1.7 Thesis Outline
2.1.1 Knowledge Representation in the Semantic Web
Con la nota publicada en “Mayoría” el 15 de julio de 1957, puse provisorio epílogo a mi libro. No era casual aquello de “provisorio”. Muchas cosas me habían quedado por decir. Preferí dejarlas para otro momento; primero, porque no quise abusar del espacio que me concedió esa revista; segundo, para que no se creyera que me causa algún placer de- nunciar la miseria moral que reina en algunos sectores del país; tercero, porque esperé que reaccionaran contra esa miseria quienes tienen el deber de hacerlo. Semejante esperanza, tanto tiempo mantenida, revela que soy uno de los hombres más ingenuos que pisan este suelo.
Porque la reacción ha venido de otro lado. El jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, teniente coronel Fernández Suárez, ha resuelto por fin acusar recibo de las acu- saciones que le formulo. Y lo ha hecho en la forma más hábil y al mismo tiempo más torpe en que pudo hacerlo. Después explicaré la torpeza.
Véase ahora la habilidad. El señor jefe de Policía de la provincia descubre una banda de terroristas, sin duda real y existente. Cumpliendo con su deber, los detiene. Entre ellos ubica a un hombre, “Marcelo”, que es uno de los testigos secundarios mencionados por mí en Operación Masacre. Entonces elige a un juez, el doctor Viglione, que goza fama de hombre íntegro, y le da inmediata intervención para que pueda comprobar el trato correcto dispensado a los detenidos. Y estoy completamente seguro de que ése, justamente ése, ha- brá sido uno de los procedimientos más medidos, ejemplares y hasta benévolos que jamás se hayan efectuado en la represión del terrorismo. El juez Viglione accede a realizar una conferencia de prensa –que nada tiene de objetable– y da detalles sobre el complot terrorista. Pero entonces sale el as de la manga, la clave de todo, el anzuelo para los ingenuos. Bajo el amparo del augusto juez, santificado por la presencia del augusto juez, interviene el teniente coronel Fernández Suárez y se dirige a mis colegas periodistas de los grandes diarios, que creen estar allí para oír el relato de terrorismo, pero que en realidad están allí, sin saberlo, para que Fernández Suárez pueda “levantar” los cargos que le hago y que tanto le pesan. Y mis colegas periodistas de los grandes diarios escriben, afanosamente escriben, lo que Fernández Suárez les dicta, sin que a ninguno se le ocurra formular una pregunta, plantear una duda. Veamos lo que escriben.
El de “La Razón”:
“A su vez el jefe de Policía refirió otros antecedentes de la citada conspiración particularizándose en precisar que entre los principales complicados se halla Marcelo Rizzoni, que es la misma persona que lograra escapar el 9 de junio del año pasado, poco antes de practicarse un allanamiento en Florida donde se detuvo a complicados en la rebelión de esa fecha. Añadió que Rizzoni es la persona que, bajo el seudónimo de M, apareció suministrando a periódicos opositores la información sobre los fusilamientos que sirvió de base para desarrollar una campaña contra el teniente coronel Fernández Suárez, fraguando los detalles de ese episodio”. El de “La Nación”:
105 “El jefe de Policía, teniente coronel Fernández Suárez, agregó, entonces, que el tal Marcelo es quien, bajo el seudónimo de M, proporcionaba datos a unas publicaciones perio- dísticas, naturalmente antojadizas, para una campaña contra la dependencia policial por causa de los fusilamientos”. El de “El Plata”, de La Plata:
“Este sujeto Rizzoni es el que le facilitaba los datos al periódico 'Revolución Nacional' para la virulenta campaña que llevaba contra el jefe de Policía”. El de “El Argentino”, de La Plata: “Más adelante manifestó el jefe de Policía que un terrorista que está detenido y que resultó ser Marcelo Rizzoni, quien tenía a su cargo la fabricación de las bombas, era el encargado de suministrar información falsa acerca de los fusilamientos al periódico 'Revolución Nacional', quien publica unos artículos denominados 'Operación Masacre' en los cuales se culpa al jefe de Policía. Todas estas informaciones dadas por el rotativo citado son falsas, por cuanto se las suministra una persona como Rizzoni, quien solamente persigue fines confusionistas”.
El de “El Día”, de La Plata:
“El teniente coronel Fernández Suárez intervino para recordar que uno de los detenidos, de primordial actuación en el organismo terrorista, Marcelo Rizzoni, que firma 'Sr. M' sus colaboraciones en un periódico en el que formula denuncias sobre supuestas torturas, y es el jefe de la 'Operación Masacre', ha hecho declaraciones de arrepentimiento por su conducta...”.
