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6.1 Concentraciones totales de PAHs (pg/g) en los diferentes suelos analizados. La numeración

corresponde a los puntos de la fig. 3.3.

Estas concentraciones son muy bajas, comparables incluso a las obtenidas en zonas remotas (Tabla 6.1). Sus niveles bajos pueden explicarse por el porcentaje bajo de carbono orgánico de los suelos (alrededor del 0.1 %), ya que numerosos estudios demuestran que estos compuestos se encuentran asociados al contenido de materia orgánica presente en los mismos. Obviamente, también se

explican por una falta de fuentes importantes de contaminación en las zonas cercanas a los lugares de toma de muestra.

Tabla 6.1 Niveles compararivos de PAHs en muestras de suelos en diferentes areas habitadas.

AREA

Σ PAHs

(ng/g)

REFERENCIA

Áreas rurales

Zonas agrícolas (Suiza)

Gales (Reino Unido)

60 – 575 (155)

< 600

Berset et al. (1995)

Jones et al. (1989)

Áreas urbanas

Bangkok (zona tropical)

Uberlândia (Brasil)

Reino Unido

12 - 380

7 - 390

> 600

Wilcke et al. (1999 a)

Wilcke et al. (1999 b)

Jones et al. (1989)

Huelva Noviembre 00

5 - 12

Este estudio

Cuando representamos las concentraciones de PAHs en los diferentes suelos analizados podemos ver que algunos presentan contribuciones importantes de PAHs debidas a aportes fósiles (Fig. 6.2). Éstos se superponen sobre la imprenta más pirolítica del resto (Fig.6.2).

Fig. 6.2 Concentraciones de PAHs (pg/g) en suelo agrícola de la zona del Condado, en la población de

Rociana (Huelva).

En un principio podría esperarse que las muestras cercanas al polígono industrial o el puerto de Huelva sean las que muestren una composición con mayor proporción de aportes petrogénicos. Sin embargo, en la mayoría de estos puntos el aporte pirolítico es más importante.

6.1.2 Policlorobifenilos (PCBs)

De modo semejante a lo observado con los PAHs, las concentraciones de PCBs (Fig. 6.3) son mucho más bajas que las esperadas, obteniéndose valores de PCBs comparables a los de zonas rurales muy poco contaminadas (Tabla 6.2). En un principio ello también es justificable por el bajo contenido de materia orgánica en los suelos evaluados y falta de fuentes importantes de contaminación en las cercanías.

Fig. 6.3. Concentraciones totales de PCBs (pg/g) encontradas en los diferentes suelos agrícolas

analizados en la provincia de Huelva .

Tabla 6.2 Niveles compararivos de PCBs (ng/g) en suelos de diferentes procedencias.

AREA

Concentrac.

(ng/g)

REFERENCIA

Áreas rurales

Zonas agrícolas (Suiza)

Reino Unido

6.5 – 29 (14)

a,b

0.48 – 22.7 (9.5)

Berset et al. (1995)

Creaser et al. (1989)

Áreas urbanas

Reino Unido

Bangkok (zona tropical)

Thailandia

14 – 669

0.19 –11.4

1.1 – 6.2

Alcock et al. (1993)

Wilcke et al. (1999a)

Thao et al. (1993)

Huelva Noviembre 00

0.36 – 4.9

Este estudio

6.1.3 Plaguicidas y otros compuestos Organoclorados (OCs)

a) HCB.-

Los niveles de HCB encontrados en Huelva oscilan entre los 0.06 de la zona de Cartaya a los 0.34 ng/g en el polígono industrial (fig. 6.4). Estas concentraciones son incluso inferiores a las medias de HCB obtenidas en suelos no contaminados de Europa 0.3 - 5.1 ng/g (tabla 6.3), y en cualquier caso son muy inferiores a las de zonas de contaminación moderada (Flix , 1.2 – 18 ng/g).

Al igual que en el caso de los PCBs, los niveles más elevados se encuentran en la zona de la Palma del Condado (21) y la del Polígono Industrial Nuevo Puerto (41).

Fig 6.4 Niveles de HCB (pg/g) encontradas en suelos agrícolas de la provincia de Huelva (ver mapa

Fig. 3.3).

Tabla 6.3. Niveles compararivos de HCB (ng/g) en suelos en diferentes áreas.

AREA

Concentrac.

(ng/g)

REFERENCIA

Áreas no contaminadas

Suiza

Suecia

Áreas contaminadas

Flix,,Tarragona (España)

0.3

5.1

0.8 - 18

Muller et al. (1987)

Thomas er al. (1985)

Otero (1998)

Huelva Noviembre 00

0.01 – 0.33

Este estudio

b.

