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La característica principal de la Hipnosis Ericksoniana es que este tipo de hipnosis se define como directiva y no dominante (en comparación con la hip- nosis clásica). Técnicamente más compleja que la hipnosis clásica, la hipno- sis ericksoniana es la culminación del arte de lenguaje hipnótico (sugerencias directas, sugerencias indirectas, paradojas, confusión, doble vínculo, etc.) y de la comunicación a múltiples niveles (sugerencias directas camufladas, me-

táforas, historias, anécdotas). Más adelante en este módulo nos adentraremos específicamente en el uso del lenguaje hipnótico y las metáforas.

Numerosos terapeutas profesionales han modelado aspectos del trabajo de Erickson generando así una gama de modelos, habilidades y técnicas de gran utilidad. Entre estos trabajos están el enfoque de Ciclo de Vida Familiar de Haley, la descripción de Rossi de la sugestión indirecta y la dinámica del tran- ce, los modelos de la PNL de algunos de los patrones de lenguaje, la agudeza sensorial, las habilidades de rapport y los predicados sensoriales.

Milton Erickson y Ernest Rossi postularon la existencia de lo que denomi- naron “trance cotidiano común”, un estado de abstracción o ensimismamiento en el que entramos periódicamente a lo largo del día, y que tiene la función de propiciar una forma natural de descanso y regeneración de la mente. En este estado nos ponemos en contacto involuntariamente con nuestro mun- do interno, accediendo a emociones, experiencias e ideas profundamente arraigadas que nos permiten conectar con intuiciones o insights (momentos de revelación, de toma de conciencia o de profundo entendimiento). Estos trances siguen los ciclos ultradianos, apareciendo intermitentemente durante unos minutos cada pocas horas; así, tanto Erickson como Rossi proponen el aprovechamiento de este medio de entrada natural hacia el inconsciente como forma de acceso terapéutico.

De ahí que la hipnosis ericksoniana se considere naturalista, ya que el tran- ce se percibe como una alteración natural de la consciencia, ya sea de apari- ción espontánea, o inducida por un terapeuta o por uno mismo.

Otras características del legado de este psiquiatra norteamericano que dife- rencian la hipnosis ericksoniana de la hipnosis clásica son:

• Adaptación al estilo del consultante: esto supone evitar la clasificación

clínica (diagnóstico psiquiátrico), observar a la persona, y acompasar su for- ma de expresión verbal y no verbal (rapport). Ello implica escuchar abierta- mente al consultante para entender su sistema de valores, su percepción del mundo, y cómo se sobrepone a los obstáculos a su manera.

• La revisión del pasado no es la clave para solucionar el conflicto:

según Erickson, el pasado no se puede cambiar, y aunque se puedan encon- trar explicaciones, lo que se vive es el hoy y el mañana, y eso es lo que debe atenderse.

• Búsqueda de un cambio progresivo y fijación de objetivos concretos en el futuro próximo: no es el terapeuta quien dirige la vida del consultante,

sino que es este mismo quien sabe lo que mejor le conviene.

• Creación de situaciones en las que las personas puedan tomar con- ciencia de su propia capacidad para modificar su manera de pensar, su comportamiento o sus emociones: para Erickson era fundamental propiciar

que el consultante reconociera sus propios recursos, y motivarle para que pu- siera en marcha el cambio más adecuado para sí mismo. Por ello enfatizaba el descubrimiento de la intención positiva de sus conflictos para permitir la toma de conciencia del propio consultante.

• Aprendizaje y procesos generativos: la hipnosis se aprende como cual-

quier otra habilidad. No es tan importante el tránsito a la mente inconsciente (el trance) como el trabajo basado en la colaboración con el otro para que sea capaz de generar sus propias estrategias y así alcanzar sus propias soluciones. Las sugestiones de otros tipos de enfoques proporcionan soluciones genéricas y poco flexibles.

• Habilidades hipnóticas: Erickson llega a acceder a la mente incons-

ciente utilizando los procesos hipnóticos naturales que utilizamos habitual- mente. Todos los fenómenos hipnóticos son reproducciones o amplificaciones de lo que ya somos capaces de hacer. Por ejemplo, la capacidad de olvidar cosas, la de no ver lo que está delante de nosotros, o la de no sentir dolor ante un golpe fuerte.

• Autogestión y autodesarrollo: el modelo mental y vital de Erickson se

encuadra en un planteamiento de autogestión y autodesarrollo. Se centra en cómo cada uno de nosotros nos adaptamos de la forma más realista y actuali- zada posible a los desafíos vitales que se nos presentan en la vida cotidiana; lo que nos permite asumir la responsabilidad de nuestra propia vida. La com-

plejidad del modelo ericksoniano consiste en que resuelve el conflicto entre un enfoque directivo y uno no directivo inclinándose por un modelo directivo que promueve la libertad y el poder personal de todo ser humano.

Indicaciones de la Hipnosis Ericksoniana

La Sociedad Británica de Psicología (SBP) declaró que “Quien utilice la hipnosis con un propósito terapéutico, debe limitar su aplicación a aquellos trastornos que esté profesionalmente cualificado para tratar”. Así que una sugerencia útil sería aplicar la hipnosis únicamente para el tratamiento de aquellas cuestiones que estaríamos cualificados para manejar sin el uso de la hipnosis.

Por lo tanto, quien padezca una afección médica o psicológica deberá ante todo consultar a un profesional sanitario cualificado. Este especialista será quien mejor podrá asesorar al interlocutor si la hipnosis es aconsejable para su problema y cómo incluirla en su tratamiento en caso necesario.

