ca de la moral en Humano, demasiado humano(I), mostrando Nietzsche la distancia que separa su tipo de análisis del altruismo de Paul Rée o los genealogistas ingleses167. El prefacio del libro
acaba con un comentario sobre la dificultad que plantea la comprensión de su filosofía, la cual va unida inseparablemente al estilo de la escritura (VI 2, Vor.(8), pp.267-268).
La genealogía de la moral se divide en tres tratados desarrollados de manera lineal al estilo de las Intempestivas. El primer tratado plantea un tema que ya ha aparecido de manera aislada en escritos anteriores de Nietzsche: la contraposición de la doble forma de valoración de lo bueno y lo malo: “gut-schlecht” y “gut-böse”168, una cuestión que Nietzsche retrotrae en el
libro a su estudio escolar sobre Teognis (§ 5, VI 2, p.277). El enfoque crítico de Nietzsche reduce el tema de la valoración, el origen de la moral, a la expresión de una forma de dominio. Dentro de la psicología nietzscheana desarrollada en La genealogía de la moral destaca la introducción del concepto de resentimiento (das Ressentiment), definido en § 10, VI 2, pp.284- 288, como la reacción imaginaria que surge de la impotencia. La noción de resentimiento va a jugar, en el tratado siguiente, un papel relevante en la crítica del cristianismo, y en el mecanis- mo de la aparición de la consciencia169, cuyo origen se revela básicamente como ejercicio de la
167 La diferencia radica ya esencialmente en el planteamiento del problema: la reducción del problema de
la moral al problema de la utilidad. Una crítica del utilitarismo de Herbert Spencer es desarrollada en VI
2, G.M. (1) § 3, pp. 271-272.
168 En E.H: se afirma en este sentido que en el primer tratado de G.M. queda al descubierto la esencia de
la psicología del cristianismo: VI 3, p.350: “–Die Wahrheit der ersten Abhandlung ist die Psychologie des Christenthums: die Geburt des Christenthums aus dem Geiste des Ressentiment; nicht, wie wohl geglaubt wird, aus dem «Geiste», – eine Gegenbewegung ihrem Wesen nach, der grosse Aufstand gegen die Herr- schaft vornehmer Werthe.” (Para el análisis de la contraposición de las valoraciones gut-schlecht y gut- böse, véase 2.5.Rangordnung).
169 Gewissen, la consciencia moral (como mala consciencia, “schlechtes Gewissen”, o remordimiento,
“Gewissensbiß”) se desenmascara en G.M. como origen de Bewußtsein, la consciencia cognoscitiva. Por ej., en la sección dieciséis del segundo tratado, Nietzsche inicia el párrafo con una nueva formulación de la hipótesis del concepto de “mala consciencia” (“schlechtes Gewissen”). Ésta representa la negación de los instintos y su substitución por la consciencia (Bewußtsein) en un proceso que Nietzsche compara a la adecuación evolutiva de los animales marinos a un ámbito terrestre. En el desarrollo de este símil, se produce el mencionado paso de “Gewissen” a “Bewußtsein”: K.G.W. VI 2: G.M.(2), § 16, p.338: “(…) Zu den einfachsten Verrichtungen fühlten sie sich ungelenk, sie hatten für diese neue unbekannte Welt ihre alten Führer nicht mehr, die regulirenden unbewusstsicherführenden Triebe, – sie waren auf Denken, Schliessen, Berechnen, Combiniren von Ursachen und Wirkungen reduzirt, diese Unglücklichen auf ihr «Bewusstsein», auf ihr ärmlichstes und fehlgreifendstes Organ. (…)” En este pasaje Nietzsche introduce, pues, la identidad entre Gewissen y Bewußtsein (al igual que entre Trieb e Instinkt, véase 2.3.Leib), en la que se pone de relieve la vinculación esencial, ya comentada, de los ámbitos de la metafísica y de la mo- ral. Por otra parte, este juego de palabras está posibilitado por el origen culto de los términos “Gewissen” y “Bewußtsein” como traducción o calco del latín “conscientia”. La historia de la aparición de estos
crueldad170. La consciencia surge en un primer momento en la lucha contra el olvido (tema ya
