4.4 S-SIFT
4.4.2 Keypoint Descriptor using S Transform
moderados en sus sentimientos, y valerosos cuando se ven contrariados.” (SINUÉS, 1878, p. 132-133)
Y tal vez también por eso mismo constatamos una preocupación que llegó a materializarse en el esfuerzo por prescribir los tiempos que deben existir entre una comida y otra, así como también entre éstas y la actividad que en las fuentes aparece mencionada como “intelectual”, “Mayor importancia tiene el tiempo que ha de mediar entre las horas de las comidas y el estudio. La digestión se verifica mal si el cerebro no está en reposo.” (LAMAS, 1903, p. 16); o entre una comida y la práctica de ejercicios físicos, para el caso del libro ya citado libro de María del Pilar Sinués.
…el ejercicio es una cosa excelente, pero haciéndolo con prudencia; nunca debe llegar hasta la fatiga, ni puede tomarse durante el tiempo de la digestión (…) el instinto enseña a los animales a acostarse después de cada comida, y no sería malo que tomásemos la lección que nos dan. (SINUÉS, 1878, p. 134) Afirmación que no difiere de forma significativa de lo que Francisco Martínez Vázquez proponía, proponía en su libro “El cuerpo humano: Nociones elementales de Anatomía,
Fisiología e Higiene.”:
También es peligroso hacer ejercicios violentos o agitarse de cualquier manera, ya sea por desarrollo de fuerzas, o por disgustos. El ejercicio después de las comidas es malo, porque activa la respiración y la circulación de la sangre; y cuando recién se ha comido, el estómago empuja al diafragma, no permitiéndoles gajar lo suficiente para poder ejecutar bien la respiración y éste oprime al corazón, impidiéndole enviar la sangre a todas las partes del cuerpo, con lo cual nos exponemos a morir asfixiados, si el ejercicio se prolonga. (MARTÍNEZ VÁZQUEZ, 1912, p. 72)
o de lo que este mismo autor nos informa en ese mismo texto, bajo el sugerente título “Ventajas
del ejercicio moderado”
El ejercicio moderado, cuando va acompañado con un régimen alimenticio reparado, fortifica a los órganos y facilita las funciones, principalmente la digestión, la exhalación cutánea y las secreciones; reparte el calor de una manera uniforme por todo el cuerpo; favorece el juego de las articulaciones y hace flexibles a sus ligamentos; desarrolla a los músculos; hace más desembarazados los actos respiratorios, al mismo tiempo que da amplitud a la cavidad torácica; el corazón funciona más rápidamente durante el ejercicio, enviando mayor cantidad de sangre a los capilares, produciéndose cambios activos de fluido nutricio en todos los órganos; es mayor la cantidad de sangre que pasa a purificarse en los pulmones y por fin las glándulas sudoríparas entran en acción arrojando las impurezas de ésta; con todo lo cual se robustece la salud. (MARTÍNEZ VÁZQUEZ, 1912, p. 142)
Todo un desarrollo de técnicas de administración de tiempos y espacios que comienzan a ser consideradas al definir prácticas –y “…precauciones en cuanto a la cantidad de los
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alimentos, número y horas de las comidas, su relación con el sueño, etc.” (LAMAS, 1903, p.15)– según cada ámbito en el que los niños se encuentren. Es por eso que “En cuanto a la costumbre de comer a hora fija, sólo puede admitirse en los colegios por razón de disciplina y órden, pero no como un precepto de educación física infantil” (LAMAS, 1903, p. 16), asumiendo el riesgo que ello supondría, ya que “El hábito de comer a hora fija trae el encaprichamiento de los órganos, que se hacen tiranos cuando una circunstancia imprevista impide satisfacerlos según una costumbre estricta." (LAMAS, 1903, p. 16).
Será, pues, la educación en términos generales , una de las principales esferas donde aquella cultura uruguaya puso en funcionamiento mecanismos que pretendieron dar forma a ese cuerpo, construirlo, y asegurar una orientación que se entendía más sana; que hicieron posible atender no sólo lo que esa misma cultura fue construyendo como las necesidades de los niños, sino también y tal vez fundamentalmente, todo un conjunto de situaciones que eran vistas como amenazas a las que esos niños quedarían expuestos sin la mirada atenta del maestro.