α− y γ -Hexaclorociclohexanos

Los niveles encontrados en la provincia de Huelva, muestran concentraciones claramente superiores del isómero γ respecto al α, lo que concuerda con los resultados obtenidos en el aire y corrobora la utilización preferente del lindano puro como insecticida en lugar de la mezcla.

Las concentraciones obtenidas (0.01 – 0.2 ng/g) (Fig. 6.5) son comparables a las de zonas poco contaminadas como Suecia (Tabla 6.4), pero inferiores a los niveles detectados en zonas remotas tales como los lagos árticos a consecuencia del "efecto de destilación

global".Este efecto consiste en la migración de compuestos de elevada volatilidad desde las zonas cálidas a zonas frías siguiendo la

circulación de las masas de aire, mediante sucesivos procesos de evaporación y condensación de los mismos.

Los niveles tan bajos en los suelos de cultivo podrían atribuirse al bajo nivel de carbono orgánico en los mismos (aproximadamente un 0.1 %) y a la falta de fuentes de contaminación importante en las cercanías.

Fig.

6.5 Niveles de Hexaclorociclohexanos (pg/g) encontradas en suelos agrícolas en la provincia de

Huelva.

Tabla 6.4 Niveles de Hexaclorociclohexanos (ng/g) en suelos en diferentes zonas.

AREA

CONCENTRACIÓN

(ng/g)

REFERENCIA

Zonas remotas

Lago Artico

Áreas no contaminadas

Skagerrak region (Suecia)

Áreas contaminadas

RioVellar (India)

Campos de arroz (India)

0.05 - 3

Σ HCHs 0.02 – 0.7

2 – 27

190 - 1100

Magnusson et al. (1996)

"

Ramesh etr al. (1991)

"

Huelva Noviembre 00

0.01 – 0.2

Este estudio

c.

DDTs

Lo más significativo de los resultados de DDTs en la provincia de Huelva, es la enorme diferencia en las concentraciones de unos puntos y otros, variando entre los 61 pg/g cerca del Rocio y los 5902 pg/g en la Rábida (Fig. 6.6). Las concentraciones elevadas de algunos puntos como el 40 (La Rábida) respecto a otros, así como relaciones DDE/DDT cercanas a 2 para la mayoría de los suelos evaluados sería indicativo de aportes relativamente recientes de DDTs en estos puntos.

Fig. 6.6 Concentraciones de DDTs (pg/g) en suelos agrícolas de la provincia de Huelva.

d) Endosulfan

Como se puede observar en la Fig. 6.7, las concentraciones de endosulfanes son generalmente bajas. En algunos casos, los valores superiores pueden indicar contribuciones puntuales de estos compuestos relacionadas con las actividades agrícolas.

6.2. SITUACIÓN BIOSEDIMENTARIA DE LA RÍA DE HUELVA

6.2.1. Cartografía sedimentaria.

A partir del estudio de detalle de fotografías aéreas correspondientes a un vuelo del año 2000 y la caracterización sobre el terreno, se ha completado la cartografía de ambientes sedimentarios presentes en la Ría. Esta cartografía permite observar la situación actual de los ambientes naturales y las transformaciones de uso que estos han sufrido; asímismo es la base física para los estudios de calidad de sedimentos y situación biosedimentaria del estuario, previstos en las siguientes fases del proyecto.

En base a la cartografía de ambientes sedimentarios se ha dividido la Ría en 5 zonas diferentes, que representan situaciones distintas en el estado de conservación y uso de los ambientes mareales.

En cuanto a la situación biosedimentaria se están utilizando tres indicadores de actividad biológica sobre el sustrato sedimentario. Estos indicadores están referidos a la presencia de tres tipos de organismos típicos de los sistemas estuarinos del suroeste de la Península Ibérica y que han tenido y tienen, una presencia contrastada en la Ría de Huelva. La presencia/ausencia de estos tres indicadores biológicos son un buen contraste del estado ambiental del sustrato sedimentario. Los grupos de organismos seleccionados son:

. Anélidos (Nereis diversicolor y Arenicolides ecaudata). . Crustáceos (Uca tangerii y Balánidos).

En el caso de los anélidos (gusanos) y los cangrejos, fundamentalmente Uca tangerii , ejercen su actividad sobre sustratos blandos y poco móviles; originando una intensa bioturbación sobre el sedimento. Los balánidos son crustáceos incrustantes que se fijan sobre sustratos duros situados entre los niveles de marea alta media y marea baja media. Son organismos muy sensibles a los cambios bruscos de pH y salinidad.

Figura 6.8 Cartografía de la Zona 1 Zona 1.