Hay oportunidades en que la mentira se vuelve tan espesa, que hace falta cierto método para desentrañarla. A falta de otro mejor, y aun a riesgo de aburrir, emplearé uno ya utili- zado anteriormente. Las cinco versiones periodísticas que he citado en orden creciente de estupidez, contienen los siguientes hechos palpablemente falsos, parcialmente falsos o no probados, a saber:
1. “Marcelo Rizzoni... es la misma persona que lograra escaparse el 9 de junio de año pasado poco antes de practicarse un allanamiento en Florida...” Falso. Marcelo no “escapó”. Estuvo tres veces en la casa de Florida, y la última se retiró tranquilamente sin sospechar nada y sin creer, subjetivamente, que estaba “escapando”. El hombre que escapó al producirse el allanamiento se llamaba Juan Carlos Torres.
2. “...en Florida, donde se detuvo a complicados en la rebelión de esa fecha...” Parcialmente falso. Se detuvo a un complicado, que era Norberto Gavino, a dos o tres sospechosos y a nueve o diez inocentes. Y, desde el punto de vista de la Ley Marcial que se les aplicó, eran todos inocentes, incluso Gavino.
3. “Rizzoni es la persona que bajo el seudónimo de M apareció suministrando a periódicos opositores la información sobre los fusilamientos...” Falso. Marcelo no suministró la información, sino una información.
4. “...la información sobre los fusilamientos que sirvió de base para desarrollar una campaña contra el teniente coronel Fernández Suárez..” Falso. La información que trajo Marcelo no sólo no sirvió de base para esa “campaña”, sino que en el momento en que la suministró vino a mejorar considerablemente la posición del jefe de Policía, como veremos más adelante.
5. “...fraguando los detalles de ese episodio...” Falso. La información suministrada por Marcelo, como toda la que he utilizado, es correcta. La he verificado y puedo probarla ante cualquier tribunal civil o militar.
106 antojadizas.
7. “Este sujeto Rizzoni es el que le facilitaba los datos al periódico...” Parcialmente falso, véase apartado 3.
8. “...al periódico “Revolución Nacional”, quien publica...” Falso. “Revolución Nacional” ha dejado de aparecer hace tiempo, y en consecuencia no publica nada. Publicó.
9. “...quien publica unos artículos denominados 'Operación Masacre'...” Falso. “Revolución Nacional” jamás publicó artículos titulados “Operación Masacre”.
10. “Marcelo Rizzoni, que firma Sr. M sus colaboraciones en un periódico...” Falso, y por añadidura imbécil. Marcelo es un testigo, no un periodista. Un testigo a quien he llamado M. y no “Sr. M”. Un testigo que ni colabora ni firma colaboraciones en periódico alguno.
11. “...un periódico en el que formula denuncias sobre supuestas torturas...” Falso y ridículo para cualquiera que sepa de qué se está hablando.
12. “...y es el jefe de la 'Operación Masacre'...” Falso. El redactor de esta versión queda confirmado como oligofrénico. El jefe indiscutido de la “Operación Masacre” fue el teniente coronel Fernández Suárez.
En una oportunidad anterior demostré que Fernández Suárez mentía, matemáticamente, cada dos renglones. Ahora, con ayuda de mis colegas periodistas, ha mejorado su propio ré- cord.
Fernández Suárez pretende desvirtuar todo lo que yo he publicado, haciendo aparecer la información que me sirve de base como suministrada por un terrorista. Pero “Marcelo” es un testigo entre cincuenta, y quizás el menos importante. La información, la verdadera información me ha sido suministrada por el propio Fernández Suárez. Él es mi principal testigo.
Por si algún tribunal civil o militar, o los servicios de informaciones, o los directores de los diarios serios, quieren reconstruir paso a paso lo que yo he investigado, éstos son los testigos y declaraciones, en orden de importancia:
1) Fernández Suárez en su informe ante la Consultiva provincial el 18 de diciembre de 1956;
2) demanda judicial, ratificación ante el juez y declaraciones orales de Juan Carlos Livraga;
3) declaración de Miguel Ángel Giunta; 4) testimonio oral de Horacio di Chiano;
(con cada uno de estos tres sobrevivientes he hablado por lo menos media docena de veces, indagando exhaustivamente detalle por detalle)
5) declaración firmada por Norberto Gavino, que tengo en mi poder;
6) declaración conjunta firmada por Julio Troxler y Reinaldo Benavídez, en mi poder; 7) testimonio de la viuda de Vicente Rodríguez;
8) testimonio de los familiares de Mario Brión; 9) testimonio de la viuda de Nicolás Carranza; 10) testimonio de la viuda de Francisco Garibotti; 11) testimonio de los familiares de Carlos Lizaso; 12) testimonio de Juan Carlos Torres;
13) testimonio de los familiares de Giunta; 14) testimonio de los familiares de Livraga; 15) testimonio de los familiares de Di Chiano.
107 Suman centenares las entrevistas que en el transcurso de cuatro meses he tenido con estos testigos y otros de menor importancia, que en su inmensa mayoría no han declarado aún ante juez alguno, civil o militar.
Mis colegas periodistas de los grandes diarios podrían tomarse –ahora que no hay peligro– el trabajo que yo me tomé, en vez de copiar lo que les dicta el teniente coronel fusilador.
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