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Retrospective Database Analysis

4.6 Pilot study

4.7.1 Quantitative Study

4.7.2.2 Content Analysis

4.7.2.2.3 Learning as a result of the error

Constituye para mí, no sólo un gran honor, sino un inmenso placer pre­ sentar al Ing. Agr. Edgardo Raúl Mon- taldi, en este acto solemne de su in­ corporación a nuestra Academia.

Es que conozco a Montaldi desde los comienzos de la década del ’50, cuando acompañado por el Ing. Sívori y el Ing. Ragonese, me fuera presen­ tado en el viejo Instituto de Botánica Agrícola, dependiente en ese enton­ ces de la Dirección General de In­ vestigaciones del M inisterio de A g ri­ cultura, sito en la calle Aráoz, del ba­ rrio de Palermo, incorporado luego al INTA.

Parece ser que su in c o lo ra c ió n en la División Fisiología Vegetal hu­ biera sido como una especie de des­ tino, ya que formaban parte de ese instituto, que hacía honor a las cien­ cias biológicas, los que luego fueran y son académicos de esta Corporación, me refiero a los Ings. Agrs. Arturo E. Ragonese, Enrique Modesto Sívori, A l­ berto Soriano, Juan H. Hunziker y el Dr. Angel L. Cabrera. A su vez el pro­ fesor José F. M olfino ya era miembro titu la r de la Academia Nacional de Medicina.

Junto a destacados botánicos, fis ió ­ logos y ecólogos, era lógico que Mon­ taldi fuera bebiendo el sabor de la ciencia, que como natural vocación debió llevar latente en su espíritu. Hoy, como corolario de toda su mag­ nífica actuación, como investigador pro­ fesional y como hombre de bien, lleno de innata modestia, viene a ocupar un sitial, que por su relativa juventud, dada la prolongación del promedio de vida del hombre sobre la Tierra y de los miembros de esta Corporación ha­ brá de significar un valioso aporte en pro de la misión que debe cumplir la Academia.

Nació el Ing. Agr. Montaldi en la ciudad de La Plata, el día 3 de diciem ­ bre de 1926, y como muchos de no­ sotros, proviene de una fam ilia mo­ desta de ascendencia extranjera e in­ migrantes que formaron esa Argentina de otrora y a la que debemos de vol­ ver, con todas las modificaciones de la vida moderna, pero con un acen­ drado amor a la comunidad y al hom­ bre. Si volvemos la vista hacia atrás veremos cuán notables fueron esos hombres de ciencia, algunos de los cuales que como Lucien Hauman, mar­ caron un hito histórico en el progreso de esas disciplinas y la formación, luego, de eminentes profesionales e investigadores.

Realizó Montaldi sus estudios se­ cundarios en el Colegio Nacional de la Universidad Nacional de La Plata, en­ tre los años 1940 y 1945, pasando lue­ go a seguir sus estudios universita­ rios en la Facultad de Agronomía de

la Universidad Nacional de La Plata,

en la que obtuvo su grado de Ingeniero Agrónomo en 1951, con el honor de haber figurado entre (os diez alumnos con más altas calificaciones.

Sus estudios sobre Fisiología Vege­ tal los inició ya siendo alumno renta­ do por concurso en la cátedra de Bo­ tánica Agrícola, pasando luego de re­ cibido a revistar como Ayudante Di­ plomado de la Cátedra de Fisiología Vegetal y Fitogeografía, que dirigían los Ings. Agrs. Enrique Modesto Sívo­ ri, prácticamente el fundador moder­ no de la fisiología vegetal en la A r­ gentina, y Arturo E. Ragonese, enjun- dioso y honrado investigador de botá­ nica y fitogeografía, junto con valio­ sos trabajos sobre Fitotecnia de sauces.

Fue Ragonese, quien en 1952 pro­ puso a Montaldi para ocupar un cargo

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de investigador sobre fisiología vege­ tal, en el mencionado Institu to de Bo­ tánica Agrícola, donde lo conocí y don­ de figuraban profesionales como An­ gel Marzocca, Víctor A. Milano, Ed­ gardo P. M olinari, Florentino Rial Al- berti, Osvaldo Caso, Raúl Martínez Crovetto, Osvaldo Boelke, Elga Schwa- be, además de los académicos que ci­ tara al principio de mis palabras.

Obtuvo M ontaldi en 1956 una beca de la Fundación J. S. Guggenheim M. F., de los EE.UU., para trabajar en problemas de m orfogénesis vegetal en la Universidad de W isconsin, bajo la dirección del profesor Dr. Folke Skoog, descubridor de las citosisinas.

A su regreso al país se incorpora en 1958 al Institu to de Botánica A grí­ cola del INTA, organizando el Labora­ to rio de Fisiología Vegetal en el Cen­ tro Nacional de Investigaciones Agro­ pecuarias de Castelar, cuyo d irector era a la sazón e! Ing. Ragonese. De­ sarrolla allí valiosas e interesantes investigaciones sobre la form a de las hojas y la edad fisio lóg ica de las plantas, que luego da a conocer a través de m últiples trabajos.

A fines de la década del ’60 comien­ za a investigar el gramón (Cynodon dactylon), te rrib le maleza que invade los campos de cultivo y pastoreo del centro de la Argentina y que en cie r­ ras condiciones de temperatura y épo­ ca del año puede transform arse en planta tóxica para el ganado por su contenido en glucósido cianogenético, interesándose en su etiología, es de­ cir a su adaptación, temperamento, etcétera, pero sobre bases experimen­ tales, dando a publicidad más de diez trabajos sobre el tema.

Se incorpora en 1970 como in ve sti­ gador en el CONICET, desempeñándo­ se en la actualidad en la categoría de Investigador Principal, obteniendo en la Facultad de Agronomía de La Plata el cargo de Profesor Adjunto con se- midedicación y posteriorm ente el de Profesor Asociado, Profesor Titular y D irector del In stitu to de Fisiología Ve­ getal "Enrique M. S ívori” . Recordemos que en el mes de enero de 1979, fa lle ­ ció súbitam ente el Ing. Sívori y que uno de sus discípulos de mayor relieve en ese ámbito universitario platense, ocu­ pa con toda ju sticia su lugar. Buen hijo tuvo ese padre y buen padre tuvo ese hijo.

El Ing. M ontaldi ha publicado más de 60 trabajos sobre temas de su especialidad en revistas del país y del extranjero. Ha dirigido a muchos be­ carios en la iniciación y perfecciona­ miento, lo mismo que diversas tesis, para optar al Grado de M agister Scien- tiae y al Doctorado ds Ciencias Na­ turales.

Como podemos apreciar, la actua­ ción del Ing. Agr. Edgardo Raúl Mon­ taldi, transcurrió a lo largo de toda la escala universitaria y de investigador. No fue un improvisado sino el fru to de su íntima vocación y amor por la enseñanza, por el alumno y el joven graduado. Cumplió con creces y se llenó de m éritos comc para que hu­ biera sido peeptado en forma unáni- n o cuando la Academia analizó sus antecedentes para el cargo de Acadé­ mico de Número, al que hoy, 23 de octubre de 1986, accede plenamente. Bienvenido a esta Corporación, E. R. M ontaldi.

CONFERENCIA DEL ACADEMICO DE NUMERO