Chapter 7 Conclusion and Recommendations for the Future Work
7.2 Recommendations for the Future Work
7.2.1 Limitations and improvement suggestions:
Toda religión, que sea nueva o que haya penetrado en el espacio de otras con inten- ción misionera, considera como su primera tarea demostrar su razón de ser, su supe- rioridad con respecto a las tradicionales. Esto lo hace de dos maneras: tratando de ha- cer ver que las otras han abandonado o deformado una revelación original,o que la nueva religión es la úlCma etapa en un proceso de revelación divina hasta entonces no concluido “El protestanCsmo fundamentalista”
Florencio Galindo, CM
Denominamos como paradigma “todo aquel modelo, patrón o ejemplo que debe se- guirse en determinada situación. La palabra, como tal, proviene del griego παράδειγμα (parádeigma). En un senCdo amplio, se refiere a una teoría o conjunto de teorías que sirve de modelo a seguir para resolver problemas o situaciones determi- nadas que se planteen.” Sus sinónimos son: modelo, patrón, ejemplo, molde, ideal, así como canon, norma o regla. (significados.com).
El teólogo y escritor católico Hans Küng denomina “paradigmas” a las dis2ntas etapas históricas del cris2anismo, desde la etapa protocris2ana-apocalíp2ca (muerte de Je- sús y edad apostólica), paradigma P I; hasta el Concilio Va2cano II, P VI; pasando por la Patrís2ca (P II), la Escolás2ca (P III), la Reforma (P IV), la Ilustración (P V). (Hans Küng, Cris2anismo. Trora. V Edición. 2007).
[40] Por ejemplo: Andrés Torres Queiruga: Repensar el mal; Repensar la resurrección; Repensar la cristología; Fin del crisCanismo premoderno; Otra manera de creer. John Shelby Spong: 12 Tesis: hrp://johnshelbyspong.es. Rogers Lenaers, Otro crisCanismo es posible. John Arthur Thomas Robin- son, Sincero para con Dios.
Otros autores, como José María Vigil, teólogo católico también, prefiere hablar de “era axial” asumiendo en ella todos los paradigmas de Küng, que pertenece a un mis- mo y único paradigma precienXfico y premoderno. En este sen2do, Vigil, como otros autores[40], más que de “reforma” prefiere hablar de “ruptura” porque el viejo para- digma ya es insostenible a la luz de los conocimientos que trajo, en todas las discipli- nas, la Modernidad, que dio paso a un paradigma nuevo en el pensamiento humano. Vigil define este nuevo paradigma “como una nueva forma global de ar2cular y combi- nar los elementos de la fe, desde unas bases nuevas, desde unos supuestos globales diferentes” (Teología del pluralismo religioso). En un amplio arXculo, Vigil señala este nuevo paradigma (“¿era axial?”) haciendo caer en la cuenta al lector de que los erro- res que teníamos del mundo redundaban (redundan) en los errores sobre Dios mismo.[41] Lo cual implica revisar no solo el lenguaje con el que expresamos la fe, si- no los conceptos mismos que la configuran. En esta revisión están insertos conceptos vitales de la fe como el significado de la “resurreción corporal” de Jesús; del Dios que exige un “sacrificio redentor” (el de su Hijo) por causa de la “caída en el pecado” de Adán y Eva en el Paraíso; el cielo como “lugar” msico donde van las almas de los difun- tos; el concepto del “alma” misma como en2dad separada del cuerpo, etc.
Por otro lado, este nuevo paradigma afecta directamente a la “Sola Escritura” y “Solo Cristo”, bas2ones teológicos del protestan2smo, que tuvo un papel válido indiscu2ble como apología en la época que se esgrimieron contra los desordenes de todo 2po que exisXan en la hegemonía de la Iglesia católica. Sin embargo, durante el Concilio Va2cano II se expusieron vivamente las consecuencias de la afirmación centenaria de “fuera de la Iglesia católica no hay salvación”, dejando fuera no solo a los “herejes protestantes”, sino a millones de personas que vivían otras fes diferentes, como los musulmanes, hindúes, budistas, animistas, etc., que, se afirmaba, estaban condena- dos eternamente. Este concepto teológico excluyente con2núa presente en la ense- ñanza y la predicación de la mayoría de las denominaciones cris2anas, que les sirve de leitmoCv para las misiones.
