• No results found

A Lecture Tutorial on the Formation of the Solar System 13.1 Introduction

13.2 The Lecture

Aunque la mayoría de personas encuestadas conocen y manejan en cierto grado algunas prácticas y creencias asociadas con la medicina tradicional, hay quienes se han dedicado a ejercer la misma como una forma de vida; ya sea porque heredaron este conocimiento de algún familiar cercano ó porque profundizaron en el a través de libros y/o personas versadas en el tema.

Como quiera que hayan adquirido el conocimiento de la facultad curativa de las plantas y ha pesar de que las funciones de los practicantes de la medicina tradicional en las Veredas Mancilla, Pueblo Viejo, La Tribuna y Tierra Morada; al igual que las funciones de los practicantes de la medicina tradicional en Tzintzuntzan – México (Burgos, 1992), no tienen las mismas funciones mágico – religiosas de comunicarse con entes y poderes sobrenaturales, que tenían los médicos-brujos de

sociedades primitivas, o que tienen los jaibanas, payes, curares, taitas, etc. de nuestros actuales pueblos indígenas, estos individuos se convierten en herederos y a la vez en difusores de la tradición del uso de las plantas como medicina, la cual se remonta a los orígenes del hombre.

Se lograron identificar varios herederos de la medicina tradicional, que se clasificaron de la siguiente forma: el hierbatero, el sobandero y la partera.

El hierbatero es la persona que reconoce las propiedades medicinales de algunas plantas y puede recetarlas para el tratamiento de enfermedades, según los síntomas que manifieste el enfermo; en otras ocasiones el hierbatero se limita a vender las plantas. El sobandero es la persona que por medio de palpaciones, masajes y tirones puede corregir fracturas en los huesos. La partera como el nombre lo indica, es la encargada de atender los nacimientos incluyendo etapas pre y post - natales. A diferencia del hierbatero y del sobandero, el oficio de partera es ejercido la mayoría de veces por mujeres.

Otros practicantes de la medicina tradicional como curanderos mágicos (Zuluaga 1989), espiritistas o boticarios (Monjes y Salazar, 1980) no fueron identificados, lo que no quiere decir que no existan en el área rural de Facatativá, ni que la comunidad no recurra a ellos pues durante la realización de este proyecto se pudo conocer, en la vereda Cartagenita (que no hace parte de la muestra de este trabajo) a un hombre que practicaba el espiritismo y era frecuentado por varias personas del municipio.

Cómo se verá más adelante, los herederos de la tradición botánico medicinal que se nombran, son individuos ancianos, hecho que coincide con lo observado en México por Burgos (1992) en la comunidad Tzintzuntzan.

Muchas de estas personas han decidido dejar de ejercer las prácticas aprendidas, ya sea por la edad, porque la gente ya no los consulta con la misma frecuencia que antes o porque temen encontrarse con enfermedades que se pueden complicar.

La única práctica que de alguna forma parece sobrevivir más que las otras, es la de comerciar con plantas y los conocimientos medicinales que se tienen de ellas,

ya sea dentro de la misma vereda en que se habita o en la plaza de mercado de Facatativá.

A continuación se mencionan los practicantes de la medicina tradicional que se lograron contactar en cada una de las veredas, sin embargo sabemos que no todos fueron contactados y que con los que si lo fueron es necesario hacer lo más pronto posible un estudio más profundo, proyectado a recopilar el abundante conocimiento que ellos poseen de la flora medicinal de su alrededor y las prácticas socio - culturales asociadas a su uso. Desafortunadamente debido a que este trabajo sólo se refiere a las plantas medicinales que se encuentran a través del jardín y a causas de presupuesto y tiempo no se trabajó lo suficiente con estas personas tan valiosas.

En la vereda Mancilla se encontró a la señora Beatriz Quijano, de 87 años de edad, quien definió así su labor: "yo hago sobijos y arreglos de la matriz", además doña Beatriz tiene en su jardín, varias plantas medicinales cultivadas, que acostumbra vender los días martes en la plaza de mercado de Facatativá. Pero ella, no solo vende las plantas que cultiva en su jardín sino que compra las que siembran algunos de sus vecinos y también acostumbra ir una vez por semana a la parte alta de la montaña, cercana a su finca, a recolectar algunas plantas que sólo se encuentran allí, como por ejemplo las comúnmente llamadas valeriana y apio de monte como lo expresó doña Beatriz.

La señora Blanca Tautiva, es una enfermera que desde hace 35 años vive en la vereda Mancilla y se ha dedicado a atender partos, aplicar inyecciones y a veces a recetar a quien la consulta, ella misma reconoce que su conocimiento acerca de las propiedades medicinales de las plantas, es mucho más limitado que el que maneja doña Beatriz, por eso la consulta con regularidad.

Otro practicante de la botánica tradicional, en la Vereda Mancilla, es el Sr. Marcos García, de 63 años, quién se dedica a la venta de plantas medicinales cultivadas en su huerta y/o jardín y asimismo, compra las plantas que cultivan sus vecinos. Don Marcos también a petición de sus clientes recomienda el uso de ciertas plantas De acuerdo con los síntomas que ellos expresen.

En La Vereda La Tribuna como heredera del conocimiento de la medicina tradicional se encuentra la señora Bárbara Martínez, de 70 años de edad, de los cuales 30 ha vivido en la vereda. Ella se describe como partera, sobandera y curandera, y aunque no cultiva muchas plantas medicinales en su jardín (porque este es muy pequeño) identifica varias y sabe a donde ir a buscarlas cuando le son necesarias. Todo lo aprendió de su madre que es vendedora de plantas, y de su abuela que fue partera.

En esta misma vereda reside doña Ramona Chavarro que cuenta con 60 años de edad, viviendo 40 de ellos en La Tribuna donde es una reconocida partera y sobandera, y al igual que doña Bárbara, maneja terapias que involucran plantas medicinales. La señora Ramona, dijo que en estos momentos a ella ya no le gusta atender partos; pues las mujeres no son tan fuertes como antes y se pueden presentar casos muy delicados que ella, tal vez no pueda solucionar, por lo que prefiere que las mujeres tengan sus hijos en el hospital o con otra partera.

En la Vereda Pueblo Viejo habita la señora Emperatriz de Quintero, que a sus 72 años, es reconocida en la vereda, por su conocimiento de las propiedades curativas de las plantas. En su jardín cultiva varias de ellas, que vende luego en la plaza de mercado de Facatativá, en donde es consultada por sus clientes. También en esta vereda, se encuentra la señora Sara Herrera de 96 años de edad, quien ejerció como partera y curandera durante muchos años. Sin embargo en el momento de la encuesta se encontraba muy enferma y ya no recordaba muchas cosas de su profesión y confundía los nombres y usos de las plantas. Según una de sus hijas “ella era muy buena con el asunto de las plantas y mucho gente venía a buscarla”, lamentablemente ninguna de sus hijas heredó su profesión aunque si manejan información sobre algunas plantas y sus aplicaciones en la salud.

En la Vereda Tierra Morada, reside doña María Matilde Mora de 78 años de edad y quien ejerció como partera y sobandera, pero dejó de hacerlo debido a problemas de salud. Doña Matilde asegura haber aprendido estos oficios de su madre y abuela.