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LIKELIHOOD – WHAT DO WE KNOW ABOUT THE FREQUENCY OF SPACE WEATHER EVENTS AND HOW RELIABLE IS SPACE WEATHER FORECASTING?

Executive Summary

4. What is the current scientific understanding of space weather risks?

4.1 LIKELIHOOD – WHAT DO WE KNOW ABOUT THE FREQUENCY OF SPACE WEATHER EVENTS AND HOW RELIABLE IS SPACE WEATHER FORECASTING?

La cuestión de la vulnerabilidad compartida la vamos a situar en dos ámbitos. En primer lugar, situaremos la macro-vulnerabilidad como el marco global en el que actualmente se ubica el planeta en su conjunto y de forma especial aquellos datos que muestran su inciden- cia en la humanidad como conjunto. En un segundo momento mostra- remos cómo la micro-vulnerabilidad es constitutiva de toda realidad viva a nivel individual. De ambas, de la vulnerabilidad global com- partida, han de surgir elementos para construir una bioética global.

amoralismo Lo que no se debe aprobar de inmediato, por la incertidumbre e inseguridad de sus conclusiones, a lo mejor tampoco debería excluirse mientras no se posea una expe- riencia mayor. Encender, por así decirlo, una “luz intermitente”, que aconseja prudencia hasta un esclarecimiento posterior, sería una postura sensata y equilibrada. El que quie- ra ahorrarse este esfuerzo, con las dificultades, vacilaciones y oscuridades que encierra, pensará que nunca llegó a equivocarse, pero la verdad se le irá haciendo cada vez más lejana y escondida. La moral se convertiría entonces en una fuerza paralizante contra el dinamismo creador de la vida”. Ibid., 141-142.

146. Cf. LOPEZ AZPITARTE, E., “La conciencia: entre la contemplación y la creatividad”: en Sal Terrae 82 (1994) 507-519; DÍAZ, C., “Creatividad y responsabilidad”: en Revista

Agustiniana 42 (2001) 129, 1045-1076; también es muy interesante la aportación de HERRÁN,

A., “Hacia una creatividad total”: en Arte, Individuo y Sociedad, 12 (2000) 71-89, en donde pone de manifiesto cómo la creatividad, dimensión crucial y no muy conocida de la natu- raleza humana, ha tenido en los últimos años un desarrollo y un interés sin precedentes.

147. VS n. 25 (La cursiva es nuestra). 148. Ibid., n. 40 (La cursiva es nuestra).

1.5.a. La globalización de la macro-vulnerabilidad

Una nueva nota de la globalización es la conciencia de que el globo, como un todo, es vulnerable y de que esta vulnerabilidad es compartida entre todos los habitantes de la tierra149. Geopolítica –y militarmente–

esto tuvo su máxima expresión en la sobre-capacidad de destrucción mutua y total en la edad nuclear. Ecológicamente esta macro-vulnerabi- lidad global se muestra por primera vez en el informe del Club de Roma

149. Cf. WILCHES-CHAUX, G. La vulnerabilidad Global. Desastres, Ecologismo y Formación

Profesional. SENA, Colombia 1989. El autor identifica diez componentes o niveles de la vul-

