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3 ANALYSIS OF OPERATIONAL PARAMETERS, REACTOR KINETICS, AND

3.1 Introduction

Aquí se conoce de cerca lo que es la clase capitalista, y la lucha que hay que dar no sólo por el aumento de salarios, sino también por el futuro de una vida mejor para los hijos y para todo el pueblo. Ahora uno entiende mejor que la solución no es que le titulen un pedazo de tierra, porque al fin y al cabo sino se tiene plata para mejorarla se queda en las mismas o sólo sirve para calmar el estomago por unos meses o a mucho, ¡y eso dando gracias un par de años con las cosechas que se pueda sacarle!

Relato de un obrero indígena, en Juan Cajas (1982:80).

Las modernas relaciones sociales de producción instituidas por Industrias Puracé SA terminaron generando en el corto plazo nuevas manifestaciones de explotación, dominación y de lucha entre clases sociales antagónicas en Puracé. No se trata de antiguas relaciones sociales entre encomenderos e indígenas vasallos propias del periodo de conquista, o entre aborígenes controlados a través de Resguardos por parte de la Corona española, o entre

hacendados e indígenas serviles; sino de modernas relaciones entre empresarios capitalistas e indígenas constituidos en su condición de obreros, bajo nuevas lógicas de explotación y dominación propias del modo de producción capitalista.

A pesar del otorgamiento de un pedazo de tierra por parte del Resguardo a los indígenas, este no puede impedirle a sus miembros a que participen en el mercado libre de fuerza de trabajo bajo la condición de jornaleros u obreros, al existir entre ellos una realidad objetiva condicionante, compuesta de circunstancias de pobreza y de necesidades de subsistencia.

Industrias Puracé SA aprovechó tales circunstancias para reproducirse, a la vez que

impulsó en el territorio un nuevo tipo de economía. Como bien lo afirma uno de los informantes de Cajas (1982), a esta nueva condición de obreros no se llega en virtud de una acción reflexiva entre lo que es ¨bueno o malo¨ para sus vidas, sino como consecuencia de las circunstancias materiales que en el preciso momento histórico predominaban en Puracé112:

Uno ya se ha salido del Resguardo porque somos conocedores de que otros compañeros necesitan más la tierra que uno, nosotros dejamos el puesto pa que lo ocupen los otros que no tienen nada (Cajas, 1982: 88).

El nuevo régimen de producción no resuelve las antiguas contradicciones sociales ni las condiciones extremas de subsistencia y pobreza, todo lo contrario, incorpora en su lógica novedosas condiciones de explotación y de lucha. Las nuevas condiciones de explotación de los obreros indígenas se visibilizan en las características de desgaste físico al interior de los socavones, en los tratos inhumanos de sus superiores, como en los miserables salarios de que son objeto los obreros en la década de 1950. Varios informantes indican que muchos de los obreros de la época enfermaban con tal frecuencia ante la ausencia de atenciones médicas oportunas, en otros casos tenían que padecer el sufrimiento constante derivado de los accidentes frecuentes en los socavones. Así se desprende de los relatos de algunos 112 Condiciones materiales que no han cambiado en Puracé, Luis Enrique Guaña, uno de los gestores de

Emicauca SA, describe lo siguiente: “[…] no tenemos más a donde, la gente que ha trabajado allá siembre vivía pensando en la mina; claro, tienen sus vacas, sus tierras, pero es muy poca, ¡y la familia crece!, y muchos tuvimos que salir de allá –del Resguardo- porque la tierra es muy poca, entonces era mejor salir a buscar trabajo en otro lado”.

obreros quienes en la obra de Cajas (1982), llegan a afirmar lo siguiente:

En realidad vivíamos trabajando en unas condiciones muy difíciles, soportando la dureza del clima y los malos pagos, eran muchos los compañeros que se encontraban enfermos, no existía ningún tipo de seguridad en los implementos de trabajo, diariamente se encontraba uno en peligro de accidentarse pues prácticamente la dotación era un casco, overol y botas de caucho, no teníamos como ahora, hociqueras y protectores para los oídos, ni enfermería. Los compañeros más sufridos eran los que estaban en los socavones, que eran los que ponían las cargas de dinamita en los bancos de azufre. Varias veces nos quejamos ante la gerencia de la empresa pero ellos se hacían de la vista gorda (Cajas, 1982: 95).