Este revisionismo que están realizando algunos teólogos, especialmente católicos y anglicanos (nota 40), está en la línea del teólogo ya citado, Vigil, quien desglosa de for- ma maestra en su libro Teología del pluralismo religioso. (Presentación e índice del li- bro)[42]
[41]hrp://www.servicioskoinonia.org/relat/440.htm [42] hrp://2empoaxial.org/textos/TA5Presentacion.htm
El alma mater de Renovación, desde los inicios de su predecesora, Restauromanía, ha sido –y es– la hermenéu2ca, la ciencia de la interpretación de los textos literarios, en par2cular de los textos bíblicos. Hemos dedicado muchas horas, mucho espacio en el papel, a esta apología. Posiblemente este sea el tema que ar2cula el viejo paradigma precien2fico y el paradigma de la Modernidad, que tantas disputas filosóficas, cienXfi- cas y teológicas ha levantado en los siglos pasados y con2núa levantando en el pre- sente.
Muy pocos teólogos se han atrevido a hablar tan claro respecto a la asincronía entre estos dos paradigmas como lo han hecho el obispo americano y anglicano John Shel- by Spong y el teólogo español (naturalizado nicaragüense) José María Vigil. Uso el tér- mino “atrevido” porque es la palabra exacta para describirlos. En sus trabajos y refle- xiones llegan a la misma conclusión: el cris2anismo actual no merece ninguna “refor- ma”, sino una ruptura total. Por una razón muy sencilla –para ellos–: el paradigma en el que se desarrolló las formulaciones religiosas y teológicas –cualquiera formulación religiosa o teológica– no 2ene nada que ver con el paradigma de la Modernidad. Cuando hablamos de Modernidad nos referimos a dicho nuevo paradigma cultural, filosófico y cienXfico que ha modelado la cosmovisión del mundo y de la vida actual sin prisa pero sin pausa. El lenguaje, los conceptos teológicos, de las religiones, tam- bién del cris2anismo, están asentados sobre aquel viejo y precienXfico paradigma. Por ello, otros teólogos, católicos, muy cerca de los citados anteriormente, piensan que “Otro crisCanismo es posible” (Roger Lenaers) y que hay “Otra manera de creer” (Andrés Torres Queiruga).
En el centro de esta discusión se hallan los textos sagrados, la Biblia en el caso de los cris2anos. Y es el centro de la discusión por el concepto de “inerrancia” que atribuye a la Escritura cierto sector del cris2anismo. Este concepto lo man2ene un reducido grupo de personas pero con una gran influencia sobre el vulgo que les sigue de mane- ra acrí2ca.
De manera que el meollo de la cues2ón es el concepto que este sector religioso 2e- ne de la Biblia (¡y no digamos del Corán para el mundo musulmán!). Le cuesta enten- der que está anclado en dicho paradigma, obsoleto, cuyos conceptos ya no caben en el nuevo. Ya lo hemos repe2do hasta la saciedad: ¿Cómo aceptar como histórico un relato en el que Dios mata a todos los primogénitos de un país por culpa del soberano que lo gobierna? (Éxodo 12). ¿O que ordene aniquilar a mujeres, ancianos y niños pa- ra dar su territorio y su hacienda a un “pueblo elegido”? (Josué 6-12). Los relatos de esta naturaleza son muchísimos (incluso en el Nuevo Testamento). Solo es posible le-
erlos e interpretarlos desde un es2lo legendario y mí2co, que es a los es2los que per- tenecen. Aun así, la falsa imagen que ofrecen de Dios no es asimilable.
