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ISO/IEC 27000 series processes addressing enterprise mobility security risks

A STRATEGIC LEVEL 3.1 Introduction

3.3 The Information Technology Infrastructure Library (ITIL) 1 ITIL overview

3.4.2 ISO/IEC 27000 series processes addressing enterprise mobility security risks

El cuerpo humano y el de los animales estaba formado, por tanto, por estos constituyentes básicos, los elementos, de lo que también dejaron constancia explícita algunos de los tratados de cetrería castellanos. Sin embargo, el carácter tan esencial o fundamental de los elementos los alejaba de la percepción humana y, por tanto, su presencia y proporción en cualquier entidad material debía inferirse de forma especulativa, normalmente a partir de las cualidades —caliente, fría, seca o húmeda— de dicha materia. En su lugar, los cuatro humores fundamentales —sangre, flema, cólera y melancolía— constituyeron para el galenismo las entidades elementales adecuadas sobre la que desarrollar la teoría médica pues, además de ofrecer una correspondencia con cada uno de los cuatro elementos, ofrecían unas posibilidades de transformación, combinación y alteración que dotaba de suficientes recursos explicativos para los fenómenos que tenían lugar en el cuerpo humano y, además, de una manera mucho más próxima a los sentidos, pues se les atribuyeron diferentes características como sabores —salado, dulce, amargo—, colores —rojo, amarillo, negro, blanco, con numerosos matices— o texturas —viscoso, fluido, sutil, vítreo, etc. — fundamentalmente.

Los elementos como tales, al igual que en medicina humana, apenas si tienen presencia en los tratados de cetrería y las referencias a estos constituyentes básicos de la materia suelen darse en capítulos o apartados introductorios, en los que se pretende justificar una fundamentación racional —algo a lo que son más proclives unos autores que otros—, y en muy contadas ocasiones los elementos aparecen como elemento explicativo de algún proceso fisiológico, una dolencia o una cura. Por ejemplo, en el prólogo del Tratado de las enfermedades de las aves de caza se alude implícitamente a los cuatro elementos:37

Mester ffue que las cossas que an alma ffuessen criadas en ssennas guissas, pues que ffue el mundo criado en quatro cossas contrarias, conviene por las quales demostrasen departidas ffechuras.

También Juan Manuel, antes de ofrecer los remedios para diversas enfermedades, considera oportuno hacer una breve introducción teórica que ilustra perfectamente la correspondencia entre los planteamientos de los cazadores y los del galenismo:38

otrosí por la teórica conosçrán los elementos et cómo son los umores conpuestos de los elementos et qué quantía á cada falcón de cada umor que se engendra de los elementos, et

37 FRADEJAS (1985, 39) 38 FRADEJAS (2001, 180)

quando el falcón enferma, entendrán quál umor peca en él; et esto entendrán por las señales que paresçen de fuera.

El pasaje resulta especialmente interesante por el encadenamiento lógico que relaciona señales, enfermedades, humores y elementos. Juan de Sahagún también menciona explícitamente que «los falcones son conpuestos de quatro humores semejantes a los quatro elementos»,39 para poder justificar las características y virtudes cinegéticas de las diferentes aves, reconocibles por su coloración que, a su vez, queda determinada por el predominio de unos humores o elementos. Pero será Juan Vallés, el más proclive de todos los autores a la justificación racional, quien en el prólogo de su obra hará una detalladísima exposición de las relaciones entre elementos, humores, sus cualidades y su participación tanto en el hombre como en los animales. Resulta oportuno transcribir el mencionado pasaje, aunque extenso, porque pese a ser uno de los tratados del corpus de estudio más tardíos, hace explícito todo aquello que en los tratados anteriores está implícito o solo se menciona fugazmente y sin detallar:40

