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7.3 DESIGN LABS: EX POST FACTO STUDIES
7.3.2 LIMITATIONS OF THE INQUIRY SETTING
Si bien las energías sostenibles tienen en su mayoría la opinión pública a su favor, no quiere decir que estén exentas de polémicas políticas y financieras. Es el caso de la energía eólica. El autor Jara denuncia en uno de los capítulos de su libro (Carrasco, 2008: 172- 182) el principio del “lobby” eólico en España. Mediante juegos de persuasión e intereses políticos y financieros, los parques de molinos se levantaron en los años 2000 “como setas en el bosque”. Los alcaldes de los municipios cobraban sobornos de las empresas eólicas extranjeras y locales, a cambio de la cesión del suelo; como lo explica el autor “en la fase de convencer a los alcaldes para instalar parques de energía eólica se les llevaba, con todos los gastos pagados, a ver instalaciones modélicas incluso fuera de España”. Sin embargo, tanto los estudios arqueológicos y geológicos como los montajes de los molinos estaban financiados por las comunidades autonomas.
En 2008, “España es el segundo país del mundo que genera más megavatios procedentes del aire, solo detrás de Alemania” confirma Jara (Carrasco, 2008: 173). El autor expone que
la potencia instalada de energía eólica el año pasado [2007] era de un 12,86 por ciento del total, toda esta infraestuctura [10.027,905 megavatios, repartidos en unos 12500 aerogeneradores de los 483 parques existentes en el suelo ibérico] solo fue capaz de generar el 7,26 por ciento de la energía que finalmente se produjo en España. (Carrasco, 2008: 175)
Esta falta de rendimiento energético contrasta con la rentabilidad financiera que generan los parques eólicos. Parece ser que las subvenciones son la clave para este éxito lucrativo,
subvenciones procedentes, además de los municipios, de la Administración central y autonómica y de la Unión Europea. Es sabido que las empresas de energías sostenibles reciben una prima por conectarse a la Red de distribución española (REE), que en el caso de los molinos, se incrementa el poder económico-empresarial.
Las principales empresas nacionales que poseen la casi totalidad del mercado eólico español son Iberdrola, Acciona, Gamesa y Endesa, unidas en la Asociación Empresarial Eólica (AEE), con el fin de fomentar un “lobby” poderoso e implacable, cuando aparecen nuevas legislaciones poco proclives a la labor de los parques eólicos o ecologistas poco conformes a la contaminación visual medioambiental de sitios protegidos (pero muy rentables económicamente, o bien por la situación geográfica o bien por el logro de persuasión de las municipalidades). Como lo recalca Jara: “en este mundo de lobbies, siempre gana el que más presiona” (Carrasco 2008: 182).
Otro aspecto polémico no menos interesante acerca de las eólicas, es el de la fabricación de las palas eólicas. Las palas se elaboran o bien de fibra de vidrio o bien de carbono; en los dos modelos, se pinta el molde donde se aplica las telas de fibra con pintura Gel coat, antes de cubrirlo con las telas. Una vez están las telas puestas, se envasa al vacío el molde y se inyecta resina con endurecedor para las telas de vidrio, y Epoxi con las de carbono, cuyo molde se cuece en un horno.
Lo curioso de este proceso consiste en los productos utilizados en la fabricación, más que en el proceso mismo, ya que la sostenibilidad de dicha elaboración está lejos del cuidado medioambiental y de la salud. La fibra de vidrio puede provocar irritación a los ojos, nariz, garganta y piel. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC:
http://www.iarc.fr/) ha clasificado la lana de vidrio como un hipotético cancerígeno en humanos, al igual que la fibra de carbono. La pintura Gel coat es peligrosa al inhalarla; según la empresa Glaspol Composites, S.L., el Gel coat “ contiene material que causa daño a los órganos siguientes: riñones, pulmones, el sistema reproductor, hígado, sistema respiratorio, piel, Sistema Nervioso Central (SNC), ojo, cristalino o cornea”41. En cuanto a la resina Epoxi,
el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España advierte de un alto riesgo de irritación
41 Glaspol Composites, S.L., Fichas de seguridad.
<http://www.compositesshop.com/gestficherosart/FICHA%20DE%20SEGURIDAD %20GEL%20COAT%20BLANCO.wps.pdf>
ocular y cutánea42. Finalmente, la resina con endurecedor empleada en la fibra de vidrio se
compone, entre otros muchos tóxicos, de etileno43. Los operarios de las empresas de palas
tienen la obligación de llevar máscara y mono desechable, con el fin de evitar lo máximo posible la contaminación sobre la salud. Según parece, la peor parte en cuanto a toxicidad, es el proceso de lijamiento, para quitar las imperfecciones de la pala, ya que todas las partículas microscópicas se filtran en los órganos humanos, a pesar de la protección vestimenta y de los “aspiradores” gigantes que se encuentran encima de la zona de lijamiento.
Por tanto, sí que existen polémicas sobre las energías renovables, desde su política y su conflicto de intereses hasta la fabricación de componentes materiales de las estructuras que fabrican las energías. La mayor paradoja o ironía es la voluntad “lobbista”, tanto empresarial como ecologista, en querer fomentar las energías renovables para un futuro libre de contaminante, pero cuya fabricación es igual de peligroso que las fábricas de cerámica. Si la intención primaria es innovadora y buena, ya que se orienta hacia la protección medioambiental, hay que saber que las palas eólicas no son nada ecológicas, como se ha podido observar en su elaboración, pero además no son reciclables, es decir, una vez que no se pueden reparar, sino que hay que almacenarlas en un sitio que no contaminen el medio ambiente. Este tipo de almacenamiento recuerda, no tan exagerado, al de las barras de uranio usadas, por su contaminación y si largo periodo de desintegración.
El viento es el elemento de la naturaleza más limpio que existe pero también es contaminante, por la volatilidad de sustancias tóxicas como son las palas eólicas. Si de ellas se desprende toxicidad, el aire que se respire también será tóxico y peligroso para la salud, y la energía eólica dejaría de ser sostenible y limpia. Lo que el viento se lleva, nunca vuelve.