CHAPTER 6: CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS
6.3. Limitations of the Current Study
El gráfico 1 representa la evolución del índice de bautizados en 26 localidades de la provincia entre 1550 y 1850. Los registros de bautismos muestran que la provincia de Toledo atravesó por diferentes fases demográficas. La primera de ellas fue de pujanza durante las cinco décadas iniciales de la serie, que abarcan prácticamente la segunda mitad del Quinientos. El índice de bautismos muestra un importante auge demográfico: aquél creció al 0,8 por ciento entre 1550-‐‑1558 y 1596-‐‑1604. El movimiento alcista fue bastante intenso hasta mediados de los años 70 y no tocaría techo hasta entrar prácticamente en el siglo XVII, pero a un ritmo infinitamente menor149.
La llegada de la peste castellana en torno a 1599 afectó con gran intensidad a las zonas rurales del interior150. Durante los cincuenta años
siguientes, se asiste a una fase de declive demográfico -‐‑con afección de varias crisis de mortalidad, como la de 1631-‐‑1632-‐‑ que tocaría fondo en la década de 1640, momento en el se inicia una larga época de estancamiento. Los bautismos descendieron un 21,5 por ciento entre el máximo alcanzado en 1596-‐‑1604 y el mínimo registrado en 1644-‐‑1652. De hecho, el ritmo anual de la depresión fue del -‐‑0,48 por ciento entre ambos periodos. La atonía perduró, a pesar de los vaivenes demográficos de la segunda mitad del Seiscientos, hasta prácticamente el final de la Guerra de Sucesión española. Los índices mantienen, todavía en 1708-‐‑1716, los niveles mínimos alcanzados a mediados del siglo XVII.
149 Aunque los niveles fueron altos desde el decenio de 1570 y el máximo de la media móvil se
situase algo más allá de 1600, lo que predominó fue el estancamiento.
Gráfico 1. Índice de bautizados en 26 localidades de la provincia de Toledo, 1550-‐‑1850 (base 100 = media 1580-‐‑1589) y medias móviles de 9 años.
Fuentes: GONZÁLEZ MUÑOZ (1974), NADAL (1984: 78-‐‑81), PAZ et al. (1990), MOLINA MERCHÁN (1991), REHER (1991: 19 y 51-‐‑57), SÁNCHEZ GONZÁLEZ (1991: 376-‐‑381), GARCÍA CUESTA (2004: 289-‐‑303), GONZÁLEZ AGUDO (2010) y libros parroquiales.
Desde el término de la Guerra de Sucesión hasta el máximo de finales del Setecientos asistimos a una fase de recuperación con una tendencia eminentemente alcista. Los bautismos aumentaron un 37,8 por ciento desde 1708-‐‑1716 hasta 1791-‐‑1799. Con todo, no fue hasta 1756-‐‑1764 – aproximadamente un siglo y medio después-‐‑ cuando se logró recobrar e incluso superar ligeramente el nivel máximo de 1596-‐‑1604. No obstante, esta fase expansiva fue interrumpida por tres contracciones de calado: las ocurridas en las décadas de los treinta, en los sesenta y a principios del siglo XIX. La amplia difusión del paludismo dio paso, en el último decenio del Setecientos, a la repercusión de crisis alimenticias151.
Durante la primera mitad del Ochocientos, la trayectoria de los bautismos está marcada por dos importantes contracciones y por dos etapas alcistas. La primera caída cubre el periodo que abarca la crisis de subsistencias y epidémica de principios del siglo XIX (1803-‐‑1805), y los tiempos convulsos de la Guerra de la Independencia152. Entre 1791-‐‑1799 y 1805-‐‑1813, los bautismos de
la provincia toledana cayeron un 20,4 por ciento. Después de la guerra se asiste a una notable recuperación: entre 1805-‐‑1813 y 1821-‐‑1829 el número de
151 En 1794 se advierte un precio máximo del trigo en Castilla la Nueva, PÉREZ MOREDA (1984:
370).
152 Sobre la crisis epidémica y de subsistencias del trienio 1803-‐1805, LLOPIS & SÁNCHEZ
SALAZAR (2014). 20 40 60 80 100 120 140 Ín d ic es Años Bautizados mm9
bautizados creció un 37,7 por ciento alcanzando, en la tercera década del siglo XIX, el nivel máximo de toda la serie. La década de 1830 y los primeros años de la de 1840 abarcaron una fase contractiva; entre 1821-‐‑1829 y 1834-‐‑1842 los bautismos descendieron un 24,2 por ciento. Por último se asiste a una etapa de expansión que se prolongaría, posiblemente, hasta mediados del Ochocientos: los bautismos crecieron a un ritmo del 1,6 por ciento entre 1834-‐‑42 y 1842-‐‑1850.
