existencia en la sociedad civil de esta realización del trabajo mediante la industria la podemos ver en la revolución industrial de la modernización del mundo, es decir, en la época de la sociedad civil en que se empezó a generar la industria, pues los socios miembros de esta sociedad se relacionaban entre sí solo bajo la perspectiva del industrialismo, mejor dicho, solo mediante acciones industriales. En esta revolución, la industria se concretó en el hecho de que dos seres humanos, estos son, el capitalista y el proletario, conectaban dos medios sociales distintos para satisfacer sus necesidades sociales. El capitalista utilizaba el medio de expropiar la fuerza del proletario y utilizarla para alcanzar su necesidad social; esta expropiación se llamaba capital. El proletario, por el contrario, utilizaba el medio de su propia fuerza para satisfacer también su necesidad social; este medio se conocía como fuerza de trabajo. De este modo, el proletario y el capitalista conectaban sus diversos medios para alcanzar el mismo fin de satisfacer sus necesidades sociales y, por tanto, concretaban la industria en la sociedad civil, pues el proletario, mediante el medio de su fuerza de trabajo, obtenía un salario, muchas veces injusto, con el cual podía consumir, y el capitalista, mediante el medio consistente en el producto fabricado con la fuerza expropiada del proletario, también podía, con el dinero obtenido, acceder a múltiples bienes de consumo. El modo como Hegel expresa esta actividad industrial de la revolución industrial de conseguir un mismo fin social por medios distintos es el siguiente: “esta elaboración da valor al medio y su conformidad a la finalidad, de modo que el hombre en su consumo se relaciona especialmente con producciones humanas y tales esfuerzos son lo que él utiliza” (FD § 196, p. 262). Kaplan también nos confirma que el industrialismo-capitalismo fue el que condujo que la sociedad diera este paso del trabajo de alcanzar las necesidades vitales sociales, que son los fines sociales, mediante la industria consistente en conectar diversos medios para conseguir un mismo fin, pues esta perspectiva hizo que unos hombres alcanzaran los fines
sociales por su propia fuerza, estos son, los proletarios, y otros por fuerza de los demás, estos son, los burgueses o capitalistas (2009, p. 334).
Para poder industrializar el trabajo, la sociedad civil humana tiene que educar al ser humano en una cultura laboral donde el ser humano no emplee medios que no tienen conexión entre sí para satisfacer una necesidad social, sino donde entienda la conexión entre los diferentes medios para cumplir este fin social y realice este fin a partir de esta conexión. Mejor dicho, la industrialización del trabajo requiere una realización tácita del empleo de la técnica humana, pues el carácter tácito de la acción consiste en no mantener separados los pasos de la acción, sino en unirlos. En otras palabras, consiste en no ejecutar una acción como una descripción de pasos separados, sino como la integración de estos pasos (Nightingale, 2009, pp. 353-355). Por ejemplo, el que sabe utilizar una bicicleta no piensa “debo mover primero mi pie derecho y luego mi pie izquierdo, y por otra parte debo darle dirección al manubrio”, sino que es capaz de realizar todo esto a la vez. La razón debido a la cual el industrialismo le enseña al ser humano a hacer su trabajo de manera tácita es que, solo por medio del trabajo tácito que requiere la integración de medios diversos, el ser humano aprende que su acción trabajadora aislada de la de otros seres humanos es insuficiente para alcanzar los fines sociales que este ser humano busca y que, por lo tanto, requiere del trabajo de otros seres humanos, es decir, de la conexión con otros medios, para alcanzar el fin social. Como la herramienta o artefacto técnico integra medios diversos, la acción tácita equivale a la acción técnica. Por lo tanto, la industrialización del trabajo requiere la realización del trabajo de manera técnica-tácita. La industria para poder hacer técnico el trabajo de los humanos, en consecuencia, requiere enseñarle, primero, que el ser humano, para satisfacer su necesidad social, tiene que entender que este fin requiere de la conexión de diversos medios. Por lo tanto, la industria tiene que enseñarle al trabajador a abstraer los medios que emplea en el trabajo para alcanzar su fin o necesidad social y la conexión que estos medios requieren para poder alcanzar este fin. Esta primera enseñanza es la cultivación teórica o de abstracción de medios. Hegel la llama la cultura teórica o lenguaje:
En la multiplicidad de las determinaciones y objetos que intervienen se desarrolla la cultura
teórica, no sólo una multiplicidad de representaciones y conocimientos, sino también una
relaciones más complicadas y universales, etc. Es la cultura del entendimiento en general y, en consecuencia, la del lenguaje (FD §197, p. 262).
La segunda enseñanza consiste en enseñarle al ser humano que no es suficiente con que el trabajador pueda mantener abstraídos estos medios de trabajo y su conexión para lograr el fin social, sino que necesita por sí mismo efectuar esta conexión de estos medios en su acción trabajadora. Así, cumple con la característica tácita del trabajo industrial de ser una acción que integra de pasos distintos para un mismo fin. Esta segunda enseñanza Hegel la llama la cultura práctica u ocupación:
La cultura práctica mediante el trabajo consiste en la necesidad vital que se engendra y en el
hábito de la ocupación en general; consiste, además, en la limitación del propio hacer según la
naturaleza del material, por una parte, pero por otra parte, particularmente según el arbitrio ajeno y un hábito que procura mediante esta disciplina actividad objetiva y habilidad válida
universalmente (FD § 197, p. 262).