apuntado en la segunda Intempestiva), en la inculcación de la responsabilidad, de la promesa de futuro, por medio del dolor. El dolor constituye desde esta perspectiva de desenmascaramiento el medio más eficaz para combatir el olvido. La mala consciencia del cristianismo emerge a su vez del resentimiento, del rechazo de las consecuencias que implica una acción frustrada (VI 2, §15, pp.336-337). Una vez que se ha malogrado su exteriorización, la mala consciencia se dirige contra los instintos. En este proceso de interiorización (Verinnerlichung) el hombre vuelve la crueldad de la consciencia contra sí mismo (§16, pp.337-340). Ante semejante situación final de la enfermedad del ser humano, Nietzsche propone la solución de la recuperación de la inocencia (§ 20, pp.345-346): el Zarathustra aparece entonces como contraideal cristiano, como medio de recuperación de la salud, § 24, pp.351-353 (1.2.Utopie). La exposición sistemática de La genea- logía de la moral continúa en el tercer tratado que, desde la perspectiva del resentimiento, del desenmascaramiento de la crueldad de la consciencia, se pregunta por el “sentido de todo ideal ascético”. El inicio de este tercer tratado se aleja, sin embargo, de la incriminación de la moral, al introducir como ejemplos del ideal ascético el Parsifal de Wagner (VI 2, § 4, pp.361-362) o la falsa concepción del arte de Schopenhauer en comparación a Stendhal (§ 6, pp.364-367). Ello constituye, pues, otra muestra de la mirada autocrítica de Nietzsche con respecto al período de juventud de su obra y que, en el caso de Wagner, va a ser desarrollada extensamente en los libros siguientes. A partir de §7, p. 367 y ss., Nietzsche recupera el tono expositivo. Define en- tonces el ideal ascético como ideal filosófico en relación a la voluntad de poder (2.3.Leib y 2.4.Wille zur Macht). El filósofo se identifica al asceta en la medida en que tanto en el uno como en el otro existe un impulso dominante que pretende la subyugación del resto de impulsos (2.3.Leib y 3.1.Askese): VI 2, §8, pp.369-374 y §11, pp.379-381. El disfraz ascético constituyó así la primera forma con que apareció la filosofía (como muestra el ejemplo del Brahmán en la India: § 10, pp.377-379). El tipo filósofo se desenmascara ahora como el correlato del tipo sacerdote. El ideal de ambos (el ideal ascético) consiste en una negación de la vida (al hacer que la vida se enfrente a la vida misma) y, como denuncia Nietzsche, desde esta perspectiva en- ferma, que huye de la realidad, que no aguanta el dolor, que pretende conservar la vida a toda costa (incluso la vida que declina) querer juzgar la vida y, de hecho, condenarla. Éste es el malentendido que produce el ideal ascético, el cual sólo tiene por meta el nihilismo (el gran asco y la gran compasión por el hombre) y que, sin embargo, se ha convertido en el ideal dominante, en realidad: en el único ideal posible, y cuyo enunciado reza: “Mejor querer la nada a no términos en la lengua alemana es la siguiente, según Walter Porzig (Das Wunder der Sprache (1957): trad. cast.: El mundo maravilloso del lenguaje, Ed. Gredos, Madrid, 1974, pp.289-290): “Ya en la época del alto alemán antiguo, en el siglo XI, fue calcado el concepto latino de la lengua eclesiástica conscientia por Notker, el alemán de San Gall, en gawisso, reproduciendo el latín con- «con» por el alto alemán anti- guo ga-, actual ge-, y creando para la segunda parte –scientia del latín scire «saber» un derivado de wi-
ssan «saber». Sabido es qué profundas raíces ha echado en la lengua alemana este calco de Gewissen
«consciencia». Por lo demás la voz latina conscientia está copiada igualmente de una griega. En otro sen- tido, no religioso, sino científico, fue luego en el siglo XVIII calcada una vez más conscientia por el filósofo Wolff, como Bewusstsein, otra formación que ha adquirido pleno derecho de ciudadanía”. (El término griego del cual es traducción el latino “conscientia” es µεταγνοσις con el significado de “cambio de opinión, arrepentimiento, remordimiento”. Éste es también el significado de la “mala consciencia” nietzscheana como constatación de un “hecho fracasado”: de esta manera la argumentación del origen “moral” (Gewissen) de la consciencia (Bewußtsein) de G.M. reproduce la evolución etimológica del concepto, desde su origen griego como “cambio de opinión” a su transformación cristiana como remor- dimiento (Gewissensbiß) y su ensalzamiento final como principio metafísico; lo que constituye otra forma de aplicación de la etimología al estudio de la moral, tal y como propone la nota como conclusión del primer tratado de G.M. (VI 2, pp.302-303).