Por su parte, la trayectoria seguida por la aproximación al número de nacimientos -‐‑esto es, la resultante de sumar al total de bautizados el porcentaje de neonatos fallecidos que no quedaron registrados-‐‑ es prácticamente idéntica a la de los bautismos hasta el siglo XVIII, si bien la primera ofrece un crecimiento algo menor que la segunda a partir de la citada centuria. Entre 1550-‐‑1558 y 1842-‐‑1850, el índice de nacidos aumentó un 38 por ciento, mientras que el de los bautismos creció un 42,9 por ciento.
Gráfico 2. Índice de nacimientos en 26 localidades de la provincia de Toledo, 1550-‐‑1850 (base 100 = media 1580-‐‑1589). Medias móviles de 9 años.
Fuentes: GONZÁLEZ MUÑOZ (1974), NADAL (1984: 78-‐‑81), PAZ et al. (1990), MOLINA MERCHÁN (1991), REHER (1991: 19 y 51-‐‑57), SÁNCHEZ GONZÁLEZ (1991: 376-‐‑381), GARCÍA CUESTA (2004: 289-‐‑303), GONZÁLEZ AGUDO (2010) y libros parroquiales.
En ambos casos, la evolución de los índices de la muestra toledana sugiere un balance muy pobre entre finales del siglo XVI y mediados del siglo XIX. Los bautismos y la proxy de nacidos descendieron a tasas del 0,001 y 0,014, respectivamente, entre 1596-‐‑1604 y 1842-‐‑1850. El índice de bautismos apenas aumentó un 13,7 por ciento entre 1580-‐‑1588 y 1790-‐‑1798, lo que supone una tasa media anual acumulativa del 0,06 por ciento. Por su parte, el número de nacidos creció un 10,8 por ciento, siendo la tasa del 0,05 por ciento. De hecho, y como se refleja en el gráfico siguiente, se trata de uno de los crecimientos más bajos del país, por debajo incluso del balance general obtenido en la España interior y en Andalucía occidental.
20 40 60 80 100 120 140 Ín dic es Años Nacimientos mm9
Gráfico 3. Bautizados en la provincia de Toledo y en las grandes áreas de la España peninsular, 1580-‐‑1849. Números índice, base 100 = 1700-‐‑1709. Medias decenales.
Fuentes: las mismas del gráfico 1 y LLOPIS & SEBASTIÁN (2007).
Gráfico 4. Bautizados en 26 localidades de la provincia de Toledo y en 47 de Guadalajara, 1580-‐‑1850. Medias móviles de 9 años en números índice (base 100 = media 1580-‐‑1589).
Fuentes: las mismas del gráfico 1 y GRUPO COMPLUTENSE (2010).
50 100 150 200 250 300 Ín d ic es Décadas
Provincia de Toledo España interior España septentrional Andalucía occidental España mediterránea 60 70 80 90 100 110 120 130 Ín d ic es Años Toledo mm9 Guadalajara mm9
Dentro de Castilla la Nueva se observa, entre 1580-‐‑1588 y 1842-‐‑1850, un balance semejante al comparar la evolución de los bautismos toledanos con los de 47 poblaciones de la provincia de Guadalajara, resultando en ambas, como muestra el gráfico precedente (gráfico 4), un impulso demográfico bastante débil.
Los dos siguientes gráficos (gráficos 5 y 6) muestran las curvas de bautismos y de aproximación a los nacimientos por comarcas entre 1580 y 1850153, observándose contrastes entre las diferentes demarcaciones de la
provincia de Toledo. Por ejemplo, entre 1580-‐‑1588 y 1842-‐‑1850, el promedio del número de bautizados aumentó un 37,6 por ciento en la comarca talaverana (32,9 por ciento el de los nacidos), un 5,7 por ciento en La Mancha (2 por ciento si se considera la proxy), un 2,2 por ciento en La Jara-‐‑Montes (caída del 1,3 por ciento en los nacimientos) y disminuyó un 2,7 por ciento en Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑ Toledo (descenso del 6,1 por ciento en los nacimientos). Los resultados sugieren, por tanto, que, en tres de los cuatro territorios toledanos el tamaño de la población apenas se movió entre finales del siglo XVI y mediados del XIX.
