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73 Leak Detection Tool

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no admite trabajar con el concepto en sí.

Se dice que un proceso es inductivo cuando consiste en inferir teorías a partir de hechos observables. Si lo observable es verdadero y a la vez todo lo existente, entonces por lógica la teoría propuesta será verdadera, es decir hechos adquiridos por medios de la observación, generan por inducción leyes y teorías, que por deducción, generan predicciones y explicaciones.

Por ejemplo, si observáramos cinco casas en la costa del Mediterráneo y estas fueran blancas, podemos plantear por inducción la teoría de que todas las casas de la costa del Mediterráneo son blancas, aun aquellas que no observamos. Pero, ¿qué ocurre si realmente creemos que lo hemos observado todo y realmente no es así? ¿Y si lo observado no es realmente lo que era?

Toda generalización que parte de hechos del mundo observable, no puede ofrecer otra cosa que generalizaciones que parte de hechos del mundo observable. Por consiguiente, el conocimiento

científico del mundo inobservable no puede establecerse por el tipo de razonamiento inductivo que hemos discutido, lo cual pone a los inductivista en la incómoda posición de rechazar gran parte de la ciencia contemporánea [también de la arquitectura

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contemporánea], basados en que implica ir más allá de lo que se puede justificar mediante generalización inductiva de lo

observable12.

Un razonamiento inductivo no sólo está muy limitado a lo observable, sino que como cualquier evidencia observacional constará de un número finito de enunciados observacionales. El objetivo que él mismo se marca, poder alcanzar un enunciado verídico, sería difícilmente aceptable con una muestra inevitablemente limitada. De ahí que en un proceso inductivista, el propio deseo de alcanzar una verdad del conocimiento, un enunciado certero, sea capaz de generar un mecanismo de auto-justificación basado en su propia experiencia observadora o en otra experiencia inductivista superior aprendida. Siguiendo el ejemplo anterior, si a un inductivista le dicen que han encontrado una casa en el Mediterráneo que no es blanca, por ejemplo roja, el respondería que esa no es una verdadera casa, su experiencia de ver casas es superior a lo que él ha detectado como algo a lo que se parece casa. Por lo que solo podría producir casas con los datos que se han fundamentado las casas blancas y no reconocería ni produciría otras.

Un proceso por inducción, cree que no comete errores en la observación. Pues como critica el falsacionismo, la observación es realmente guiada por la teoría y hará conscientemente o inconscientemente lo que sea posible por observar aquellas nociones que refortalezcan su posición. "Observará solo lo que le convenga" y por tanto no verá los errores que se le escapan, como por ejemplo es la casa roja del Mediterráneo. Por lo se tiene que esperar al “falsacionismo” para evitar este problema (ver siguiente apartado).

Pruitt-Igoe. Momento del derrumbe.

Un caso que explica la actitud inductivistas sería el del barrio Pruitt-Igoe.

En 1954 se realizó este gran proyecto urbanístico en el norte de San Luis, se trababa de 33 edificios de once plantas cada uno en un área de 23 hectáreas. Sus arquitectos, Yamasaki &

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Hellmuth, conocidos por diseñar posteriormente las Torres Gemelas, hicieron un proyecto que respondía a las trazas y las reglas ya confirmadas y avaladas internacionalmente por el CIAM. Homogeneidad y modulación que facilitaban una economía de medios y una alta densidad de vivienda social para poder liberar el suelo. El proyecto para su desarrollo se rigió por los hechos observables que el CIAM le había enseñado observar. Recién acabado el proyecto fue premiado y reconocido en la prensa especializada, no solo de arquitectura, sino también de las empresas que participaron en la construcción, mostraban orgullosos en anuncios dándose a valer lo que eran capaces de hacer.

