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ISL Whole Entity (inanimate entity) Classifier

Step 5: Assign LS elements to positions in the syntactic representation: a) Assign the predicate to the nucleus.

6. Classifiers

6.7 Representing ISL Classifiers and Classifier Verbs within the RRG Lexicon

6.7.6 ISL Whole Entity (inanimate entity) Classifier

Durante largos años de exilio, el regreso ocupó un lugar central en la vida de los exiliados, quienes en los años ‘80 habían creado en la mayoría de los países europeos “Comités Pro Retorno” con el fin de exigir al gobierno militar el fin a la prohibición de entrar al país y el derecho para cada uno de los chilenos de retornar a su país. Se creó también una coordinadora europea de comités Pro Retorno con el fin de denunciar esta situación anormal ante los organismos internacionales y los gobiernos europeos (Montupil, 1993).

Según informes de los archivos de la Vicaría de la Solidaridad, en 1983 el Gobierno procedió a publicar sucesivas listas de personas a las que se les autorizó regresar. Hasta agosto de 1983 se publicaron listas mensuales con un número de personas que oscilaron entre 48 y 128 nombres. Paradojalmente más adelante publicarían también listas con personas prohibidas de ingresar. El 18 de septiembre de 1985 se pronunciaron 3.868 prohibiciones, lo que coincide con el período de auge de las movilizaciones sociales entre 1983-1986.

Uno de nuestros entrevistados debió salir en esa época al exilio, tenía 17 años, era dirigente estudiantil, su relato es revelador del ambiente que se vivía entonces en Chile:

“A fines del ‘84 había tenido un par de detenciones, fui baleado con 70 impactos de balines que me dejaron postrado por quince días, fue un año intenso, fueron mis primeras barricadas, protestas en la Alameda, asumí responsabilidades internas súper fuertes, grupos especiales de la

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juventud, la gente de la dirección de la Universidad me pasó a trabajos de masa, de autodefensa, más por el corazón que le ponía que por ser un destacado dirigente o un connotado guerrillero, eso me hizo dar un salto más importante y conformar las primeras Milicias Rodriguistas21 en la Universidad, éramos pocos y hacíamos de todo: éramos de la Ramona Parra22, de la Jota23, de las milicias Rodriguistas, unos se entregaban más que el resto, logramos paralizar varias veces la universidad. El 2 y 3 de julio del ‘86 fue el paro más grande que se conoce en dictadura, se paró casi todo Chile, fue la fecha en que quemaron a Carmen Gloria Quintana y a Rodrigo Rojas. Cayeron detenidos compañeros con material explosivo, eso fue un período en que estuve cambiándome de casa cada dos semanas, era un transitar por calles de Santiago sin saber dónde estaba, podía llegar la represión e involucrar a la gente que me prestaba auxilio (Pedro, 19/06/2012).

El 10 de agosto de 1983, al asumir un nuevo gabinete, se produjo un cambio cuantitativo en el sistema de listas. En los siguientes 15 días el Gobierno publicó dos listas con más de 1000 personas cada una, a quienes se les autorizó a regresar a su patria. Más tarde se publicaron otras dos listas, con 10 y 594 nombres, respectivamente. En esas listas en las que por cierto aparecieron muchos exiliados, el número se encuentra abultado toda vez que incluyeron menores de edad, los cuales de acuerdo con la legislación vigente no tenían impedimentos legales para regresar, detenidos desaparecidos, personas fallecidas, nombres repetidos, personas que no habían salido jamás de Chile o que habían regresado sin inconveniente alguno.

El 11 de septiembre de 1984, se publicó en la prensa de Santiago una nómina de 4.982 personas que el gobierno entregó a las líneas aéreas que operan hacia Chile y que

21 Las Milicias Rodriguistas, dependían de las comisiones militares de las direcciones regionales de las Juventudes y el partido comunista. La idea de estas Milicias era que se constituyeran en cada frente de masas (poblaciones, universidades, liceos, industrias, campo, etc.,) con el fin de desarrollar modalidades más elevadas de lucha contra la represión. Su orientación era masificar expresiones radicales de lucha callejera y estaban fuera de su ámbito acciones militares más complejas. Lo llamativo de las Milicias Rodriguistas era la apelación a la «patria» y «héroes nacionales» para justificar la lucha armada contra la dictadura. Álvarez, Rolando. (2005) “El movimiento estudiantil secundario bajo dictadura y las juventudes comunistas: un caso de radicalización política de masas en Chile, publicado en la Revista Alternativa Nº 23

22 Brigadas muralistas. Rayados, pintas, etc. 23 Juventudes Comunistas.

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deberían consultar a la Policía Internacional de Santiago antes de venderles un pasaje con destino a Chile. Finalmente el 31 de Diciembre de 1986 en su mensaje de fin de año, Pinochet dio a conocer el “término del exilio”, sin poner fin de manera inmediata a

la pena que afectaba a miles de chilenos.

(http://www.vicariadelasolidaridad.cl/index1.html).

Así como las estadísticas de personas que salieron al exilio no son fiables, lo mismo ocurre con las estadísticas relacionadas con el retorno. No obstante, si tomamos en consideración que entre 800 mil y un millón de chilenos salieron al exilio, podemos concluir que hasta el año 1992 una mayoría residía aún en los países de acogida, puesto que como lo consigna la Oficina Nacional de Retorno (ONR) ese mismo año 1992, sólo alrededor de 50 mil habrían regresado.

Sin embargo Bolzman (2002) asegura que esa cifra es tres veces más importante, puesto que la mayoría no pasó por esta oficina creada por el gobierno para ayudar a los refugiados-retornados y que una buena cantidad volvió antes de la instalación de este organismo, es decir, durante la dictadura. Esto coincide con la investigación de Anne- Marie Gaillard (1997), más amplia con respecto al retorno chileno desde Francia, problema que conocía desde 1980 trabajando en la puesta en marcha de un programa de ayuda pública para el retorno voluntario.

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En cuanto a los jóvenes, fueron muchos quienes se acercaron a los organismos de solidaridad. Llegaron principalmente al Programa de Protección para la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (PIDEE) y a la Fundación de ayuda Social de Iglesias Cristianas (FASIC) para solicitar atención psicológica por dificultades que presentaron en sus procesos de reinserción al país. En la mayoría de ellos, según consta en los archivos de ambas instituciones, hubo síntomas de angustia, estados depresivos, falta de motivación, crisis en sus proyectos personales, tanto de estudio y trabajo, inestabilidad emocional, soledad, apatía, y en general, dificultad para establecer relaciones interpersonales.

La mayoría de estos niños o adolescentes no tenían un pasado en Chile, este pasado se remitía a la historia de sus padres, y quiénes habían vivido en Chile antes del exilio, con el paso del tiempo habían perdido ese pasado, o no lo recordaban demasiado. Por lo

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tanto, para la mayoría de los jóvenes que volvieron, Chile era un país desconocido, llegaban como extranjeros que debían crear vínculos de amistad, espacios y vivencias. Para los que recuerdan por haber salido ya adolescentes, los recuerdos tienen que ver con aquellos tiempos felices, de tranquilidad, con una familia compuesta por abuelos, tíos, primos, lo que no se ajusta con la realidad actual que vive el país, donde la inseguridad y el miedo se viven tanto al interior de los hogares, como en la calle y en las escuelas.