La implantación en la segunda mitad de la década de los ochenta de un modelo que propiciaba una actuación ajustada a las necesidades concretas y particulares de cada territorio, que tenía en cuenta las características de la población en él residente y que buscaba la potenciación y el mejor aprovechamiento de los recursos endógenos, trajo consigo como una me- dida más la posibilidad de que ayuntamientos y corporaciones Locales dispusieran de un técnico cualificado que trabajara en pos de la reactiva- ción de la economía y del empleo desde lo local. Lo micro se convertía en la pieza fundamental del modelo, que de abajo a arriba iba a permitir el desarrollo económico de cada municipio.
Los agentes de empleo y desarrollo Local (aedL) nacieron bajo la con- cepción de trabajadores de las corporaciones locales o entidades depen- dientes o vinculadas a una administración local, a los que se les encomen- daban como misión principal colaborar en la promoción e implantación de las políticas activas de empleo3 relacionadas con la creación de actividad
3 Recordemos que en españa las políticas de empleo se clasifican en políticas activas: actuaciones públicas que pretenden la inserción laboral o el mantenimiento del em- pleo como principal objetivo, fomentando la creación de puestos de trabajo –por cuen- ta propia o ajena-, buscando la adecuación de la mano de obra a las necesidades de las empresas básicamente a través de la formación, y mejorar el ajuste entre oferta y demanda de trabajo a través de la orientación y la facilitación de información respec-
empresarial4. para cumplir con ello, se les encomendaron originariamente las siguientes tareas5:
1. prospección de recursos ociosos o infrautilizados, de proyectos empresariales de promoción económica local e iniciativas innova- doras para la generación de empleo en el ámbito local, identifican- do nuevas actividades económicas y posibles emprendedores. 2. difusión y estímulo de potenciales oportunidades de creación de
actividad entre los desempleados, promotores y emprendedores, así como instituciones colaboradoras.
3. acompañamiento técnico en la iniciación de proyectos empresa- riales para su consolidación en empresas, los proyectos generado- res de nuevos empleos, asesorando e informando sobre la viabili- dad técnica, económica y financiera y, en general, sobre los planes de lanzamiento de las empresas.
4. apoyo a promotores de las empresas, una vez constituidas éstas, acompañando técnicamente a los mismos durante las primeras etapas de funcionamiento, mediante la aplicación de técnicas de consultoría en gestión empresarial y asistencia en los procesos formativos adecua- dos para coadyuvar a la buena marcha de las empresas creadas. 5. y cualesquiera otras que contribuyan a la promoción e implanta-
ción de políticas activas de empleo e impulse la creación de acti- vidad empresarial.
to del mercado de trabajo y mediante los servicios de empleo –o las entidades colabo- radoras de los mismos-, y en políticas pasivas: aquellas que intentan alcanzar el objeti- vo de proteger al parado mediante rentas económicas que garanticen la cobertura de sus necesidades. de entre ellas podemos destacar las más importantes: las prestaciones por desempleo a nivel contributivo —que se abonará en función del tiempo trabajado y cotizado—, y las prestaciones a nivel asistencial o no contributivo —como los subsi- dios que se abonan a todos aquellos parados que han agotado la prestación contributi- va y justifican la carencia de unos ingresos mensuales mínimos a la unidad familiar. 4 artículo 7 de la orden de 15 de julio de 1999, por la que se establecen las bases de
concesión de subvenciones públicas para el fomento del desarrollo local e impulso de los proyectos y empresas calificados como i+e (Modificada parcialmente por la orden de 27 de diciembre de 1999, por la orden 49/2005, de 14 de enero y por la orden taS/360/2008, de 6 de febrero).
todas estas funciones obedecen a un planteamiento del aedL como un elemento dinamizador importante en el proceso de desarrollo local y so- cial, por lo que su capacidad de respuesta ante las necesidades del entorno en el que se desenvuelve ha de caracterizarse por su flexibilidad y ampli- tud (Sanchís, 2006). en este sentido, el profesor alburquerque (2002), afir- ma que el agente de empleo y desarrollo Local es sin lugar a dudas el máximo exponente de este nuevo modelo de desarrollo local, que respon- de a un enfoque basado en lo micro como criterio de actuación. Será el que asuma las funciones de promoción, intermediación, canalización, ani- mación, información y capacitación para el desarrollo de los recursos en- dógenos del territorio. pero no solo su contacto directo con la población y su conocimiento de las necesidades locales convierten a estos técnicos en el instrumento adecuado, sino que su dimensión local del proceso les con- fiere el papel de coordinador de todas las actuaciones a implementar sobre el territorio (Vázquez-Barquero, 1988).
Los técnicos aedL son una figura muy importante en la práctica del desarrollo local, convirtiéndose en el elemento responsable de llevar a cabo un proceso territorializado de maduración social y de construcción de un aprendizaje colectivo para el cambio que se va a desplegar en múl- tiples dimensiones (Madoery, 2001). desde esta perspectiva más práctica o aplicada, el técnico aedL se ha convertido en mucho más que un media- dor, un articulador o un integrador, es en sí mismo un agente, por lo tanto, es aquél que expresa incidencia y compromiso sobre el proceso de desa- rrollo territorial, más allá de su inserción funcional en el territorio (aroce- na, 1995), tratando de superar la mera coordinación entre actores y bus- cando en todo momento generar una red de relaciones sociales entre todos los agentes con presencia en el mismo (calvo, 2009).