Es así como el carácter inhumano del capitalismo va tomando presencia en las vidas de algunos obreros en Industrias Puracé SA; aquel ideal de progreso que habían experimentado en un principio comienza a desvanecerse de sus vidas en la medida que suceden los acontecimientos. La primera vivencia tiene que ver con el desconocimiento de la existencia misma de los indígenas de la parcialidad como seres humanos, el desconocimiento de sus capacidades de autogestión y de sobrevivencia, en el marco de unas condiciones materiales particulares, aspectos que ignoran los defensores del ¨progreso¨. En este sentido es importante el relato de uno de los representantes de la empresa, quien afirma:

En realidad Industrias Puracé, puede honrarse del significativo papel que ha desempeñado en el desarrollo y progreso del oriente caucano, su actividad ha permitido una creciente movilidad de dineros, de quien los primeros beneficiarios han sido los indígenas, quienes no pueden quejarse de la prosperidad que les ha brindado lo empresa. De no haber contado con el impulso emprendedor de los hombres de empresa que la hicieron posible, esta región le aseguro estaría hundida en el atraso y la miseria más absoluta, al paso que iba, Puracé hacía rato que hubiera desaparecido del mapa (Cajas, 1982: 69).

No obstante, el funcionario no se expresa sobre el sufrimiento que tienen que padecer los obreros en Industrias Puracé SA en la planta y en el interior de los socavones, quienes manifiestan hechos dramáticos de lo humano organizacional moderno:

De los 260 trabajadores de la mina la mayoría somos indígenas, tenemos que trabajar en socavones de un kilometro de profundidad en las peores condiciones: el calor es sofocante, los malos olores y gases del azufre nos producen muchas enfermedades en los huesos, la cabeza, los pulmones y el estomago. En estos profundos socavones tenemos que laborar durante ocho horas diarias y a cada rato corremos el peligro de parecer bajo los derrumbes de la roca o por las explosiones de la dinamita. Al salir de la mina el cambio de temperatura es muy brusco pues afuera se siente el frio

paramuno de la montaña. Cuando hace tres años se incendio la mina, perdieron la vida los compañeros Mariano Sánchez y Pedro Mompotes. Murieron asfixiados, cuando sacaron sus cuerpos estaban enteros, después de esto y como quedaron muchos enfermos e inválidos, el Gobierno exigió seguridad industrial y la empresa se comprometió a darla, pero a los pocos días y por falta de seguridad murieron los compañeros Alfaro Caballero y José Vargas. La única protección que les dan a los obreros son unos cascos para la cabeza (Cajas, 1982: 99).

En cuanto a la paga que percibían los trabajadores por correr este tipo de riesgos y peligros, Cajas (1982: 99), confirma lo siguiente:

Sólo les pagan el salario mínimo de $25 diarios por contrato y $45 si trabajaban permanentemente en la empresa. Es decir los obreros ganan salarios de hambre y los administradores y patronos ganan de diez a treinta mil pesos mensuales, como es el caso del presidente de la empresa: Laureano Gómez G.

En las décadas anteriores a 1946, la explotación, desigualdad social y opresión de los indígenas Coconucos de la parcialidad de Puracé sólo se percibía en las relaciones socioeconómicas establecidas al interior de las Haciendas. Esta desigualdad se expresaba en el abandono absoluto por parte del Estado colombiano (ausencia de escuelas y centros de salud), en la opresión y el arrinconamiento en sus territorios por parte de los terratenientes y en las prácticas de explotación y servilismo a través de la figura del terraje en la Hacienda. Sin embargo, ahora la explotación, desigualdad y opresión se expresa en el grupo de indígenas convertidos en obreros, como también en el resto de comuneros condenados al proceso de descomposición al interior del Resguardo113.

Como podemos apreciar, son las prácticas inhumanas del capitalismo expresadas al interior de la organización moderna las que conllevan a que los obreros incursionen en un proceso de toma de conciencia de su humanidad y del posterior accionar político. En el caso de los 113 Cajas (1982: 79), afirma con cierta razón que: “[…] si bien es cierto que Industrias Puracé, solamente

capta el quince por ciento de la población total, el resto avanza en su proceso de descomposición, aferrados a la pobre y antitécnica explotación de sus tierras como único medio de sustento, actividad condenada a desaparecer por completo por la progresiva destrucción de su capa vegetal, causa inmediata de la contaminación azufrosa que se expande por toda la comarca y que a la larga terminará con la existencia del Resguardo como tal, proletarizando a la comunidad en su conjunto, quienes necesariamente tendrán que desplazar a sus componentes a los centros urbanos en busca de trabajo, incorporándose al ejército de reserva de la industria nacional,[…]”. Aunque no hay certeza del pleno cumplimiento de esta premisa apocalíptica en Puracé, aun así, podemos hablar de cambios profundos como consecuencia de esta experiencia.

obreros de Industrias Puracé SA, son los mismos obreros los que nos expresan su experiencia propia de esta experiencia de modernidad reflexiva (Cajas, 1982: 95):

Ya algunos compañeros nos habíamos dado a la tarea de hacer conciencia en el personal en la creación del sindicato, muchos no entendían la idea porque eso era realmente nuevo, esa tarea de concientización se hacía por debajo de cuerda para que la empresa no sospechara nada. En eso ayudaron algunos compañeros de Popayán, que eran más claros y tenían mayor experiencia en la organización de sindicatos, con ellos teníamos charlas sobre el papel de la clase obrera en la sociedad.