Por lo tanto, en la cultura laboral industrialista, la cultura teórica o abstracción de medios de trabajo y de su conexión no se mantiene separada de la cultura práctica o unión efectiva de estos medios. Knowles lo corrobora: “es el rango de intereses humanos lo que forma la base para la educación teórica y práctica en tanto los humanos buscan el entendimiento necesario para alcanzar objetivos sofisticados” (2002, p. 268)62.
Si la educación técnica o cultura laboral industrialista es la única vía mediante la cual el trabajador alcanza sus fines sociales, porque solo esta educación le muestra que, para alcanzar sus fines sociales, el trabajo requiere conectar su acción trabajadora con la de otros trabajadores y, así, conectar los diversos medios de trabajo y hacer el trabajo tácita y técnicamente, el industrialismo vuelve a la educación técnica el medio para poder trabajar. Por lo tanto, la educación técnica es la que hace al trabajo más industrial, porque lo transforma en la abstracción y conexión de medios cada vez más diversos para alcanzar el fin social. En efecto, Hegel dice: “pero lo universal y objetivo en el trabajo se encuentra en la abstracción, la cual efectúa la especificación de los medios y de la necesidad vital, y por eso igualmente específica la producción y origina la división del trabajo” (FD, § 198, p. 263).
62 “It is the range of human interests which forms the basis for both theoretical and practical education as
Gremmen coincide con Hegel en que la práctica tácita o técnica del trabajo, es decir, el trabajo tecnificado conduce a la división del trabajo: “el primer aspecto es llamado ‘posicionamiento’. En el posicionamiento, los practicantes asumen su rol como practicantes, y toman las responsabilidades de su práctica. Buenas relaciones laborales, lealtad, disciplina y prudencia son ejemplos. La relación comunicativa entre aquellos que participan en una práctica técnica está en juego” (2013, p. 172)63.
La razón debido a la cual la educación técnica conduce a la división del trabajo la contienen los dos aspectos fundamentales del trabajo técnico: la sencillez y el intercambio y dependencia de habilidades. La sencillez, por un lado, consiste en que, en el trabajo técnico, el trabajador separa o abstrae los pasos y conexiones entre pasos necesarios para realizar el trabajo de aquellas acciones y conexiones entre acciones que no son necesarias para realizarlo. Esto se observa en que el trabajador técnico utiliza un vocabulario técnico que le permite fácilmente singularizar los aspectos del trabajo y, así, evitar confusiones y comprender mejor las dimensiones de la tarea, y evitar que personas no idóneas para realizar el trabajo lo realicen, es decir, regular la interacción con otros trabajadores que están encargados de otras labores (Gremmen, 2009, p. 172). Así, la sencillez, al permitir una rápida realización del trabajo porque evita conflictos y permite comprender rápidamente los pasos y conexiones entre pasos indispensables de la tarea y aislarlos de los innecesarios, facilita la realización del trabajo y, por tanto, hace que en menos tiempo se pueda realizar más trabajo: “el trabajo del individuo se hace más sencillo medíate la división y, a través de ello, mayor la destreza en su trabajo abstracto y mayor la cantidad de su producción” (FD, § 198, p. 263).
El intercambio y dependencia de habilidades consiste, por el otro lado, en que, en el trabajo técnico, a cada trabajador se le asigna una responsabilidad de escoger autónomamente el mejor curso de acción para que su parte asignada del trabajo quede bien realizada. Gremmen llama a este intercambio y dependencia el aspecto de juzgar, pues los practicantes saben su responsabilidad con respecto al trabajo, mejor dicho saben que si realizan un mal juicio, es decir, no escogen la mejor forma de ejecutar la tarea del trabajo que les ha sido
63 “The first aspect is labeled ‘positioning’. In their positioning, practitioners assume their role as practitioners,
and take up responsibilities of their practitionership. Good working relations, loyalty, discipline and circumspection are examples. The communicative relationship between those who participate in a technical practice is at stake” (Gremmen, 2009, p. 172).
asignada, todos los otros técnicos y el trabajo se verán afectados: “un buen practicante tiene la capacidad de escoger entre estrategias alternativas y evitar un mal juicio. El juicio es esencial y los practicantes, cuando articulan este tercer aspecto, hablan usualmente en términos de juicio” (2009, p. 173)64. Así, cuando el técnico sabe que todo el trabajo depende
de la perfecta ejecución de su tarea asignada, el técnico procura realizarla de la mejor manera posible y procura que otros trabajadores también la realicen lo mejor que puedan. De este modo, el trabajo se puede hacer más fácil, porque todos los trabajadores se comprometen a hacer el trabajo bien y confían en que sus compañeros de trabajo también lo va a hacer bien y, por tanto, nadie duda e intenta evitar que el otro no haga su trabajo, sino que, más bien procura que lo realice bien: “al mismo tiempo, esta abstracción de la destreza y del medio completa la dependencia e intercambio de los hombres para la satisfacción de las restantes necesidades vitales respecto a la necesidad total” (FD § 198, p. 263).
