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1. Background

1.6 Involuntary electroconvulsive therapy

Hemos visto en la Primera y Segunda partes de esta tesis el valor del signo, ya sea en el lenguaje y paralenguaje, -como expresiones de la estructura óntica del hombre- como en las diferentes expresiones de la semiótica humana. El lenguaje de los signos juega un papel fundamental en el desarrollo de la investigación que se ha venido desarrollando380. El signo que no significa pierde su identidad, no es operativo y no comunica. Vimos cómo los signos con el correr de los tiempos y el desarrollo de las culturas, van cambiando (sentido diacrónico). Pueden resultar obsoletos. En tal situación, el mensaje cristiano puede estar utilizando hoy, signos que han perdido significación. De ahí que es necesario una continua actualización,

para saber ―leer los signos de los tiempos‖ y, sin cambiar los contenidos,

presentemos la Buena σoticia, con ―nuevos métodos, nuevas expresiones y nuevo ardor‖ (Juan υablo II, discurso en Haití (0λ de marzo de 1λκγ).

La mayor significación de Dios es el hombre. A través del método antropológico trascendental se ha mostrado cómo el hombre es por naturaleza apertura categorial-finita y apertura trascendental-Infinita. Siendo este soporte fundamental en el discurso que hemos venido desarrollando, esa estructura óntica antropológica, resultaría inoperante si no mostrara esa apertura a los demás. El código de la mostración de Dios es la significación. El hombre lee el signo cuando es significante. El cristiano respondiendo a su estructura óntica, está llamado a ser significación de Dios con la evidencia que Dios se ha encarnado. Por ello, no basta predicar el Evangelio, hay que hacerlo creíble y será creíble, cuando es significado en la vida.

Es significativo que Jesucristo no fue escritor, fue predicador y sus palabras se

significaban en su vida. De ahí que decían sus escuchas: ―υorque les enseñaba

como quien tiene autoridad y no como sus escribas‖ Mt ι, βλ. Cristo más que hablar de Dios, mostraba a Dios: ―Le dice Felipe: ―Señor, muéstranos al υadre y

380 Los semiólogos Ferdinand de Saussure, Charles Sanders Peirce y Émile Benveniste, entre

otros, cuya bibliografía hemos venido citando, muestran el valor de los signos como instrumentos necesarios de la comunicación humana. Se ha mostrado, cómo el hombre de la postmodernidad es muy sensible al lenguaje de la imagen. El lenguaje de los símbolos obedece más la dimensión sensible del hombre; la razón interpreta los signos. Igualmente San Agustín ha sido clave en la semiótica, sobre todo con el libro, De la doctrina cristiana, obra ya citada.

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nos basta.‖ Le responde Jesús: ―¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no

me conoces Felipeς El que me ha visto a mí, ha visto al υadre‖ Jn 14, κ-9. La

credibilidad de Jesús no estribaba en sus palabras, sino, fundamentalmente en su vida. Sí, Cristo es Dios, Hijo de Dios, ónticamente es así, pero Dios salía de sí, cuando lo significaba. En hora buena el concilio Vaticano II en la Constitución

Lumen Gentium σo. 1 nos dice que la Iglesia es ―sacramento”, signo de la unión

con Dios. La Iglesia como ―comunidad de salvación‖ está llamada a ser

―sacramento‖ ante el mundo. Cada cristiano, está llamado a ser sacramento de Dios en el-mundo. San υablo en la segunda carta a los Corintios nos dice: ―υues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden: para los unos ―olor de muerte‖ que mata; para los otros, olor de

―vida que vivifica‖ β Cor β, 14-15. El cristiano, -ungido- su vida debe ser ―olor‖ de

Cristo. El cristiano debe ser como un espejo, refleja a Cristo. Quieres buscar a Dios, búscalo en el hombre. A propósito Teófilo de Antioquía nos dice: ―Si tú me

dices: ―Muéstrame tu Dios‖, yo te responderé: ―Muéstrame primero qué tal sea tu

persona‖, y entonces te mostraré a mi Dios‖381.

