CHAPTER 3: Informed Trading, Short-Sale Constraints, and Trading
3.1. Introduction··································································································
Respecto a los circuitos o segmentos educativos, indagamos sobre las posibilidades que tienen sus compañeros de curso. En esta dirección, aparecen diferentes caminos posibles según la escuela a la que asistan. Es decir, según el segmento educativo no todos los jóvenes estudiantes tendrán las mismas posibilidades y según la escuela no todos los compañeros podrán lograr las expectativas que tengan.
Las oportunidades según el sector social de la escuela a la que asisten se visualizan diferentes. Los estudiantes identifican en sus relatos quienes de sus compañeros van a tener más posibilidades y/o oportunidades laborales futuras. En el caso de los estudiantes de las escuelas de sectores altos, todos sus compañeros son los que van a tener oportunidades, es más no se cuestiona quienes, sino que hacen referencia a lo que les gustaría hacer, por ejemplo dicen: “depende lo que aspire cada uno: si uno aspira a la política o a lo económico”. La distinción pasa por la elección de la disciplina o ámbito en donde les gustaría insertarse y no en si van a poder o no tener oportunidades laborales futuras. Por otro lado, los jóvenes estudiantes de las escuelas de los sectores
medios, refieren en primer lugar a los que quieran progresar. La distinción entre sus compañeros es más individual, es decir tiene que ver más con el esfuerzo y lo personal que con cuestiones estructurales y económicas. Aunque en algunos casos, surge lo económico condicionando –de cierta manera- el camino a recorrer para obtener mejores oportunidades futuras.
E: ¿Y entre tus compañeros creés que hay alguno que tenga posibilidad de conseguir algún trabajo diferente a vos?
A: Y eso depende a lo que aspira cada uno. Si uno aspira a la política, a lo económico. (…)Depende de lo que quiere cada uno, o sea, la expectativa que tenga la persona. (Varón, 17 años, Escuela Privada, Modalidad Bachiller, Sector Social Alto, La Plata).
En cambio, en los estudiantes de los sectores bajos las oportunidades futuras sólo son para algunos de sus compañeros. En sus relatos, los jóvenes que asisten a las escuelas de sectores bajos señalan que los compañeros que tienen más posibilidades en el futuro son sólo los abanderados, los escoltas, o sea solo los que son muy buenos alumnos. Y también están “los hijos de”, los que tienen “apellido”. El resto no tiene futuro. Esta situación la viven como injusta y desanima el esfuerzo de continuar estudios superiores. Esto parece reflejar una “ilusión frustrante” en el que la educación no es suficiente para ellos sino para “los elegidos” (Bourdieu P. y Passeron JC. 2004).
E: por ejemplo de tus compañeros…¿cuáles de tus compañeros te parece que van a tener más posibilidades de conseguir trabajo en un futuro?
A: …los que están ahora, los que son los mejores, son…los escoltas y el abanderado. ellos van a seguir si… si se ponen en mente lo que quieren hacer y si reciben alguna ayuda de los padres porque sólo ahora no, muchos dicen: sí se puede estudiar, trabajar a la misma vez pero… es mucho. (Varón, 19 años, Escuela Pública, Modalidad Comercial, Sector Social Bajo, Salta). Por lo tanto, la distinción de oportunidades entre los compañeros de las distintas escuelas es diferente según el circuito educativo al que asisten. Es decir, entre los estudiantes de sectores altos, todos sus compañeros de escuela van a tener oportunidades de trabajar. Para los estudiantes de sectores medios los que tienen más chance son los que van a seguir estudios superiores, los que obtengan un título universitario y para los jóvenes de los sectores bajos las oportunidades futuras de conseguir un trabajo bueno es sólo para unos pocos, es sólo para “los mejores de la
escuela” (el abanderado y los escoltas). Es decir, para los becarios meritorios. El resto, el que no estudie es el que “no le interese nada”, es el que “va a quedar en el camino”.
La visión de los jóvenes de los sectores bajos da cuenta de la desintegración y fragmentación tanto del sistema social como del educativo. Que la mayoría de sus compañeros, a quienes los identifican como lo que no son buenos alumnos, son los que no van a seguir estudiando, son los jóvenes que no tienen futuro, los que muy probablemente caigan en conductas de riesgo (drogadicción, delincuencia, suicidio, etc.), es palpar no sólo la devaluación de las credenciales sino la crisis social que están viviendo estos jóvenes.
E:…¿que pensás vos acerca del futuro? ¿Cómo ves el futuro?
A: … hoy en día lo que se ve mucho que hay muchos chicos que aumentan la delincuencia, muchos chicos que entran en la drogadicción y que se está generando poco la conciencia de la responsabilidad de los jóvenes más que nada… (Varón, 17 años, Escuela Privada, Modalidad Técnica, Sector Social Medio, Neuquén).
E: cómo ves el futuro de los chicos de tu barrio?, más en particular.
A: Ya está, hay algunos que ya no tienen futuro, yo no les veo futuro, hay un montón que se drogan, que roban... yo personalmente, para mí no tienen futuro, ya lo perdieron y hay un montón que escuchás que se suicidaron o que los mataron o que entró en cana. (Mujer, 17 años, Escuela Pública, Modalidad Comercial, Sector Social Bajo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Como señala Kessler, la deserción escolar erosiona el entramado vincular de los jóvenes, debilitando su integración e interdependencia, y además reduce las oportunidades de empleabilidad futura así como las posibilidades de construcción de un proyecto personal (Kessler G. 2004). Entre los estudiantes de sectores bajos aparece esta idea de la valoración de la escuela como herramienta para la vida. Como dice Auyero (1993), para muchos jóvenes de los sectores populares la escuela pasa a tener un valor más allá de la credencial educativa, para ellos la escuela les enseña a que no sean engañados. Es una dimensión más ligada a que la escuela les permite resistir a las adversidades de su entorno que la idea de la escuela como ascenso social. Pero también la escuela es considerada como un espacio de incorporación del capital cultural que les resultaría difícil adquirir por fuera de la escuela o por lo menos las posibilidades son más reducidas (Auyero J. 1993). Es por eso que en la visión de estos jóvenes, la
valoración de la escuela sigue presente. No aparece en sus discursos otro camino alternativo de socialización y formación que no sea la escuela.