4 The development of delivery approaches amongst ESF providers
4.3 Liaison and networking within the provider element of the ESF
humanos tenemos el extraño poder de interrumpir los proceso naturales, sociales e históricos, puesto que la acción, hace aparecer lo inédito”57.
2.4. IMPREVISIBILIDAD, IRREVOCABILIDAD Y FRAGILIDAD DE LA ACCIÓN
55 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 264. 56 ARENDT, Hannah. De la historia a la acción, Op. cit., p. 107. 57 ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política? , Op. cit., p. 19.
La praxis como actividad política, posee a unas características específicas de las cuales se deriva la denominada la fragilidad de los asuntos humanos, estas son la ilimitación y la imprevisibilidad ó falta de predicción.
Explica Arendt, que la “acción y la reacción entre hombres nunca se mueve en un círculo cerrado y nunca puede confinarse a dos partícipes”58, por el contrario todo acto humano trasciende en un sin número de relaciones humanas, “el acto más pequeño en las circunstancias más ilimitadas lleva la simiente de la misma ilimitación, ya que un acto y a veces una misma palabra, basta para cambiar cualquier constelación”59, esta explicación también la ratifica así:
La desmesura, como decían los griegos no reside en el hombre que actúa y su hybrys sino en que la relaciones surgidas de la acción son y deben ser de tal especie que tiendan a lo ilimitado. Toda relación establecida por la acción, al invocar a hombres que a su vez actúan en una red de relaciones y referencias, desencadena nuevas relaciones, transforma decisivamente la constelación de referencias ya existentes y siempre alcanza más lejos y pone en relación y movimiento más de lo que el agente había podido prever. A esta tendencia a lo ilimitado se enfrenta el nomos griego circunscribiendo la acción a lo que pasa entre hombres dentro de una polis y sujetando a esta todo lo externo con que en su actividad deba establecer vínculos. Sólo así, conforme al pensar griego, la acción es política, es decir, vinculada a la polis, y por lo tanto, a la forma más elevada de convivencia humana60.
Respecto a la falta de predicción de la Acción Arendt sostiene que las consecuencias de la acción son imprevisibles, una vez ejecutada el actor no tiene el mínimo control sobre sus efectos y sostiene, diferenciando una vez más, Acción y la Fabricación:
58 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 218. 59 Ibid., p. 218.
La fabricación se distingue de la acción por su comienzo definido y su fin predecible: termina con un producto elaborado, que no sólo sobrevive a la actividad de la producción sino que también, de inmediato, tiene especie de vida propia. Por el contrario, la acción como los griegos lo descubrieran, es en sí por sí misma absolutamente fútil: jamás deja detrás un producto final. Si tiene alguna consecuencia, en principio será una nueva cadena interminable de acontecimientos cuya consecuencia eventual, el agente, el agente es totalmente incapaz de conocer con anticipación. Lo máximo que puede es hacer que las cosas vayan en determinada dirección e incluso nunca estará seguro de ello. Ninguna de estas características esta en la fabricación61.
A causa de la ilimitación y la imprevisibilidad la Acción casi nunca logra su propósito, lo que la hace frágil, de cada acto político se deriva en primera instancia una trama de relaciones humanas ilimitadas y en segundo lugar, la imposibilidad del actor de predecir el resultado; a diferencia de la fabricación, donde el artesano ó fabricador pueda imaginar su producto final a partir de modelos o imágenes y finalmente percibirlo en un objeto tangible, el actor no puede prever los resultados de su acto y normalmente su resultado, las historias, surgen cuando éste ha muerto, hecho que da a la praxis el calificativo de poco fiable, tal como lo expresa Arendt, “ en la acción por oposición al trabajo, es verdad que nunca podemos realmente saber qué estamos haciendo”62.
Además, de las dos características mencionadas que atribuyen a la acción fragilidad y falta de fiabilidad, debe agregarse otra más que “parece convertirla en más peligrosa de lo que tenemos derecho a admitir”63, la irreversibilidad, el actor no tiene la posibilidad de deshacer lo que ha hecho a pesar de prever que las consecuencias pueden ser perjudiciales.