Alimentación, prácticas higiénicas y ejercicios físicos, fueron tres elementos que se entrelazaron, al tiempo que fueron atravesados por una dimensión moral. Tal vez uno de los ejemplos más claros de esta articulación lo constituye la justificación que el Presidente de la Comisión Nacional de Educación Física realizara con motivo de la creación de la primera Plaza Vecinal de Cultura Física del Uruguay, en el año 1912, la cual puede leerse en el Acta n° 47, de fecha 24 de julio:
Definir de un modo completo que es y cuales son los propósitos y los beneficios de una Plaza Vecinal para ejercicios físicos, demandaría un libro, yo solo me limitaré a manifestar lo que yo entiendo y como en mi concepto debe ser la Plaza Vecinal para ejercicios físicos que se trata de fundar, será un punto de reunión, que por sus condiciones higiénicas, por la belleza de su panorama, por lo cercano a las viviendas de los concurrentes, como por las condiciones especiales a que la someterá la Comisión Nacional de Educación Física, dotándola de un grande y hermoso pabellón para baños, para solarium, y para bar higiénico donde se espenda leche especial, frutas y bebidas sin alcohol; de campos de sports, de gimnasios al aire libre y mixtos, de aparatos gimnásticos higiénicos y de recreo, de pista pedística, de arcos y para bicicleta, de bancos bajo sombra y de plantas; un punto de reunión decía, que por todos estas condiciones, atraigan de mañana y especialmente de tarde, a todo el vecindario de la sección y mientras otras plazas análogas no se establezcan en otros barrios, a vecinos de otras secciones. Los propósitos que tendríamos en vista para su concurrencia serían entre otros: Los niños y las niñas para tomar baños de aire, sol y agua; a correr y hacer libres; a hacer ejercicios físicos racionales y científicos; a hacer con aire, con oxígeno puro, gimnasia de pulmones y vías respiratorias; a hacer gimnástica general del organismo; a beber leche pura y fresca y comer frutas escogidas. Los adolescentes y los hombres: Los ejercicios anteriores y los deportes atléticos retrayéndolos con los atractivos de la Plaza y alejándolos de las reuniones malsanas y de los clubes o remates de Carrera de Caballo, de los cafés, u otras reuniones perjudiciales. Las madres: Para que caminen, tomen aire y baños higiénicos frios o calientes, acompañen sus niños o niñas y mientras presencian sus ejercicios amamanten sentadas en bancos de sombra a sus nenes que también
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estos, desde que nacen, desde antes de hacer, necesitan gimnástica, necesitan ejercicios físicos, necesitan movimiento. Los padres: Para acompañar a sus hijos, también entretenerse con sus ejercicios, o hacerlos ellos también, que para los ejercicios gimnásticos e higiénicos no hay edades; para descansar, tomar baños y recuperar las fuerzas perdidas en la tarea del día. Estos son muy ligeramente enumerados algunos de los beneficios físicos que resultarán del establecimiento de la Plaza Vecinal. Con estos ejercicios el hombre se hace más fuerte, más vigoroso, más sano y resistente a todas las enfermedades, esos ejercicios le prepararán mejor para resistir las pésimas condiciones higiénicas de sus moradas nocturnas y harán que el horroroso porcentaje de tuberculosis que en los diez últimos años marcó en las Casas de Beneficencia Pública un 62,95%!! frente a los demás enfermedades infecto-contagiosas, con el eficaz preservativo y vigorizador ejercicio físico de nuestras Plazas Vecinales, vaya declinando aquella asustadora proporción. (URUGUAY. COMISIÓN NACIONAL DE EDUCACIÓN FÍSICA, 1911 – 1914, p. 151- 152) (El subrayado y las mayúsculas corresponden al documento original.) Inicié este apartado proponiendo que el análisis de los procesos de educación de los cuerpos a partir de los usos que respecto a la alimentación existieron, encontraría su mayor riqueza en un análisis que permitiera articular lo que aquella sociedad construyó en torno a las prácticas de alimentación y los conocimientos que entendió como legítimos para justificar esas mismas construcciones. Algunos de estos elementos deberán ser retomados más adelante, sin embargo corresponde analizar estos usos del cuerpo en vínculo con la noción de urbanidad, ya que ellos fueron (y son), del mismo que aquella lo fue, un elemento importante de educación de los cuerpos; y así mismo porque también ellos se constituyeron en el entrecruzamiento de valoraciones de tipo moral, e intentos por transformar, desde una determinada perspectiva, los modos de organizarse de esa misma sociedad.