Se corresponde con la zona interna del estuario sin influencia directa de los aportes fluviales de los Ríos Tinto y Odiel (Figura 6.8) y en ella no se encuentran núcleos de actividad industrial. La actuación antrópica más importante es la ubicación de explotaciones de salinas extensivas en la Isla de Bacuta Norte y la transformación de la marisma de la Isla de la Liebre y sectores adyacentes en balsas endorreicas (Figura 6.9), mediante la construcción de diques que la aíslan de la circulación mareal; desapareciendo los ambientes de marisma salada. Estas alteraciones afectan, aproximadamente, a un tercio de la extensión total de la marisma de esta zona. Los únicos vertidos líquidos detectados son los procedentes de los efluentes de aguas residuales de las poblaciones de Punta Umbría y Aljaraque.

En todos los sectores de ambientes mareales preservados, es notable la presencia de la actividad de anélidos y crustáceos, lo que indica unas condiciones ecológicas normales.

Figura 6.9 Interior de una de las cubetas endorreicas situadas en la Isla de la Liebre, se puede observar la completa desaparición de la marisma salada.

Figura 6.10 Detalle de la actividad de anélidos sobre sedimentos de borde de canal de la zona 1. Se puede observar la intensa bioturbación por galerías.

Zona 2.

Se corresponde con la zona de situación de las instalaciones portuarias y los polígonos industriales de Punta del Sebo y Nuevo Puerto (Figura 6.11). Es una zona profundamente alterada por la actividad industrial (Figura 6.12), todos los ambientes

intermareales han desaparecido y tan solo en algunos puntos pueden observarse retazos de ambientes de borde de canal; en ellos no es visible la actividad de organismos (Figura 6.13). En esta zona se sitúan los efluentes industriales. Hay que destacar la construcción de grandes balsas de almacenamiento de material de dragado en las márgenes del Canal del Padre Santo, en las cuales se almacenan los sedimentos dragados en dicho Canal.

Figura 6.11 Cartografía de la Zona 2.

Figura 6.12 Aspecto de uno de los pantalanes de atraque situados en la Zona 2.

Figura 6.13 Sedimentos de borde de canal de la Zona 2.Se pueden observar que no muestra ningún signo de la actividad de organismos.

Figura 6.14 Cartografía de la Zona 3.

Zona 3.

Comprende la parte inferior del estuario del Río Tinto (Figura 6.14). En esta zona se sitúan las balsas de fosfoyesos (Figura 6.15), antiguos apilamientos de cenizas de pirita y depósitos de residuos sólidos urbanos. La acumulación de estos materiales ha

ocupado la práctica totalidad de la marisma salada de la margen derecha del estuario. En este sector se encuentran los efluentes de aguas residuales correspondientes a las poblaciones de Huelva, Palos de la Frontera y Moguer.

En los sectores intermareales que aún se conservan, fundamentalmente situados en la margen izquierda, no muestran la presencia de actividad orgánica, no se encuentran ninguno de los marcadores biosedimentarios estudiados. En buena parte de los ambientes de borde de canal los sedimentos presentan un alto grado de encostramiento ferruginoso, que afecta a los horizontes más

superficiales (Figura 6.16).

Figura 6.15 Balsas de fosfoyesos sobre marisma salada.

Figura 6.16 Detalle de los sedimentos de borde de canal de la zona 3. Se puede apreciar el alto grado de encostramiento ferruginoso que sufre el sedimento.

Zona 4.

Ocupa la parte alta del estuario del río Odiel, entre las localidades de Huelva y Gibraleón (Figura 6.17). En este sector los

ambientes de marisma salada tienen una gran extensión y muestran condiciones ecológicas normales, con un buen desarrollo de la vegetación halófita propia de estos ambientes. Las zonas intermareales topográficamente más bajas, muestran la actividad de anélidos (Figura 6.18); así como se observa la presencia de comunidades de balánidos.

En los sectores cercanos a la localidad de Gibraleón los ambientes de marisma son sustituidos por ambientes de transición hacia condiciones de agua dulce y se observan encostramientos ferruginosos en las zonas intermareales (Figura 6.19). En estos mismos sectores las zonas topográficamente más altas están ocupadas por plantaciones de eucaliptos. La destrucción de la red de drenaje mareal esta provocando una aceleración de las zonas de marisma salada.

Figura 6.17 Cartografía de la Zona 4.

Figura 6.18. Bioturbación producida sobre sedimentos de borde de canal por la actividad de anélidos en la zona 4.

Figura 6.19. Superficie de encostramiento ferruginoso en sedimentos de canal de la zona 4. Se observan las marcas de antiguos tubos de anélidos.

Zona 5.

Son los sectores del estuario del río Tinto situados entre las localidades de Moguer y San Juan del Puerto (Figura 6.20). Las zonas de marisma quedan restringidas a los bordes de los canales, en las zonas internas la oclusión de la red de drenaje mareal ha originado la rápida expansión de los ambientes de marisma estéril (Figura 6.21), en los que el sustrato sedimentario sufre un importante proceso de ecostramiento (Figura 6.22) que impide el desarrollo de cualquier tipo de vegetación. En ninguno de los ambientes intermareales se observa la presencia de la actividad de anélidos u otro tipo de organismos.

