6 Relevance Ranking
6.6 Learning to rank for GIR
gramarse; menos aún el triunfo de las revolu ciones. También nos basamos en otra verdad conocida: cuando las revolu ciones son auténticas, siempre responden a leyes univer sales, pero también su misma autenticidad las hace singulares en cuanto a los perfiles nacionales.
No es nuestro propósito examinar los ingredientes excep cionales y los aportes de las revoluciones latinoamericanas victorio sas, pos puestas o en curso; esta tarea es de gran importancia para el acervo de la cultura política colectiva del movimiento revolucionario continental y seguramente conoceremos aquí el análisis de otros de- legados acerca del tema.
Queremos exponer solamente nuestras consideraciones de algunos factores y problemas más generales, que están pre sentes en los procesos actuales de la región;
62
.
Manuel Piñeiro Losadaesos ingredientes comunes, aunque también exhiben sus tintes nacionales, han sido con firma dos con el triunfo de Cuba, Nicaragua y Granada, se repiten clara mente en El Salvador y Guatemala, y muestran su vigencia en otros procesos en desarrollo.
Para los marxistas-leninistas, el problema central de la revo lu ción es la toma del poder. Ello significa propiciar las condi ciones materiales y subjetivas que permitan hacer avanzar ininterrum pidamente el proceso hacia la etapa socialista. La primera y más importante de esas condiciones es la destrucción del aparato estatal burgués y la suplantación de éste por un Estado revolucionario, basado en la hegemonía del proletariado en estrecha alianza con las demás clases y sectores populares. Esa rup- tura histórica es insus ti tuible en toda revolución verdadera.
No todos los componentes del Estado burgués pueden ser des truidos al mismo tiempo, ni con iguales métodos. Sin embargo, el núcleo del aparato del Estado, su fuerza represiva, es la clave para lograr el dominio sobre el resto del cuerpo estatal; por consi guiente, la destrucción de aquél es la prioridad indispensable y defi nitoria del triunfo de cualquier revolución. El aparato repre sivo es, en última instancia, el que garantiza a la burguesía la con ser vación del poder, lo que se pone de relieve en las situaciones de crisis. Ciertamente, es posible encontrar diferencias sustanciales al comparar las formas de dominación política e ideológica de los regímenes bur- gueses; pero las diferencias son mínimas con res pecto a las formas de organización y actuación de los aparatos represivos de ese tipo de Estado. Por tanto, el problema del poder descansa ante todo en la validez de la estrategia para alcanzar tal fin. De ahí que la estrategia revolucionaria debe cumplir, cuando menos, los siguientes requisitos: definición del carácter de la revolución; pulsación de la correlación mun- dial, regional y nacional de fuerzas; identificación del enemigo principal, sus aliados y las contradicciones entre ellos; definición de la clase dirigente de la revolución, sus aliados y los puntos convergentes y divergentes con estas fuerzas; elaboración de los lineamientos prin ci pales de la vía fundamental de lucha seleccionada y de las demás formas complementarias, indispensables para hacer avan zar la revolu ción.
La estrategia del movimiento revolucionario se apoya en crite rios científicos que, por consiguiente solo resultan eficaces en la medida en que se adaptan a las realida- des específicas de cada país. El desa rrollo de la revolución supone la maduración, durante un período más o menos largo, de las fuerzas protagónicas de la doble ta- rea de destruir el orden caduco y construir el nuevo. El quehacer múltiple de esas fuerzas, desde las luchas reivindicadoras hasta las de objetivos políticos y militares genera, en determinado momento, el inicio de un período prerrevolucionario, ca- racterizado por un alto grado de enfrentamiento de clases y por la crisis del poder bur gués. En ese proceso, la actividad incesante de los partidos y organi zaciones de la izquierda resulta decisiva.
A partir de entonces se amplían las posibilidades del triunfo revolu cionario y el asalto al poder se convierte en la prueba defini tiva de la eficacia de la estrategia
La crisis actual del imperialismo y los procesos…
.
63 diseñada y de la capacidad tác tica de la vanguardia para conducir a las masas hasta la meta deci siva.En primera instancia, el fundamento de toda estrategia radica en las condiciones objetivas que la determinan y le dan su viabi lidad histórica. De tal modo, si las con- diciones subjetivas no se corresponden con la estrategia diseñada, ello no supone la sus titución de ésta por otra de menos alcance. En ese caso, y es lo que sucede las más de las veces, se requiere utilizar las tácticas adecuadas que permitan alcan zar la comprensión práctica de la viabilidad y necesidad de la estrategia diseñada. Esa compresión resulta de una compleja y dinámica participación directa de las masas, que consciente e inconscientemente asimilan y hacen suya la estrategia elaborada y dirigida por la vanguardia.
Las masas no actúan solamente por una convicción que se les inyecta desde fuera sin disminuir el valor de la propaganda revo lu cionaria. Ellas no se lanzan al com- bate por simple fe en las promesas de un mundo mejor o de un ideal venidero; es la expe riencia que acumulan al confrontar sus propios intereses vitales con las reali- dades económicas y políticas donde viven, la principal escuela en que apren den el camino estratégico de su liberación y los medios prácticos para avanzar por él. Así pues, al problema de cómo hacer triunfar la estrategia solo puede dársele solución me diante las diferentes tácticas de lucha.