Gráfico 5. Bautizados en las comarcas de Toledo, 1580-‐‑1850. Medias móviles de 9 años en números índice (base 100 = promedio 1580-‐‑1589).
Fuentes: GONZÁLEZ MUÑOZ (1974), NADAL (1984: 78-‐‑81), PAZ et al. (1990), MOLINA MERCHÁN (1991), REHER (1991: 19 y 51-‐‑57), SÁNCHEZ GONZÁLEZ (1991: 376-‐‑381), GARCÍA CUESTA (2004: 289-‐‑303), GONZÁLEZ AGUDO (2010) y libros parroquiales.
153 En algunas comarcas, en especial la zona Torrijos-‐La Sagra-‐Toledo, las series bautismales
arrancaban en épocas más tempranas que en el resto. Con el fin de evitar problemas de representatividad, he optado por estudiar los contrastes territoriales acotando el periodo a 1580-‐ 1850. 60 70 80 90 100 110 120 130 140 Ín d ic es Años Talavera Torrijos-‐La Sagra-‐Toledo La Jara-‐Montes La Mancha
Gráfico 6. Nacidos en las comarcas de Toledo, 1580-‐‑1850. Medias móviles de 9 años en números índice (base 100=media 1580-‐‑1589).
Fuentes: GONZÁLEZ MUÑOZ (1974), NADAL (1984: 78-‐‑81), PAZ et al. (1990), MOLINA MERCHÁN (1991), REHER (1991: 19 y 51-‐‑57), SÁNCHEZ GONZÁLEZ (1991: 376-‐‑381), GARCÍA CUESTA (2004: 289-‐‑303), GONZÁLEZ AGUDO (2010) y libros parroquiales.
En Talavera, la comarca con el balance poblacional más favorable, los bautismos crecieron a una tasa del 0,14 por ciento entre 1580-‐‑1588 y 1842-‐‑1850, una centésima menos si se consideran los nacimientos (cuadro 15). A la hora de evaluar este crecimiento poblacional es preciso tener en cuenta dos factores: 1) el enorme peso poblacional de la Ciudad de la Cerámica en la muestra comarcal de bautismos (88,6 por ciento y 80,2 por ciento del total hacia 1530 y 1591, respectivamente); y 2) que la comarca talaverana era un área poco poblada todavía en el siglo XVI. De hecho, su densidad de población era de 8,5 y 11,9 habitantes por kilómetro cuadrado hacia 1530 y 1591, respectivamente154.
Aunque las contracciones demográficas del Seiscientos fueron intensas en la zona de Talavera, en especial las producidas en las siete primeras décadas de la centuria, el Setecientos sería un periodo de auge demográfico. Los bautismos crecieron un 59,2 por ciento entre 1694-‐‑1702 y 1791-‐‑1799. Especial mención merece el fuerte ritmo de aumento (2,8 por ciento anual) producido entre 1734-‐‑1742 y 1756-‐‑1764. Durante la primera mitad del siglo XIX se sucedieron los mismos movimientos contractivos y expansivos que en el conjunto provincial, si bien se aprecian diferencias de intensidad respecto al resto de comarcas; tal es el caso de la caída más profunda en Talavera durante la primera década del Ochocientos o el descenso menos agudo entre la tercera y la cuarta.
154 Aún en la 1787 densidad de población de la comarca de Talavera seguía estando por debajo de
la media provincial: 14,5 habitantes por kilómetro cuadrado frente a los 16,5 de la provincia.
60 70 80 90 100 110 120 130 140 Ín d ic es Años Talavera Torrijos-‐La Sagra-‐Toledo La Jara-‐Montes La Mancha
Cuadro 15. Tasas de crecimiento de los bautismos y de nacimientos en las comarcas toledanas, por periodos (en %). Medias móviles de 9 años en números índice (base 100 = promedio 1580-‐‑1589).
