Adaptation and Normalisation
where 0 is the d-dimensional zero vector and I is a d-dimensional iden tity matrix In general performing Gaussianisation on the complete
5.2 Linear Transform-Based Schemes
Por Boyacá, la inteligente y brava gente, que al genio la modestia junta: que lidia con la pluma y con la clava, que labra con el verbo y con la yunta7
(José Joaquín Casas)
Los padres participantes en esta investigación pertenecen, en su origen, a la altiplanicie cundiboyacense, la cual está encerrada ―por una serie de ramales principales de la
Cordillera Oriental que en este sector forman el límite entre dos cuencas hidrográficas: la del río Magdalena y la del río Orinoco. Componen esta región tres grandes altiplanicies que se conectan con otras de pequeña extensión. Tienen alturas que fluctúan entre los 2.500 y 2.760 m.s.n.m. Hacia el sur se ubica la de Bogotá, que con aproximadamente 1.200 Kms. de superficie plana, es la más extensa. Desde ésta, remontando el río Funza se llega a la llanura del Sisga y luego a la de Chocontá‖. La temperatura media de dichas
altiplanicies es de 13.5ᵒC.
Esta región ha tenido diversos procesos socioculturales, pasando por un periodo en el que la tecnoeconomía estaba basada ―en el trabajo de la piedra para la caza, el faenado de animales de presa y la recolección, por grupos que debieron estar organizados en pequeñas familias o bandas‖, luego coexistió junto con lo anterior, una práctica agrícola y la presencia de cerámica, periodo denominado Herrera. Luego vendrá el periodo Muisca,
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La información acerca de la altiplanicie cundiboyacense se tomó de
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/arqueologia/prehisp/cp08.htm, consulta el 10 de abril de 2013
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Fragmento de la poesía “Brindis por Boyacá” de José Joaquin Casas, tomado de Ocampo López, 1989, p. 222
cultura con una ―tecnología agrícola variada, con énfasis en el cultivo del maíz (…) junto
con el fríjol, la ahuyama y la papa; también cultivaron la calabaza, el ají, el algodón, el tabaco y la coca, demostrando un excelente manejo en el control de los diferentes pisos térmicos de su territorio; explotaron las fuentes de agua salada; produjeron cerámica para uso doméstico, ritual y para el intercambio; tuvieron una próspera industria textil y un complejo desarrollo de la orfebrería‖.
Ilustración 1. Mapa del Altiplano Cundiboyacense8
Los padres entrevistados pertenecen principalmente a Tunja y Sutamarchán, por lo que haré una breve reseña de estas dos localidades, pertenecientes al departamento de Boyacá, ubicado geográficamente como lo muestra la siguiente ilustración.
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Ilustración 2. Ubicación geográfica del departamento de Boyacá9
Brindo por Tunja del clarín del Homero digna ciudad, altiva castellana, de nuestras villas la que oyó primero
de Patria libre la primera diana10.
(José Joaquín Casas)
Tunja, la capital del departamento de Boyacá, actualmente “registra 200 desarrollos
urbanísticos en la zona urbana y 10 veredas en el sector rural”. Esta ciudad “limita por el NORTE con los municipios de Motavita y Cómbita, al ORIENTE, con los municipios de
9 Tomado de http://jerico-boyaca.gov.co/sitio.shtml?apc=mmxx1-yx=2859590 10
Fragmento de la poesía “Brindis por Boyacá” de José Joaquin Casas, tomado de Ocampo López, 1989, p. 222
Oicatá, Chivatá, Soracá y Boyacá, por el SUR con Ventaquemada y por el OCCIDENTE con los municipios de Samacá, Cucaita y Sora”11
A su vez, Sutamarchán ―se encuentra localizado sobre un ramal de la cordillera oriental
de los Andes, al occidente del departamento de Boyacá formando allí varios estribos y contrafuertes. El municipio se encuentra ubicado en la provincial del alto Ricaurte a una altura sobre el nivel del mar de 2095 msnm. La topografía predominante se caracteriza por ser ondulada y montañosa presentando suelos de capas vegetales, formaciones de arenisca y rocas. La distancia a la capital del departamento es de 44 km. y en tiempo 45 minutos. El municipio está catalogado por poseer el mejor clima del mundo. A su vez, limita al norte con el municipio de Santasofia, al Oriente con las poblaciones de Sachica y Villa de Leiva, al Occidente con Saboya y al sur Con Ráquira y Tinjaca”.12
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http://www.tunja-boyaca.gov.co/nuestromunicipio.shtml?apc=mfxx-1-ym=f, consulta el 3 de marzo de
2013
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http://www.sutamarchan-boyaca.gov.co/nuestromunicipio.shtml?apc=mIxx-1-ym=f, consulta el 3 de
Ilustración 3. Ubicación geográfica de la ciudad de Tunja y el municipio de
Sutamarchán13
El campesino cundiboyacense posee características peculiares que se hace necesario resaltar. Dentro de éstas, está su religiosidad, aspecto que comento en este apartado, debido a que en el contenido de los capítulos no haré referencia a este aspecto, para no desviarme de la correspondiente categoría principal.