nerabilidad global: 1.– La vulnerabilidad física (o localizacional): Se refiere a la localización de grandes contingentes de la población en zonas de riesgo físico. Este aspecto de la vul- nerabilidad está necesariamente implicado con elementos como la pobreza, la falta de opciones de cambio, dificultades de acceso a lugares seguros, etc. 2.– La vulnerabilidad eco- nómica: Existe una relación inversa entre ingreso per cápita a nivel nacional, regional, local o poblacional y el impacto de los fenómenos físicos extremos. O sea, la pobreza aumenta el riesgo de desastre. Más allá del problema de los ingresos, la vulnerabilidad económica se refiere, de forma a veces correlacionada, al problema de la dependencia económica nacio- nal, la ausencia de presupuestos adecuados, públicos nacionales, regionales y locales, la fal- ta de diversificación de la base económica, etc. 3.– La vulnerabilidad social: Referida al bajo grado de organización y cohesión interna de comunidades bajo riesgo, que impiden su capacidad de prevenir, mitigar o responder a situaciones de desastre. 4.– La vulnerabilidad política: En el sentido del alto grado de centralización en la toma de decisiones y en la orga- nización gubernamental, y la debilidad en los niveles de autonomía para decidir en los niveles regionales, locales y comunitarios, lo cual impide una mayor adecuación de las acciones a los problemas sentidos en estos niveles territoriales. 5.– La vulnerabilidad técni- ca: Referida a las técnicas inadecuadas de construcción de edificios e infraestructura básica utilizadas en zonas de riesgo. 6.– La vulnerabilidad ideológica: Referida a la forma en que los hombres conciben el mundo y el medio ambiente que habitan y con el cual interactúan. La pasividad, el fatalismo, la prevalencia de mitos, etc., todos estos factores aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones, limitando su capacidad de actuar adecuadamente fren- te a los riesgos que presenta la naturaleza. 7.– La vulnerabilidad cultural: Expresada en la forma en que los individuos se ven a sí mismos en la sociedad y como conjunto local, regio- nal o nacional. Importa aquí el papel que juegan los medios de comunicación en la conso- lidación de imágenes estereotipadas o en la transmisión de información sobre el medio ambiente y los desastres (potenciales o reales). 8.– La vulnerabilidad educativa: En el senti- do de la ausencia, en los proyectos de educación, de elementos que instruyan adecuada- mente sobre el medio ambiente o el entorno que habitan los pobladores, su equilibrio o desequilibrio, etc. Además, se refiere al grado de preparación que recibe la población sobre formas de un comportamiento adecuado a nivel individual, familiar y comunitario en caso de amenaza u ocurrencia de situaciones de desastre. 9.– La vulnerabilidad ecológica: Relacionada con la forma en que los modelos de desarrollo no se fundamentan en la con- vivencia, sino en la dominación por la vía de la destrucción de las reservas del ecosistemas que por una parte resultan altamente vulnerables, incapaces de autoajustarse internamen- te para compensar los efectos directos o indirectos de la acción humana, y por otra, alta- mente riesgosos para las comunidades que los explotan habitan. 10.– La vulnerabilidad ins- titucional: Reflejada en la obsolescencia y rigidez de las instituciones, especialmente las jurí- dicas, donde la burocracia, la prevalencia de la decisión política, el dominio de criterios per- sonalistas, etc. impiden respuestas adecuadas y ágiles a la realidad existente.

Los límites del crecimiento de 1972150, cuando se advierte que el crecimien-

to tiene límites –que se acerca el momento en que el globo ya no aguan- ta más contaminación humana–, y luego en el Informe de la Comisión Brundtland (Our Common Future, 1987), el Protocolo de Kyoto de 1997, y las Conferencias en Rio de Janeiro 1992 y Johanesburgo 2002 sobre el medio ambiente y el desarrollo151. Por primera vez en un Informe de las

Naciones Unidas, el GEO-3152, se dedica todo un capítulo a “la vulnera-

bilidad humana frente al cambio ambiental”153. En el mismo se pone de

manifiesto que todas las personas son vulnerables a efectos ambientales de distinta naturaleza aunque la capacidad de adaptación y control a los mismos varíe según los individuos y las sociedades. Los habitantes de los países en desarrollo, principalmente los menos desarrollados, tienen menos capacidad de adaptación al cambio y son más vulnerables a las amenazas presentadas por el medio ambiente y los cambios climáticos, así como son más vulnerables frente a otros tipos de presiones. La pobreza es generalmente considerada como una de las causas más importantes de vulnerabilidad a las amenazas ambientales, con funda- mento en el hecho de que los pobres suelen tener una capacidad muy limitada para enfrentarlas y, por consiguiente, soportan una carga des- proporcionada de los impactos producto de desastres, conflictos, sequí- as, desertificación y contaminación. Pero la pobreza no es la única razón. La exposición a las amenazas ambientales no goza de distribu- ción uniforme. Algunos lugares, como las altas latitudes, llanuras alu- viales, riberas de los ríos, pequeñas islas y zonas costeras presentan más riesgos que otros. De los mil millones de nuevos habitantes urbanos estimados para 2010, la mayoría será probablemente absorbida por ciu- dades de los países en desarrollo que ya enfrentan problemas múltiples, entre los que se encuentran la escasez de vivienda adecuada, infraes- tructura, suministro de agua potable, saneamiento y sistemas de trans- porte adecuados, así como la contaminación ambiental.