Quanto a lo que toca a las curas de las enfermedades de las aves no hay duda ninguna que assí entre caçadores como en los dichos libros hay errores muy grandes dignos de mucha reprehensión y correctión. Y para que esto yo pueda muy a la clara mostrar será necessario traher desde muy lexos la composición del cuerpo de la ave de rapiña, para lo qual es menester que qualquier caçador sepa que Dios omnipotente, en la creación del mundo, creó de nuevo y de nada una sustancia a que los philósophos llaman materia prima, la qual como estuviesse sin forma y confusa e indeterminada, queriéndola Dios informar y hermosear, creó della quatro formas sustanciales de las quales resultan quatro cuerpos, llamados de los philósophos elementos, es a saber: huego, aire, agua y tierra, y dio a los dichos elementos quatro qualidades alterativas que son instrumentos de sus formas sustanciales; es a saber: calor, frío, humedad y sequedad para que con ellas pudiessen hazer sus operaciones, mediante las quales se hazen actión y passión entre los elementos, según que es necessario para la generación y mixtión de todos los cuerpos mixtos deste mundo. Y dio más a estos quatro elementos: qualidades motivas mediante las quales sean conservados en sus lugares naturales, y quando saliessen fuera dellos mediante aquellos buelvan a ellos, las quales son gravedad y ligereza; y porque la tierra participa más de gravedad que los otros elementos queda ella más baxa e inferior elemento, y porque la agua no tiene tanta gravedad queda sobre la tierra, y porque el aire es más ligero queda sobre la agua, y porque el fuego es ligeríssimo está sobre todos los otros elementos. Estos quatro cuerpos o quatro elementos se hallan en qualquier animal, assí racional como no racional, y ahunque no formalmente como algunos tienen, al menos virtualmente como todos confiessan, los quales son llamados de los philósophos segundos elementos o hijos de los elementos y éstos son los quatro

39 RICO (1997, cap. 1-1) 40 FRADEJAS (1994, I: )

humores, es a saber: sangre, flegma, cólera y melancolía, de los quales están compuestos los cuerpos de todos los animales rationales y no racionales, y ellos dan nutrimento al cuerpo y lo conservan en su ser. Y assí, como los quatro elementos participan de las quatro qualidades alterativas que arriba dixe, assí tanbién participan dellos estos quatro humores, porque la sangre es caliente y húmeda como el aire; la flegma es fría y húmeda como la agua; la cólera es caliente y seca como el huego, y la melancolía es fría y seca como la tierra.

Para ofrecer una visión completa de la participación de los elementos en las obras de cetrería, quisiera mostrar algún caso en que se recurre a los mismos para explicar racionalmente un proceso fisiológico de las aves. Así, Juan de Sahagún, justifica el inicio de la muda de las aves en primavera por el predominio en esa estación del elemento aire, que es el que corresponde al humor sangre que, a su vez, es el que proporciona el gobierno para las nuevas plumas:41

Despues que todo [el] invierno caçan las aves e viene el mes de março, roba el elemento del aire el umor de la sangre, vienen en ellos la vejetativa e comiençan a mudar cada uno segund en los tienpos en que nasçieron

Juan Vallés será quien, más tarde, explique claramente esta relación entre los humores y los elementos, que no es sino una manifestación de la sincronía o coordinación existente en el cosmos:42

Y tienen tanta semejança y correspondencia los quatro humores que havemos dicho a los quatro elementos, que en todos aquellos tiempos del año que reina y predomina qualquier de los quatro elementos, reina y predomina tanbién qualquier destos humores que le semeja y corresponde. Y, como veremos, este pujamiento de sangre que provocaba el inicio de la muda también era el responsable de una enfermedad que casi todas las obras recogen: la comezón. Así pues, aunque no se mencione explícitamente en los tratados, los cazadores debían ser conscientes de las relaciones existentes entre los elementos y algunas enfermedades.

Sin embargo, no cabe duda de que, a efectos de interpretación y explicación racional de los fenómenos del cuerpo de hombres y animales, los humores ofrecieron un concepto mucho más útil a médicos, halconeros o albéitares, algo para lo que ya hemos visto algunas razones. Resulta oportuno completar la explicación teórica de Juan Vallés por cuanto ofrece una explicación precisa sobre la importancia de los humores y su relación con las enfermedades de hombres y aves:43

