QUITO IMPLEMENTATION PLAN FOR THE NEW URBAN AGENDA
3.1 Introduction: from a conservation-oriented approach to a value-oriented
La participación es un principio que se considera “esencial para sostener la acción en materia de
promoción de la salud”210. Así, se entiende la participación como una forma de gestión que permite a las personas involucrarse en procesos de toma de decisión y además, fomenta el sentido de pertenencia en su colectivo; para lo cual es condición sine qua non el empoderamiento, categoría ésta, que vista desde una perspectiva comunitaria como la que refiere Carvalho,
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RIAÑO, Martha I. Gestión de la seguridad y salud en el trabajo en hospitales públicos Bogotanos de alta complejidad: una perspectiva estratégica. Universidad Nacional de Colombia. 2009. p.55
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posibilita el desarrollo de las capacidades propositivas de las personas, así como de sus habilidades para promover y proteger la salud en y desde sus sitios de trabajo.
Para hacer referencia al concepto de empoderamiento, resulta adecuado relacionar las palabras utilizadas por Astolfo al respecto:
Se da por descontado que el avance hacia una nueva manera de pensar y actuar en salud exige una superación de los saberes unidisciplinarios y de las prácticas únicas y excluyentes, hacia saberes transdisciplinarios y múltiples prácticas... el modelo la rigurosidad lógica es importante pero insuficiente, pues cuenta también la capacidad transformadora del saber socialmente construido. Tendrá que ser cada vez más un saber cargado de poder transformador mediante su conversión en conciencias colectivas…211.
Desde el ámbito internacional, con mucha frecuencia se refiere la importancia de los procesos de
participación y empoderamiento de la población, como fundamento para el diálogo social212
indispensable para afrontar situaciones como las de hoy, caracterizadas por factores que influencian en forma crítica la salud213,214. Así mismo, se convierte en uno de los principios más reiterados a nivel documental en las instituciones investigadas, a pesar de que la responsabilidad y participación activa a la cual se obligan los funcionarios, no se incluye para la fase de planeación y en cambio, si se enfatiza para las etapas de ejecución, vigilancia y control de las actividades desarrolladas.
Sin embargo, entendiendo que “la participación implica un problema de poder y por tanto se
define en la práctica por conflictos de intereses”215 lo cual comporta un aspecto político, los hallazgos de este estudio muestran una aproximación muy pobre a la práctica real del principio, entre otras cosas por la falta de procedimientos claros y de incentivos otorgados por la institución para hacer efectiva dicha participación. Adicionalmente, las ya mencionadas condiciones de contratación (planta y contrato) así como las de organización del trabajo (jornadas, turnos y establecimiento de pausas), son reconocidas por los trabajadores como factores discriminatorios de la población y en ese sentido, les permiten expresar que la vinculación por contrato viene acompañada de una mordaza que imposibilita tanto la participación en los procesos internos de la institución, como el manifestar necesidades de cualquier tipo en sus lugares de trabajo. De igual manera, los trabajadores del turno nocturno consideran que no son tenidos en cuenta para las
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VELEZ ARANGO, Alba Lucía. Marco político y legal de la promoción de la salud. En: http://colombiamedica.univalle.edu.co/VOL31NO2/promocion.html
212 OIT. Trabajo decente en las Américas: una agenda hemisférica, 2006 - 2015. XVI Op.cit Pp. 13, 45. 213
ENWHP. Luxembourg Declaration Op.cit. p.1.
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OMS. Carta de Bangkok para la promoción de la salud en un mundo globalizado. Disponible en: http://www.who.int/healthpromotion/conferences/6gchp/BCHP_es.pdf.
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actividades programadas por salud ocupacional, porque las mismas no llegan hasta estos turnos, y el agotamiento por las intensas jornadas (12 horas) les impide asistir a otras actividades programadas durante el día.
Además del poco sentido de pertenencia de muchos trabajadores con la institución, producto de las condiciones de trabajo que enfrentan, se reconoce la falta de tiempo de los trabajadores como una causa frecuente para no participar en las actividades programadas, situación que tiene mayor énfasis en el caso del personal asistencial por la forma como se organiza el trabajo y por las exigencias solicitadas en la prestación del servicio.
Adicionalmente, aunque es conocido por parte de los trabajadores que se desarrollan actividades de educación, capacitación y entrenamiento en temas de salud ocupacional, muchas de ellas son percibidas con un bajo nivel de calidad, con lo cual no se dimensiona el aporte personal y profesional que involucran, de manera que la situación los lleva a reconsiderar la inversión del tiempo realizada para asistir a dichas actividades y, en consecuencia, al prejuicio con el cual se reciben propuestas de este estilo. Esto, de nuevo remite al tratamiento habitual de intervención que se da con estos programas, para el caso se puede citar, el hecho de implementar programas de acondicionamiento físico, sobre los cuales se ha observado en revisiones documentales, que no logran buenos niveles de participación por parte del personal femenino216, como efectivamente sucede en estas instituciones.