La degradación de los recursos naturales como la tierra, el agua dul- ce y marina, los bosques y la diversidad biológica amenaza el medio de

150. Cf. MEADOWS, D. H., MEADOWS, D. L., ZAHN, E. y MILLING, P., Los límites del

crecimiento. FCE, México 1982; MEADOWS, D. H., MEADOWS, D. L. y RANDERS, J., Más allá de los límites del crecimiento. El País/Aguilar, Madrid 1992.

151. Cf. LÓPEZ, F., “Impactos regionales del cambio climático. Valoración de la vulne- rabilidad”: en Papeles de Geografía 32 (2000) 77-95.

152. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (GEO-3), Nairobi 2002. 153. Ibid., 301-317.

sustento de muchas personas, pero en especial el de los pobres. La fun- ción de “sumidero” desempeñada por el medio ambiente se desarrolla mediante procesos tales como el reciclado de nutrientes, la descompo- sición, y la purificación y filtrado natural del aire y el agua. Cuando estas funciones son impedidas o sobrecargadas, se puede afectar la salud por conducto del suministro de agua contaminada, incluso el proveniente de aguas subterráneas, la contaminación atmosférica urbana y la contaminación agroquímica.

La salud humana está cada vez más determinada por las condiciones ambientales en deterioro, las cuales son un importante factor que contri- buye al empeoramiento de la salud y a la reducción de la calidad de vida. La calidad deficiente del medio ambiente es responsable directa de apro- ximadamente el 25 por ciento de todos los trastornos que se pueden pre- venir, cuya lista está encabezada por las enfermedades diarreicas e infec- ciones respiratorias agudas. La contaminación atmosférica es una de las principales causas de diversas enfermedades. En el nivel mundial, el 7 por ciento de todos los decesos y enfermedades se deben a problemas de agua no apta para el consumo, y de saneamiento e higiene inadecuados. Cerca del 5 por ciento se atribuye a la contaminación atmosférica.

En las últimas décadas el sentido de una vulnerabilidad global y mutua ha crecido a través de las crisis financieras de Japón, México,

Asia y Argentina154, y con epidemias como el VIH-SIDA y, últimamen-

te, el SARS. Así el último informe de OMS155muestra que los enemigos

de la salud son los aliados de la pobreza.

154. Cf. RIPOLL, J., “Globalización económica y vulnerabilidad financiera: el caso de la crisis del sudeste asiático de 1997”: en Mercurio 4 (2001) 105-124; FERNÁNDEZ, G., “Vul- nerabilidad externa, fragmentación social, fragilidad política”: en Quorum 1 (2000) 63-73; CALVO, A., “Política Económica en Mercados Emergentes. Vulnerabilidad Financiera, Contagio y Miedo a Flotar”: en Moneda y Crédito 212 (2001) 11-55.

155. Cf. INFORME SOBRE LA SALUD EN EL MUNDO 2002, Reducir los riesgos y promo-

ver una vida sana, OMS, Ginebra 2002. Las conclusiones del informe ofrecen una visión sin-

gular, y a la vez inquietante, no sólo de las causas actuales de morbilidad y mortalidad y de los factores subyacentes, sino también el comportamiento humano y de la manera en que éste puede estar cambiando en todo el mundo. Sobre todo, ponen de relieve la brecha exis- tente a nivel mundial entre los privilegiados y los desposeídos mostrando precisamente qué proporción de la carga mundial es consecuencia de la desnutrición entre los pobres y de la sobrealimentación entre las personas más favorecidas, dondequiera que vivan. El contraste es aterrador. Según el informe, mientras que en los países pobres hay 170 millones de niños con peso insuficiente –de los que más de tres millones mueren cada año como consecuen- cia–, más de 1000 millones de adultos tienen un peso excesivo y por lo menos 300 millones son clínicamente obesos. De esas personas aproximadamente medio millón mueren cada año en América del Norte y Europa occidental de enfermedades relacionadas con la obesi-