Períodos* Talavera Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo La Jara-‐‑Montes La Mancha Baut. Nacim. Baut. Nacim. Baut. Nacim. Baut. Nacim. 1585-‐‑1600 0,31 0,31 0,28 0,28 0,22 0,22 1,39 1,39
1601-‐‑1650 -‐‑0,32 -‐‑0,32 -‐‑0,33 -‐‑0,33 -‐‑0,33 -‐‑0,33 -‐‑0,64 -‐‑0,64
1651-‐‑1800 0,21 0,19 0,11 0,09 0,02 0,01 0,33 0,30
1801-‐‑1846 0,56 0,54 0,06 0,04 0,42 0,40 -‐‑0,31 -‐‑0,32
1585-‐‑1846 0,14 0,13 -‐‑0,01 -‐‑0,02 0,01 -‐‑0,01 0,02 0,01 Fuentes: GONZÁLEZ MUÑOZ (1974), NADAL (1984: 78-‐‑81), PAZ et al. (1990), MOLINA MERCHÁN (1991), REHER (1991: 19 y 51-‐‑57), SÁNCHEZ GONZÁLEZ (1991: 376-‐‑381), GARCÍA CUESTA (2004: 289-‐‑303), GONZÁLEZ AGUDO (2010) y libros parroquiales. *Cada año del periodo corresponde al central de un promedio de nueve años.
La comarca de Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo era, según mis estimaciones basadas en los censos, la más densamente poblada de la provincia: 26,8 habitantes por kilómetro cuadrado hacia 1591. Esta ratio resultaba –como se ha visto líneas arriba-‐‑ bastante superior al del conjunto provincial, castellano y español en las mismas fechas, sin olvidar que en ella se incluye la población de la Ciudad Imperial155. Se trataba, por consiguiente, de un área relativamente
colonizada a finales del siglo XVI, hecho al que posiblemente ayudó su situación estratégica, en el eje de influencia de las ciudades de Toledo y Madrid. La imposibilidad de conocer el número de vecinos pecheros en muchas localidades de esta comarca hacia 1530 impide reflejar, con cierto grado de verosimilitud, el movimiento expansivo producido entre los recuentos de 1530 y 1591156. No obstante, las curvas de bautismos de siete pueblos de la muestra
en esta zona confirman un fortísimo aumento en la segunda mitad del Quinientos: entre 1557-‐‑1565 y 1587-‐‑1595 el número de bautizados se duplicó (incremento del 114 por ciento)157.
La tendencia alcista tocó techo en Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo a finales de la década de 1580 para, a renglón seguido, iniciar un largo periodo de depresión demográfica que tocaría fondo en los años treinta del Seiscientos. La caída del número de bautizados fue del 30,8 por ciento entre 1587-‐‑1595 y 1631-‐‑1639. La recuperación posterior no permitió recobrar los niveles máximos alcanzados a
155 Recuérdese que la ciudad de Toledo no se incluye en la muestra comarcal de bautismos y
nacimientos.
156 Recordemos que las cifras de vecinos pecheros correspondientes a muchos de estos pueblos
estaban englobadas en una única cifra de pecheros de toda la Tierra de Toledo, a la cual pertenecían.
157 Los pueblos son Almorox, Añover de Tajo, Camarena, Casarrubios del Monte, Lominchar,
finales del Quinientos; y no lo harían hasta finales de la tercera década del siglo XVIII. En cualquier caso, el balance demográfico del Siglo de las Luces en la comarca se caracterizó por el estancamiento. Por último, los movimientos de la primera mitad del siglo XIX reproducen el mismo comportamiento producido a nivel provincial, en el que se suceden dos fases depresivas y dos expansivas. En suma, el ligero descenso (más acusado si te toma la proxy de nacimientos) es el rasgo principal del balance demográfico de esta comarca central-‐‑septentrional de Toledo entre finales del siglo XVI y mediados del XIX.
La Jara-‐‑Montes es, con diferencia, la comarca toledana menos densamente poblada: su densidad de población no alcanzó los 9 habitantes por kilómetro cuadrado en ninguno de los recuentos analizados158. Esta zona
también estuvo dominada por el estancamiento entre el principio y el final del periodo de contraste. Después del máximo logrado a finales de los años 80 del siglo XVI, es evidente el descenso del número de bautizados durante todo el Seiscientos. La recuperación fue bastante más lenta que en el resto de comarcas puesto que, si bien la siguiente centuria fue de tímido crecimiento (8,4 por ciento entre 1696-‐‑1704 y 1796-‐‑1804), los niveles máximos del Quinientos no se sobrepasarían hasta bien entrado el siglo XIX. El balance demográfico entre 1585-‐‑1600 y 1842-‐‑1850 es distinto en esta comarca según sea la variable utilizada: si se consideran los bautismos, éstos crecieron un 2,2 por ciento; si se toma la aproximación al número de nacimientos, se produce un descenso del 1,3 por ciento.
