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Link of the findings to the specific research questions

CHAPTER 5 RESEARCH FINDINGS AND DISCUSSIONS

5.6 FINAL DISCUSSION

5.6.3 Link of the findings to the specific research questions

22. Ibid., p. 32: la tabla-resumen está reimpresa en el articulo de Mann. “ Social Cohesion", p. 435.

los problemas son inmediatamente pertinentes a la masa de los electores, y, en consecuencia, más fácil­ mente captables, como son los asuntos de interés más centradamente local, los cuales (al menos en Nortea­ mérica) producen una afluencia de votantes notoria­ mente elevada. En tales casos ésta se traduce en votos en gran medida negativos, sobre todo entre las clases sociales menos favorecidas, lo cual ha de entenderse no com o un voto de protesta sobre el problem a espe­ cífico de que se trata, sino de una protesta contra “ el sistema” y contra la propia “ falta de poder cívico ins­ titucionalizado” por parte de esas clases.**

La presencia, hoy por hoy, de un consenso ideo­ lógico, de un acuerdo acerca de asertos generales y abstractos del credo “ democrático” no puede, por cierto, negarse. La cuestión, sin em bargo, es hasta qué punto esa “ satisfacción simbólica” que este úl­ timo parece reflejar vence o compensa la honda frus­ tración que tan adecuadamente saca a luz la universal apatía política y que tiene su hontanar en un senti­ miento de impotencia, de la imposibilidad de con­ traatacar a esos grupos de interés cuyos dictados pre­ valecen en las decisiones de la gestión pública. “ El precio del consenso lo pagan quienes están excluidos de él.” «

Para un ciudadano de la Atenas clásica no hubiera

23. W. E. Thompson y J . E. Horton, “ Political Alienation as a Forre in Political Action''. Sociat Força, n.° 38 (1959-1960) pp. 190-195; cf. Mann, “ Social Cohesion", p. 429, y 3.* Tabla en p. 433. S. M. Upset y Earl Raab. Tht Political of Umtason (Londres, 1971) omite este aspecto en su resumen (pp. 476-477) de los hallazgos de Free y Cantril y en su propia conclusion (pp. 508-515); éstos nunca consideraron que la auténtica im­ potencia politica lucra un fartor posible en la creación de actitudes “ ex­ tremistas".

24. MacIntyre. Agmntt Ihr Sríf-lmages [1:43], p. 10.

sido Fácil trazar una linea divisoria clara entre ese “ nosotros” —esto es, el pueblo llano— y ese “ ellos” —esto es, la minoría gubernamental. Ésta es una dico­ tomía que frecuentísimámente aflora en las respues­ tas de nuestros apáticos coetáneos.25 Tal diferencia de actitudes proviene de la fundamental divergencia en­ tre una democracia de participación directa y una de­ mocracia representativa, o sea, no-participativa. Mas a la vez se trata de una diferencia entre las estructuras de los grupos de poder existentes en entrambos mun­ dos y en el grado en que los mismos cuentan con la capacidad de acceder a las fuentes de decisión en la autoridad pública.

Finalmente, existe la cuestión acerca de si ese inte­ rés nacional (aparte de la divergencia entre intereses distintos, a la que ya hemos aludido) ha sido correcta­ mente sopesado. En un plano del análisis, tenemos el simple examen pragmático. En conclusión, Atenas perdió la Guerra del Peloponeso y con ella el Impe­ rio. Ésta es una argumentación, basada en los puros hechos, según la cual la entrada en la conflagración, a pesar de la cuasi-unanimidad con la que se llegó a aquella decisión, no seguía la línea del interés nacio­ nal. Ciertamente, el problem a no puede resolverse con tamaña simplicidad: también sería menester so­

pesar las consecuencias de rehusarse a combatir la

25. Por ejemplo, Thompson y Hoton. “ Political Alienation” : Me· Closky, "C onsensus" 11 :1 Si, sobre todo la Tabla VII en p. 371. La afirma­ ción. debida a K. J . Dover y expuesta en el Oxford Classical Dictionary (2.a ed., 1970), p. 1 IS, según la cual el tratamiento de los politicos atenienses por parte de Aristófanes "n o difiere esencialmente de la forma en que 'nosotros' 'los' satirizamos hoy” , ha sido refutada por De Ste. Croix en su obra Origins, pp. 359-362. La formulación m is reciente de Dover en su li­ bro Aristophane Comedy (Londres y Berkeley, 1972), pp. 31-41 —“ el hom­ bre medio contra la autoridad superior” , “ el individuo contra la socie­ dad” — no está más próxima a la verdad.

coalición lacedeinonia. Y, dada la naturaleza del caso en cuestión, las argumentaciones siempre serán argu­ mentaciones históricas; nunca se dará el caso de que los actores mismos de los hechos gocen de la capaci­ dad de irlas considerando en el momento en el que llegan a una decisión (o bien, por un considerable tiempo al menos, mientras actúan de acuerdo con esa decisión que ya han tomado). En otro nivel, existe el posible conflicto entre intereses a largo y a corto plazo, entre esos intereses a corto plazo que satisface el empleo de trabajadores en la industria de aerom o- delos supersónicos y las consecuencias a largo plazo que, se arguyé, muy probablemente serán dañinas para los propios em pleados en tal industria.

Son los marxistas quienes llevan este último punto a su máxima elaboración con su uso del tér­ mino “ ideología” para designar una consciencia falsa, una creencia errada acerca de los intereses de la propia clase. Algunas de las discusiones más porme- noralizadas del tema se hallarán en los escritos de An­ tonio Gramsri ; la idea central puede formularse bre­ vemente. Escribe E. Genovese: “ Una función esencial de la ideología de una clase dominante es la de pre­ sentarse a si misma y a cuantos ésta gobierna una cos- movisión coherente que sea suficientemente flexible, comprensiva y m ediadora com o para convencer a sus clases subordinadas de la justicia de su propia hege­ monía. Si tal ideología no fuera otra cosa sino un re­ flejo de intereses económicos inmediatos, la tal seria aún peor que inútil, puesto que la hipocresía de tal clase, de cunsuno con su rapiña, se tornaría al punto visible incluso para el más rastrero de sus súbditos” .26

26. In Red and Black. Mandan Exploraltom in Southern and Afro· American