CHAPTER 5: Conclusion and recommendations
5.5. Limitations
o La muchacha que quería ir a la playa creció, se casó, tuvo hijos. A los 40 años, estando en su casa, en una casa que ella misma había arreglado y que le gustaba mucho, su marido dejo caer una carta de amor de su amante. Entonces fue el golpe. Su experimentado no era un sentimiento de golpe bajo, ni de desvalorización, ni siquiera de frustración sexual. Este suceso activó una descarga de adrenalina y de cortisona importante, que la volvió a conectar en seguida con el suceso anterior de igual intensidad. Lo vivió en términos de conflicto: Quiero marchar y no quiero marchar. Es asombroso, pero es exactamente el mismo color emocional que cuando el suceso en referencia. Empezó en ese instante una esclerosis en placa a las piernas. En los días que siguieron, apareció una parálisis de las pantorillas.
A este segundo conflicto, se le llama conflicto activador. Para tomar otra metáfora, se podría comparar el conflicto programador a un programa de informática. Mientras el programa no está abierto, está aquí, pero inactivo. El conflicto activador abre este programa, lo pone en marcha.
o En el segundo caso, cuando tuvo 16 años, el niño que había sido humillado delante de su clase, se puso a hacer mucho deporte. Así que tomaba duchas dos veces al día, mañana y tarde. Empezó a tener una alergia al agua, a nivel de la cara. Pero únicamente al agua de ciudad y en el rostro. Cuando tomaba una ducha en montaña, no tenía alergia. De hecho, hemos descubierto que era una alergia a la cal contenida en el agua. Este exceso de cal, a 16 años, lo devolvía al
conflicto con el maestro en el cual se hallaba delante de la pizarra, en una atmósfera cargada de tiza. Más tarde, en contacto con cal en exceso, activaba una alergia. Este caso es interesante en que no hubo a los 16 años, nuevo conflicto, un drama con fuerte experimentado. Sino que es un ejemplo que nos permite comprender bien el funcionamiento de la biología: lo que activa la alergia, es un elemento químico (el contacto con la cal) y no un golpe psicológico. El mero hecho de tomar consciencia del primer suceso y de expresar la emoción le liberó de su alergia.
Como lo hemos notado, un golpe biológico podrá ser el comer una ostra averiada, u oír un insulto. En ambos casos, en el lenguaje común, se dirá que no se lo puede digerir.
o En cuanto al niño del burrito, activó una hipertensión arterial, 20 años más tarde, haciendo surfing con vela. En plena mar, de repente fue presa de angustia, de un miedo fóbico al agua, del ahogo (ciertas hipertensiones arteriales están vinculadas con los riñones, por lo tanto a los conflictos con los líquidos).
La terapia se interesará a la vez al conflicto activador y al conflicto programador. Si sólo se trabaja en el conflicto activador, la persona no cura en profundidad. Hay que volver al primer aprendizaje, de modo a hacerlo vivir con nuevos recursos que la persona quizás no tenía a la época. Gracias a ciertos instrumentos psicoterapéuticos, la persona podrá acceder a recursos conscientes o inconscientes, que el aprendizaje de la vida le ha aportado desde entonces. Otra vez, para el inconsciente, el tiempo no existe, tiene esta capacidad de transferir los aprendizajes, los recursos, a otros experimentos anteriores. Esta niña herida siempre está ahí viva, presente en la mujer de 40 años que recibo en consulta. Una parte de ella sólo tiene 12 años, una parte se queda fija en este acontecimiento. Pero otra parte tiene 40 años de experiencias, aprendizajes positivos, útiles. Ciertas formas de terapias permiten poner en contacto un aprendizaje tardío y un sufrimiento precoz. En este caso preciso, se trataba de aportar confianza en sí a la niña que pudo entonces desenredar los dobles mensajes de su madre y decirle: Mamá, comprendo el sentido que tú das, pero yo quiero ir a la
playa, y sé que esto no cambia nada a mi amor por ti. O bien hubiese
podido decidir quedarse con ella y decirle: Te quiero tanto que soy feliz de
quedarme contigo, iré con mis amigas en otro momento. Lo importante era
También en terapia se puede hacer un replanteamiento de significado: atribuir al suceso otro sentido, y de este modo, cargarlo con otra emoción. Lo importante es que el paciente pueda pasar en la tercera fase, lo cual hará que no viva más este tipo de suceso de modo dramático.
En ciertos casos, sucede que un solo suceso, a cualquier edad que sea, es suficientemente intenso, duradero e inhibido para activar la enfermedad. Es un conflicto programador – activador.
Metáfora del actor de teatro Actor de teatro.
Estamos aquí, cada uno en nuestra escena de teatro, solos, frente a otros actores de teatro, cada uno en su escena de teatro. Los unos hallan la obra buena, de buen gusto. Otros la encuentran lamentable, otros aún espantosa, mortal, vulgar… En resumen, satisfactoria o insatisfactoria.
Y piense que para ciertas personas hace 60 años que juegan la misma obra, y que se quejan! Les gustaría jugar otro papel, otro texto, otro guión, u otro desenlace. Nada que hacer. Siempre y siempre, volver a empezar.
-Nunca consigo acabar lo que empiezo dice uno;
-No tengo suerte, todo el mundo me rechaza, dice el otro.
-Nunca pude guardar una peseta conmigo más de un cuarto de hora, se queja el tercero.
-Cuando me ven las mujeres, se ríen y parecen burlarse.
-En cuanto llego de vacaciones en un lugar, se pone a llover… -(completar con el texto de su canción favorita).
Lo que ignora cada actor es que fue el realizador de su obra. Sí, aunque le parezca increíble: es él, y nadie más, quien dio las ordenes: Quéjate, gime
incluso cuando todo va bien, porque es un modo de estar visto y mimado, o
aún: Agrede al otro antes que te agrada a ti, etc.
Y hemos olvidado. Totalmente olvidado. Pero créame, lo hemos inventado todo: el texto, el modo de decirlo, las entradas, las salidas, la postura y los silencios…
Tengo un amigo, actor él también, a quien llamamos Popeye. Todo iría bien, pero ama a una mujer complicada. Intenta seducirla. En vano. Entonces se deprime y ha de caer realmente muy bajo para encontrar energía. Conozco a otro que se queja de nunca nada acabar, jamás. Pero es él quien decidió de este guión, hace mucho tiempo. Su madre quiso abortarlo, pero no terminó, no fue hasta el final. Y mejor, porque sino hubiese muerto. Entonces para él, ir hasta el final, es la muerte. Pero esto, lo ha olvidado. Entonces decidió no terminar nada para no morir.
Cuando miramos una obra de teatro, vemos al realizador? Los ensayos? Todo esto se ha hecho invisible, inconsciente, pero tan presente.
El inconsciente pone en escena; el consciente se queja.
Una actriz quiere un hijo. Pero el realizador, el inconsciente, eligió un libro escrito por su abuela: muere en el parto. Entonces pone en escena un guión en el cual no hay que parir, por lo tanto no concebir, o bien justo hacer abortos naturales. Esto para sobrevivir, naturalmente para no morir.
Porque pasamos un contrato con el escritor. Pero un contrato, lo sabía Vd., esto se rompe a veces, o se transforma.
Entonces por favor, no luche contra Vd., contra su realizador interior. Encuentren juntos un buen libro, un guión agradable. Y todo el mundo será feliz.