En el evangelio de San Mateo, concretamente en la primera parte del Sermón de la Montaña, encontramos un mensaje muy discente a propósito de la sacramentalidad del cristiano, Mt 5, 13-16. Aquí hay dos palabras claves: ―sal‖ y ―luz‖. ¿υara qué sirve la salς Fundamentalmente para dar sabor, bueno y también, para conservar los alimentos y evitar su pronta descomposición. Pues bien, eso es el cristiano: sabor que da al mundo que se encuentra sin rumbo, sin Dios, sin amor. No se necesita mucha sal para darle sabor a los alimentos, basta que esté en buen estado y entonces, dará sabor a todo el contenido. Si el cristiano es ―sal‖ en el mundo, entonces significará, dándole sabor al mundo y evitará la corrupción que invade como una pandemia, todos los estratos de la sociedad. Un puñado de cristianos le dieron sabor a la cultura grecolatina. ¿Por qué hoy no? ¿Es que la ―sal‖ se ha vuelto insípidaς σo convencemos, porque no somos signos. σo se trata que todo el mundo sea cristiano. Basta que quienes lo son, sean ―sal‖. Habría que

hablar aquí del ―resto de Israel‖ en la diáspora382. Así como vamos, los cristianos

seremos ―extranjeros‖ en el mundo. σunca como ahora, se exige entonces, ser

―sal‖ para darle ―sabor‖ al mundo y para combatir todo tipo de corrupción.

¿υor qué ser luz‖ ¡Qué metáfora tan significativa! ¿υara qué sirve la luz? Pues,

para iluminar. No hay experiencia más traumática que caminar en la oscuridad. Qué significativo el rito de las tinieblas en la ceremonia de la Vigilia Pascual. Pues bien, para que haya luz se necesita una fuente de energía, bien sea calórica o

381 De libro de San Teófilo de Antioquía, a Autólico, Libro 1, 2.7: PG 6, 1026-1027.

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hidráulica. Una lámpara puede estar técnicamente servible, pero si no está unida a una fuente de energía, pues no alumbrará. Un cristiano para que pueda ser ―luz‖, es decir, pueda iluminar, tiene que estar unido a una fuente de energía y esa fuente de energía es JESUCRISTO. Una rama que no esté unida al tronco, se secará, pues no recibe la savia que le da el árbol, Jn 15, 5-6. Si el mundo anda en tinieblas, es porque los cristianos no somos‖Luz‖, o sea, no estamos significando. El Papa Benedicto XVI en su primera carta encíclica DEUS CARITAS EST (No. 24) nos ofrece un testimonio impactante que viene bien a nuestro discurso. ¿Por qué Juliano fue apóstata? Cuando Juliano era niño, vio que unos esbirros del emperador Constancio, gobernante supuestamente cristiano, asesinaron a su padre. Cuando grande, llegó a la conclusión que si los cristianos asesinaban, entonces, no valía la pena ser cristiano. Definitivamente, el discurso que no se significa en la vida es fatuo e inocuo. Los cristianos o significamos el amor de Dios o, no haremos creíble el Evangelio. Hoy el mundo no quiere respaldos institucionales, quiere respaldos de vida.

Capítulo III

EL HOMBRE, EXPERIENCIA SIGNIFICATIVA DE DIOS

Hemos venido insistiendo en párrafos precedentes que el signo que no significa, pierde su identidad y que los signos, con el correr de los tiempos y de acuerdo con la evolución de las culturas, pueden perder significación383. En este capítulo quiero argumentar que el hombre ontológicamente es ―mostración de Dios‖, pero que esa ―mostración‖ óntica, tiene que significarse, es decir, generar interactuación. El hombre actual, tan sensible al signo, cuando un signo no significa, pasa de largo, ya que no le despierta ningún interés para su vida. La cultura de hoy, es una cultura pragmática, lo que no sirve se deja de lado. El mensaje cristiano o se muestra en clave significante o resulta obsoleto.