A algunos les parecía muy buena la idea, pero a otros, pues no digamos que lo les gustara la idea, sino que más bien tenían como recelo y miedo de que de pronto los echaran de la empresa, todo eso fue por allá en 1956, claro que no se hablaba de paros ni de huelgas, sino de la necesidad urgente de fundar el sindicato, que eso era una conquista permitida por el Gobierno en la Ley y para hacer peticiones con pliegos a la empresa; les decíamos a los compañeros que eso era como crear un Cabildo indígena para gobernarnos dentro de la empresa, por ese lado la idea cuajo mejor, porque como la mayoría éramos indígenas, ya sabíamos lo que era un Cabildo.

Bien lo decía Max (1999), el capital no ha hecho otra cosa que despojar de la dignidad al obrero; en su afán de lucro le ha convertido en una mercancía la cual se cambia por dinero, en términos genéricos, también afirma lo siguiente: a medida que la gran industria avanza, avanzan también sus grandes contradicciones. Max (1999), intenta reivindicar ciertos ideales de dignidad humana y de libertad, incitando la toma de conciencia de las circunstancias materiales de los trabajadores. Es la conciencia de sus intereses de clase la que conlleva a que los obreros se identifiquen como clase social y puedan proceder a organizarse en sindicatos, en una lucha común contra las circunstancias materiales114.

En su obra Salario, precio y ganancia, Marx (1954), describe de manera detallada la relación conflictiva que surge entre capital (dueños de la empresa) y trabajo (obreros o 114 El sindicato como forma de organización social tuvo sus orígenes en Inglaterra a mediados del siglo XVIII;

la primera manifestación data de 1911 precisamente, a partir de una iniciativa que Robert Owen denominó en llamar Grand Consolidated Trades Unions; luego vinieron iniciativas como la National Association of United Trades y la Gran Liga del Norte en 1845, las cuales conjuraron en la Primera Internacional Socialista en 1864. Los primeros vestigios del movimiento obrero en América Latina datan de las postrimerías del siglo XIX, en países como México, Argentina, Chile y Perú como pioneros. En Colombia el proceso de organización sindical se presentó en las primeras décadas del siglo XX, con el reconocimiento de organizaciones como el Sindicato de Tipógrafos de Bogotá en 1906, el Sindicato de Artesanos de Sansón en 1909, la Sociedad de Artesanos de Cartagena, la Unión Nacional de Industrias de Cundinamarca, la Sociedad de Artesanos ¨Gremios Unidos¨ de Cúcuta, la Unión Obrera de Colombia, todas en 1910. También se destaca la Unión de Artesanos y Obreros de Medellín y el Circulo de Obreros de Popayán en 1914 (Hernández, 2004).

trabajadores). Menciona que existe una resistencia periódica de los obreros a la rebaja de sus salarios115 y a la búsqueda permanente de su subida, al tiempo que una resistencia de los

empresarios respecto a este tipo de acciones por parte de los obreros. El conflicto entre clases sociales se refiere entonces a la oposición de intereses entre propietarios del capital y trabajadores, los primeros intentando arrancar de los segundos el mayor nivel de plusvalía para asegurar su acumulación capitalista y los segundos procurando obtener el mayor nivel de salario posible que les garantice sus necesidades básicas de subsistencia. En estas circunstancias, los trabajadores proceden a unirse y luchar por sus salarios y condiciones, las cuales dependen de los requerimientos propios de su cultura116. En el caso de los

trabajadores de Industrias Puracé SA, su organización y lucha por mejores salarios y condiciones garantes de su subsistencia se inició poco tiempo después de haber sido transformados de su condición de indígenas en obreros asalariados (Cajas, 1982: 96):

Todo esto fue por allá en 1956, claro que no se hablaba de paros ni de huelgas, sino de la necesidad urgente de fundar el sindicato, que eso era una conquista permitida por el Gobierno en la Ley y para hacer peticiones con pliegos a la empresa, les decíamos a los compañeros que eso era como crear un Cabildo indígena para gobernarnos dentro de la empresa, por ese lado la idea cuajo mejor, porque como la mayoría éramos indígenas, ya sabíamos lo que era un Cabildo.

