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6.2 Maximum A Posteriori Probability Estimation

6.2.2 Likelihood of the Tree

Teniendo como base la evaluación del desempeño de la gestión de riesgos, mediante la cual se estimó el IGR, las siguientes son las principales acciones que surgen como objetivos de la gestión del riesgo en el país:

En la identificación o conocimiento del riesgo se ha tenido un importante avance relativo. En el inventario sistemático de desastres y pérdidas, un avance significativo sería contar con un inventario completo de eventos y con el registro y sistematización detallada de efectos y pérdidas a nivel nacional. La implementación de la base de datos DesInventar sería de especial utilidad para ilustrar los efectos de los desastres a nivel municipal y lograr sí tener una noción más detallada de la variabilidad del riesgo a nivel territorial. En relación con el monitoreo de amenazas y pronóstico, el paso a seguir es la ampliación de la cobertura de las redes de estaciones de vigilancia para todo tipo de amenaza en todo el territorio, llevar a cabo el análisis permanente y oportuno de la información que producen y contar con sistemas de alerta automáticos que funcionen en forma continua a nivel local, departamental y nacional. En el mapeo de amenazas, dado el avance logrado a nivel nacional, es importante impulsar la microzonificación de las principales ciudades y contar con mapas de amenaza a nivel subnacional y municipal. El menor avance a nivel de estudios ha sido en la evaluación de la vulnerabilidad y riesgo, como paso posterior a los estudios de amenaza. Aunque ya se tiene un estudio preliminar de vulnerabilidad sísmica de Managua sería oportuno contar con escenarios de daños y pérdidas potenciales de otras ciudades y llevar a cabo estudios de vulnerabilidad física de los principales edificios esenciales; esta información es indispensable para formular estrategias eficientes de retención y transferencia de riesgos. El reconocimiento del riesgo depende del grado de información pública y participación de la comunidad en procesos percepción o representación del riesgo, por lo que lograr que la divulgación sea generalizada y conformar redes sociales de protección civil y de las ONG que promuevan explícitamente la gestión local del riesgo es un paso que se debe dar. Desde el punto de vista de la educación y la capacitación, en lo cual se han obtenido ya resultados de interés, es importante ampliar la adecuación curricular a los programas de educación superior, ofrecer cursos de especialización en varias universidades y ampliar la capacitación comunitaria a nivel local.

En reducción de riesgos el avance ha sido poco significativo, lo que exige un gran esfuerzo por parte del gobierno. Hay avances en la integración del riesgo en los usos del suelo pero es necesaria una amplia formulación y actualización de planes de ordenamiento territorial con enfoque preventivo en muchos municipios y que se utilicen, efectivamente, los estudios de amenaza con fines de seguridad. En cuanto a la intervención de cuencas y la protección ambiental debe ampliarse el número de regiones/cuencas con planes de protección ambiental, y lograr que en general los estudios de impacto y ordenamiento de zonas agrícolas consideren el riesgo como determinante para la intervención. En relación con la implementación de técnicas de protección y control de fenómenos peligrosos, se deben lograr establecer medidas y reglamentaciones para el diseño y construcción de obras de protección y control de amenazas en armonía con las disposiciones de ordenamiento territorial; lo que implica llevar este tipo de medidas a los programas de inversión pública a nivel nacional como municipal. En cuanto al mejoramiento de

vivienda y reubicación de asentamientos de áreas propensas, ayudaría mucho formular programas de mejoramiento del entorno, de vivienda existente y de reubicación por riesgo en las principales ciudades. Al respecto de las normas y del código de construcción, el paso a seguir es complementar la actualización tecnológica de las normas de seguridad tanto para edificaciones nuevas como para las existentes, con requisitos especiales para edificios y líneas vitales esenciales. Y frente al refuerzo e intervención de la vulnerabilidad de bienes públicos y privados es oportuno en este momento expedir normas de intervención de la vulnerabilidad de edificios existentes y llevar a cabo el refuerzo de edificios esenciales como hospitales o aquellos que se consideren de carácter indispensable.

En manejo de desastres se considera que se ha tenido el mayor avance en los últimos años. En relación con la organización y coordinación de operaciones de emergencia, debido a la creación del SINAPRED se ha logrado cada vez una mayor claridad de los roles institucionales, por lo que el siguiente paso es avanzar en la integración entre las entidades públicas, privadas y comunitarias y desarrollar adecuados protocolos de coordinación horizontal y vertical en todos los municipios. Al respecto de la planificación de la respuesta en caso de emergencia y sistemas de alerta, la Defensa Civil debe avanzar en contar con planes de emergencia y contingencia, completos y asociados a sistemas de información y alerta en la mayoría de ciudades. En cuanto a la dotación de equipos, herramientas e infraestructura el siguiente paso es contar con Centros de Operaciones de Emergencia bien dotados con equipos de comunicaciones, adecuados sistemas de registro, equipamiento especializado y centros de reservas en varias ciudades. En relación con la simulación, actualización y prueba de la respuesta interinstitucional se requiere una mejor coordinación de las simulaciones y simulacros con la participación de personas de la comunidad, el sector privado y los medios de comunicación a nivel nacional y en algunas ciudades. Igualmente, con respecto a la preparación y capacitación de la comunidad ya es el momento para que se disponga de cursos permanentes de prevención y atención de desastres en todos los municipios dentro de la programación de capacitación en desarrollo comunitario en coordinación con otras entidades y con las ONG. Finalmente, en cuanto a la planificación para la rehabilitación y reconstrucción se deben hacer esfuerzos para contar con procedimientos de diagnóstico, restablecimiento y reparación de infraestructura y programas de proyectos productivos para la recuperación de comunidades, a nivel nacional y subnacional en caso de desastre.

La mayor debilidad del país se encuentra en su política de protección financiera y en la gobernabilidad necesaria para lograr una gestión de riesgos efectiva. La creación del SINAPRED ha sido un paso muy importante, sin embargo para el fortalecimiento de la organización interinstitucional, multisectorial y descentralizada es necesaria la ejecución continua de proyectos de gestión de riesgos asociados con los programas de adaptación al cambio climático, la protección ambiental, la energía, el saneamiento y la reducción de la pobreza. En relación con los fondos de reservas para el fortalecimiento institucional, se requiere del apoyo económico nacional y la gestión de recursos internacionales para el desarrollo institucional y el fortalecimiento de la gestión de riesgos en todo el territorio. Al respecto de la localización y movilización de recursos del presupuesto, es fundamental lograr la destinación por ley de transferencias específicas para la gestión de riesgos a nivel municipal y la realización frecuente de convenios interadministrativos para la ejecución de proyectos de prevención. En cuanto a la

implementación de redes y fondos de seguridad social, el paso a seguir es contar con redes sociales para autoprotección de los medios de sustento de comunidades en riesgo y la realización de proyectos productivos de rehabilitación y recuperación posdesastre. En relación con la cobertura de seguros y estrategias de transferencia de pérdidas de activos públicos, el avance ha sido prácticamente inexistente por lo que para avanzar se requiere de la expedición de disposiciones de aseguramiento de bienes públicos de obligatorio cumplimiento e iniciar el aseguramiento de la infraestructura. Igualmente, en el caso de la cobertura de seguros y reaseguros de vivienda y del sector privado sería de gran beneficio realizar estudios cuidadosos de aseguramiento, con base en estimaciones probabilísticas avanzadas del riesgo, utilizando microzonificaciones e implementando una auditoria y una inspección idónea de las propiedades.