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Limitations and issues of ‘internal validity’ of the research

3. RESEARCH METHODOLOGY

3.6. Limitations and issues of ‘internal validity’ of the research

Para empezar, los miembros de los grupos de amistad son similares y se influyen entre sí en el sentido de una mayor similitud (MOUNTSy STEINBERG, 1995). Los beneficios que se acumulan para el individuo como resultado de formar par- te de un grupo de este tipo pueden acabar en presiones para someterse a las nor- mas del grupo. Aunque la influencia de los iguales durante los años de la adoles- cencia es normalmente positiva y constructiva, la noción de presión de iguales es una manera conveniente (aunque simplista) de los adultos de explicar el compor- tamiento antisocial. Si bien algunos grupos de adolescentes apoyan y mantienen el comportamiento delincuente y antisocial, su importancia se sobreestima con frecuencia para la mayoría de los adolescentes, en especial por los padres preocu- pados. Sin embargo, contrariamente a la creencia popular, en muchas áreas de preocupación adulta, como el comportamiento sexual o el uso de drogas, las pre- siones normativas del grupo pueden no ser particularmente poderosas, o ir en la dirección deseada (por el adulto). En efecto, en la adolescencia temprana al menos, las presiones de grupo son a menudo contrarias a estas actividades, y pueden ser más positivas que negativas (BERNDTy ZOOK, 1993). Cuando el es- tímulo para fumar, beber, practicar el sexo y consumir drogas comienza a apare- cer en la adolescencia, esto puede representar en gran medida una aceptación de los valores y normas de los adultos, más que una rebelión o experimentación adolescente.

Muchos autores han puesto de relieve la necesidad de la aceptación de los iguales en la adolescencia intermedia, y los comentarios sobre la presión de igua- les ejercida por jóvenes eran particularmente obvios en el estudio de SHUCKSMITH y HENDRY(1998). La “presión de los iguales” se utilizó para explicar las activida- des inapropiadas, “peligrosas”. Por tanto, en cierto sentido, la red de iguales más amplia dentro de la cual los jóvenes tienen grupos de amistad puede actuar como un peligro, creando normas poco favorables, tanto proporcionando información incorrecta o efectivamente falsa como produciendo expectativas inexactas sobre el comportamiento. Sin embargo, a partir de sus comentarios, estaba claro que muchos jóvenes atraviesan un estadio experimental, quizá en respuesta a las expectativas y las presiones de la cuadrilla, que transcurre a medida que los jóve- nes maduran y se sienten más seguros de su independencia y actividad propia (self-agency) (SHUCKSMITHy HENDRY, 1998). La conformidad con el grupo de amis- tad adolescente parece aumentar hacia la adolescencia intermedia, y luego dis- minuye gradualmente. Este patrón se ha explicado como resultado del aumento de los intereses románticos cada vez mayores del individuo, que dirige el foco de su atención social fuera del grupo. Sin embargo, es posible explicar igualmente esta disminución en función del requerimiento de niveles más bajos de conformi- dad en la adolescencia avanzada (DURKIN, 1995; HENDRYy cols., 1993), o porque los adolescentes mayores han clarificado su sentido de la identidad, los roles

sociales y la posición social y, así, dependen menos de la afirmación y el apoyo de sus iguales. A medida que avanza la adolescencia, la conformidad con la pan- dilla disminuye mientras comienzan a producirse oportunidades sociales en pare- jas y pequeños grupos de amistad fuera de la “cuadrilla”. JAFFE (1998) ha pro- puesto que las similitudes entre amigos se deben a los procesos y condiciones siguientes:

1.Ncondiciones sociodemográficas que ofrecen a los niños la proximidad de

unos con otros;

2.Nselección diferencial, por la cual los individuos buscan como amigos a sus

similares;

3.Nsocialización recíproca (mutua), por la cual los iguales se hacen similares

a los amigos interactuando con ellos;

4.Nun efecto de contagio, por el que las personas en grupos muy cohesivos

ocasionalmente hacen cosas que no harían solos, y

5.Neliminación selectiva, por la cual los miembros que no se someten son for-

zados a abandonar el grupo o lo hacen voluntariamente.

Estos procesos pueden operar simultáneamente o en momentos diferentes durante la existencia de un grupo, e indican la naturaleza flexible de las amista- des durante la adolescencia (HOGUEy STEINBERG, 1995; HARTUP, 1996).

Sería erróneo asumir que todos los jóvenes son susceptibles por igual a la influencia de los iguales. Bajo condiciones específicas, la mayoría son algo sus- ceptibles, en ciertos momentos a algunas de sus influencias. Asimismo, es más probable que los adolescentes experimenten una sutil presión para someterse a los valores y las normas de grupo (“persuasión suave”) que intentos abiertos de controlarlos o manipularlos (SHUCKSMITHy HENDRY, 1998; HENDRYy cols., 1998). También, los grupos pequeños de amigos íntimos parecen ejercer más influencia sobre el comportamiento adolescente que los amigos individuales (MCINTOSH, 1996). Los propios jóvenes tienen claro que los grupos de amistad y las cuadrillas no son lo mismo. Para las chicas, en particular, un grupo de amistad puede pro- porcionar un medio de apoyo y protector contra “fuerzas” percibidas hostiles que emanan del grupo de iguales más amplio. Las descripciones anteriores de la pan- dilla, como una fuerza ineludible que genera normas de grupo que introduce a los jóvenes en problemas, están dejando paso actualmente a una nueva formulación que otorga mayor importancia tanto a la actividad propia (self-agency) de los jóve- nes como a su competencia para escoger a sus compañeros por intereses com- partidos (COGGANS y MCKELLAR, 1994). Los hallazgos de SHUCKSMITH y HENDRY (1998) apoyan la idea de que los jóvenes realizan elecciones claras en el conoci- miento de que la participación en redes sociales diferentes los implicará en com- portamientos específicos distintos.