170 Cf. VI 3, E.H., p.350: “Die zweite Abhandlung giebt die Psychologie des Gewissens: dasselbe ist nicht, wie wohl geglaubt wird, «die Stimme Gottes im Menschen», – es ist der Instinkt der Grausamkeit,
der sich rückwärts wendet, nachdem er nicht mehr nach aussen hin sich entladen kann. Die Grausamkeit als einer der ältesten und unwegdenkbarsten Kultur-Untergründe hier zum ersten Male ans Licht gebracht.” Para un análisis detallado del papel de la crueldad como fundamento de la cultura, véase
querer”171. La voluntad de verdad, que impera en la ciencia, es para Nietzsche otra variante del
ideal ascético, una voluntad que ya desde Platón identifica Dios con la verdad: ambos, pues, como la manifestación del triunfo del ideal ascético172. La genealogía de la moral no ofrece un
modelo positivo como conclusión de la tarea de incriminación. Se señala que la victoria del ideal ascético ha sido debida a la falta de un contraideal; pero, aparte de alguna alusión a Zarathustra, el libro no enuncia ningún intento de definición de en qué consistiría aquél. Tal discusión se emplaza en todo caso para más delante: en un análisis más profundo de la historia del nihilismo que se llevará a cabo en un capítulo específico del libro de la “transvaloración de todos los valores”: La voluntad de poder.
Hay muchos aspectos que hacen de La genealogía de la moral un libro aparte dentro de la producción de Nietzsche. Destaca en primer lugar una férrea exposición sistemática de los temas. La división en tres tratados, aunque presentan cierta solución de continuidad, no ocultan el planteamiento lineal de la crítica e incriminación de la moral. Especialmente el último de ellos muestra cómo Nietzsche es capaz de aunar diversos temas dentro de una perspectiva común. En su incriminación del ideal ascético se conjugan así cuestiones que han sido tratadas desde enfoques distintos en escritos anteriores. Por un lado, encontramos la crítica del ascetismo ya iniciada en Humano, demasiado humano (I) y definida como expresión de la voluntad de poder en Más allá del bien y del mal (3.1.Askese); por el otro, la invalidación de la noción de verdad y de la motivación de la actividad científica (crítica del impulso de verdad, 2.2.Wahrheit), todo ello combinado con el análisis histórico de la desvaloración y el nihilismo. En las obras posteriores Nietzsche ya no será capaz de mantener la distancia que le permita aunar la radicalidad crítica y la lucidez interpretativa de la que aún hace gala en este libro. Tras La genealogía de la moral Nietzsche comunica a su hermana la intención de escri- bir una continuación del libro que constaría de tres nuevos tratados: “Cuarto tratado: el instinto gregario en la moral. Quinto tratado: para la historia moral – desnaturalización; Sexto tratado: entre moralistas y filósofos de la moral”173. Abandona sin embargo rápidamente esta idea y pro-
yecta el que será su próximo libro, El caso Wagner (Der Fall Wagner. Ein Musikanten Problem