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Ilustración 4. Familia campesina de Sutamarchán
Algunas de las costumbres más narradas por los padres entrevistados fueron las religiosas. Incluso una de las coplas a las que hace referencia uno de los padres, campesino de 91 años, denota la inserción de lo religioso en la cotidianidad: ―San Juan y
la Magdalena se fueron a comer uvas, encontraron la mata seca y se volvieron en ayunas‖. Otro padre campesino de 85 años, dentro de sus narraciones, hace
constantemente alusión a Dios o a la Virgen ―gracias a mi Dios y amito14 lindo que nos ha
dado el pan de cada día, gracias a dios y la virgen santísima‖ o utilizaba también un
―bendito sea mi Dios‖ cuando se quería referir a algo positivo que ha recibido en la vida. Dentro de las prácticas religiosas, una de las costumbres más comentadas es el rosario, al que también hacía referencia el padre anterior: ―la religión sí bendito sea mi Dios, de la
norma principal, el rezo del Santo Rosario todos los días‖.
A su vez, Ocampo López (1989) afirma, al hablar de los campesinos boyacenses de la década de los 30, que:
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Expresión utilizada por los campesinos para referirse a Dios como Amo, pero en diminutivo, como una manera cariñosa.
La evangelización española introdujo en Boyacá el Cristianismo y en especial, la devoción a la Virgen María, que encontró en esta región, una de las áreas más representativas de la devoción mariana en Colombia. Para el campesino boyacense ―La Romería‖ a la Virgen de Chiquinquirá, o a Monguí, Chinavita, Guicán, Morcá y otras, se convierte en el acontecer más importante de su vida cotidiana y social no solamente por la devoción y las mandas, sino por la afirmación del compadrazgo, los negocios particulares, los noviazgos y aspectos diversos de la vida campesina. Sin embargo, Solano15 criticó las romerías populares por sus motivaciones comerciales y de explotaciones económica, social y religiosa. (Ocampo López, 1989, p. 276)
Se manifiesta entonces una contradicción religiosa en los campesinos boyacenses, expuesta por López de Mesa como la mezcla que la ―masa ignorante‖ hace de los fragmentos de dogma religioso con supersticiones de variada índole, donde el culto religioso se ―utiliza‖ para obtener beneficios diversos. Esta utilización puede conducir a efectos negativos, tal como lo experimentó la esposa de uno de los participantes cuando este quería obligar a sus hijos a rezar o practicar algunos cultos, de tal forma que no se le reconoce ningún beneficio más adelante.
―Las religiosas no se compartían mucho porque él obligó, cuando niños, a mis
hijos obligó, que ir a misa, ir a misa, usted sabe que eso obligado es como si le sirvieran un postre a la verraca, entonces a las buenas come uno todo, a las malas no come nada‖. (María, 70 años)
Para algunos padres era un orgullo que uno de sus hijos fuera sacerdote teniendo un puesto importante entre sus hermanos, así lo describe uno de los padres de esta generación:
“Llegaba mi hermano mayor y eso era un acontecimiento porque a mi hermano mayor le dieron como un estrato más arriba en esa época. En esa época
15 Armando Solano fue un ―escritor paipano que se preocupó por estudiar las constantes de la
pensaban que tener un hijo sacerdote era lo máximo, entonces mi papá luchó mucho por tener un hijo sacerdote que es mi hermano mayor”. (Javier, 46 años)
Gutiérrez de Pineda (1999) explicaba que el carácter sacro del sacerdote ―como representante terrenal de la divinidad‖ según lo planteado por la doctrina, lo ubicaba en un status alto en cuanto a su participación y liderazgo en la comunidad, siendo alrededor del 88% de los hombres y el 80% de las mujeres, que lo consideraban así (Gutiérrez de Pineda, 1999), pues hacía las veces de consejero o como el psicólogo de hoy.
