5 Contract and performance management within Priority 1 and 4 provision
5.3 Performance management within the provider element of the ESF
Aunque, a través de su obra es notoria la relevancia que Arendt da a la esfera pública como categoría esencial de su pensamiento político, es en “La Condición Humana”, donde expone con profundidad la diferencia entre ésta y la esfera privada, con fundamento en la clasificación de las actividades humanas de la antigua Grecia, explica porque las labores de la vida doméstica son apolíticas, y porque es impensable cualquier forma de organización política a partir del modelo del hogar y la familia.
Arendt, afirma que en “el pensamiento griego, la capacidad del hombre para la organización política no es sólo diferente, sino que se halla en directa oposición a la asociación natural cuyo centro es el hogar (oikia) y la familia”110. “El rasgo distintivo de la esfera doméstica era que en dicha esfera los hombres vivían juntos llevados por sus necesidades y exigencias”111; en consecuencia la vida del hogar giraba en torno a la satisfacción de las necesidades biológicas de sus integrantes, las relaciones interpersonales a su interior estaban basadas en el principio mando-obediencia, y dentro de su ámbito era imposible la igualdad y la libertad, entendida como capacidad de acción a través del discurso. En este sentido el hogar y la familia eran considerados como espacios de oscuridad en que los hombres sometidos al imperio de necesidad, eran incapaces de acción.
Este espacio sería un mundo sombrío en contraste con la polis que es luminosidad y visibilidad: en el universo de lo doméstico-privado predomina la identidad, los hombres viven uno junto a otro y de acuerdo con las exigencias de la supervivencia y la vida misma; su reproducción y continuidad; “el varón proveedor y la hembra que da a luz están sometidos al mismo apremio del a vida”. Por ello este mundo natural está regido por la desigualdad la dominación y la violencia; es un mundo sin libertad; sin distinción
110 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 52. 111 Ibid., p. 56.
esto es sin pluralidad y profundamente, desigual; todo lo que allí se realice no es político, es prepolitico.112
Por el contrario la polis era el espacio de la libertad, en que los hombres se liberaban de las exigencias y necesidades de la vida biológica, e ingresaban en condiciones de igualdad a la esfera pública donde a través de la acción y el discurso se configuraban como ciudadanos.
La polis se diferencia de la familia en que aquella sólo conocía «iguales», mientras que la segunda era el centro de la desigualdad. Ser libre significaba no estar sometido a la necesidad de la vida ni bajo el mando de alguien y no mandar sobre nadie es decir no gobernar ni ser gobernado. Así pues, dentro de la esfera doméstica, la libertad no existía ya que la cabeza de familia sólo se le consideraba libre en cuanto que tenía la facultad de abandonar el hogar y entrar en la esfera política, donde todos eran iguales113.
Esa posibilidad de libertad que se le confería a pater-familias, sólo era realizable a través de la valentía, entendida como “la primera de todas las virtudes políticas y todavía hoy forma parte de las pocas virtudes cardinales de la política, ya que únicamente podemos acceder al mundo público, si nos alejamos de la existencia privada y de la pertenencia a la familia a la que nuestra vida esta unida.”114
Aunque la valentía*, era una virtud política que abría paso a los hombres para salir de la esfera privada, e ingresar al espacio público, a través de sus
* Arendt, aclara que la valentía esta directamente vinculada con la virtud del valor, que consistía en dejar la vida del hogar. Quien entrará en la esfera política había de estar preparado para arriesgar su vida, y el excesivo afecto hacia la propia existencia, impedía la libertad era un clara señal de servidumbre. Por lo tanto el valor se convirtió en un virtud política por excelencia, y sólo esos hombres que poseían eran admitidos en una asociación que era política en contenido y propósito y de ahí que superara la simple unión impuesta a todos –esclavos, bárbaros y griegos por igual- por los apremios de la vida. (ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 60).
112 URIBE, Op. cit., p. 295.
113 ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 58. 114 ARENDT, Hannah. ¿Qué es la política? , Op. cit., p. 74.
hazañas y grandes empresas, ésta entrada se hacia sólo a un espacio meramente público, como condición previa a la inserción en la esfera pública como tal, pues este lugar público, aún no poseía el sentido propio de lo político, carecía de las condiciones de estabilidad y permanencia que garantizaran el ejercicio de la libertad, que únicamente se daban en la polis, pues “para el pensamiento griego, la libertad estaba enraizada en un lugar, unida a él espacialmente, las fronteras del espacio de la libertad coincidían con los muros de la ciudad, de la polis o, más exactamente, de la ágora que ésta rodeaba”.115
Lo importante, de ésta diferenciación entre esfera pública y esfera privada, con fundamento en la antigüedad griega, es que para nuestra autora, es impensable el surgimiento de cualquier forma de organización política a partir del modelo de la familia y el hogar*, en primer lugar, porque la familia es una asociación natural y la política es una creación exclusivamente humana al margen de los proceso de la naturaleza; en segundo, término porque las actividades domésticas están encaminadas directamente a la manutención y preservación de la vida; en tercer lugar, porque las relaciones a su interior son regidas por la desigualdad y la violencia, la autoridad del pater-familias es incuestionable, y por último porque dentro de ésta esfera es imposible la libertad, toda vez que, los hombres en ella están doblemente sometidos por la necesidad y las relaciones de dominación. En consecuencia, cualquier participación política, en términos arendtianos, sólo es posible dentro de las fronteras de la polis, es decir, dentro de la esfera pública, creada por los hombres como el espacio para que los ciudadanos actúen.
* El hecho de que a partir de la esfera doméstica sea imposible la creación de organizaciones políticas, no implica que las labores propias de esta esfera no sean necesarias, pues precisamente la satisfacción y el dominio de estas, son condición previa para ingresar a la vida pública, tal como la afirma Arendt, “la vida domestica existe en beneficio de la «gran vida» de la polis”. (ARENDT, Hannah. La condición humana, Op. cit., p. 61).
También, es importante la distinción entre estas dos esferas, dentro del pensamiento de Arendt, para comprender el entendimiento de lo político en la antigüedad y en la Edad Moderna, ya que en ésta última época se terminó por mezclar en la “esfera social”, el ámbito de lo privado (hogar-familia) y de lo público, hecho que se ve reflejado en la imposibilidad actual de trazar fronteras entre lo social y lo político, tal como se infiere de la siguiente afirmación:
En el mundo moderno, las esferas social y política están mucho menos diferenciadas (…) Esta funcionalización hace imposible captar cualquier seria diferencia entre las dos esferas, no se trata de una teoría o una ideología, puesto que el ascenso de la sociedad, esto es del «conjunto doméstico» (oikia), o de las actividades económicas a la vida esfera pública, la administración de la casa y todas las materias que anteriormente pertenecían a la esfera privada familiar se han convertido en un interés colectivo. En el mundo moderno las dos esferas fluyen de manera constante, una sobre la otra, como las olas de la nunca inactiva corriente del propio proceso de vida116.
En otras palabras, en la desaparición de limites entre la esfera privada y pública, se encuentra la explicación, que las necesidades de la vida se hayan convertido en el bien supremo de la sociedad moderna, por encima de la libertad, y que los gobiernos se hayan transformado en meros administradores y protectores de la condiciones de supervivencia de la humanidad.
3.2 LA ESFERA PÚBLICA