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2.6 ELABORATION OF THE DE GOEDE MODEL

2.6.3 ADDITIONAL LEARNING COMPETENCIES POTENTIAL

2.6.3.3 Learning motivation

El vocablo J-ilol significa en la lengua tsotsil el que mira las enfermedades. Los indígenas tsotsiles mantienen las creencias transmitidas de generación en generación por sus antepasados; un ejemplo de ello es el reconocimiento que le profesan a las prácticas curativas en las diferentes comunidades de la región Altos de Chiapas. Existen muchos médicos tradicionales, tanto hombres como mujeres; sin embargo, los más solicitados son los de mayor edad por ser expertos en el ejercicio de su práctica cotidiana (Gómez, 2005).

El papel del curandero es un ejemplo de dominio carismático, pues los practicantes explotan el mito asociado a su profesión para alcanzar y mantener su posición. La medicina tsotsil está fundamentada en premisas mágico-religiosas; el curandero actúa como intermediario entre el hombre y lo sobrenatural, son individuos que desarrollan actividades rituales muy complejas y con un elevado grado de simbolismo curativo, empleando durante las ceremonias un conjunto de elementos simbólicos con un sentido y un significado preciso para el paciente y para la comunidad (Campos-Navarro, 2000). Los tsotsiles conciben su vida como una lucha constante entre las fuerzas del bien – representadas por los benevolentes dioses del cielo– y las fuerzas del mal –encarnadas en los dioses del mundo inferior mensajeros de la muerte y de la destrucción– (Holland, 1978).

7.3.1 El ritual de la Medicina Tradicional tsotsil, uso de huevos y gallinas

Los materiales y objetos para los rituales varían dependiendo de la gravedad de la enfermedad o del beneficio que se quiera recibir. El altar es un espacio sagrado por excelencia para un ritual, pues en él se manifiesta la divinidad; el altar se convierte en un microcosmos que existe en un espacio y tiempo mítico cualitativamente distinto del espacio y del tiempo profano. Además del altar, en el momento de realizar un ritual se requiere de diversos elementos para crear un ambiente propicio y acercarse al mundo sagrado tales como: el fuego que es depositado en incensarios donde se quema copal –llamado entre los indígenas tsotsiles como pom– este fuego se mantiene ardiendo de día y de noche para adorar a los dioses. Otros elementos son: la cruz, como componente principal en el altar; las plantas que se colocan son ramas tiernas de tilil

(naranjillo, Rapanea juergensenii) o de k’oste’ (pino, Pinus spp.); velas, que siempre están presentes en todas las ceremonias porque constituyen objetos elementales de cualquier actividad ritual. Las velas simbolizan la luz que permite el acceso a las deidades; otros elementos substanciales son el pox o aguardiente y el refresco (Gómez, 2005; Sántiz, 2011).

Después de diagnosticar la enfermedad el J-ilol solicita una serie de productos entre los que se cuentan velas blancas o de colores, copal, refrescos (cocacola o algún otro), pox (aguardiente local), flores o ramas para decorar el altar, huevos y desde luego, la o las gallinas o gallos vivos disponibles para el momento. Gómez (2005) menciona que los elementos antes descritos funcionan para crear un ambiente propicio que permita acercarse al mundo sagrado. Los tsotsiles perciben en la cruz la presencia de Dios, además de creer que son vigilados por alguna de las muchas cruces que rodean su existencia; de ahí su importancia en los rituales pues funciona como delimitador y mediador entre el cielo y la tierra. El altar familiar se arregla de acuerdo con los requerimientos para el paciente.

Vogt (1989) indica que para los rituales que se realizan en el municipio indígena de Zinacantán lo esencial es el pino, no la cruz por sí sola; si un altar tiene una sola cruz, se agregan dos puntas de pino a los lados para hacer el símbolo triple; si no hay ninguna cruz en el lugar del ritual, pueden colocarse tres pinos para formar el altar. Con lo anterior se muestra la gran cantidad de simbolismos que existe en los rituales de curación que llevan a cabo los tsotsiles, aunque pertenezcan a diferentes municipios. Una vez llevado a cabo el diagnóstico de la enfermedad y que se ha preparado el altar viene en sí la ceremonia de curación, que conlleva el sacrificio de la (s) gallina (s, os); acto que simboliza el intercambio con las deidades, pues se establece el principio de reciprocidad y los dioses se verán obligados a otorgar beneficios o salud a los enfermos; generalmente se sacrifican de uno a tres animales, pero pueden ser mas, de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Existe mayor preferencia por los de color negro, porque son las ofrendas para los señores de la muerte (Gómez, 2005; Zaragoza

et al., 2009).

Los huevos de las gallinas locales son los utilizados en rituales de la medicina

tradicional como elementos curativos en el tratamiento de enfermedades comunes entre los miembros de la familia, como el mal de ojo o el mal aire. Mayormente se ocupan para tratar padecimientos en los niños pequeños en medio de rituales sencillos y que puede llevar a cabo desde la madre del pequeño o una mujer adulta. En este sentido, Jerez et al. (2005) señalan coincidencias en los rituales mencionados y los que realizan en el estado de Oaxaca, particularmente en las comunidades mixtecas. Allí se observa la utilización de huevos de gallinas criollas para hacer limpias, al igual que el sacrificio de gallinas en lugares sagrados para curarse de alguna enfermedad o para hacer el mal a alguien.