En esta zona se sitúan los efluentes de E.N.C.E y los de aguas residuales de las localidades de Moguer y San Juan del Puerto.

Figura 6.20. Cartografía de la Zona 5.

Figura 6.21. Aspecto de los ambientes de marisma estéril. Se puede observar el pobre desarrollo de la vegetación halófita y la ausencia de drenaje mareal.

6.3. ESTUDIO DE LA PRESENCIA DE METALES Y LIXIVIADOS POTENCIALES PROCEDENTES DE

LAS BALSAS DE FOSFOYESOS

Área de estudio

La zona de estudio se recoge en las Figs. 6.23 y 6.24. Se considera dividida en tres subáreas: ● Zona 1, balsas antiguas recubiertas: puntos 1, 3 y 4

● Zona 2, balsas de depósito actual : puntos 2, 5, 6 y 7 e intermedios

● Zona 3, balsas antiguas sin recubrir: puntos 8, 9,10, 11 y 12

La selección de estas zonas se ha realizado sobre una base histórica, considerando el tratamiento diferencial que se le ha ido dando a los residuos de fosfoyesos a medida que se han acumulado a lo largo de los años.

Zona 1. Es la más antigua, en ella los residuos se pueden considerar más estabilizados y han sido sometidos a un proceso de restauración: recubrimiento con una capa de suelo y vegetación. No obstante, el área de interacción mareal de esta zona con la Ría del Tinto presenta interestratificaciones de sedimentos propios de la marisma y yesos procedentes de la zona de acumulación. En algunos puntos se observan afloramientos del residuo en forma de estratos, que están en interacción permanente con las aguas de marea, y adquieren, como consecuencia de ello, formas caprichosas. Asimismo, se observa la presencia de un estrato fino, de color rojo, atribuible a la presencia de cenizas de la metalurgia del cobre.

Estos afloramientos de yeso pueden considerarse restos de antiguas operaciones de vertido de aguas ácidas, con el residuo en

suspensión, a la Ría del Tinto una vez que los niveles de las balsas superaban ciertos límites, operaciones que se practicaban antes de la entrada en vigor del plan de corrección de vertidos.

Zona 2.- Constituye el área de balsas de depósito actual. Presentan taludes estables y bien conformados, en cuyo entorno se

desarrolla cierta vegetación de marisma. También en este área se aprecian las interestratificaciones antes mencionadas. Estas balsas poseen un sistemas de recirculación de aguas que evita los vertidos a la Ría.

Zona 3.- Es otra área de depósitos antiguos, en la que no se han llevado a cabo operaciones de restauración. Ello la convierte en una zona más expuesta a la interacción mareal.

Fig. 6.24: Puntos de muestreo de lixiviados superficiales y matrices sólidas

Plan de muestreo

Se han llevado a cabo varias campañas de muestreo siguiendo el siguiente cronograma:

23/03/01: Muestreo de las aguas de la Ría del Tinto, para comprobar la influencia de la intensa estación de lluvias correspondiente al invierno 2000/01. Las muestras se tomaron en los puntos señalados en la Fig. 6.23, seleccionando como muestras de referencia las del Club Náutico y el puente del Tinto.

21/05/01 Muestreo inicial en la Zona 1, exploración en detalle de la misma, instalación de sondas de PVC a 0.5, 1.0 y 2.0 m para la obtención de lixiviados profundos. Toma de muestras de sedimentos y yesos. Toma de muestras de lixiviados superficiales.

Los muestreos posteriores de lixiviados profundos en las sondas instaladas, dieron resultados negativos, dada la ausencia de los mismos.

05/07/01 Muestreo en las Zonas 2 y 3. Instalación de sondas para lixiviados profundos, toma de lixiviados superficiales. Muestreo de sedimentos y yesos. Los puntos de muestreo se pueden observar en la Fig. 6.24. 25/07/01 Muestreo en las Zonas 2 y 3 en régimen de mareas vivas. Los puntos de muestreo se pueden observar en la Fig. 6.24.

Aguas de la Ría del Tinto

Los resultados de las concentraciones (en ppm) de los elementos estudiados (As, Hg, Zn, P, Cd, Fe, Cr, Cu, Ca), pueden verse en la Tabla 6.5. Las muestras se tomaron tras la temporada de fuertes lluvias del invierno 2000/2001. Como puede observarse la acción de las lluvias no tuvo incidencia significativa sobre la presencia de metales tóxicos (As, Hg, Pb o Cd) en las aguas, encontrándose siempre niveles por debajo de los límites de detección de las técnicas analíticas empleadas.

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