61 ARENDT, Hannah. Entre El Pasado y el Futuro. s.l. p. 96. 62 ARENDT, Hannah. De la historia a la acción, Op. cit., p. 106. 63 Ibid., p. 106.
La fragilidad e irreversibilidad de la acción, serían inaguantables y conducirían inevitablemente a la desaparición de la praxis, de no ser como lo explica Arendt, porque existe el remedio para ambas; respecto de la irreversibilidad, la facultad de perdonar y para imprevisibilidad la facultad de hacer promesas y mantenerlas. “Las dos facultades van juntas en cuanto una de ellas el perdonar*, sirve para deshacer los actos del pasado,… y la otra, al obligar mediante promesas, sirve para establecer islas de seguridad, que es el futuro por definición, islas de seguridad sin las que ni siquiera la continuidad, más aún la duración de cualquier clase, sería posible en las relaciones entre hombres”64. Sin las facultades de perdonar y cumplir promesas los hombres estarían condenados, al error y en consecuencia a la soledad y oscuridad al no ser aceptados en la esfera pública.
El perdón y facultad de prometer y cumplir promesas, a igual que otras categorías políticas, dependen de la pluralidad, es decir de la presencia de otros, “ya que nadie puede perdonarse ni sentirse ligado por una promesa hecha únicamente así mismo; el perdón y la promesa realizados en soledad o aislamiento carecen de realidad y no tienen otro significado que el de un papel desempeñado ante el yo de uno mismo.”65
Lo importante, es que a pesar de la fragilidad de la praxis, de su falta de fiabilidad y de la irrevocabilidad de los actos, en el esquema de pensamiento arendtiano, el perdón y el cumplimiento de las promesas aparecen como
* Respecto a la facultad de perdonar es prudente traer a colación la siguiente afirmación de Arendt: Las gestas son las cosas de la acción. En primer lugar es propio de ellas que de suyo son perecederas, no tienen ninguna permanencia, y, por otra parte no pueden revocarse o destruirse. El perdón, la compasión y la reconciliación no revocan nada, sino que continúan la acción iniciada, si bien en una dirección que no daba en ella. La grandeza de estas formas de comportamiento está en que interrumpen el automatismo del «no puede revocarse». Son la autentica reacción espontánea. Ahí radica su productividad. Establecen un nuevo comienzo dentro de la realización de una acción que había comenzado ya. (ARENDT, Hannah. Diario Filosófico. Diario Filosófico. Barcelona. Herder Editorial, 2006. p. 302.)
64 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 256. 65 Ibid., p. 257.
elementos estructurales de los asuntos públicos, no para regresar las cosas al estado en que estaban antes de la acción, sino con el propósito, de permitir actuar de nuevo:
Sin ser perdonados, libertados de las consecuencias de lo que hemos hecho, nuestra capacidad de actuar estaría por así decirlo confinada a un acto del que nunca podríamos recobrarnos; seríamos para siempre víctimas de sus consecuencias, semejantes al aprendiz de brujo que carecía de la fórmula para romper el hechizo. Sin estar atados al cumplimiento de promesas, no seríamos nunca capaces de logar el grado de identidad y continuidad que conjuntamente producen la «persona» acerca de la cual se puede contar una historia [story]; cada uno de nosotros estaría condenado a errar desamparado, sin dirección, en la oscuridad de nuestro solitario corazón, atrado en sus humores, contradicciones y equívocos…. Perdonar y hacer promesas son como mecanismos de control establecidos en el propio seno de la facultad de iniciar procesos nuevos y sin fin”66
Lo que justifica Arendt, es que a pesar de la ilimitación, imprevisibilidad y la irrevocabilidad de la Acción, atributos que le han causado el calificativo de actividad poco fiable y ociosa; gracias a la capacidad de perdonar y de hacer y cumplir promesas, la política sigue conservando la dignidad de ser la única actividad específicamente humana, pues en ninguna otra especie se encuentran las dos capacidades mencionadas.