Es importante notar que, aunque esta macro-vulnerabilidad es com- partida, en el sentido de que nadie en principio puede escapar de ella –como por ejemplo el fenómeno de calentamiento global como resulta-

dad. Está claro, pues, que en un extremo de la escala de los factores de riesgo se encuentra la pobreza, y la insuficiencia ponderal es aún la causa principal de la carga de morbilidad que soportan cientos de millones de personas entre las más pobres del planeta, y una cau- sa importante de mortalidad, especialmente entre los niños pequeños. El informe muestra que la insuficiencia ponderal es todavía un problema enorme y omnipresente en los países en desarrollo, donde la pobreza es un factor subyacente determinante. Todos los grupos de edad corren riesgo de insuficiencia ponderal, pero ésta es sumamente prevalente entre los niños menores de cinco años: según estimaciones de la OMS, aproximadamente el 27 % de los niños de este grupo de edad tienen insuficiencia ponderal. Se calcula que ésta provocó 3,4 millones de muertes en 2000, de ellas aproximadamente 1,8 millones en África y 1,2 millones en los países de Asia. Fue un factor que contribuyó al 60 % del número total de defunciones infantiles en los países en desarrollo. En otros términos, dice el informe, la mor- talidad resultante de la insuficiencia ponderal priva a los niños más pobres del mundo de un total de 130 millones de años de vida sana, según estimaciones. En lo que se refiere a los factores de riesgo a nivel mundial, las prácticas sexuales de riesgo siguen muy de cerca a la insuficiencia ponderal y son el factor principal de la propagación del VIH/SIDA, cuyo impacto es enorme en los países pobres de África y Asia. Se dice en el informe que el VIH/SIDA es ya la cuarta causa de mortalidad en el mundo. Actualmente, 28 millones (el 70%) de los 40 millones de personas infectadas por el VIH se concentran en África, pero la epidemia crece con rapidez en otros lugares del globo. Es en Europa oriental y en Asia cen- tral donde más elevado es el ritmo de aparición de nuevos casos. En el África subsaharia- na se estima actualmente en 47 años la esperanza de vida al nacer, que de no haber SIDA se situaría en torno a los 62 años. Las estimaciones actuales indican que más del 99% de las infecciones por el VIH prevalentes en África en 2001 eran atribuibles a prácticas sexuales de riesgo. En el resto del mundo, las estimaciones sobre la proporción de la mortalidad debi- da al VIH/SIDA en 2001 y atribuible a esas prácticas oscilan entre el 13% en Asia y el Pacífico y el 94% en América Central. A nivel mundial, aproximadamente 2,9 millones de muertes son atribuibles a las prácticas sexuales de riesgo, y la mayoría de esas muertes se producen en África. Tanto en África como en Asia, el agua insalubre, el saneamiento y la higiene deficiente, la carencia de hierro y el humo de combustibles sólidos en espacios cerrados figuran entre los diez principales riesgos de enfermedad. Todos ellos son mucho más frecuentes en los países y comunidades pobres que en otras partes. Al igual que ocu- rre con la insuficiencia ponderal, esos riesgos siguen siendo algunos de los más temibles enemigos de la salud y aliados de la pobreza. Aproximadamente 1,7 millones de defuncio- nes al año son atribuibles al agua insalubre y a las condiciones deficientes de saneamiento e higiene, principalmente por la diarrea infecciosa resultante. Nueve de cada diez muertes son de niños, y casi todas las muertes se producen en los países en desarrollo. La carencia de hierro es una de las deficiencias nutricionales más prevalentes en el mundo, pues afecta a 2000 millones de personas, según estimaciones, y se cobra la vida de casi un millón cada año. Los niños pequeños y sus madres son los más frecuente y gravemente afectados, debi- do al gran aporte de hierro que se necesita durante el crecimiento infantil y el embarazo. Se analizan asimismo en el informe las cargas de morbilidad asociadas a las carencias de vita- mina A, de yodo y de zinc. La carencia de vitamina A es la causa principal de ceguera adqui- rida en los niños. La carencia de yodo es probablemente la que mejor puede prevenirse de todas las causas de retraso mental y lesiones cerebrales. La carencia grave de zinc da lugar a una estatura baja, a trastornos de la función inmunitaria y de otra índole, y es una causa importante de infecciones respiratorias, de paludismo y de enfermedades diarreicas.