Hoy, a dos mil años de distancia en el 2empo de los relatos evangélicos, escritos en y desde el viejo y precienXfico paradigma, podemos recuperar muy poco de ellos. Qui- zás los referentes al Jesús histórico, judío de Galilea. Pero de este Jesús a la ins2tución eclesiás2ca que le siguió hay mucho que decir.
Reformar estos relatos nos saca del paradigma en que se escribieron. Por eso tanto Spong como Vigil dicen que solo nos queda la “ruptura” con el viejo paradigma. “Otro crisCanismo es posible”, y es posible “Otra manera de creer”. Para entender mejor es- to cito a José María Cas2llo, teólogo jesuita, respecto al reivindicado sacerdocio de la mujer. Cas2llo ve absurdo reivindicar el sacerdocio femenino porque eso significa per- petuar una ins2tución que nunca exis2ó en el cris2anismo primi2vo. El “sacerdocio” como casta es una invención posterior. Lo que hay que hacer, dice el teólogo católico, es renunciar a dicho sacerdocio y recuperar de nuevo el “ministerio” (servicio) de las primeras comunidades cris2anas, donde la mujer, en el principio, “ministraba” en igualdad con el hombre (hasta la involución de las Pastorales, a finales del siglo I).
¿Qué 2ene el viejo paradigma que deba de ser superado y abandonado?
Ya lo hemos referido en otros escritos de esta sección. Hoy no es admisible creer que los males de la naturaleza (terremotos, tsunamis, sequía, inundaciones...) sean cas2- gos divinos ni siquiera que ocurran con el permiso de Dios. No son admisibles esas imágenes falsas de Dios en que aparece como un juez sádico, venga2vo y ansioso de sacrificios cruentos. No es admisible que él mismo, o a través de algunos de sus “ánge- les” (enviados), se dedique a aniquilar a sus propias criaturas arbitrariamente, simple- mente como una muestra de su poder. Esta imagen de Dios es inaceptable. Pero es la imagen que la Biblia nos ofrece de él. Es cierto que la misma Escritura también nos ofrece otra imagen más benigna y piadosa, pero esta no anula la otra. Y Dios solo pue- de ser uno y único. Esto significa que la Escritura es esencialmente un producto litera- rio humano que nos habla de la experiencia y la cosmovisión que sus autores tenían de Dios del mundo y de la vida. No hay otra explicación.
Bibliografía
– Lenaers, Roger. “Un nuevo cristianismo es posible”. – Torres Queiruga, Andrés.
“Creer de otra manera”
“Fin del cristianismo premoderno”. “Repensar la cristología”
“Repensar la resurrección”
– Shelby Spong, John. “Un nuevo cristianismo para un mundo nuevo”. – A.T. Robinson, John. “Sincero para con Dios”.
– Varios autores. 60 preguntas sobre ciencia y fe: Respondidas por 26 profesores de Univer- sidad. Ed. Stella Maris.
– Collins, Francis. ¿Cómo habla Dios?
– Paul, André. Cuaderno Bíblico nº 49, Verbo Divino.
– Trebolle, Julio. La Biblia judía y la Biblia cristiana, Trotta
– Schiavo, Luigi. La invención del Diablo, cuando el otro es problema. – Enciclopedia de la Biblia, Garriga S.A. 1969.
– Beyreuther, Erich; Bietenhard, Hans; Coenen, Lothar
Diccionario Teológico del Nuevo Testamento. Sígueme.
– E. Brown, Raymon. Introducción al Nuevo Testamento. Trotta.
– Vigil, José María. Teología del pluralismo religioso. bAya-Yala. Quito (Ecuador). 2005.
– Meier, John Paul. Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. Tomos I al IV. (VD).
– Cullmann, Oscar. Inmortalidad del alma. (art.)
– Rovira Belloso, José Mª. Introducción a la teología (BAC). – Aguirre Monasterio, Rafael.
“Reino, parusía y decepción” (Fundación Santa María) “Así empezó el cristianismo” (Editor. EVD).
– Elliot Friedman, Richard. Quién escribió la Biblia. – Eldon Ladd, George. Teología del Nuevo Testamento.