Los grupos de amistad íntima se desarrollan por elección y por preferencia mutua por características y actividades en colaboración, y en cierto sentido per- miten al joven una reafirmación de la identidad escogida en la adolescencia inter- media. Además, hacen posible a los jóvenes percibir, comprender y aceptar los valores de sus agrupamientos escogidos. Esto, a su vez, les permite ser bastan- te críticos, e incluso cáusticos, hacia las modas, los comportamientos y la con- ducta social general de otros grupos. Hay datos claros de esto en las percepcio-

nes de “grupo propio/grupo ajeno”, que fortalecen y afirman adicionalmente las elecciones de estilo de vida y de identidad ( SHUCKSMITH y HENDRY, 1998). El refuerzo social en torno a un conjunto de comportamientos y actitudes permite una mayor cohesión y selección de amigos por preferencia y por similitud de aficiones, indumentaria, intereses de ocio, actitudes hacia la escuela, música po- pular, lealtades de grupo, etc. Los grupos de amistad surgen como entornos importantes para aprender formas apropiadas de conducta, vigilancia del com- portamiento, diseño de estrategias de resistencia y para dar y recibir apoyo social (PHOENIX, 1991; LEES, 1993). Las interacciones entre los grupos de iguales, las amistades y las instituciones sociales, especialmente la escuela, revelan redes complejas de significados, de reputaciones e identidades (LEES, 1993). Los enfo- ques para el estudio de la amistad han mostrado continuidades durante todo el curso vital, desde los años adolescentes hasta la ancianidad (por ejemplo, GINNy ARBER, 1995).

Durante la adolescencia se valora mucho ser popular. Mientras que la amis- tad se refiere a un vínculo estrecho entre dos o más personas, la popularidad refleja la manera en que un individuo es considerado dentro de la estructura de iguales más amplia y la manera en que la cuadrilla lo trata. Generalmente, los individuos populares son amistosos, sensibles y tienen sentido del humor. Los de- portistas de éxito pueden obtener también considerable prestigio en las comuni- dades que valoran la competición y la victoria (por ejemplo, LERNERy cols, 1991; WENTZEL y ERDLEY, 1993). Otros atributos que son importantes para la populari- dad de los adolescentes incluyen, por ejemplo, ser “inteligente”, ir vestido a la moda y seguir estilos particulares de música popular. Ser atractivo físicamente es importante para la popularidad. Los individuos atractivos se benefician de un “efecto de halo”: se asume que tienen personalidades agradables que correspon- den a su apariencia física. Sin embargo, una desventaja del efecto de halo es que los adolescentes populares, de los que se asume que son competentes e inde- pendientes, a menudo encuentran más difícil obtener apoyo de los iguales cuan- do necesitan ayuda (MUNSCHy KINCHEN, 1995).

El físico y la imagen corporal son una preocupación importante de muchos adolescentes. Tener sobrepeso o un peso inferior a la norma puede influir sus- tancialmente en la imagen de sí mismos y afectar a sus oportunidades sociales (SEIFFGE-KRENKE, 1998). La importancia y las consecuencias del atractivo físico pueden ser mayores para las chicas que para los chicos, porque es una parte más importante del rol de género y del autoconcepto femenino en muchas cultu- ras (FREEDMAN, 1984). Las relaciones más íntimas de las muchachas les permiten también comprometerse en un análisis y evaluación más detallados de su posi- ción relativa en atributos como el atractivo físico (FELSON, 1985). Para algunas muchachas adolescentes, una apariencia atractiva es tan central para su rol de género que esto puede causar problemas graves de ajuste, incluida una imagen corporal negativa, trastornos de la conducta alimentaria, timidez, sentimientos de baja autoestima y retraimiento (FREEDMAN, 1984). Paradójicamente, estos proble- mas de ajuste pueden ser mayores para las adolescentes más atractivas que para las que lo son menos, pues su apariencia es a menudo el componente más importante de su autoestima (ZAKINy cols., 1984).

Generalmente, los adolescentes seleccionan a sus amigos entre los que se les asemejan. (CLARKy AYERS, 1992). Los niveles similares de atractivo se pueden

utilizar como una clave de que es probable que la otra persona tenga actitudes y valores parecidos. (ERWINy CALEV, 1984). A medida que estas relaciones progre- san, es probable que adquieran interés otros aspectos psicosociales. Estos aspectos incluyen características y comportamientos personales importantes, como los intereses escolares, la música, la moda, fumar, el uso de drogas, las necesidades personales y la personalidad (GAVINy FURMAN, 1996). Sin embargo, los adolescentes opuestos pueden atraer, y surgen relaciones asimétricas cuan- do un compañero posee destrezas —más que belleza— o proporciona apoyos que son remuneradores para el otro. A su vez, esto puede permitir el acceso a una cuadrilla popular. Tener amistades de elevada posición social contribuye a la propia popularidad (PERRY, 1987). Por ejemplo, EDER (1985) señaló que tener como amiga a una muchacha popular daba acceso a otras muchachas a la cua- drilla “estupenda”. Sin embargo, envidiar a estas muchachas muy populares a veces lleva a acusarlas de ser “engreídas” y presumidas. Así, los adolescentes pueden ser populares y solitarios al mismo tiempo, y el contacto frecuente con los iguales no les garantiza necesariamente relaciones satisfactorias (SAVIN-WILLIAMS y BERNDT, 1990).