Pero, al poco tiempo de construirse, las viviendas empezaron a deteriorarse, el barrio a nivel social decayó mucho más de lo que ya estaba, y se empezó a convertir en una zona problemática. Tan sólo 34 años después de la construcción, el proyecto tuvo que ser demolido, convirtiéndose de esta manera en un hito caído del Movimiento Moderno.

El proyecto de Pruitt-Igoe parece estar construido para responder más a los argumentos del CIAM que a los argumentos que hicieron que se necesitaran viviendas en ese barrio. Al igual que les ocurre a los defensores de los procesos inductivos y tal y como se explicó anteriormente, sus datos de partida solo se centraron en los datos observables por el CIAM, modulación y liberación de espacio libre…, es decir observaron solo los datos para construir casas blancas en el Mediterráneo pues estaban educados para ello. No observaron otros datos, como los problemas sociales, políticos y de integración. Datos que no se tuvieron en cuenta pues para ellos no eran observables. Por ello al tiempo, llegó la crítica;

«Según Newman, el vandalismo y la violencia generalizada en Pruitt-Igoe provino de la presencia del excesivo espacio público "indefendible". Los corredores eran demasiado largos y no se podían ver desde los apartamentos. Los residentes no sentían que estos espacios "pertenecía" a ellos y así no hicieron ningún esfuerzo para mantenerlos o vigilarlos.» 13

A pesar de las críticas, para los autores de Pruitt-Igoe nunca hubo errores, no existieron pues todo se realizó bajo unas reglas muy contrastadas, el proyecto fue el resultado de una observación idealizada, ciega a otros parámetros necesarios. Solo posteriormente el proyecto fue entendido como un gran error de donde florecieron todas las deficiencias que presentaba las teorías de la arquitectura moderna. Siendo este el motivo principal que tratará el falsacionismo, las observaciones de un inductivista siempre son verdaderas

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pues realmente son producto de una teoría, y es ésta la que debería poder ser refutable o no. La conciencia de que tanto constructores como arquitectos mostraban con orgullo la obra, como si no hubiera algún error más allá de los fallos habituales de las negociaciones políticas, fue total.

b| Al contrario que dice el falsacionismo, el error no es

un buen "demarcador" de teorías, porque una teoría

puede tener errores y a la vez ser certera.

El falsacionismo14 es una corriente de la epistemología que acuña Karl Popper15 en 1943 en "La lógica de la investigación

científica" y que defiende que toda teoría científica debe poder

ser "falsable". Con esta condición, Popper se opone a aquellas teorías que difícilmente pueden equivocarse porque son los suficientemente flexibles como para acomodar y hacer compatible con ellas cualquier situación, teorías que según Popper

difícilmente pueden explicar algo porque no pueden excluir nada. Por lo que para Popper, una teoría será científica cuando ésta tenga la capacidad de poder equivocarse, poder ser falsada bien por una incongruencia, una falta de coherencia, o un error de observación. Si esta teoría es falsada, es desechada y no es tomada en cuenta como ciencia.

Bajo este proceso, que el mismo Popper denomina de “prueba” y “error”, de decantación de las teorías a través de los errores, se defiende cómo la ciencia avanza. El error, para el

falsacionismo es sólo un "demarcador" de ciencia, es decir el que establece los límites, para que algo sea ciencia o no.

El falsacionista se concentra plenamente en la teoría, que es lo que más valora, para decantar si el resultado o el enunciado que propone; sirven tanto para falsear otras teorías que entran en contradicción con ésta o si la teoría, en caso de ser válida, quedaría como una especie de verdad “latente” todavía por

falsear, (toda hipótesis será certera hasta que no sea falsada). Bajo este proceso de continua “prueba” y “error” es como Popper defiende como la ciencia avanza.

