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I.3 Outline

1.4.4 Liveness

Para la creación voluntaria y consciente de estados internos nos basaremos en los procesos de anclaje que detallaremos más adelante. Antes de profundi- zar en la aplicación y los procedimientos específicos de los anclajes, veamos qué condiciones o características debe reunir un anclaje eficaz.

Características del anclaje

Intensidad del estado: para que el anclaje sea efectivo, en el momento de activar el estímulo deberemos estar en un estado totalmente asociado y con- gruente. Cuanto más intenso sea el vínculo que establezcamos con la situa- ción, la imagen, los sonidos, etc., que estemos evocando, más efectiva será el anclaje.

Sincronización con el momento culminante de la experiencia: cuando re- cordamos una situación en la que, por ejemplo, nos sentimos seguros de no- sotros mismos, la sensación comenzará a hacerse cada vez más fuerte hasta que alcance un punto álgido. El ancla deberá ser aplicada cuando la respuesta casi ha alcanzado el máximo y mantenida hasta que la respuesta alcanza su clímax. Aplicar el anclaje pasado el punto máximo hará que anclemos un es- tado más débil o incluso indeseable.

Exclusividad del estímulo: este debería estar exento de asociaciones pre- vias. Si tocar tu nariz con el pulgar no es algo que hagas habitualmente, este puede ser un punto de anclaje cinestésico eficaz. Decir una palabra inter- namente (pensar la palabra) con un cierto tono de voz. puede constituir un punto de anclaje auditivo apropiado. Si seleccionamos un punto de anclaje que usamos frecuentemente (por ejemplo, una mirada o un apretón de manos, a menos que se hiciera con un énfasis muy especial), puede que el ancla se desgaste por ser utilizada repetidamente y sin la intención de crear un estado interno. Los mejores anclajes son aquellos que son únicos.

Repetición del estímulo: para que el anclaje funcione hay que reproducirlo de forma exacta. No obtendremos el mismo estado si aplicamos el ancla en otra parte del cuerpo, o con una presión distinta, o con un tono de voz dife- rente.

Si el procedimiento de anclaje reúne estas cuatro condiciones, lo más pro- bable es que sea eficaz. No obstante, antes de extraer conclusiones basadas en suposiciones, deberemos poner a prueba el anclaje. Para ello, habrá que salir del estado evocado y volver a un estado neutral o diferente. Podemos pensar en otra cosa o sacudir el cuerpo para cambiar nuestra fisiología. A continua- ción, verificaremos el anclaje activándolo y observando qué sucede. ¿La fi- siología es la misma que cuando se evocó el estado en cuestión? Si la respues- ta es afirmativa, entonces el anclaje funciona. Sin embargo, si al emplear el ancla no aparecen cambios en la respiración, en las manifestaciones faciales, etc., es posible que durante el proceso de anclaje no se estuviera reviviendo la experiencia o que no se anclara la parte más intensa de esta.

Establecer un anclaje para crear un estado interno

Para establecer anclajes destinados a crear un estado interno concreto po- demos seguir los siguientes pasos:

• Decidir qué cualidad queremos asociar al anclaje.

• Revivir una experiencia pasada asociada a esa cualidad de una manera muy vívida.

• Aplicar el anclaje seleccionado mientras nuestro estado está alcanzando su máximo.

• Romper estado (pensar en otra cosa, o levantarse y caminar). • Comprobar el anclaje. ¿Entras en ese estado al activar el anclaje? El mejor momento para crear un anclaje es cuando el estado ocurre de ma- nera natural, por ejemplo cuando nos reímos de una anécdota que nos acaban de contar. En ausencia de un estado interno natural, emplearemos un estado asociado, en relación con el pasado y muy vívido. Para crear un anclaje para un estado específico que nunca hayamos experimentado, podemos pensar en alguien que posea esa cualidad. Esta persona puede ser real o imaginaria. Para asociarnos a esta experiencia, imaginaremos que nos metemos en la piel de esa persona y adoptamos la misma fisiología y sensaciones que cuando está en ese estado.

Una herramienta útil para evocar un recuerdo que nos permita establecer un anclaje consiste en inducir una asociación profunda y vívida. Para ello podemos emplear como modelo el siguiente guión:

“Recuerda un momento específico en el que fuiste completamente _________ (por ejemplo, alegre). Cierra tus ojos y asóciate completamente a ese recuerdo yendo hacia atrás en el tiempo, sintiéndote en tu propio cuerpo, mirando a través de tus ojos, viendo lo que viste, escuchando lo que escuchas- te y sintiendo la sensación de estar completamente ________.”

Los anclajes exigen un cierto mantenimiento, por lo que procuraremos em- plearlos cuando sea necesario y los reforzaremos cuando sintamos que están perdiendo su efectividad. Para aumentar la potencia del anclaje o para asociar

diferentes recursos al mismo, también podemos apilar los anclajes. Esto es, repetir el proceso varias veces mientras evocamos diferentes vivencias en el mismo estado, o diferentes, y anclándolos al mismo disparador. Este proceso de acumulación de anclas lo veremos más detalladamente en el apartado de- dicado a la búsqueda de recursos.

Además de la aplicación aquí propuesta en relación con los anclajes, este procedimiento puede emplearse para potenciar el aprendizaje y la memoria, o incluso para influir en la respuesta que despertamos en otras personas.

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