Por consiguiente, la elaboración y la aplicación victoriosa de las tácticas revolu- cionarias es la prueba más compleja y definitoria de una vanguardia. En la vida real, no hay tarea más difícil que la ade cuación de las tácticas a la línea estratégica adop- tada, pues mien tras ésta descansa en el análisis científico de la realidad, las pri meras deben tomar en cuenta, múltiples factores coyunturales, difícilmente controlables o predecibles científicamente. Por eso, la acción cotidiana requiere, junto a la for- mación teórica de la van guardia, una especial capacidad y sensibilidad para captar lo concreto-real. Solo así se podrá manejar la dialéctica de la lucha, con tal flexibili- dad que permita implementar rápidas y eficaces decisiones ante el desarrollo de los acontecimientos, en especial en los períodos revolucionarios, que suelen presentar más frecuente mente situaciones inéditas.
En rigor, las vanguardias y los liderazgos individuales nacen precisa mente allí donde, además de la estrategia correcta, se define y desarrolla, en cada momento, la táctica acertada de lucha. Éste es, en síntesis, el atributo fundamental de una legíti- ma vanguardia.
De manera que el reto decisivo para toda vanguardia es la elaboración de tácticas ajustadas a las circunstancias concretas y a los objetivos estratégicos de la revolución. Sin que pretendamos uniformar los factores a tener en cuenta en la formulación de las tácticas, la experiencia indica que existen ciertos puntos de refe rencia, útiles de considerar por su valor general. Ellos son, entre otros, la correlación de fuerzas en cada instante de la lucha; las contradicciones en el seno de las clases dominantes; los
64
.
Manuel Piñeiro Losadaobjetivos tácticos y los rejuegos políticos del enemigo; la organización, con ciencia, tradición de lucha y psicología social de las masas, y la cohe sión y fortaleza integral de la vanguardia.
Como se conoce, ninguno de estos factores es estático. Por ejemplo, un enfoque metafísico le atribuye siempre a la clase do mi nante una fuerza superior a la de las clases oprimidas. Pero la correlación de fuerzas se caracteriza por su dinamismo; la acción ati nada y audaz de los destacamentos revolucionarios, con el apoyo de las masas, puede originar cambios bruscos a favor de éstos. Lo mismo ocurre, pero a la inversa, cuando las acciones revolucionarias son inadecuadas o no alcanzan el nivel y la creatividad que exige determinada coyuntura. La historia demuestra el alto precio que pagan los pueblos en esos casos, pues cada uno de los errores, defi- ciencias y fracasos del movimiento revolu cionario es profundamente explotado por el adversario.
Finalmente, es importante considerar que muchas veces no es posi ble definir los límites entre la estrategia y la táctica, a causa de su interrelación y complementación recíprocas. Al elaborar su estrategia y tácticas de lucha, el movimiento revolucionario latino americano y caribeño tiene ante sí condiciona mientos funda mentales y perma- nentes de aquéllas: el carácter de la domi nación imperialista en el conti nente y la polí- tica de los gobiernos norteamericanos.
Nuestra región es incluida por Estados Unidos en el núcleo interior y medular de su estrategia mundial. El imperialismo norte americano sostiene hacia nuestro conti- nente una línea inte gral, en la que concurren todos los ingredientes necesarios para la conservación de su control hemisférico. Siendo parte de una estra tegia global, la política de Estados Unidos con respecto a sus vecinos del sur está sustentada en principios a la vez inter nacio nales y continentales; también, en algunos casos, exis- ten enfo ques particulares de las rela ciones con determinados países y subre giones.
Junto a la importancia económica, militar y política que Estados Unidos atribuye a nuestras tierras, desempeña un papel signifi cativo su arrogancia de no admitir el triunfo de revoluciones libera doras dentro de las que considera sus fronteras de seguridad nacional.
Estas circunstancias determinan el cada vez más agudo enfren ta miento entre los procesos democráticos, populares y revo lu cionarios del área y el imperialismo nor- teamericano.
Es por ello que en el orden de sus estrategias, las vanguardias populares brindan una atención especial a los objetivos antimperialistas, que se convierten en la línea principal del combate revolu cionario, tanto estratégico como táctico.
A la vez, los revolucionarios sabemos que la crisis del impe rialismo norteame- ricano engendra corrientes y fuerzas políticas inter nas, con enfoques diferenciados acerca de las formas más ade cuadas de resolver la crisis y mantener su dominio mundial. Así, pueden advertirse diversidades reales en los matices de uno u otro
La crisis actual del imperialismo y los procesos…
.
65 gobierno norteamericano —e incluso en el interior de cada uno de ellos—, lo cual se expresa lógicamente en su política hacia nuestra región.La experiencia enseña que en los manejos tácticos, los revolu cionarios debemos conceder la más esmerada atención a la política que desarrollan las administraciones norteamericanas, con el fin de identificar sus aspectos más débiles y de conseguir de éstos los mayores frutos. Cuba y Nicaragua nos entregan valiosas experiencias en la comprensión acertada y en el uso táctico con ve niente de las brechas abiertas por diferentes gobiernos estado unidenses.
De todo lo anterior se deduce que la concepción estratégica y las tácticas de los procesos revolucionarios latinoamericanos y cari beños, adoptan como línea prin- cipal la unión de los esfuerzos para la derrota del enemigo global. Este criterio es compartido por todos los partidos y organizaciones revolucionarias de la región.
Los cambios socioeconómicos y políticos que demandan estas socie dades, tienen como prerrequisito la liquidación del dominio del imperialismo norteamericano so- bre cada uno de los países, lo que implica desalojar del poder a sus representantes.
Por eso, la solidaridad entre todas las fuerzas antimperialistas es una necesidad histórica y una condición ineludible para alcan zar la liberación nacional y social de nuestros pueblos.