Por último, la comarca de La Mancha era la segunda con mayor densidad de población, tras Torrijos-‐‑La Sagra-‐‑Toledo, con 17,8 habitantes por kilómetro cuadrado en torno a 1591. Se trata de la comarca que registró un mayor incremento de su índice de bautizados (20,8 por ciento) entre 1580-‐‑1588 y 1596-‐‑1604. La crisis posterior hizo descender los niveles hasta alcanzar un mínimo a mediados del siglo XVII: los bautismos cayeron un 31,4 por ciento entre 1597-‐‑1605 y 1646-‐‑1654. Aquí la recuperación fue muy lenta y los niveles máximos alcanzados en torno a 1600 no se volverían a registrar hasta prácticamente la década de los noventa del Setecientos. El balance demográfico de esta comarca entre el principio (1580-‐‑1588) y el final (1842-‐‑1850) del periodo de contraste fue de un crecimiento bastante modesto, un 5,7 por ciento; más reducido aún (2 por ciento) si se tiene en cuenta la proxy de los nacimientos.
En el siguiente análisis he intentado averiguar la evolución del número de bautizados y de nacidos en las localidades toledanas según el tamaño de los núcleos en el censo de 1591. Los gráficos 7 y 8 muestran un balance claramente positivo en los pueblos “pequeños”. En aquellos con menos de 250 vecinos entre el inicio (1580-‐‑1588) y el final del periodo de estudio (1842-‐‑1850), la cifra de bautizados aumentó un 35,9 por ciento y los nacimientos un 31,3 por
ciento159. Los pueblos entre 250 y 499 vecinos son los que refieren un mejor
comportamiento demográfico: en el mismo periodo los bautismos se incrementaron un 78,2 por ciento y los nacimientos un 72,1 por ciento. Por su parte, en los núcleos que podrían considerarse “grandes”, de igual o más de 500 vecinos, se aprecian caídas del 12 y del 15 por ciento en los bautismos y en los nacidos, respectivamente. En los pueblos de mayor tamaño, la tendencia ascendente no se produjo hasta después de la Guerra de Sucesión española, mientras que en los pequeños ya había tenido lugar en torno al año 1643.
Teniendo en cuenta las limitaciones de las fuentes, especialmente la baja representatividad de los pueblos con menos de 500 vecinos en mi muestra, la imagen de los gráficos viene a sugerir la idea de que, en la provincia de Toledo, los núcleos de menor población se comportaron mejor que los “grandes” desde un punto de vista demográfico.
Gráfico 7. Bautizados en 26 localidades de la provincia de Toledo, 1580-‐‑1850, según su tamaño en 1591. Medias móviles de 9 años en números índice
(base 100 = media 1580-‐‑1588).
Fuentes: las mismas del gráfico 1.
159 Los pueblos con menos de 250 vecinos en 1591 eran diez: Cedillo del Condado, Esquivias,
Lominchar, Lucillos, Los Navalucillos, Mascaraque, Santa Ana de Pusa, San Pablo de los Montes, Segurilla y Yunclillos. Aquellos que se encontraban entre los 250 y 499 vecinos eran seis: Añover de Tajo, La Guardia, Mocejón, Las Ventas con Peña Aguilera, Olías del Rey y Valdeverdeja. Los pueblos “grandes” o con más de 500 vecinos eran diez. Los pueblos con 500 o más vecinos eran diez: Ajofrín, Almorox, Camarena, Casarrubios del Monte, Méntrida, Orgaz, Talavera de la Reina, El Toboso, La Torre de Esteban Hambrán y Yepes.
40 60 80 100 120 140 160 180 200 Ín d ic es Años
Entre 250 y 499 vecinos Igual o más de 500 vecinos Menos de 250 vecinos
Gráfico 8. Nacidos en 26 localidades de la provincia de Toledo, 1580-‐‑1850, según su tamaño en 1591. Medias móviles de 9 años en números índice. (base 100=media 1580-‐‑1588).
Fuentes: las mismas del gráfico 2.