Ahora, es importante analizar la postura que asumen los trabajadores frente al ejercicio de la participación, para lo cual se destacaron como momentos propicios las charlas, capacitaciones o ejercicios programados y por mucho, la forma más utilizada de participación fue la de manifestar
necesidades de tipo laboral. Al respecto, los datos revelaron una falta de capacidad sentida por los
trabajadores para participar en sistemas que, como estos, involucran procesos de mejora continua, esto es, que los trabajadores consideraron estar más capacitados para notificar un factor de riesgo o situación peligrosa que para proponer soluciones y aun menos para hacer seguimiento a las intervenciones realizadas. Una de las causas principales de este panorama es la falta de formación y de promoción de una cultura en salud y seguridad en el trabajo217, pues prima la idea de que estas situaciones solamente las manejan los que “saben” o “están encargados” del tema en la institución; es decir, que la responsabilidad frente al mismo es única y exclusiva de lo que se conoce como oficina de salud ocupacional y/o de su coordinador.
Tal como lo evidencian algunos estudios, la participación de los trabajadores en este sector no solo es relevante para mejorar las condiciones relacionadas directamente con su salud y su seguridad, sino también para atacar el potencial de accidentes y ocurrencia de errores que afectan al usuario
216 ROBROEK, Suzan et al. Determinants of participation in worksite health promotion programmes: a systematic review. En: International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity. 2009, 6:26. p.4
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en los servicios de salud; en ese sentido, se presenta la experiencia de los talleres desarrollados específicamente para ayudar a mejorar el diseño de empaques de medicamentos y con ello, a reducir la probabilidad de errores en la medicación218. En esa experiencia, se destaca el valor de los espacios de reunión por cuanto, colectivamente, apuntan a entender los problemas en el cuidado de salud, a aprender de las vivencias de los trabajadores y pacientes (positivas y negativas), y a identificar obstáculos y posibles áreas para mejorar y priorizar los problemas resultantes con implicaciones de diseño e identificar oportunidades para una intervención eficaz. Similarmente, en los resultados arrojados por este estudio se refleja la importancia que tienen las reuniones con el personal, como espacios para la participación sobre todo si las mismas son del área de trabajo; caso para el cual, el medio más utilizada es la comunicación verbal establecida con los jefes o coordinadores de sección. Desafortunadamente, no se establecen procedimientos claros en las instituciones, para dar continuidad a la información que resulta de estas reuniones. En efecto, es necesario reconocer el valioso potencial de aporte de los trabajadores en las instituciones; fundamentalmente, la experiencia en el desarrollo de la labor, la creatividad individual y las dinámicas de grupo internas pueden llevar al planteamiento de alternativas para mejorar o adecuar las condiciones de trabajo; es suficiente con hacerlo evidente a los trabajadores e incentivarlos para que sus iniciativas se traduzcan a la realidad.
En conclusión, considerando la falta de conciencia que existe entre los trabajadores sobre la relevancia de su participación en estos procesos y, retomando la importancia de las políticas como directrices que conducen el comportamiento humano y la organización social, se hace necesario que las políticas de Estado contribuyan con uno de los principios aquí tratados: el
empoderamiento de las personas, esto se facilita si se logra sensibilizar a las personas desde los
niveles básicos de su formación, claro está, garantizando los mecanismos y los recursos para que la implementación de dichas políticas sea efectiva, de forma que la percepción ciudadana sobre las mismas genere la confianza necesaria para el aporte personal y colectivo en la consecución de una mejor calidad de vida.
Por otro lado, como se informó por parte de los coordinadores de salud ocupacional de las instituciones, existe un gran vacío en la preparación de los estudiantes que se vinculan a la institución, pues están haciéndolo sin conocimiento previo de las normas mínimas de bioseguridad, así como tampoco de las condiciones de seguridad social que los cobijan, hasta el punto de no saber que se encuentran asegurados por riesgos profesionales, ni mucho menos sobre sus derechos y responsabilidades frente a la salud y la seguridad en el trabajo. Esta situación, pone en riesgo no solo la seguridad propia de quien realiza la práctica, sino la de aquellos con quienes se comparten las áreas de trabajo, convirtiéndose además en un problema
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de manejo administrativo para la institución; ante lo cual se reclama más responsabilidad por parte de las universidades en la formación y preparación de los futuros profesionales de la salud.