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8.2.2 Processing and classification

8.2.5.1 Journal paper

se impone uno a los demas. Su espiritu fue justo y vasto, pe-

netrante y profundo. Sus sentimientos le son propios y su fi-

losofia poco comun. Aunque estudio mucho y fue grande su

saber, no hizo suficientemente caso a sus conocimientos ad-

quiridos. Ello fue consecuencia de su inclinacion a meditar.

Esta inclinacion lo conducia ordinariam ente al descubri-

miento de los grandes resortes que hacen moverse a los hom­

bres. Sus mismos errores han servido al progreso del espiritu

humano mas que una multitud de obras tejidas con verdades

comunes. Tuvo el defecto de los sistematicos: generalizar los

hechos particulares y plegarlos diestramente a sus hipotesis;

la lectura de sus obras demanda madurez y circunspeccion.

Nadie avanza con mas tirmeza ni mayor consecuencia que el.

Guardaos de concederle sus primeros principios si no quereis

seguirle a dondequiera que le plazca conduciros.

D i d e r o t ,

Enyclopedie. articulo «Hobbis-

me», en Diderot, Oeuvres, t. 1, Robert

Laffont, 1994.

EL EMPIRISMO INGLES 1 9 1

TEXTO N.° 90.

EL LENGUAJE Y SUS ABUSOS

El uso general del lenguaje es trans- ferir nuestro discurso mental al discurso verbal, o la corriente de nuestros pensa- mientos a una corriente de palabras; y esto en razon de dos ventajas: la una registrar las secuencias de nuestros pen- samientos ', que pudiendo escapar con facilidad de nuestra m emoria y requerir de nosotros un nuevo esfuerzo por com- ponerlos, podrfan ser recordados recu- rriendo a las palabras que nos sirvieron para fijarlos. A sf, el primer uso de los nombres es el de hacer de m arcas o no­

tas recordatorias. El otro uso se im pone

cuando m uchos hom bres se sirven de las m ism as palabras para com unicarse entre sf, mediante la conexion y orden de esa s palab ras, lo que c o n c ib e n o piensan de cualquier materia, y tambien lo que desean, tem en, o su scita cual­ quier otra de sus p asion es. Y en este uso, las palabras son llamadas signos. Los usos especiales del lenguaje son los siguientes: en primer lugar, registrar lo que por reflexion descubrim os que es la causa de alguna cosa, presente o pa- sada, y lo que pensam os que son efec- tos de co sa s presentes o pasadas; en suma: la adquisicion de las artes. En se­ gundo lugar, mostrar a otros ese con o­ cim iento que hem os adquirido, lo cual significa aconsejarse y ensenarse mu- tuamente. En tercer lugar, hacer que otros conozcan nuestros deseos y pro-

positos, de manera que recibam os los unos de lo s otros una ayuda mutua. Y, en cuarto lugar, com placer y deleitar a nosotros m ism os y a otros jugando ino- centem ente con las palabras por sim ple placer y om ato.

A estos usos corresponden tambien cuatro abusos. El primero se pone de manifiesto cuando los hombres registran incorrectamente sus pensam ientos, de- bido a que el significado im preciso de las palabras que utilizan les hace regis­ trar com o suyas concepciones de las co ­ sas que ellos jam as han tenido, con lo cual se enganan a sf m ismos. El segundo ocurre cuando se usan las palabras me- taforicamente, es decir en un sentido dis- tinto a aquel al que son destinadas, con lo cual se induce a error a los otros. El tercero, cuando nos servim os de las pa­ labras para declarar com o voluntad pro­ pia lo que no lo es. Y el cuarto, cuando lo s hom bres se sirven de las palabras para herirse m utuam ente: pu esto que efectivamente la naturaleza ha armado a las criaturas vivientes a unas con dientes, a otras con cuem os, a otras en fin con manos, para permitirles herir a su ene­ m igo, no es otra cosa que un abuso del lenguaje utilizarlo para danar a otro con la lengua, a m enos que se trate de un hombre al que estam os obligados a go- bemar; porque entonces no se lo hiere, sino que se lo c o n ig e y enmienda. 1 La sucesion, el encadenam iento de nuestros pensam ientos (eso que Hobbes llama el «discurso m ental»).