Los hechos acontecen una década después de haber tomado presencia esta experiencia moderna en Puracé. El informante de Cajas (1982), expone en su relato las dificultades de los obreros indígenas para colocar en desarrollo lo que el marxismo denomina una conciencia de clase ¨para sí¨117; los promotores del sindicalismo no tienen en principio otra

opción que ejemplarizar viejos referentes sociohistóricos de autoridad local ejercida al interior del Resguardo, tales como el Cabildo; instituciones mediante las cuales los indígenas habían ejercido hasta entonces sus prácticas de autodeterminación, autogestión y gobierno. En Industrias Puracé SA este ejercicio de gobierno es sustituido de manera 115 El salario es en Marx (1954), la magnitud mínima con que se reconoce el valor de la fuerza de trabajo por

parte del capitalista, su fin es reponer las necesidades físicas y sociales del obrero, esto es, su necesidad vital de reproducción, como también la necesidad de satisfacer aquellos requerimientos propios de la cultura.

116 Marx (1999), advierte que el aumento de salarios no es una victoria, toda vez que el capitalista incrementa

el precio de las mercancías intentando recuperar mediante esta vía el valor del salario incrementado; la única solución que percibe el autor es la eliminación definitiva del trabajo en forma de mercancía.

117 La conciencia de clase en la sociología marxista está determinada por la realidad material en que viven los

individuos y surge como fruto del entendimiento de las estructuras socioeconómicas imperantes y el papel que desempeña la clase obrera en el desenvolvimiento de dichas estructuras.

tajante por el autoritarismo absoluto que caracteriza al régimen de producción moderno. No obstante, la transformación ideológica118 de los obreros de Industrias Puracé SA se

inicia desde el instante mismo en que los indígenas se colocan frente a un sistema productivo diferente y culmina en el momento en que se representan a sí mismos como miembros de la clase obrera. En esta representación de sí como clase obrera indígena influyeron tres factores: en primer lugar, la conciencia de clase que alcanzaron algunos de los trabajadores indígenas al interior del nuevo proceso productivo en su condición de obreros; en segunda medida, el grado de ideologización que desarrollaron algunos de los obreros de Industrias Puracé SA al entrar en contacto con otras organizaciones de trabajadores a nivel nacional, y en tercer lugar, el referente sociohistórico de los obreros en condición de comuneros en territorios del Cauca indígena.

Marx (1945), procede a realizar una distinción del concepto de clase social, identificando el concepto de clase social ¨en sí¨ y clase social ¨para sí¨. Afirma que millones de familias pueden vivir en condiciones de existencia muy diferentes unas frente a otras, oponiendo entre ellas unos modos de vida, intereses y cultura diferentes, situación que podría constituirles en clases sociales ¨en sí¨. Sin embargo, dichos grupos sociales adquieren la categoría de clases sociales ¨para sí¨ siempre y cuando se articulen y constituyan una identidad119 particular respecto a sus intereses particulares, los cuales hacen evidentes

mediante el accionar político. Es este último aspecto, el vínculo consiente de una clase ¨en sí¨ a un conjunto de intereses objetivos latentes, lo que se constituye en una conciencia de 118 Entendida la ideología como el conjunto de ideas que caracterizan y predominan en los individuos y grupos

sociales en un periodo de tiempo (época) y espacio específico, fijando posiciones de tipo filosófico o político frente a una variedad de temáticas concretas; en el caso del sistema de producción capitalista, las ideologías se compone del sistema de valores, creencias y representaciones mediante las cuales los propietarios del capital encubren y justifican sus intereses materiales; en síntesis, son creencias, prejuicios y acumulaciones sociales mediante las cuales se justifica la condición social de la clase dominante (Zapata y Rodríguez, 2008); es igualmente el componente de orden moral que al lado del orden jurídico-político (el derecho y el Estado), conforman la superestructura de un sistema económico en general (Althusser, 1974).

119 Entendida la identidad como el grado de conciencia individual y colectiva que puede desarrollarse respecto

a ciertos intereses sociales, siendo esta una postura sociológica, ideológica y política antes que cultural, pues desde el punto de vista de la cultura, los conceptos de identidad y cultura vienen siendo una misma entidad, la cual entraña aspectos del lenguaje, los valores, las normas y los postulados trascendentes de la historia; percepciones, deberes y aspiraciones desde las cuales una cultura se distingue como diferente (García, 2007).

clase ¨para sí¨. Esta conciencia de clase ¨para sí¨ conlleva a que se instituya en la sociedad y en el interior de las organizaciones modernas grupos de poder específicos (Ríos, 1998), los cuales se organizan para la lucha política, visibilizando de esta manera sus intereses particulares. Es así como en el modo de producción capitalista (como un todo social) se exponen plenamente dos clases sociales ¨en sí¨, se trata de los obreros y los dueños del capital, quienes desarrollan una conciencia de sus intereses como clase social ¨para sí¨. Ahora bien, existen dos hechos subsecuentes entre la distinción de clase social ¨en sí¨ y el desarrollo de una conciencia de clase social ¨para sí¨. Se trata de dos sucesos, el primero