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1491. Copió ese manuscrito y llevó la copia (Laur. 4. 11 = “B”) a Lorenzo de Médicis. Poco después, ya en Florencia, Aristóbulo Apostolidis hizo una copia de “B” (Marc. gr. VIII. 6 = “L”), de la que, a su vez, Marcos Musuro hizo otra (el Londinensis BM Burneianus 96 = “M”). Las dos copias, “L” y “M”, eran propiedad de Musuro. En el s. XVI se hizo una copia más de “M” ( Vratislaviensis = “Z”) 19. Estos cuatro ma­ nuscritos (“B”, “L”, “M” y “Z”), introducen correcciones sencillas y obviamente no son mejores qvie el original. Esta familia de manuscritos es la más importante para la edición de los oradores llamados “menores”.

Se conserva, además, otro manuscrito independiente de “A”, el Ambrosianus D 42 sup. = “Q”, del s. XIV, dividido en dos partes: la primera contiene escritos de autores diversos; la segunda presenta los discursos 3-4 de Andócides y 1-2 de Iseo20. Mucho se ha discutido sobre las diferencias entre “Q” y “A”; en general, se llega a las dos conclusiones siguientes: que en los aparatos críticos aparecen con las siglas A1 o A corr.). Supuesta­ mente otras correcciones fueron hechas después por un revisor a partir de sus propias conjeturas y /o trabajando con otro ejemplar. MacDowell, por su parte, ha hecho un análisis minucioso de las correcciones y ha llegado a la interesante conclusión, no desmentida hasta ahora, de que todas las correcciones se debían ai copista original, quien las había elaborado al com parar su copia con el arquetipo (A n d o k id es, pp. 24-26).

'9 Sobre esta familia de manuscritos cf. W. Wyse, The Speeches o f Isaeus, pp. ii-iii; C. Conomis, Lycurgi Oratio in Leocratem , pp. vi-viii;

Sosower, “Marcus Musurus", p. 377-392; Keaney, ‘John Lascaris”, pp. 93-95 y Bravo, "Marcos Musuro", p. 29,

2(1 Sobre el contenido del manuscrito cf. Albini, Anclochle. D e P a ce, p.

28.

1. Ambos manuscritos se remontan a un mismo arque­ tipo. Esta procedencia se deduce por el hecho de que tanto “A” como “Q" presentan el mismo orden: And. 3-4, Iseo 1-2.

2. Hay frecuentes divergencias entre estos manuscritos: “A” sería una copia bastante fiel del arquetipo; el copista de “Q”, al contrario, habría introducido frecuentes cambios, en particular, en cuanto al orden y a la omisión de palabras21.

El manuscrito “A” deriva directamente del arquetipo y se apega más a la tradición y, por ello, es preferible a “Q”, que deriva del arquetipo de manera indirecta.

A partir de una revisión minuciosa de las lecturas pro­ blemáticas del manuscrito “A” se puede afirmar que las lecturas erróneas no son abundantes y que, con la correc­ ción de éstas, los textos resultantes se pueden considerar bastante fieles a los discursos originales de Andócides22.

21 Según el análisis de Albini (Andocide. D e P ace, pp. 30-31) sobre el

discurso III, “Q” presenta veintiséis veces un orden de palabras diferente al de “A ”; éste, en comparación con "Q", omite palabras en quince ocasiones

y "Q", en comparación con "A ” omite palabras treinta y siete veces (adem ás de la ausencia del título en "Q”). Un atento análisis permite observar que, en la gran mayoría de los casos, las lecturas de “A” son preferibles a las de “Q”.

22 En muchos casos los editores modernos caen en el error de corregir los usos lingüísticos propios del estilo de Andócides, al querer adecuar las supuestas anomalías a los usos de la oratoria o del dialecto ático.

5. Referencias bibliográficas

a) Ediciones y crítica del texto

La editio princeps de los discursos del orador es la Aldina de 151323, pero desgraciadamente se basa en el códice Mar­ cianus o en su copia y, aunque contiene muchas y buenas correcciones, también presenta frecuentes errores tipográ­ ficos. Los discursos de Andócides se publicaron posterior­ mente en las grandes ediciones de los oradores. En 1575 fueron publicados por H. STEPHANUS (Oratorum veterum orationes, vol. II, Genevae), quien, además de introducir abundantes y a veces buenas conjeturas, trató de corregir los errores de imprenta de la Aldina (lo que no logró del todo); su paginación se ha hecho tradicional. A. MINIATUS BONO­ NIENSIS reprodujo en 1619 la edición estefaniana con tra­ ducción latina (Oratorum Graeciae praestantissimorum An­ tiphontis, Andocidis et Isaei Orationes XXX, Hanoviae). J. J. REISKE logró una preciosa edición de los oradores, la “últi­ ma de las ediciones humanísticas”, trabajando con otros ma­ nuscritos diferentes de los utilizados hasta entonces (Orato­ rum Graecorum... monumenta ingenii, 12 vols., Lipsiae, 1770-1775; Andócides en el vol. IV, 1771). Sin embargo, fue I. BEKKER (Oratores Attici, 4 vols., Oxonii, 1822-3, reeditada en cinco volúmenes, Berolini, 1823-1824; Andócides en el vol. I) quien por primera vez utilizó los principales manuscritos de la familia “A” y “B” (con la adición de “Q”), considerando

23 Aldo Manucio publicó en Venecia en 3 volúmenes los siguientes auto­ res: Esquines, Lisias, Alcidamante, Antístenes, Demades, Andócides, Iseo, Dinarco, Antifonte, Licurgo, Gorgias, Lesbonacte, Herodes (Orationes h o ru m rhetorum : Aeschines, Lysiae, Alcidamantis...). El orden de los ora­

dores desde Andócides a Herodes es, salvo una variante, el mismo de los manuscritos de la tradición A-Z.

que “A” era el más antiguo, aunque creía que “B”, “L”, “M” y “Z” eran independientes de “A”, por lo que les daba un pa­ pel importante en la reconstrucción del texto. En 1828, G. S. DOBSON editó de nueva cuenta a los oradores en 16 vols. (Oratores Attici et quos sic vocant sofistae. Operae et studio, London; Andócides en el vol. I), apegándose al texto de Bek­ ker; Dobson demostró que “L” deriva de “B”, “M” de “L”, “Z” de “M” y “B” mismo depende de “A”24. Andócides apareció en otras ediciones generales de los oradores como la de G. GTH. FREYTAG (Oratorum et rhetorum Graecorum, quibus statuae honoris caussa positae fuerunt, decas edita, Lipsiae, 1772); H. W. TAYLOR (Aeschinis opera omnia... Andocidis orationes I V cum adnot. J. J. Reiskii..., 2 vols., Lipsiae, 1771, 1808); U. MÜLLER (Oratores Attici, vol. I, Paris, 1847); G. BAITER & H. SAUPPE (Oratores Attici, vol. I, Zurich, 1839 = Turicenses o Turr.); R. C. JEBB (Selections from the Attic ora­ tors Antiphon, Andocides..., London, Macmillan & Co., 18801, 18882); SENECA (Oratorum et rhetorum Graecorum fragm enta nuper reperta, coll. K. JANDER, REA (1914), 240);

E. E. GENNER (Selections from the Attic orators, Oxford,

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