Ho b b e s, Leviatan, 1.“ parte, cap. IV, Alianza, Madrid, 1989.

TEXTO N.° 91.

LA GUERRA DE TODOS CONTRA TODOS

L>e lo cual resulta claramente mani­ fiesto que cuando los hombres viven sin un poder com un que m antenga el res- peto mutuo entre ello s, caen en e se e s­

tado que lleva el nombre de guerra, y esta guerra e s de tod os contra todos. Porque la guerra no consiste solo en la batalla o el acto de luchar; sino en un

1 9 2 HISTORIA DE LOS FILOSOFOS perfodo de tiem po en el que la voluntad

d e enfrentarse violentam ente es sufi- cientem ente declarada: en lo relativo a la guerra, hay que tener en cuenta la nocion de duracion, al igual que se tiene en cuenta el tiem po atm osferico en re­ lacion a la naturaleza. Porque as! com o la esencia del mal tiempo no consiste en uno o dos aguaceros, sino en una per- m anencia de estos fenom en os durante una serie de dlas con secutivos, as! la esencia de la guerra no consiste en un com bate efectivo, sino en una disp osi­ tio n declarada que va en esa direction durante tanto tiem po que no hay lugar para asegurar lo contrario. Todo otro tiem po es tiem po de paz.

Por esto, todas las consecuencias de- rivadas de un tiem po de guerra en el que cada uno es en em ig o de cada uno,

se encuentran tam bien en el tiem po en que lo s hom bres viven sin m as seguri- dad que e l sum inistrado por su propia fuerza o su propio in gen io. En un tal estado n o hay lugar para una actividad productiva, porque el fruto no esta ase- gurado: y en consecuencia no hay agri­ culture, ni n avegacion , ni u tiliza tio n de productos que pueden ser importa- das por mar; nada de con stru ction de viv ien d a s, ni de aparatos cap aces de mover y elevar cosas que exigirfan mu- cha fuerza; no hay conocim ien to sobre la faz de la tierra, ni registro del tiem ­ po; no hay artes, ni letras; no hay so­ cied ad ; y lo p eor d e todo: e l m ied o continuo y el riesgo de una muerte vio- lenta; la vida d el hom bre es entonces solitaria, rrnsera, lam entable, casi ani­ m al, y breve.

XIII, A lianza, Madrid,

Ho b b e s, L eviatan, l . a p a r te , c a p . 1 9 8 9 .

T E X T O N .° 9 2 . E L C O N T R A T O S O C IA L

El unico m odo de erigir un poder co ­ mun capaz de defender a las gentes del ataque de las fuerzas extranjeras, y de lo s danos que pudieran causarse ellos m ism o s, d a n d o les seguridad que les permita alimentarse con el fruto de su trabajo y con los productos de la tierra y llevar asf una vida satisfecha, esta en conferir todo su poder y fuerza indivi- duales a un solo hombre o a una asam- blea de hombres que, mediante una plu- ralidad de v o to s, puedan reducir las voluntades de los subditos a una sola voluntad. O, lo que es lo m ism o: nom - brar a un individuo, o a una asamblea de individuos, que represente a todos, y responsabiLizarse cada uno com o autor de todo aquello que haga o promueva q u ien o sten te e sa rep rese n ta cio n en asuntos que afecten a la paz y seguridad comunes; y, consecuentemente, someter sus voluntades a la voluntad de ese re- presentante, y sus ju ic io s respectivos a

su ju icio. E sto va m as lejos que el con- sentim iento o concordia: es una verda­ dera unidad de todos en una y la misma persona, unidad que se alcanza median­ te un acuerdo de cada hombre con cada h om b re, co m o si cad a uno dijera al otro: A u torizo el derech o de gobernar-