El informe de la SBP de 2001 afirma que “Hay suficientes estudios que de- muestran que los procedimientos hipnóticos pueden ser beneficiosos para el tratamiento de un amplio rango de problemas, tanto del campo de la medicina como de la psiquiatría o la psicoterapia”.

Está demostrada su eficacia en el manejo y alivio del dolor agudo y crónico. También en la prevención del dolor y del estrés asociados a procedimientos médicos, odontológicos y obstétricos, incluido el parto. La hipnosis reduce considerablemente la ansiedad generalizada o el estrés, mejora el insomnio, y reduce la carga de dolor en enfermedades psicosomáticas como la cefalea tensional o las migrañas, el asma, síndromes gastrointestinales como el colon irritable, y patologías de la piel como eccemas, psoriasis o urticaria. Además, la hipnosis ha demostrado ser al menos tan eficaz como otros métodos en el cese del tabaquismo, y su inclusión en programas de reducción de peso puede mejorar significativamente sus resultados.

Por lo general, suelen aplicarse tres tipos de procedimientos hipnóticos:

Sugestiones para propiciar los cambios deseados, ya sean cognitivos

(creencias), conductuales (comportamientos), o sensitivos (tratamiento del dolor, parálisis, etc.)

Técnicas de visualización guiada para explorar los posibles conflictos que

subyacen al síntoma o molestia, y sus formas de resolución creativa.

Autohipnosis para promover la relajación y el autocontrol

Lenguaje hipnótico

Milton Erickson empleaba el lenguaje conscientemente para inducir esta- dos hipnóticos. Una manera de hablar poco precisa permite a nuestro interlo- cutor dejarse llevar, sumergirse en sus procesos de pensamiento y dejar fluir su mente, superando así las barreras para alcanzar el trance. El modelo que aplicaba Erickson es diametralmente opuesto al metamodelo, ya que el pri- mero busca la ambigüedad y el segundo se sustenta en nuestra capacidad de emplear el lenguaje de forma precisa. A continuación se detallan los patrones lingüísticos que Erickson manejaba en sus sesiones:

• Suposiciones: cuando usamos suposiciones lo que hacemos es ofrecer a

nuestro interlocutor dos opciones asumiendo que aceptará una de las dos. Por ejemplo, podemos preguntar a nuestro interlocutor si prefiere estar tumbado o sentado en el momento de entrar en trance. Con esta simple pregunta estamos dando ya por sentado que entrará en trance, y al mismo tiempo le estamos dando la posibilidad de que elija la forma. De esta forma, el inconsciente po- drá aceptar que va a entrar en trance y nuestro interlocutor solamente tendrá que decidir conscientemente cómo desea permanecer mientras sucede.

• Verbos inespecíficos: estos verbos poco precisos son de gran utilidad

cuando queremos expresarnos vagamente. Por ejemplo: experimentar, viven- ciar, sentir, resolver, solucionar, comprender, aprender, fluir, etc.

mismo papel que los verbos inespecíficos. Por ejemplo, si decimos a nuestro interlocutor que “poco a poco, a su ritmo, se sentirá cada vez más relajado”, no estamos imponiéndole limitación alguna, con lo que promovemos la libre manifestación corporal de nuestra sugerencia.

• Nominalizaciones: la nominalización consiste en el uso de sustantivos

abstractos, poco precisos, que permitan a nuestro interlocutor completar su significado atribuyéndole un valor propio. Con las nominalizaciones se pro- pone un contenido que no puede oírse, verse, tocarse o sentirse; son sustan- tivos como “libertad”, “confianza”, “respeto”, “belleza”, etc. De esta forma, y dado que el contenido que ofrecemos no es específico, no estaremos sugi- riendo nada que vaya en desacuerdo con la vivencia interna de nuestro inter- locutor.

• Conectores lingüísticos: para crear un conector lingüístico hemos de

utilizar nexos o palabras que actúan como puente entre el estado actual y el estado buscado; estaremos invitando a nuestro interlocutor a reaccionar a modo de “estímulo-respuesta”. Por ejemplo: “Puedes escuchar los latidos de tu corazón a medida que te vas sumergiendo en un estado de relajación casa vez más profundo”. Otros conectores son: “te genera”, “mientras tanto”, “a medida que”, “a partir de”, “te ayuda a”.

• Acentuación: la acentuación se emplea para reforzar la eficacia de las

instrucciones sutiles. Aquellas que son importantes se acentúan de tal manera que nuestro interlocutor solamente las perciba inconscientemente. Para ello, podemos cambiar el tono de voz, subir o bajar el volumen, hablar de forma pausada, etc.

• Sugerencias directas: a diferencia de los patrones lingüísticos detalla-

dos anteriormente, el uso de sugestiones o instrucciones directas no pretende elicitar ninguna actividad inconsciente, sino más bien consciente. Por ejem- plo: “Toma una respiración profunda”.

En hipnosis ericksoniana, todo lo que no es una sugerencia directa es una sugestión indirecta. Las sugerencias directas son fáciles de detectar, ya que sugieren al interlocutor realizar una acción, como "siéntate" o "cierra los

ojos". La dificultad de las sugerencias directas es que conllevan el riesgo de no ser aceptadas. Erickson consiguió desarrollar habilidades excepcionales de comunicación y superó tal resistencia con el uso de sugerencias camufla- das (“alguien en su situación estaría mejor tumbado, por favor"), sugerencias indirectas (me pregunto cuándo "se tumbará") o dobles vínculos ("¿prefiere sentarse en esta silla o tal vez en esta otra?”).

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