do de la contaminación–, a la vez es claramente asimétrica. No afecta a todos por igual, de la igual manera o al mismo grado. Al contrario, un resultado innegable de la globalización es la polarización económica y exclusión social. Si la globalización representa “un mundo de oportu- nidades”, éstas de hecho son oportunidades exclusivas para una élite mundial156. Paradójicamente parece ser un aspecto constitutivo del pro-

ceso de globalización actual que, en el mismo movimiento en que aca- paran el todo, las fuerzas globalizadoras echan cada vez más gente

para afuera157. Hay un mundo creciente “afuera”, un mundo que sobra,

un mundo que para el sistema parece ser desechable. Globalización también es el “crecimiento paradójico de un mundo afuera del glo- bo”158. Es esta marginación y exclusión159, que aquí llamamos asimetría

de la macro-vulnerabilidad compartida, la que nos llevará a las cues- tiones de política y de justicia, cuestiones fundamentalmente éticas y bioéticas, pues la sostenibilidad de la vida humana no es posible en una naturaleza insostenible. Las consecuencias empezamos a pagarlas ya y la globalización no ha hecho más que poner a flote, sacar a la luz, lo elaborado en el sueño del progreso y del desarrollo sin límites del que había que defenderse estableciendo barreras y muros infranquea- bles. La preocupación excesiva de seguridad, frente a la macro-vulne- rabilidad, está paradigmáticamente expresada en construcciones de muros: el muro de Berlín, el nuevo muro que los Israelíes construyen para encerrar a los palestinos, los millones de muros para proteger las propiedades privadas en América Latina de la violencia de la calle, los “muros” de control de fronteras entre el mundo rico y el mundo pobre y hasta el proyecto de construir “muros” anti-misiles en el espacio160.

156. Cf. SÁENZ, M. (ED.), Latin American Perspectives on Globalization. Ethics, Politics, and

Alternative Visions. Rowman & Littlefield Publishers, New York 2002.

157. Cf. HINKELAMMERT, F., Por una sociedad donde quepan todos. Departamento Ecu- ménico de Investigaciones. San José 1996; El Huracán de la Globalización. Departamento Ecuménico de Investigaciones, San José 1999.

158. SÁENZ, M. (ED.), Latin American Perspectives on Globalization..., o.c., 3.

159. Teniendo en cuenta que hoy en nuestra sociedad la pobreza no está vinculada a la idea de “escasez” como imagen de subdesarrollo, sino al tipo de desarrollo, la exclusión se constituye en elemento formal de los diversos grupos y colectivos sociales pobres. No significa esto que la pobreza no comporte carencias reales, sino que se señala que la carencia es debida a la incapacidad o incapacitación de relación con un sociedad que de por sí dispone de los medios sobrados para satisfacer tales carencias. Carencia y exclu- sión se cierran en un círculo vicioso. Cf. GARCIA ROCA, J., “La exclusión como llama- da”: en Sal terrae 957 (1993) 327-341.

Pero esta actividad enérgica para “asegurarse” no se da como un inten- to de reducir o remover la macro-vulnerabilidad expresada como interdependencia fundamental.

1.5.b. La globalización de la micro-vulnerabilidad

Normalmente por vulnerabilidad se entiende una debilidad, una fragilidad161. Sin embargo, vulnerabilidad significa capacidad de ser

herido, física o moralmente y, lógicamente, nadie quiere ser herido. Esto equivale a decir que el otro lado de la vulnerabilidad es el derecho a la protección y a la necesidad de seguridad en sentido amplio. Pero eso no es todo. Cuando se entiende exclusivamente así, la búsqueda de la eliminación de la vulnerabilidad humana lleva a una preocupación excesiva por la seguridad que puede tener consecuencias deshumani- zantes, entre otras razones porque vulnerabilidad en el sentido pro- fundo es una característica humana indeleble y constituyente. Ser

humano es ser vulnerable162. Un ser invulnerable sería un ser inhuma-

no, o lo que es lo mismo, sin vulnerabilidad humana no existiría nin-

gún ser humano163. La micro-vulnerabilidad es condición antropológi-

160. El Presidente Lula, en su discurso en Davos, hizo referencia a tales muros: muros que separan los que comen de los hambrientos, los que tienen trabajo de los desemplea-