Los dos siguientes gráficos ofrecen la evolución del número de bautizados y de nacidos en la provincia atendiendo a una clasificación de las localidades por pendiente del suelo160. En teoría, la erosión suele afectar de
forma más negativa a la capacidad agronómica del suelo en aquellos terrenos con mayor inclinación. Es de esperar, por tanto, menores rendimientos agrarios en las poblaciones con mayor pendiente media, algo que podría incidir negativamente en el comportamiento demográfico de las mismas.
Todos los municipios de la muestra presentan pendientes medias que superan el nivel de iniciación a la erosión (entre un 2 y un 3 por ciento), si bien existen diferencias apreciables: 1) seis localidades poseen pendientes inferiores al 5 por ciento161; 2) trece se encuentran con pendiente igual o superior al 5 por
ciento e inferior al 10 por ciento162; y 3) siete pueblos tienen una inclinación
igual o superior al 10 por ciento163.
160 García Nájera fue el primer autor español en establecer límites máximos de pendiente de cultivo
y pastizal admisible, con el objetivo de controlar procesos erosivos en terrenos dedicados a cultivo y pastizal. El autor calculó dos pendientes críticas para el cultivo: a) entre un 2 y un 3 por ciento (pendiente de iniciación a la erosión); y b) entre un 18 y un 20 por ciento (pendiente de arrastre total). En cuanto al pastizal, para asegurar su conservación en buenas condiciones, se aconseja no extenderlos sobre terrenos con más de un 30 por ciento de pendiente, GARCÍA NÁJERA (1954).
161 El Toboso, Mocejón, Cedillo, Casarrubios del Monte, Orgaz y Lucillos.
162 Camarena, Ajofrín, Mascaraque, Talavera de la Reina, Yunclillos, Olías del Rey, Añover de Tajo,
Yepes, La Guardia, Lominchar, Esquivias, La Torre de Esteban Hambrán y Méntrida.
163 Valdeverdeja, Santa Ana de Pusa, Almorox, Las Ventas con Peña Aguilera, Segurilla, San Pablo de
Los Montes y Los Navalucillos.
40 60 80 100 120 140 160 180 200 Ín d ic es Años
Entre 250 y 499 vecinos Igual o más de 500 vecinos Menos de 250 vecinos
Gráfico 9. Bautizados en la provincia de Toledo, 1580-‐‑1850, según su pendiente media. Medias móviles de 9 años en números índice (base 100 = media 1580-‐‑ 1589).
Fuentes: las mismas del gráfico 1 y http://sig.magrama.es/siga/.
Gráfico 10. Nacidos en la provincia de Toledo, 1580-‐‑1850, según su pendiente media. Medias móviles de 9 años en números índice (base 100 = media 1580-‐‑ 1589).
Fuentes: las mismas del gráfico 2 y http://sig.magrama.es/siga/.
20,0 40,0 60,0 80,0 100,0 120,0 140,0 160,0 180,0 Ín d ic es Años Pte. = ó > 5% y < 10% Pte. = ó > 10% Pte. < 5% 20 40 60 80 100 120 140 160 180 Ín d ic es Años Pte. = ó > 5% y < 10% Pte. = ó > 10% Pte. < 5%
El balance demográfico es claramente negativo en las poblaciones con pendiente inferior al 5 por ciento: entre 1580-‐‑1588 y 1842-‐‑1850 los bautismos cayeron un 10,8 por ciento y la proxy de nacidos un 13,9 por ciento. La tendencia general en los pueblos con pendiente igual o superior al 5 por ciento e inferior al 10 por ciento es también de descenso, aunque algo menor: -‐‑0,8 por ciento de los bautismos y -‐‑4,2 por ciento en la aproximación a los nacimientos. Por otra parte, el balance demográfico más favorable fue el de los pueblos con mayor pendiente (igual o superior al 10 por ciento), cuyo crecimiento de los bautismos en el lapso temporal citado rozó el 70 por ciento, siendo el de la proxy de nacidos un 63,5 por ciento. La tendencia alcista en estas localidades empieza a apreciarse ya a comienzos del siglo XVIII, si bien el ritmo se aceleró en las dos primeras décadas del Ochocientos.
Otra perspectiva interesante del análisis es la que permite conocer la trayectoria de bautismos y nacimientos según el tipo de jurisdicción a la cual estaban sometidos los núcleos de población de la muestra. Para realizar este seguimiento se han clasificado las localidades atendiendo a la séptima respuesta del interrogatorio efectuado con motivo de las llamadas Relaciones
Topográficas de Felipe II en el Reino de Toledo164. En el citado cuestionario de