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4 A knowledge discovery approach to urban analysis through data mining
Naudy Trujillo Mascia reparte sus inquietudes intelectuales en- tre la medicina veterinaria, la historia y la ética. Ese trío de ciencias, que él ha ido aprendiendo a ver como un todo integral, ha marcado la hoja de ruta de cada de una de las actividades que ha desarrollado dentro y fuera de la UCLA desde hace casi dos décadas como docente investiga- dor. De las tres disciplinas, la que le atrapó tempranamente fue la vete- rinaria, a su entender, porque nació y creció en una hacienda ganadera. Cuando era niño, sus primeras “bicicletas” fueron un gran danés y un viejo potro en cuyos lomos se montaba para recorrer los jardines de la casona de la familia Mascia en Sarare, la puerta del llano venezolano.
Su ascendente italiano más cercano por vía materna es Severino Mascia, un agrotécnico e instructor de tractores napolitano que llegó a tierras sarareñas en 1938 y que casó con una italo- vasca cuya familia había llegado en el siglo XIX al lugar. En la hacienda Palmira, propiedad del nono Mascia y su esposa, nació María Belén, la madre de Naudy Trujillo y allí también nació él. El apellido Mascia está muy arraigado en el gentilicio de Sarare, la imagen del Nazareno de la parroquia San Nicolás de Bari, lleva una peluca confeccionada con los cabellos de los niños de la familia.
Cuando llegó la hora de decidir el futuro profesional del bachiller Naudy, se presentaron dos opciones, considerando las circunstancias familiares: la medicina veterinaria, dada la presencia de los animales en la cotidianidad de los Mascia o el bioanálisis, para seguir los pasos del tío abuelo italiano Pascual Vicente Mascia, quien hace 80 años fundó en Barquisimeto un laboratorio que aún sigue en pie.
Los embates de la historia, que a nadie dejan por fuera, los sintió en carne propia el joven Trujillo Mascia cuando le fue anulada la beca del programa Gran Mariscal de Ayacucho que había ganado en los días previos al “viernes negro” de febrero de 1983, cuando el gobierno de Luis Herrera Campins se vio obligado a implementar la política de control de cambio. La Venezuela petrolera mostraba los primeros síntomas de la enfermedad del rentismo de la que aún no se recupera. Con la pérdida de la beca se esfumó la posibilidad de estudiar análisis clínico en los Estados Unidos, de manera que tocó echar mano de la otra opción: la veterinaria, y el mejor lugar era la UCLA, donde ingresó el muchacho en 1985 en medio de una crisis que no sería corta.
Su formación profesional implicó un largo periplo de más de una década. Lo conflictos sociales agitaban a la Universidad y el asesinato de un estudiante a manos de agentes de la DISIP a principios de los 90 avivó las protestas juveniles. A ello se suma la tragedia de la repentina muerte de un hermano que obligó al joven Naudy a trabajar para ayudar al sustento familiar, por lo que tuvo que suspender sus estudios por un tiempo. Se graduó finalmente en 1998, con muchas satisfacciones tanto por el logro académico como por ser testigo del traslado del Decanato de la zona del Obelisco de Barquisimeto a Tarabana, donde vivió la experiencia de aprender en el nuevo hospital médico veterinario.
Le fascinaba recorrer los espacios de ese hospital. Con su colega Maryory Contreras lograron hacer una pasantía que daría pie al inicio de una especialización en medicina y cirugía de pequeño animales. Fue su primer vínculo con el mundo profesional y aunque probó suerte con el ejercicio privado, las circunstancias lo llevaron nuevamente a la Universidad, esta vez como profesor contratado para administrar la cátedra Historia y Deontología de la Medicina Veterinaria. El doctor José Hernández Romero, su titular durante más de 30 años, sufrió un accidente que lo inhabilitó para seguir en el cargo y no había preparado a alguien que lo supliera. Naudy Trujillo asumió el reto tras el llamado que le hiciera el decano Luis Murrieta para atender a los estudiantes del profesor Romero. Y se quedó en la UCLA desde el año 2000.
Esa responsabilidad coincidió con la reforma curricular de la asignatura y la creación de otra llamada desarrollo sociopersonal, vinculada con la responsabilidad social del médico veterinario, la ética
de la profesión. Su nuevo rol implicaba continuar estudiando, por eso hizo la Maestría en Historia del programa UCLA UPEL. Allí aprendió a ver la historia como ciencia y desde entonces, la asumió como pasión, tanto, que le estimuló a seguir los derroteros de la investigación y a matricularse en el Doctorado en Historia de la Universidad Central de Venezuela, donde egresó en 2013 bajo la tutela del maestro Reinaldo Rojas.
Trujillo ha hurgado en los documentos coloniales para reconstruir la historia de la ganadería en Venezuela y los antecedentes más remotos de la medicina veterinaria. De eso tiene obra escrita en libros y revistas científicas. Además, ha incorporado en sus investigaciones la filosofía de la profesión, en su dimensión epistemológica, ontológica y ética. A eso llegó, luego del hallazgo de un esfuerzo inicial del doctor Alfonso Maldonado, primer Secretario del Centro Experimental de Estudios Superiores (CEDES), que antecedió a la UCLA y encargado del proyecto de creación de la Escuela de Veterinaria en los años 60 del siglo pasado. Maldonado había escrito algunos artículos al respecto que no tuvieron eco en la Universidad.
Naudy Trujillo es miembro de la World Association for the History of Veterinary Medicine, socio de honor de la Asociación Española de Historia Veterinaria y miembro de la Asociación Argentina de Historia de la Veterinaria. En la UCLA, fue director del programa de Cátedras Libres y es desde 2007 miembro de la Fundación Buría de Barquisimeto. Coordina la Cátedra Libre Lisandro Alvarado.
Trujillo sigue en la UCLA porque está convencido de que la salida de la crisis venezolana está en las universidades. “No hay posibilidad de que este país siga adelante sino se alimenta bien. No hay desarrollo posible sin alimentación, no hay alimentación completa sin proteína animal, no hay proteína animal sin medicina veterinaria. Quiero hacer lo que me toca mientras tenga fuerzas”.