Las Plazas Vecinales de Ejercicios Físicos serán centros vigorizadores y restauradores de fuerza y salud de los niños y niñas de todas nuestras escuelas públicas y privadas, allí irán los niños a resarcirse de la forzada inacción de los inadecuados locales donde a costa de su desarrollo y de su salud se les mantiene inactivos durante horas, allá irán esos niños a vigorizar sus músculos, a vigorizar su cerebro con irrigaciones de sangre pura; a hacerse con la perfección de su organismo, más bueno, más culto y respetuoso, más inteligente y bello, más humano y social, cualidades físico-morales, que al perfeccionar la raza elevan las condiciones del hombre, por su adquirida intelectualidad, poder y dominio sobre la materia a tan altas esferas, que es dado concluir la esperanza que de allí surja la verdad pura que permita al espíritu revelar el principio del bien y de la felicidad humana. -No son pues las plazas de ejercicios físicos, como no lo son los demás centros de cultura del mismo orden, locales sin otro propósito que vigorizar el músculo y hacer hombres-hércules o acróbatas capaces solo para luchar y levantar pesos en un casino o en un circo como parece ser el concepto que de la educación física tienen ciertos hombres, que por la posición que ocupan, social u oficial, no deberían ser capaces de prejuicio, estultez o ignorancia semejantes, ignorancia o prejuicio que les hace combatir de hecho o por inercia, o cuando menos ser indiferente a los esfuerzos de la Comisión Nacional en pro del desarrollo de la cultura física en el país. Estos hombres no tienen derecho a ignorar los beneficios morales, intelectuales y sociales, que a la humanidad han prestado, prestan y continuarán prestando los centros de cultura física; pero no obstante su menosprecio hacia estas instituciones, ellas progresarán
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mientras le presten su incondicional apoyo, hombres superiores, hombres inteligentes, grandes pensadores y hombres de ciencia, concurso prestado con todo el amor y las grandes energías que solo son capaces de emplear aquellos que durante alguna época de su vida haya visto generar sus ideales y robustecidas sus fuerzas y su fe en la acción educadora de aquellos centros de cultura física. (URUGUAY. COMISIÓN NACIONAL DE EDUCACIÓN
FÍSICA, 1911 – 1914, p. 153-154) (Las mayúsculas corresponden al
documento original.)
Y como ya he propuesto en otros momentos en este mismo trabajo, no deberíamos dejar de considerar que esto se produjo en un escenario caracterizado por realidades culturales heterogéneas en cada uno de los niveles en los que este análisis está propuesto, y que existían distancias importantes entre esas mismas realidades particulares y los modelos “civilizados” y “civilizadores” que los sectores dirigentes intentaron legitimar, y que por ello mismo, tan importante como esa diversidad, tensiones significativas se generaron al llevar adelante esas búsquedas.
Uno de los hombres arrojó su lazo, enlazando una de las patas traseras del animal, que tironeando en dos distintas direcciones fue sujetado prontamente; entonces se apearon los otros peones, quienes primero desjarretaron la vaquillona caída y luego hundieron en su garganta un largo cuchillo. Sin cuerearla, descuartizaron la res y los trozos elegidos fueron arrojados a un gran fuego de leña que uno de los hombres había estado preparando. Una hora más tarde nos sentábamos a festejar con carne con cuero, jugosa, tierna y exquisitamente sabrosa. (…) La carne, incluso la de caza, jamás es tan tierna o deliciosamente sabrosa como cuando se la cocina y come inmediatamente después de muerto el animal. (HUDSON, 1968, p. 20)
Incluso debe ser señalada la existencia de un reconocimiento, por parte de algunos actores del período, de esta condición contradictoria de toda época. Es decir, hubo quienes se ubicaron desde una posición –probablemente minoritaria– desde la cual se consideró que la pretensión de homogeneizar absolutamente el entramado social no solo sería algo imposible de alcanzar, sino que implicaría mucho más un emprendimiento inútil, ya que lo que caracteriza a cualquier organización humana es su heterogeneidad.
…más que peculiaridad de una especie de temperamento ¿no podría considerarse este dualismo condición casi universal…? (…) no dejará de existir la dualidad porque ella permanezca ignorada de quien la lleva en sí mismo, ni en el caso de que, por la incoordinación e inferioridad de la tendencia más débil, sólo alcance ésta a demostrarse alguna vez por inhibiciones aisladas, o menguando ocultamente la fuerza que despliega en sus actos la potencia rival; sin que llegue nunca a quedar sola en el alma y dar razón de sí.” (RODÓ, 1959, p. 926)
2.3.- En la piel y un poco más allá… una urbanidad que define los límites de los cuerpos Es preciso acostumbrarnos desde niños al aseo y a la limpieza; es necesario sentir vergüenza por la suciedad y respeto y satisfacción por el aseo. (LAMAS y LAMAS, 1909)