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«Se llama “empírica” o “falsable” a una teoría cuando divide de modo inequívoco la clase de todos los posibles enunciados básicos en las dos subclases no vacías siguientes: primero, la clase de todos los enunciados básicos como los que es incompatible (o, a los que excluye o prohíbe), que llamaremos la clase de los posibles falsadores de la teoría; y en segundo lugar, la clase de los enunciados básicos con los que no está en contradicción (o que permite).»16 (Popper)

Resulta curioso que Popper llame a su propio modelo un método que evoluciona a través de prueba y error, porque realmente debería haberse llamado “prueba y desecho”. A través del proceso de falsación, determina de una u otra manera, si la teoría es válida temporalmente o no lo es, pero nada más. Para el falsacionismo, el error es un "marcador" y no un concepto de aprendizaje, no es algo nuevo que abre un campo de pruebas o experimentaciones. Un enunciado falsable con un error, se discrimina y no tiene interés científico.

Pero, realmente este modo de uso del error puede ser confuso. Si los falsacionistas admiten ciegamente que la observación es guiada por lo más importante para ellos, la teoría, puede suceder que; el enunciado de una teoría superior “consolidado”, choque con una teoría inferior, y no sea ésta la que tenga el error, sino la observación proveniente de la teoría superior, digamos del enunciado consolidado. Por lo que una teoría puede ser correcta pero pronosticar acertadamente errores. El error no es un buen falsador de teorías.

Continuando el ejemplo anterior, un modo de demostrar que el error no es un buen "demarcador", sería la supuesta posición que tomaría un falsacionista al aceptar el error de Pruitt-Igoe. Tomaría el derrumbe como un modo de falsear la teoría del CIAM, una demostración tangible de que según ello las teorías del CIAM han sido un error, y que por ello sería suficiente para ser desechada. Pero la cuestión en este razonamiento, es que el error realmente no llega a demostrar que la teoría es desechable, pues existe la posibilidad de que el error no hubiera estado en la teoría del CIAM, aquella que ordena sobre el cómo actuar arquitectónicamente, sino que podría estar en la propia teoría previa, en aquella hecha por políticos, o los gestores urbanos que han decidido, observado, la necesidad de viviendas para ese barrio problemático de Luissiana. ¿Y si en

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lugar de viviendas hubieran necesitado un equipamiento, o más infraestructuras de conexión con el resto de la ciudad?

«Cuando se derrumbó Pruitt-Igoe; “es el día en que murió la arquitectura moderna”» (Charles Jacks)17

Otro ejemplo que pone en evidencia al falsacionismo, desde la crítica de no cuestionar la observación tomada, es el proyecto de Lacaton y Vassal en la plaza de León Aucoc en Bordeaux. En 1996, Lacaton y Vassal ganan un concurso en un principio anodino, para rehabilitar una plaza y sus alrededores.

Si los arquitectos hubieran actuado de manera convencional, hubieran hecho un proyecto de intervención urbana bajo la observación del enunciado que establecía concurso. Todos los participantes excepto ellos, optaron por tomar como válido el enunciado, y lo desarrollaron con propuestas, cada una de ellas con sus “aciertos” y “errores”. Ninguno de los participantes dudó de la observación y siguieron la posición de intentar lograr aciertos bajo las reglas establecidas. Un jurado falsacionista, las propuestas con errores las hubiera rechazado directamente y los aciertos los hubiera visto como modos de acceder al premio. Pero tal y como hemos visto, aunque alguno hubiera logrado aciertos, no hubiera sido garantía de que fuera certera, y al contrario, aunque alguno hubiera tenido errores, el resultado podría haber sido certero.

Por eso es tan valorable la actitud de Lacaton y Vassal, optaron por otra vía, pusieron en cuestión a la teoría previa consolidada, es decir tomaron un actitud crítica al falsacionismo, pues ésta no cuestiona lo observado, es decir las bases de concurso, se centra solamente si hay errores para demarcar la teoría. Lacaton y Vassal evidenciaron que los errores no siempre tienen que estar donde nos dicen buscar, pueden estar en el enunciado de la búsqueda.

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c| La primera incorporación del concepto de error

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