41 RICO (1997, cap. 1-21) 42 FRADEJAS (1994, I: 13) 43 Ibidem, 13

Y quando estos quatro humores están en sus naturales disposiciones y en su quantidad y qualidad, el cuerpo se conserva en su salud, y quando ellos están desproporcionados en sus qualidades y quantidades, el cuerpo está enfermo. Y destos quatro humores la sangre es tenida por el mejor, porque tiene las qualidades más conformes a la vida, es a saber: calor y humedad templadamente, y assí ella da más nutrimento al cuerpo que otro ningún humor, y por esto la llaman thesoro de natura o thesoro de la vida; después de la sangre la flegma es tenida por mejor que ninguno de los otros humores, porque se puede convertir en sangre y participa de alguna similitud con la humedad radical; después de la flegma es la cólera, porque participa más del principio formal de la vida, es a saber: de calor. El peor de todos los quatro humores es la melancolía, porque es seca y terrestre y contraria a la vida. Pues como sea assí, que de los mismos quatro humores que están compuestos los cuerpos de los hombres, están tanbién los de las aves, ahunque entre ellos haya desemejança de naturas, y que quando alguno o algunos destos humores salen fuera de sus naturales disposiciones y se desproporcionan en sus quantidades y qualidades el cuerpo está luego enfermo, síguese que el mesmo curso han de correr las enfermedades de las aves y otros animales que las de los hombres, y que la medecina que tiene propriedad de templar o reprimir o purgar qualquier destos humores, o calentar o humedecer, o secar o enfriar, el mesmo efecto hará en los cuerpos de las aves y otros animales que en el de los hombres, de donde se inferirá que con unas mesmas medecinas se han de curar las enfermedades dellas que dellos, y que la mesma orden y los mismos cánones y reglas que se guardan en los unos se han de guardar en los otros, y que no quedará otra diferencia sino solamente medir las medecinas, assí en qualidad como en quantidad, según el cuerpo y subjecto del animal, dando, como dize el Mesué, por auctoridad de Alexandro, a los rezios, rezias y a los débiles, débiles Algunas consideraciones relacionadas con los humores son necesarias antes de analizar su presencia en el corpus de estudio. En primer lugar, sangre, flema, cólera y melancolía eran los cuatro humores fundamentales, pero dentro de cada uno de ellos se distinguían un gran número de tipos o variantes, a su vez con diferentes cualidades — caliente, fría, seca, húmeda— y numerosas propiedades adicionales de color, sabor, consistencia, etc. Por otra parte, los humores, además de encontrarse mezclados en diferentes proporciones en cada uno de los miembros del cuerpo, podían transformarse unos en otros mediante un proceso de cocción.44 También conviene recordar que, además de los miembros, los humores eran la principal parte material del cuerpo humano. Si tenemos presente un esquema, aunque simplificado, del funcionamiento del cuerpo humano en el que los alimentos se transforman en humores y éstos en los diversos miembros del cuerpo, queda patente el papel tan importante de los humores en la fisiología galénica, que ha sido calificada por algunos investigadores de “sustancial”

44 Sobre los diferentes tipos de humores y sus transformaciones, véase, por ejemplo ULLMANN (1978, 68-

por estar fundamentada en la materia, frente a la fisiología moderna que se fundamenta en el concepto de relación.45

Cuando analizamos los tratados de cetrería podemos constatar las numerosas referencias a los humores en todos los aspectos relacionados con el gobierno y la salud de las aves. Sin embargo, las menciones explícitas de los cuatro humores fundamentales son tan solo una parte menor de las referencias contenidas en el corpus. Ello es precisamente porque los humores raramente se presentaban puros y en su forma natural —especialmente en los estados patológicos—, y lo habitual era que el médico, como el halconero, considerara la presencia de humores alterados y de mezcla de los mismos. Así, en los tratados de cetrería se recurrió a un gran número de términos y expresiones que se referían precisamente a estos humores que no podían identificarse fácilmente con alguno de los humores fundamentales en su estado natural. Materia, sustancia, agua, aguadija, aguaza, limo, lixo, arena, suciedad, humedad, viscosidad, vapor, viento, ventosidad, licor, sobrefluidad o babada son los términos que con más frecuencia aparecen en las explicaciones de procesos fisiológicos y patológicos de las aves para referirse a los humores o a las sustancias de ellos derivadas. Como se aprecia, los términos empleados intentaban destacar alguna de sus propiedades, especialmente su consistencia y aspecto.

A toda esta variedad terminológica para referirse a los humores acompañaba una aún más rica colección de adjetivos que precisaban las características de los humores y que se presentaban en expresiones muy similares a las que empleaban los médicos en similares situaciones. Además de las cualidades fundamentales, caliente, frío, seco, húmedo, encontramos materias o humores gruesos, sutiles, malos, buenos, viscosos, agudos, salados, vidriados, negros, pardos, verdes, corruptos, blandos, naturales, radicales, sustanciales, corrosivos, delgados, blancos, duros, pegajosos, podridos, sustanciales, demasiados, pecantes o gordos.46

También recogen los tratados un cierto número de alteraciones o procesos que afectan a los humores, sean aquellos naturales, sean provocados por el halconero como parte de una intervención médica. Así, el corpus nos informa de engendramiento de