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User Knowledge-Based Strategy for Adaptive Support Using Conditional Semantic Rules

HYPERM EDIA

Value 1 of Fault is: The outcome of Check the brake fluid pipes procedure is: Damaged (100.0% confidence)

6 Check the brake disk 7 Check the brake pedal

5.2 INTELLIGENT PERFORMANCE SUPPORT THROUGH ADAPTIVE HYPERMEDIA

5.2.1 Adaptive Retrieval o f Hypermedia-Based Diagnostic Information

5.2.1.2 User Knowledge-Based Strategy for Adaptive Support Using Conditional Semantic Rules

de las víctimas y los hijos e hijas

Las mujeres casadas con quienes fueron sus agresores y, particularmente aquellas con hijos e hijas en común, plantean que otro frente abierto, tan importante o más que el de la denuncia, es la lucha por el reconocimiento de sus derechos en materia civil. Muy especialmente, las mujeres

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litigan para pedir que se haga justicia en lo eco- nómico, es decir, en el reparto de bienes comu- nes y pensión de alimentos para los hijos e hijas que quedan bajo la custodia materna. El reco- nocimiento de que la violencia de género muy a menudo incorpora un elemento de violencia eco- nómica motivó que la Ley 1/2004 unificara en un mismo juzgado el conocimiento de las denuncias y de la vertiente civil relacionada con la ruptura de la relación de pareja en este tipo de casos. Sin embargo, la experiencia de las víctimas en estos casos no resulta satisfactoria, ya que, en una mayoría, no encuentra en el juzgado la

respuesta que haga valer sus derechos.

Las mujeres transmiten que la falta de actua- ción diligente por parte del juzgado coloca en sus hombros la pesada carga de impulsar los proce- sos para exigir el complimiento de las obligacio- nes económicas a los agresores y para hacerlas efectivas en caso de incumplimiento reiterado. Este tipo de procesos judiciales genera un gran desgaste y una sensación de frustración en las mujeres, que lo viven como un lastre de su rela- ción de maltrato del que es difícil desprenderse. Sirvan como ejemplo, los siguientes testimonios:

“Estoy perdiendo mi fuerza, energía, por-

que es verdad que están siendo muy du- ros también estos años de tanta demanda, de tanto correo electrónico, de tanta falta de respeto, de tantos insultos... Continua- mos y veo que no para. Y sí ha conseguido otra vez hacerme daño y, sí, ha vuelto a conseguir que esté en un primer lugar de mi preocupación (…) Tengo demandas por incumplimiento de convenio, tengo reque-

rimientos por la falta de asistencia con los niños, tengo requerimientos porque no vie- ne entre semana tampoco porque se mar- cha por ahí a cursos voluntarios (…), o sea, tengo un abanico de frentes abiertos. Es ahí donde está quizás el ‘pero’ de todo esto. Puedo superar esto con el tiempo, con ayu- das, con terapias, con fuerza de voluntad y mucho tesón, aun teniendo, aun creyendo que tienes, y con hechos demostrables, la verdad, con testigos, con tantas cosas que pudieras presentar, que ni aún así la jus- ticia se preocupe en este caso de indagar más, en ese expediente…” ND04

“Entonces, pues bueno, algún día se cansa-

rá, yo no pienso tirar la toalla. Pienso que para que... es que además no sólo es el dinero que a mí me hace falta, es también eso, que mis hijos quieren estar con su pa- dre y él pasa de ellos totalmente. Sé que es algo para toda la vida, que no voy a ter- minar nunca hasta que mis hijos sean ma- yores, pero pienso seguir luchando”. D13

Otra mujer se queja de que la respuesta del juz- gado en el divorcio fue muy favorable al agresor, quien, actualmente, no cumple con lo establecido:

“Porque se le está dando mucho. Se le de-

bería de haber obligado (…), se debería de haber visto el bienestar de las niñas, las menores. Se tenía que ver las circunstan- cias económicas en que me había deja- do este señor, entonces. Que yo no pedía pensión compensatoria, yo era ama de casa y estaba en mi derecho pero ¿para

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qué? Me dijo mi abogada, ‘si no te va a pagar ni la comida’. Se otorgó el mínimo a las niñas, ya que él no trabajaba pero hacía algunas cosas, él lo declaró el día del divorcio en el juicio. Se dijo 350 euros por cada hija más la subida de la vida, el IPC de cada año. Él pagaba la mitad del préstamo de la furgoneta que compró él para su supuesta empresa y tiene que pagar veinticinco de la hipoteca, claro. No ha hecho nada, desde enero que se fue por la puerta”. D05

Quizá recibir la pensión de alimentos a favor de los hijos e hijas, a menudo impagada o pagada irregularmente por sus ex-parejas, sea el reque- rimiento mayoritario de las mujeres entrevista- das. Los testimonios de la mayoría reflejan los obstáculos que encuentran a la hora de obligar a los agresores al pago de dicha pensión, la falta de respuesta por parte del juzgado ante este tipo de incumplimiento y el desgaste personal que les supone este tipo de proceso:

“[El juzgado] no ha hecho ni conseguir los

cambios de domicilio, porque no tiene un domicilio, entonces yo cada dos por tres, por otras personas que han echado una mano, yo iba a decir: ‘este señor está en tal sitio’, y entonces le buscaban y le re- clamaban. Al final les dije, oye, por favor, ponerle una orden de detención, que ten- ga la obligación, si está en búsqueda y captura, de notificar cada cambio. Todos los días iba al juzgado a hacer su trabajo, a notificar dónde está, pero para cuando conseguían notificarle ya se había movido

para otro lado. Al final es un desgaste de energía que digo, mira, ya se acabó. En- tonces le reclamé, él fue al juzgado, dijo que sí, que iba a pagar porque si no, en- traba en prisión, y le dijo al juez que en un plazo de un mes pagaba. (…) Oiga, usted dijo que iba a pagar, no paga, pues tiene que ingresar en prisión. Pero no se eje- cuta, y claro, para que se ejecute, tengo que volver a coger un abogado y un pro- curador. ¿Cuánto me va a costar eso? No tengo ni ganas, ya, ni dinero, ni... y no, nada, se acabó. Mi hijo sabe lo que hay, lo reconoce y dice, mamá, ni un duro, déja- lo. Que estamos muy bien”. D03

“Él tiene que pasarte esa pensión. Como no

te la pasa, a mí si no me pasa esa pensión, lo que me ha pasado a mí, que estuve casi dos años sin cobrar. Ahora él me debe a mí nueve mil euros. Para cobrar los nueve mil euros, una cosa que está en una sentencia, tengo que ir yo, coger un abogado de pago -si no te corresponde de oficio- y reclamar a ese señor que me debe ese dinero. Pero a ver... ¿por qué coño tengo que ir a recla- mar cuando ya está escrito que ese señor me tiene que pagar todos los meses? O sea, algo que está ahí, ¿por qué el juzgado no se molesta en decir, de entrada, ese se- ñor sale de aquí pero sale con un embargo en su nómina, en su pensión o en lo que tenga con esta cantidad para que esta se- ñora empiece a cobrar el primer mes? No, para que se tiren cuatro años los señores y tú encima cada cinco años tienes que ir

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a denunciar la deuda que tienes porque si no, al de cinco años, prescribe”. D10

8.7. La respuesta judicial ante