Pero, si el trabajador, en el trabajo técnico, ya no solo realiza su trabajo para satisfacer su necesidad vital social, sino que lo realiza para realizar de mejor modo el trabajo, el trabajador hace del trabajo industrial el fin mismo. Por lo tanto, el trabajador se vuelve una máquina, pues la máquina es el artefacto técnico que hace de la conexión de medios diversos para alcanzar un fin, de la industria, un fin en sí mismo (Schmidt am Busch, 2002, p. 50). Si el trabajo es tanto el fin como el medio, el trabajador de la sociedad industrial queda inmerso en un ciclo pues tiene que educarse técnicamente para poder realizar su trabajo, pero la realización del trabajo, como consiste en la realización técnica del trabajo, le exige más educación técnica. En consecuencia, el trabajador ya no solo trabaja para alcanzar los fines sociales, que son sus necesidades vitales sociales, sino que trabaja para poder trabajar. Este es el círculo infinito de la cultura laboral tecnificada. Pero si ya no hay distinción del fin del medio en la cultura industrialista, el ser humano ya no se distingue del medio natural que cumple sus fines, por lo tanto, el ser humano en la sociedad civil donde se ha llevado a cabo completamente la industrialización deja de distinguirse de la naturaleza, deja de tener una existencia específicamente humana. Como esta indiferenciación la logra la máquina, la
64 “A good practitioner is able to choose between alternative strategies and to avoid bad judgement. Judgement
is essential, and practitioners, when articulating the third aspect, often talk in terms of judgement” (Gremmen, 2009, p. 173).
máquina desplaza al ser humano en tanto ser humano de la sociedad civil y de su organización de satisfacer las necesidades sociales por medio del trabajo: “la abstracción del producir hace al trabajo cada vez más mecánico, y por eso finalmente, capaz de que el hombre sea retirado de él y en su lugar pueda ingresar la máquina” (FD § 198, p. 263). Gremmen lo confirma: “en una práctica técnica, ciertos procesos en el mundo socio-natural son controlados por operaciones las cuales manipulan los procesos socio-naturales apropiados. Al controlar estas situaciones, los procesos sociales no son ‘secundarios’” (p. 173)65. Si el ser humano y su
sociedad de satisfacción de las necesidades vitales por medio del trabajo no se distinguen de la naturaleza, cuando el trabajo se tecnifica, el ser humano y la sociedad civil, en tanto ser humano y sociedad civil humana, ya no son importantes en el sistema sociotécnico, por lo tanto, son excluidos. Esta exclusión del hombre y de la sociedad del sistema es la automatización de la sociedad (Rifkin, 2008, pp. 17-20). Por lo tanto, la automatización del trabajo causada por cultura laboral industrialista conduce a la automatización de la sociedad, a que la sociedad se comporte como un automatismo.
La automatización de la sociedad, de acuerdo con Hegel, tiene cinco efectos: El primero de ellos es el consumismo y el descontrol que este consumismo trae, pues no debemos olvidar que el trabajo es la causa del consumismo y, si se trabaja más rápido, se puede consumir más. En efecto, Hegel dice: “Éste, por los procesos más variados, especifica el material proporcionado inmediatamente por la naturaleza para estas finalidades múltiples” (FD § 196, p. 262). Esto también lo confirma en la sección Filosofía del espíritu de la obra Filosofía real: “se multiplican sus necesidades; cada singular se divide en varios, el gusto se refina y hace más distinciones; se requiere una preparación para que la cosa que se necesita sea cada vez más accesible a un uso fácil, y tomar medidas para su lado desventajoso (corcho, sacacorchos, despabiladera); el individuo es formado como consumidor natural” (FR 243:25- 30, p. 197)66.
65 “In a technical practice, certain processes in the socio-natural world are controlled by operations which
manipulate the appropriate socio-natural processes. In controlling these situations, the social processes are not ‘secondary’” (Gremmen, p. 173).
66 La edición que utilizamos para referirnos a la Filosofía real de Hegel es la de José María Ripalda: Hegel, G.
W. F (2006). Filosofía Real. José María Ripalda (Ed.) México D. F., México: Fondo de Cultura Económica. La nomenclatura que utilizamos para esta obra es “FR”.
El segundo de ellos es el conformismo, pues el hombre, al trabajar como una máquina, produce más, pero el valor de su trabajo disminuye. Por lo tanto, el hombre prefiere hacer lo que se le exige y no lo que puede hacer (FR 243-244, pp. 197-198).
El tercero es la moda. La moda consiste en la artificialidad o comportamiento como un humano que realiza el trabajador vuelto objeto, de acuerdo con la sección sobre la Teleología. Hegel lo corrobora:
Pero la pluralidad de trabajos produce la moda, la variabilidad, la libertad en el uso de las formas; estas cosas, corte del vestido, tipo de amueblamiento, no son constantes, su cambio es esencial y