Baltasar Gracián y Morales
aforismo 272
Los que nos dedicamos a la docencia y la investiga- ción, sabemos que los resultados de nuestro trabajo dependen, en buena medida, del entorno que nos rodea, ese entorno no son sólo el espacio físico y la tecnolo- gía son también personas, con sus defectos y virtudes, sus emociones, aptitud y actitud ante los demás. Perso- nal de los ministerios de Educación y de Ciencia y Tec- nología, Directores de Centros de investigación, recto-
aforismo 273
C O N O C E L O S C A R A C T E R E S D E
L A G E N T E Q U E T R ATA S
E
studiar el carácter de las personas es el mejormodo de descubrir sus intenciones. Hurgando bien en la causa, conocerás los efectos. En la causa verás reflejados los motivos. El melancólico todo el tiem- po tiene infelices malas nuevas. El maldiciente, cul- pas. Sólo ofrecen lo peor, nunca perciben el bien del presente, por lo que siempre anuncian el posible mal. El apasionado habla, y sus palabras distorsionan lo que realmente son las cosas, pues en él habla la cie- ga pasión y no la clara razón. Y cada uno varía según su afecto o estado de ánimo. Por ello están frecuen- temente lejos de la verdad. Aprende a leer los sem- blantes y a deletrear el alma en ciertas señales y ges- tos. Descubre al que tiene una falsa risa y al que ríe de verdad. Aléjate del cuestionador, pues unas veces es superficial y otras impertinente. No esperes cosa buena de la gente de mal gesto, pues están llenos de resentimientos, y suelen querer vengarse de la naturaleza y la sociedad; de una porque fue mezqui- na con ellos, de otra porque le descubre las mezquin- dades: son vengativos con ambas, y contigo, que for- mas parte de ellas. Cuídate de ellos. Y cuídate del otro extremo. De la gente que te presenta buenos gestos, bello carácter y afabilidad: pueden tener tanta false- dad como preciosidad.
res, patrocinadores, bedeles, administrativos, técnicos, decanos y vicedecanos, directores de departamento y directores de proyectos, profesores, alumnos, personal de mantenimiento, etc. Todos y cada uno de ellos, son la causa de que en un momento u otro, se produzcan los efectos que desencadenan las situaciones en las que nos vemos envueltos.
Parafraseando a Gracián, “estudiar el carácter de las per- sonas es el mejor modo de descubrir sus intenciones”.
Cuántas veces nos hemos visto, sin causa aparente que lo justificara, fuera de proyectos docentes o de investigación, pasado el tiempo hemos podido “hurgar en la causa”y comprender, que no compartir, “los efectos”
que han conducido a que se nos excluya.
En nuestro entorno, resulta fácil identificar a persona- jes melancólicos, maldicientes, apasionados al hablar, o cuestionadores permanentes, también hay personas de risa falsa o que siempre tienen un mal gesto, pero también los hay de buen gesto pero falsos.
Seguro que vosotros, amables lectores de estas líneas, estáis poniendo nombre y apellidos a cada uno de los anteriores.
Causa y efecto no siempre se corresponden con reali- dades tangibles, en la mayoría de los casos guardan rela- ción directa con el carácter, las aptitudes y actitudes de los que resuelven.
Todos tenemos cerca a personas que cada vez que se nos acercan es para traernos malas noticias: No apro- barán nuestro proyecto, seguro que te cambian de asig-
natura, van a cambiar tus hora- rios, no van a aprobar tu compa- tibilidad… Estas personas generan en nosotros un malestar que afec- tará al resto de las actividades del día, quizá incluso afecte a nuestro estado de ánimo y generemos pesimismo o peor aún, mal ambiente de trabajo en nuestro alrededor, hay que huir del pesimista como de la peste, en cuanto lo veamos aparecer por la puerta, desaparezcamos. Especialmente peligroso es el maldiciente que, como dice Baltasar Gracián, “sólo ofrece lo peor, nunca perciben el bien del presente, por lo que siempre anuncian el posible mal…”, él nunca tiene la culpa de nada, la culpa siem- pre es de otro, de la Administración, que adjudicó mal, del director del proyecto, que no lo supo gestionar bien, de sus compañeros, que no hicieron su trabajo y de esta forma lanzamos un mensaje hacia el exterior que ter- mina volviéndose en contra del grupo y que en la mayo- ría de los casos impide la renovación de los proyectos, da una pésima imagen ante los alumnos o simplemen- te genera desconfianza en nuestro entorno hacia accio- nes futuras.
“El apasionado habla y sus palabras distorsionan lo que real- mente son las cosas, pues en él habla la ciega pasión y no la clara razón…”. Esta frase de Gracián me hace pensar en lo poco prácticos que son, en general, docentes e inves- tigadores.
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CONOCE LOS C ARA CTERES DE LA GENTE Q UE TRA T A SEn este país las reuniones, se llamen de equipo de inves- tigación, Consejos de Departamento, Junta de Centro, etc., son en general muy poco operativas, sirven, eso sí, para desarrollar una terapia de grupo, en la que cada uno exprese “con ciega pasión”,sus temores o sus que- jas y la mayor parte de las veces sus críticas al siste- ma, entendiendo este en sentido amplio, sin aportar soluciones al problema, sin implicarse en la resolución del conflicto.
No es fácil conocer a tantas personas que se mueven e influyen en nuestro entorno, hace falta tiempo y gran- des dosis de observación para poder aprender a “leer los semblantes y a deletrear el alma en ciertas señales y ges- tos”,quien lo consiga podrá adelantarse a las acciones de estas personas pero para aprender a leer el semblan- te, hace falta hablar menos y observar más…
Dice Gracián: “descubre al que tiene falsa risa y al que ríe de verdad. Cuídate de la gente que te presenta buenos gestos, bello carácter y afabilidad: pueden tener tanta falsedad como preciosidad”.Conocemos a personas que siempre tienen una sonrisa, que son realmente amables y aparente- mente dispuestas a ayudar, pero que tardan en olvidar su oferta de ayuda el tiempo que tardamos en desapa- recer de su lado, nunca dicen que no a nadie ni a nada, pero nunca resuelven, a veces por desidia, a veces por falta de interés. Afortunadamente también hay perso- nas que se esfuerzan por ayudar, unas veces por inte- rés mutuo y otras desinteresadamente, estas personas te hacen la vida más fácil y te reconcilian con la huma- nidad.
ADELAIDABOLEA DEANTA
Profesora Titular de la Universidad Complutense de Madrid