m e a m i m ism o, dan do esa autoridad a este hom bre o a esta asam blea de hom­ bres, con la condicion d e que tu tam­ bien le co n ced a s tu p ro p io derecho de igual m anera, y le d es esa au toridad en todas su s acciones. U na vez hecho esto,

la m ultitud asf unida en una persona es lo que llam am os Estado o Republica , en latfn civitas. D e este m odo se genera e se gran L eviatan 2 o, para hablar con mas reverencia, e se dios mortal al qa debem os, bajo el D io s inmortal, nuestn* paz y seguridad. Pues gracias a esta a toridad que le es dada por cada hoffl que form a parte del Estado, es 120 llega a poseer y ejercer tanto pode

EL EMPIRISMO INGLES 1 9 3 tanta fuerza; y por e l m iedo que ese po­

der y esa fuerza producen, puede hacer que las voluntades de todos se dirijan a lograr la paz interna y la ayuda mutua contra los enem igos de fuera. Y es en el en quien radica la esencia del Estado, al que podrfamos definir asf: una p erso n a

d e cu yos a cto s, p o r m utuo acu erdo en­ tre la m u ltitu d , c a d a c o m p o n en te d e e sta se h ace respon sable, a fin d e que d ich a p e rso n a p u e d a u tiliza r lo s m e- d io s y la fu e rz a p a rtic u la r d e ca d a uno com o m ejo r le p a re zc a p a r a lo g ra r la p a z y la se g u rid a d d e todos.

Traduction de la palabra inglesa «C om m ow ealth», que es en efecto el equi- valente de la latina R espu blica (la «cosa publica»).

M onstruo marino evocado en la Biblia, sim bolo de poder y crueldad

Ho b b e s, L eviatan , 2 .a parte, cap. X V II, Alianza, Madrid

1 989.

T E X T O N .° 9 3 . L A A U T O R ID A D D E L P R IN C IP E E S A B S O L U T A

12. Finalm ente, del hecho de que

cada individuo particular haya sometido

su voluntad a la voluntad de aquel que

posee el poder soberano en el Estado,

de suerte que el primero no puede em -

plear contra el sus propias fuerzas, se

sigue m anifiestamente que el soberano

tiene que quedar impune en todo lo que

haga. Porque com o naturalmente nadie

puede castigar a nadie si no tiene las

uerzas suficientes, asf tam poco puede

nadie castigar legftimamemte al sobera- hac ^l*eS n° t'ene fuerzas legales para

3- Los razonam ientos hasta aquf

xpuestos muestran con toda evid en - un i ? , e ,Una c iudad perfecta (esto es, sun S

^ k'cn

regulado, en donde nin- chod !dU0 Particular d en e el dere-

utihzar com o quiere sus fuerzas

para su propia co n serv a tio n , o dicho en otros terminos: donde el d erech o d e

la esp a d a p r i v a d a 1 le ha sido arrebata-

do) requiere contar con una cierta per­ sona que p o sea un poder suprem o, el m as alto que los hom bres puedan razo- n a b le m e n te c o n fe r ir e in c lu s o que hom bre alguno pueda recibir. M as este tip o de autoridad e s la q u e lle v a el nom bre de absoluta; p u es e l subdito que ha som etid o su voluntad a la v o ­ lun tad d el E sta d o — d e m anera que este puede hacer toda suerte de cosas im punem ente, y de m anera legal pro- m ulgar ley es, juzgar en lo s procesos, castigar los crfm enes, y servirse a su antojo de las fuerzas y m ed io s de los otros— , le ha dado en verdad el m as grande im perio que sea p o sib le con ce- der a hom bre alguno.

e l estTdo^pCn ° h * i /a e s p a d a p n v a d a es el derecho — que todo individuo tiene en

°fensa. eza de servirse de la espada para castigar por sf m ism o una

Ho b b e s, Tratado so b re el ciudadano, cap. V I, § § 12 y 13

1 9 4 HISTORIA DE LOS FILOSOFOS

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