A uno de los padres le gusta mucho asistir a la misa de la Virgen del Topo, devoción que data desde 1628 con la aparición de una imagen de la Virgen a dos Hermanas Concepcionistas del Monasterio de Tunja, generando el seguimiento de numerosos creyentes y considerándose hoy patrona de la Diócesis de Tunja y de las Fuerzas Armadas de Colombia (Colombia, 2013). Pero la razón que manifiesta este padre, deja ver que lo hace más por un aspecto cultural que por lo que significa religiosamente:
―Y aquí viene la escuela militar de cadetes, la Marco Fidel Suárez y ese día pasan
aviones por acá y eso, uno sale por la misa en una parte, pero más que todo por los desfiles militares, uno no los ve sino ese día, son muy elegantes, se siente uno muy orgulloso de tener sus fuerzas armadas llenas de jóvenes‖. (Pedro, 65 años)
Otra de las devociones más importantes es la que se le ofrece a la Virgen de Chiquinquirá, pues su culto comienza en Boyacá desde 1587 y continúa hasta hoy procesiones desde diversos lugares de Boyacá y del país (Londoño Botero, 2008).
Entre las costumbres religiosas, Rodrigo -un padre de 63 años, residente en Tunja- dice que actualmente ―guardamos la semana santa, los días domingos vamos a misa‖. Costumbre que considera algo especial, manifestándose en su vida: ―tratamos de llevar
una vida sana, en el sentido del que muy poco, muy poco y nada, el trago y el cigarrillo‖.
El culto familiar era, alrededor de los años setenta (según los censos de 1964 y 1969), practicado por dos terceras partes de la población colombiana, aunque con matices de intensidad diferentes, algunos hombres (28.3%) lo practicaban a diario, siendo muy parecida la práctica en las mujeres (34.2%) (Gutiérrez de Pineda, 1999).
Ilustración 5. Imágenes religiosas en una casa campesina en Sutamarchán.
También dichas costumbres se cumplían durante todo el ciclo vital de la persona: ―imagínese que la primera comunión, todo eso no ve que eso fue por la Iglesia, todos
fuimos bautizados y registrados y todo‖.
En Colombia, las costumbres católicas eran muy importantes, por eso es significativo señalar lo que López de Mesa escribía en 1970:
Las normas éticas del cristianismo son acatadas con mucho fervor por la totalidad de nuestro pueblo; las ceremonias del culto externo católico tienen igualmente una aceptación general; casi toda la población frecuenta también los sacramentos fundamentales de la Iglesia. Y sin embargo, la ideología actual del pueblo colombiano no es estrictamente ortodoxa. (López de Mesa, 1970, p. 183)
Es por esto, que se nota más secularización en la actualidad, sobre todo en la actualidad. Así entiende el tema religioso uno de los padres:
―Algunos no promulgamos el catolicismo o el cristianismo, pero tampoco el otro
lado, o sea ni Dios ni diablo, sino solamente un dios que es único para mí, es lo bueno que representa ahorita en mi vida, que es mi familia, que son pues varias personas que he perdido a través de los años y para mí ese es mi dios‖ (Carlos,
33 años).
La religión ha tenido entonces bastantes cambios desde la colonización, pudiéndose separar en 5 periodos según Arboleda Mora (2010), cuyo último periodo lo ubica desde 1981 a 2008 en el cual sucedieron dos hechos fundamentales: la aparición de la posmodernidad con su hábito religioso y la Nueva Constitución en 1991 donde se dio un reconocimiento de la libertad religiosa con el fin de asegurar los derechos de cada persona. Este autor, comenta algunos hitos en el campo de la religiosidad popular, entre los que habla del campo moral, en el que se han dado hechos interesantes: ―El consecuencialismo moral (el fin justifica los medios), el subjetivismo (yo hago mis propios valores), el relativismo (no hay nada absoluto sino que depende del caso) y la privatización (esa es mi vida)‖ (Arboleda Mora, 2010, p. 61). Todos estos hechos dan cuenta de lo que Carlos entiende por su dios, pues ―trata de vivir su vida sin referencia a normas o principios morales absolutos de consistencia ontológica‖ (Arboleda Mora, 2010, p. 62)